8. LA TIERRA DE LOS HOMBRES-PÁJARO

Los primeros navegantes europeos que desembarcaron en la Isla de Pascua al comienzo del siglo dieciocho no podían creer lo que veía. En este pequeño trozo de tierra, a 2350 millas de la costa de Chile, vieron cientos de colosales estatuas desparramadas por toda la isla. Enteros macizos montañosos habían sido modificados, rocas volcánicas duras como el acero habían sido cortadas como manteca, y 10 000 toneladas de roca maciza yacían en lugares en los que no podían haber sido talladas. Cientos de estatuas gigantes, algunas entre 33 y 66 pies de altura y con un peso de 50 toneladas, todavía miran desafiantes al visitante de hoy en día —como robots que esperan volver a ponerse en movimiento. Originalmente estos colosos tenían sombreros; pero incluso los sombreros no permiten conocer el misterioso origen de las estatuas. La piedra de los sombreros, que pesan 10 toneladas cada uno, es diferente a la del cuerpo, y además el sombrero debía ser levantado muy alto para colocarlo.

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Tablas de madera, cubiertas con extraños jeroglíficos, también se hallaron en algunas de las estatuas en esos día, pero hoy en día es difícil encontrar más de diez trozos de esas tablas en los museos del mundo, y ninguna de las inscripciones a sido descifrada.

Las investigaciones de Thor Heyerdal de estos misteriosos gigantes distinguen tres claramente separados períodos culturales, y el más antiguo de los tres parece ser el más perfecto. Heyerdal establece la fecha de algún carbón encontrado en 400 a. C. No ha sido probado aún si las chimeneas y restos óseos tienen algo que ver con los colosos de piedra. Heyerdal descubrió cientos de estatuas sin terminar en los bordes de los cráteres, miles de implementos de roca, simples ejes de piedra, dejados como si el trabajo hubiera sido abandonado de repente.

La Isla de Pascua está lejos de cualquier continente y civilización. Los isleños están más familiarizados con la luna y las estrellas que con otro país. No crecen árboles en la isla, que es un pequeño lugar de roca volcánica. La explicación usual, que los gigantes de piedra fueron llevados a su lugar actual en rodillos de madera, no es factible en este caso, tampoco.

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Además, la isla apenas puede producir alimento para 2000 habitantes. (Unos pocos cientos nativos viven en la isla hoy). Un comercio marítimo, que trajo comida y ropa para los artesanos de la roca, es difícil de concebir en la antigüedad. ¿Entonces quién cortó las estatuas de la roca, quién las talló y transportó a su lugar? ¿Cómo las movieron a través del país por millas sin rodillos? ¿Cómo fueron decoradas, pulidas y colocadas en forma vertical? ¿Cómo colocaron los sombreros, con piedra de diferentes canteras?

Incluso si gente con gran imaginación ha tratado de pintar la construcción de las pirámides de Egipto con un ejército de trabajadores al grito de «¡Arriba!», un método similar hubiera sido imposible en la Isla de Pascua por falta de mano de obra. Incluso 2000 hombres, trabajando día y noche, no hubieran sido suficientes para tallar estas colosales figuras en la roca dura como acero con herramientas rudimentarias —y por lo menos una parte de la población tendría que haberse dedicado a la agricultura, pesca, hilandería, etc. No, 2000 hombres solos no podrían haber hecho las gigantes estatuas. Y una población mayor no es concebible en la isla. ¿Quién hizo el trabajo? ¿Y cómo se las arreglaron? ¿Y por qué las estatuas se colocan en el borde de la isla y no en el interior? ¿A qué culto servían?

Desafortunadamente, los primeros misioneros europeos de este pequeño lugar de la tierra, ayudaron a asegurar que las épocas oscuras de la isla permanecieran oscuras. Quemaron las tablas con caracteres hieroglíficos, prohibieron los antiguos cultos de los dioses y liquidaron toda tradición. Pero, aunque trabajaron concienzudamente no pudieron evitar que los nativos llamen su isla la Isla de los Hombres Pájaro, como todavía lo hacen hoy en día. Una leyenda transmitida oralmente dice que hombres voladores aterrizaron y prendieron fogatas en antiguos tiempos. La leyenda es confirmada por esculturas de criaturas voladoras, con grandes y fijos ojos.

Las conexiones entre la Isla de Pascua y Tiahuanaco forzadamente aparecen. Allá como acá encontramos gigantes de piedra del mismo estilo. Las caras altaneras con las expresiones estoicas le sientan a las estatuas de allá y acá. Cuando Francisco Pizarro preguntó a los incas sobre Tiahuanaco en 1532, le dijeron que ningún hombre había visto la ciudad salvo en ruinas, porque Tiahuanaco había sido construida en la noche de la humanidad. Las tradiciones llaman a la Isla de Pascua «el ombligo del mundo». Está a más de 3125 millas de Tiahuanaco. ¿Cómo pudo una cultura inspirar a la otra?

Tal vez la mitología pre-incaica nos puede dar una clave acá. En el antiguo dios de la creación, Viracocha, había una antigua y elemental divinidad. Según la tradición, Viracocha creó el mundo cuando estaba todavía oscuro y no había sol; esculpió una raza de gigantes de la piedra, y cuando lo disgustaron, los hundió en una fuerte inundación. Entonces hizo que el sol y la luna se levantaran por sobre el lago Titicaca, para que hubiera luz en la tierra. Sí, y entonces —lean esto con atención— modeló figuras de arcilla de hombres y animales y les insufló la vida. Después, instruyó a las criaturas vivientes en idiomas, costumbres y artes, y finalmente hizo volar a algunos a diferentes continentes a donde se suponía debían habitar de allí en adelante. Después de esta tarea, el dios Viracocha y dos asistentes viajaron a muchos lugares para ver si sus instrucciones habían sido seguidas y qué resultados habían tenido. Vestido como un hombre anciano, Viracocha estuvo vagando por los Andes y a lo largo de la costa, y a menudo no era bien recibido. Una vez, en Cacha, quedó tan irritado por el recibimiento, que lleno de furia incendió un acantilado y comenzó a prenderse fuego todo el lugar. Entonces la gente mal agradecida pidió su perdón, a lo que el dios apagó el fuego con un solo gesto. Viracocha siguió viajando, dando instrucciones y consejos, y muchos templos se erigieron en su honor por tal motivo. Finalmente, dijo adiós en la provincia costera de Manta y desapareció en el océano, viajando sobre las olas, pero prometió volver.

Los conquistadores españoles que conquistaron Centro y Sudamérica se encontraron con las historias de Viracocha por todos lados. Nunca antes habían escuchado de los gigantes hombres blancos que vinieron de algún lugar del cielo. Llenos de asombro, aprendieron sobre una raza de hijos del sol que instruyeron a la humanidad en todo tipo de artes y desaparecieron nuevamente. Y en todas las leyendas que escucharon los españoles estaba la certeza de que los hijos del sol volverían.

Aunque el continente americano es la cuna de antiguas culturas, nuestro conocimiento válido de América tiene apenas 1000 años. Es un misterio absoluto para nosotros por qué los incas cultivaron algodón en Perú en 3000 a. C., aunque no conocían ni tenían telares. Los mayas construyeron caminos pero no usaban la rueda, aunque la conocían. El fantástico collar de jade en al pirámide mortuoria de Tikal es un milagro. Un milagro porque el jade viene de China. Las esculturas de los Olmecas son increíbles. Con sus hermosos cascos y gigantes esqueletos, sólo pueden ser admirados en los lugares en los que fueron encontrados, porque nunca serán mostrados en un museo. Ningún Puente en el país pudo soportar su peso.

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Podemos mover monolitos más pequeños, que pesen hasta cincuenta toneladas, con nuestras modernas grúas, pero cuando llegamos a cientos de toneladas como éstas, nuestra tecnología se rompe. Pero nuestros antepasados pudieron moverlos y decorarlos. ¿Cómo?

Incluso parecería que los pueblos antiguos tenían un especial placer en hacer malabarismos con rocas gigantes por colinas y valles. Los egipcios trajeron su obelisco desde Asuán, los arquitectos de Stonehenge trajeron sus bloques desde Gales del sudoeste y Malborough, los artífices de piedra de la Isla de Pascua trajeron sus monstruosas estatuas ya terminadas de una distante cantera hasta su lugar actual, y nadie puede decir de dónde salieron algunos monolitos de Tiahuanaco. Nuestros remotos antepasados deben haber sido pueblos extraños; les gustaba hacer las cosas difíciles para ellos y siempre construyeron estatuas en los lugares más imposibles. ¿Era porque les gustaba una vida difícil?

Me niego a creer que los artistas de nuestro gran pasado fueran tan estúpidos. Podrían igualmente haber erigido sus estatuas y sus templos al lado de las canteras si una antigua tradición no les hubiera impuesto dónde los trabajos debían estar. Estoy convencido que la fortaleza inca de Sacsahuaman no se construyó sobre Cuzco por casualidad, pero por una tradición que indicaba el lugar como sagrado. También estoy convencido que en todos los lugares donde la mayoría de los edificios monumentales de la humanidad han sido encontrados, las más interesantes e importantes reliquias de nuestro pasado yacen todavía intocadas en el suelo, reliquias que podrían ser de tremenda importancia para el futuro desarrollo de nuestros actuales viajes espaciales.

Los desconocidos viajeros espaciales que visitaron nuestro planeta hace muchos miles de años no pueden haber tenido una visión más corta de la que tenemos nosotros hoy en día. Estaban convencidos que un día el hombre haría un movimientos al universo por su propia iniciativa, usando sus propias habilidades.

Es un hecho histórico conocido que las inteligencias de nuestro planeta han buscado continuamente en el cosmos por vida, inteligencias similares, espíritus emparentados con nosotros.

Las antenas y los transmisores de hoy en día han enviado impulsos de radio a inteligencias desconocidas. Si recibiremos una respuesta en diez, quince o cien años, no lo sabemos. Tampoco sabemos qué estrella devolverá nuestro mensaje, porque no tenemos idea cuál planeta nos interesa. ¿Dónde llegaremos a inteligencias similares a la nuestra? No lo sabemos. Sin embargo, hay bases para creer que la información necesaria para llegar a nuestra meta está depositada en nuestra tierra. Estamos tratando duramente para neutralizar la fuerza de gravedad; estamos experimentando con partículas de antimateria. ¿Estamos haciendo lo mismo para encontrar los datos ocultos en nuestra tierra, para al fin descubrir nuestro hogar original?