Capítulo 12

Reanudación de las deportaciones

A finales de septiembre de 1942, el Batallón de Reserva Policial 101 había participado en la ejecución de aproximadamente 4.600 judíos y 78 polacos, y había ayudado a deportar a unos 15.000 judíos al campo de exterminio de Treblinka. Esas actividades asesinas se realizaron mediante ocho acciones separadas que se prolongaron durante tres meses. Los policías habían trabajado conjuntamente con unidades Hiwi de Trawniki en tres ocasiones: la primera deportación desde Parczew, las ejecuciones en Lomazy y la deportación desde Miedzyrzec. En los otros cinco casos —Józefów, la segunda deportación desde Parczew, Serokomla,Talcyn y Kock— los agentes trabajaron solos.

Ellos fueron capaces de guardar estas acciones en su memoria de manera bien diferenciada; describieron cada una de ellas con algunos detalles y las fecharon con bastante precisión. No obstante, entre principios de octubre y primeros de noviembre, las actividades del Batallón de Reserva Policial 101 se intensificaron en gran medida. Una acción siguió a otra en una sucesión sin tregua y decenas de miles de judíos fueron deportados desde el condado de Radzyn en repetidas operaciones de desalojo de los guetos. Por tanto, es muy difícil reconstruir los acontecimientos de esas seis semanas mortíferas. Los recuerdos de los policías se hacían borrosos ya que una acción iba seguida de otra. Todavía recordaban algunos incidentes concretos, pero ya no los podían ubicar en la secuencia cronológica de las distintas operaciones. Mi reconstrucción de esta rápida serie de sucesos, los cuales deben corresponder a los confusos recuerdos de los policías, se basa sobre todo en la investigación realizada inmediatamente después de la guerra por la historiadora judeo-polaca Tatiana Brustin-Berenstein y el Instituto Histórico Judío de Varsovia.[1]

A primeros de septiembre se modificó la disposición de la Policía del Orden en el distrito de Lublin. Se creó una cuarta zona de seguridad que incluía los tres condados situados a lo largo del límite este del distrito: Biala Podlaska, Hrubieszów y Chelm. Esto permitió el traslado de las secciones primera y segunda de la segunda compañía de Gnade desde el condado de Biala Podlaska a las ciudades de Miedzyrzec y Komarówka al norte del condado de Radzyn.[2]

Durante la segunda semana de septiembre, la mayoría de los judíos que quedaban en Biala Podlaska siguieron a la segunda compañía; los reunieron a todos y los trasladaron al gueto de Miedzyrzec, que entonces estaba casi vacío.[3] El «gueto de tránsito» de Miedzyrzec también se «repobló» durante los meses de septiembre y octubre con gente de las ciudades del condado de Radzyn o que provenía directamente de Komarówka, así como de Wohyn y Czemierniki a través de Parczew.[4] De todos estos traslados, los policías recordaban solamente el de Komarówka, donde la segunda sección de la segunda compañía estaba emplazada habitualmente.[5] Entre los judíos de Komarówka había una mujer de Hamburgo que anteriormente había regentado una sala de cine, el Millertor-Kino, que uno de los policías había frecuentado.[6] El gueto de Luków sirvió como un segundo «gueto de tránsito» y recibía judíos de otras pequeñas localidades del condado de Radzyn.[7] Por supuesto, este proceso de concentración era un ominoso preludio de los renovados transportes de la muerte hacia Treblinka y de la campaña sistemática para hacer del norte del distrito de Lublin un lugar judenfrei, es decir, «libre de judíos».

El centro de coordinación para la «ofensiva» del mes de octubre contra los guetos del condado de Razdyn se hallaba en las dependencias de la Policía de Seguridad al mando del SS-Untersturmführer Fritz Fischer. En junio de 1942 los oficiales de la Policía de Seguridad se hicieron cargo de la administración de los distritos de Radzyn, Luków y Miedzyrzec,[8] pero el personal en la zona era muy limitado. La dependencia de Radzyn y su puesto avanzado en Luków contaban entre los dos quizá con un total de 40 miembros de la Policía de Seguridad alemana y «ayudantes» de etnia germánica. Fischer también tenía a su disposición una unidad permanente de 20 Hiwis. En Miedzyrzec, Luków y Radzyn había un total de 40 o 50 miembros de la Gendarmerie.[9] Obviamente, esta fuerza limitada de Policía de Seguridad y Gendarmerie, incluso con la unidad Hiwi de Fischer, dependía totalmente de la ayuda exterior para deportar a los judíos de esos guetos. Una vez más, el Batallón de Reserva Policial 101 proporcionó él grueso del personal, sin el cual nunca se hubiera podido llevar a cabo el desalojo del gueto.

Las deportaciones a Treblinka se reanudaron el 1 de octubre cuando se enviaron 2.000 judíos desde el gueto de Radzyn. El 5 de octubre, 5.000 judíos fueron deportados a Treblinka desde Luków y el 8 de octubre 2.000 más. En una acción paralela se deportó a miles de judíos de Miedzyrzec los días 6 y 9 de octubre. Es de suponer que los trenes de Luków y Miedzyrzec se unieron una vez cargados, aunque ningún testigo declaró sobre ese aspecto. Entre los días 14 y 16 de octubre, se completó el desalojo del gueto de Radzyn al trasladar a Miedzyrzec a los 2.000 o 3.000 judíos que había. Su estancia allí fue breve, porque fueron deportados nuevamente de Miedzyrzec el 27 de octubre y el 7 de noviembre. El 6 de noviembre, a los 700 judíos que quedaban en Kock se los llevaron a Luków. Al día siguiente fueron deportados 3.000 judíos de Luków a Treblinka.[10] Durante las deportaciones se intercaló alguna ejecución de vez en cuando para liquidar a los judíos que se habían escapado del desalojo del gueto escondiéndose o a los que dejaban atrás de forma deliberada, ya fuera por falta de espacio en los trenes o para trabajar en las cuadrillas de limpieza. Cuando cesó esa ofensiva de seis semanas, los agentes del Batallón de Reserva Policial 101 habían ayudado a deportar a más de 27.000 judíos a Treblinka, en ocho acciones, y habían matado a quizá unos 1.000 más durante los desalojos y las, como mínimo, cuatro ejecuciones «de limpieza».

Los recuerdos que los policías tenían de cada una de estas acciones diferían muchísimo. La operación inicial, la deportación de 2.000 judíos de Radzyn el 1 de octubre, fue llevada a cabo conjuntamente con los hombres de la primera compañía y 20 Hiwis bajo las órdenes del SS-Untersturmführer Fischer. Al parecer, hubo pocos muertos en el acto, aunque los Hiwis realizaron frecuentes disparos de advertencia para conducir a los judíos hacia la estación de tren.[11] Al día siguiente, el 2 de octubre, la tercera sección de la segunda compañía del sargento Steinmetz consumó la aniquilación del gueto de Parczew matando a tiros (fueron órdenes de Gnade) a más de un centenar de judíos a los que por lo visto habían traído allí demasiado tarde para ser trasladados a Miedzyrzec.[12]

A partir de entonces la primera y segunda compañías llevaron a cabo la deportación simultánea de los dos guetos de tránsito en Luków y Miedzyrzec, respectivamente. Desde principios de septiembre, el teniente Gnade había instalado el nuevo cuartel general de su compañía en Miedzyrzec. Para evitar la difícil pronunciación polaca, los soldados de la segunda compañía se referían a esa ciudad con el apropiado sobrenombre alemán de Menschenschreck u «horror humano». El chófer de Gnade, Alfred Heilmann*, recordaba haber llevado al teniente una tarde a una reunión de cinco horas en un edificio de la plaza principal de Miedzyrzec que servía de cuartel general de la Policía de Seguridad y de prisión. Durante la reunión, se oían unos terribles gritos que provenían del sótano. Dos o tres oficiales de las SS salieron del edificio y vaciaron los cargadores de sus metralletas a través de las ventanas del sótano. «Así ahora estaremos tranquilos», comentó uno de ellos mientras volvían a entrar en el edificio. Heilmann se acercó con cautela a la ventana del sótano, pero el hedor era horrible y retrocedió. El ruido en el piso de arriba se fue incrementando hasta que a medianoche apareció Gnade bastante bebido y le dijo a Heilmann que iban a desalojar el gueto a la mañana siguiente.[13]

A los soldados de la segunda compañía que estaban emplazados en Miedzyrzec los despertaron a alrededor de las cinco de la mañana. A ellos se unió la segunda sección de Drucker desde Komarówka y un considerable contingente de Hiwis. Al parecer los soldados de Drucker acordonaron el gueto mientras que los Hiwis y el resto de la Policía del Orden conducían a los judíos a la plaza principal. Gnade y otros usaron sus látigos con los judíos allí reunidos para imponer silencio. Algunos murieron a causa de los golpes antes incluso de que empezara la marcha hacia la estación.[14] Heilmann observó mientras sacaban fuera a los judíos que estaban encarcelados en la prisión del sótano del cuartel general de la Policía de Seguridad y se los llevaban. Estaban cubiertos de excrementos y era evidente que hacía días que no les daban de comer. En cuanto se reunió al número de judíos requerido, los condujeron caminando hacia la estación de ferrocarril. A los que no podían andar los mataban allí mismo y los guardias disparaban sin piedad hacia la columna de judíos siempre que aflojaban la marcha.[15]

Un pequeño contingente de policías se encontraba ya en la estación para alejar a los espectadores polacos. Gnade supervisaba la carga en el tren, de los judíos que llegaban. Se empleaban los golpes y los disparos sin limitación para aumentar al máximo el número de judíos que se apiñaba en cada vagón de ganado. Veintidós años después, el sargento primero de Gnade hizo una confesión muy poco común dada la marcada reticencia de los testigos a criticar a sus antiguos compañeros. «Debo decir, a mi pesar, que me dio la impresión de que el teniente primero Gnade disfrutaba mucho con todo el asunto».[16]

Pero ni la violencia extrema pudo solucionar el problema de la escasez de vagones y, cuando al final se cerraron las puertas, todavía quedaban unos 150 judíos, la mayoría mujeres y niños pero también algunos hombres. Gnade mandó llamar a Drucker y le dijo que se llevara a esos judíos al cementerio. En la entrada del cementerio, los policías echaron a los «ansiosos espectadores»[17] y esperaron hasta que el sargento primero Ostmann* llegó en un camión con suministros de vodka para los tiradores. Ostmann se dirigió a uno de sus hombres que hasta entonces había evitado disparar, y lo reprendió. «Ahora bebe, Pfeiffer*. Esta vez estás metido en esto porque los judíos tienen que ser aniquilados. Hasta el momento te has mantenido al margen, pero ahora debes hacerlo.» Se mandó al cementerio a un pelotón de ejecución formado por unos 20 agentes. A los judíos los trajeron en grupos de 20, primero los hombres y después las mujeres y los niños. Los obligaron a tumbarse boca abajo cerca de la pared del cementerio y entonces les dieron un tiro en la nuca desde detrás. Cada uno de los policías disparó siete u ocho veces.[18] En la puerta del cementerio, un judío se echó encima de Drucker con una jeringuilla pero lo sometieron enseguida. Los demás judíos se quedaron sentados en silencio esperando su destino incluso después de haber empezado las ejecuciones. «Estaban bastante consumidos y parecían medio muertos de hambre», recordaba un guardia.[19]

No se puede determinar cuál fue el número de víctimas de esa deportación de Miedzyrzec del 6 de octubre, y de una posterior al cabo de tres días. Las versiones de los testigos difieren considerablemente.[20] En cualquier casó, el gueto se volvió a llenar otra vez a mediados de octubre, cuando trajeron a unos 2.000 o 3.000 judíos de Radzyn.A esos judíos los reunieron a primera hora de la mañana del 14 de octubre y los cargaron en una caravana compuesta de más de 100 carros tirados por caballos. Custodiada por la policía polaca, alemanes de etnia germánica de las Sonderdienst y unos cuantos policías de la primera compañía, la caravana recorrió lentamente el camino hacia Miedzyrzec, 20 kilómetros al norte, y llegó después de anochecer. Entonces los carros vacíos regresaron a Radzyn.[21]

En acciones posteriores realizadas el 27 de octubre y el 7 de noviembre, sacaron a todos los habitantes del gueto de Miedzyrzec excepto a unos 1.000 «judíos de trabajo». Puede que esas acciones fueran más pequeñas que las de principios de octubre, puesto que no se emplearon ni unidades Hiwi ni Policía de Seguridad de Radzyn para que ayudaran a los agentes. Entonces Gnade estaba totalmente al mando. Por lo visto introdujo un paso más en el procedimiento de deportación, el «cacheo sin ropa». Después de reunidos en el mercado, a los deportados los llevaban a dos barracones, donde les obligaban a desnudarse y los registraban buscando objetos de valor. Luego sólo se les permitía volver a ponerse la ropa interior a pesar del frío clima de otoño. Apenas vestidos los hacían marchar hasta la estación de tren y los embutían en vagones de ganado con destino a Treblinka.[22] Al término de la acción del 7 de noviembre y desde finales de agosto, las unidades del Batallón de Reserva Policial 101 habían enviado al menos a 25.000 judíos desde la ciudad del «horror humano» hasta Treblinka.

Mientras Gnade deportaba a los judíos de Miedzyrzec, la primera compañía llevaba a cabo acciones paralelas en Luków. No obstante, el capitán Wohlauf ya no estaba al mando. Sus relaciones con Trapp se habían deteriorado cada vez más y el comandante habló claramente de su consternación por el episodio de Miedzyrzec, en el que Wohlauf había llevado a su nueva esposa para que presenciara el desalojo del gueto.[23] Después de la masacre de Serokomla, Wohlauf había acompañado a su mujer a Hamburgo, donde permaneció varios días antes de volver. De vuelta a Radzyn a mediados de octubre, se puso enfermo de ictericia. A principios de noviembre mataron a su único hermano, un piloto de la Luftwaffe, y varios días después su padre murió en Dresde. Wohlauf volvió a Dresde para el funeral, informó de que estaba enfermo y volvió de nuevo a Hamburgo para recibir el tratamiento para la ictericia sin ingresar en el hospital. Mientras se recuperaba se enteró de que habían aprobado su petición para que lo retiraran del servicio en primera línea por ser el único hijo superviviente. Volvió a Radzyn sólo por poco tiempo en enero de 1943, para recoger sus objetos personales.[24]

Mientras que Wohlauf se había escapado del Batallón de Reserva Policial 101, sus hombres no disfrutaron de un alivio similar. Junto a los soldados de Steinmetz de Lomazy y Parczew (tercera sección, segunda compañía) y a una unidad de Hiwis, llevaron a cabo dos deportaciones desde Luków de 5.000 y 2.000 personas el 5 y el 8 de octubre. Los recuerdos de estas acciones diferían de manera drástica. Algunos afirmaban que sólo se habían realizado disparos esporádicos y que prácticamente no se habían producido muertes.[25] Otros recuerdan muchos disparos.[26] De hecho, hubo un policía al que le faltó muy poco para que le diera una bala perdida.[27] Al jefe del consejo judío lo mataron en el punto de reunión (el Schweinemarkt o «mercado de cerdos») junto con otros destacados judíos durante la primera deportación. Muchos de los que se escondieron con éxito entonces fueron descubiertos y enviados tres días después.[28] La conclusión de un policía de que la acción de Luków fue «decididamente más ordenada y humana» que la de agosto de Miedzyrzec nos dice poca cosa, dada la inigualable brutalidad de esta última.[29]

Tras las primeras deportaciones, la sección de Steinmetz volvió a Parczew y el cuartel general del batallón se trasladó de Radzyn a Luków. El 6 de noviembre, el teniente Brand y el sargento Jurich supervisaron el traslado a Luków de los últimos 700 judíos que había en Kock. Cuando Jurich descubrió que faltaban muchos, le pegó un tiro en la cabeza al jefe del consejo judío allí mismo. Igual que en el traslado de Radzyn a Miedzyrzec, se utilizaron carros tirados por caballos y llegaron a Luków a última hora de la noche.[30]

La deportación final de los 3.000 o 4.000 judíos de Luków empezó a la mañana siguiente (7 de noviembre), una operación que se prolongó durante varios días.[31] Los judíos, ya sin ninguna duda respecto a su destino, cantaban Viajamos a Treblinka mientras se los llevaban marchando. Como represalia por el hecho de que la policía del gueto no diera parte de los judíos escondidos, la Policía del Orden llevó a cabo una ejecución de 40 o 50 de ellos.[32]

Al parecer, durante esta última deportación muchos judíos habían estado ocultándose tenazmente. Cuando partieron los trenes, la Policía de Seguridad hizo uso de una estratagema para hacer salir de su escondite a los judíos supervivientes. Se anunció por todo el gueto que se expedirían nuevos carnets de identidad. A cualquiera que fuera a solicitar su carnet le perdonarían la vida; a cualquiera que encontraran sin él lo matarían de inmediato. Con la esperanza de conseguir al menos un respiro entre las deportaciones, los desesperados judíos salieron de sus escondites y se presentaron. Una vez se hubieron concentrado por lo menos 200 judíos, los hicieron marchar fuera de Luków y fueron ejecutados el 11 de noviembre. El 14 de noviembre reunieron y mataron a otro grupo.[33]

A los miembros del Batallón de Reserva Policial 101 les tocó participar al menos en una de estas últimas ejecuciones, si no en ambas. Como por lo visto Trapp y la mayor parte de la primera compañía estaban en alguna otra parte, Buchmann se encontraba temporalmente sin su protector. Él y prácticamente todos los hombres disponibles del estado mayor del batallón (administrativos, soldados de comunicaciones y conductores, que hasta el momento habían evitado una participación directa en los fusilamientos colectivos) se encontraron de pronto con que la Policía de Seguridad local los forzaba a realizar el servicio. A diferencia de los borrosos recuerdos de aquéllos que en otoño eran hastiados veteranos de muchas acciones judías, la matanza de judíos en Luków permaneció muy viva en la memoria de esos principiantes.[34] Un policía recordaba que la noche anterior ya había corrido la voz de que iba a llevarse a cabo una ejecución:

Esa noche teníamos como invitados a una unidad de entretenimiento de la policía de Berlín, la llamada asistencia para el frente. Esa unidad de entretenimiento la formaban músicos y artistas. Ellos también oyeron lo de la inminente ejecución de judíos. Pidieron e incluso suplicaron enérgicamente que les permitieran participar en dicha ejecución. El batallón accedió a su petición.[35]

A la mañana siguiente, Buchmann regresó de una reunión y condujo a sus hombres al edificio de la Policía de Seguridad, que estaba cerca de la entrada al gueto. Los policías tomaron posiciones de guardia a lo largo de los dos lados de la calle. Abrieron la puerta de hierro del gueto e hicieron salir a varios centenares de judíos. Los hicieron caminar fuera de la ciudad.[36]

Se necesitaban más guardias para otra columna más de judíos. Inmediatamente, los miembros del Estado Mayor del batallón recibieron la orden de presentarse en el cuartel general de la Policía de Seguridad. Pocos días antes habían observado desde las ventanas de la escuela, que se había convertido en su alojamiento, cómo los judíos de Luków iban de camino a la estación. Ahora les tocaba a ellos participar. A la Policía de Seguridad se le asignó un contingente de 50 o 100 judíos y siguieron la misma ruta para salir de la ciudad.[37]

Mientras tanto, la primera columna dejó el camino y siguió por un sendero hacia un prado abierto de suelo arenoso. Un oficial de las SS anunció una parada y le dijo al lugarteniente de Buchmann, Hans Prutzmann*, que empezara a disparar a los judíos. Prutzmann formó un pelotón de ejecución de entre 15 y 20 hombres, principalmente voluntarios de la unidad de entretenimiento a los que habían proporcionado pistolas del batallón. Los judíos tuvieron que desnudarse, los hombres del todo y las mujeres hasta quedarse en ropa interior. Pusieron los zapatos y la ropa en un montón y fueron conducidos en grupos hacia el lugar de la ejecución, a unos 50 metros de distancia. Una vez allí tuvieron que tumbarse boca abajo y, tal como era habitual, los policías les dispararon desde detrás utilizando las bayonetas caladas como guía para apuntar. Buchmann se quedó allí cerca con varios oficiales de las SS.[38]

Cuando los miembros del estado mayor del batallón llegaron al prado arenoso, la ejecución ya había empezado. Buchmann se les acercó y les dijo que tenían que formar un pelotón de fusilamiento para matar a los judíos que habían traído con ellos. Un oficinista del estado mayor que estaba a cargo de los uniformes pidió que lo excluyeran. «Como había niños entre los judíos que habíamos traído y por aquel entonces yo mismo era un padre de familia con tres hijos, le dije al teniente algo parecido a que no era capaz de disparar y le pregunté si no podía asignarme otra cosa.» Acto seguido otros más hicieron la misma petición.[39]

De este modo, Buchmann se encontró en la misma posición que Trapp y básicamente reaccionó de la misma forma. A pesar de las órdenes directas de oficiales superiores de las SS de la Policía de Seguridad de llevar a cabo una ejecución colectiva de los judíos con la Policía del Orden a su mando, Buchmann accedió a la petición. Al encontrarse frente a subordinados que solicitaban explícitamente una misión diferente, igual que él había hecho en Józefów, Buchmann dio su consentimiento y eximió a cuatro soldados. Mientras los disparos continuaban, Buchmann se retiró. En compañía del miembro más antiguo de todo el contingente del estado mayor, un hombre al que conocía bien y al que había excluido del pelotón de fusilamiento cuando se lo pidió, se alejó andando a una distancia considerable del lugar de la ejecución.

Al cabo de un tiempo, a los agentes de comunicaciones y a los conductores del estado mayor del batallón se les ordenó tomar parte en otra ejecución de judíos reunidos en Lúkow por la Policía de Seguridad. En esa ocasión Buchmann no estuvo presente.[40] Sus numerosas peticiones para que lo destinaran a Hamburgo finalmente habían sido aceptadas. Después de su regreso, primero ocupó el puesto de oficial de defensa aérea. Entre los meses de enero y agosto de 1943 sirvió como ayudante del director de la policía de Hamburgo. Luego se le permitió volver a su empresa maderera y los negocios le llevaron a Francia, Austria y Checoslovaquia durante los últimos años de la guerra. Justo antes de su relevo de la Policía del Orden, lo habían ascendido al rango de teniente primero de reserva.[41] Estaba claro que Trapp no sólo lo había protegido de las acciones judías en Polonia (a excepción de la ejecución de Luków), sino que además se había asegurado de que en su expediente personal figurara una evaluación muy positiva que en forma alguna dañara su carrera.