Capítulo 2

La Policía del Orden

Para saber cómo un batallón de policías de reserva de mediana edad se encontró frente a la tarea de matar a tiros a unos 1.500 judíos en la población polaca de Józefów se necesitan algunos antecedentes, tanto sobre la institución de la Policía del Orden (Ordnungspolizei u OrPo) como sobre el papel que desempeñó dentro de la política nazi de asesinato de los judíos de Europa.

La Policía del Orden fue el resultado del tercer intento de la Alemania de entreguerras de crear grandes formaciones de policías con entrenamiento y equipo militar.[1] Tras la derrota de los alemanes en la primera guerra mundial estalló la revolución en Alemania. Al tiempo que el Ejército se disolvía, los oficiales militares y los funcionarios del gobierno, temerosos de que las fuerzas revolucionarias los eliminaran, organizaron unas unidades paramilitares contrarrevolucionarias conocidas como las Freikorps. Cuando la situación interna se estabilizó en 1919, a muchos de los soldados de las Freikorps los unieron con la policía profesional en largas formaciones apostadas en barracones y preparadas para combatir cualquier nuevo resurgimiento de la amenaza revolucionaria. Sin embargo, en 1920 los aliados exigieron la disolución de esos cuerpos policiales porque constituían una posible violación de la cláusula del tratado de Versalles que limitaba a 100.000 el número de soldados del ejército permanente de Alemania.

Después de que en 1933 se estableciera el régimen nazi, se creó un «ejército de la policía» (Armee der Landespolizei) de 56.000 hombres. Estas unidades estaban emplazadas en barracones y recibían un completo entrenamiento militar como parte del rearme encubierto de Alemania. Cuando Hitler desafió abiertamente las disposiciones sobre desarme del tratado de Versalles y restableció el servicio militar obligatorio en 1935, el «ejército de la policía» se fusionó con el ejército profesional, que aumentaba con rapidez, para proporcionar cuadros de oficiales y suboficiales. El «ejército de la policía» no desempeñó un papel menor como campo de entrenamiento de futuros oficiales del ejército. Desde 1942, nada menos que 97 generales del Ejército alemán habían servido con anterioridad en el «ejército de la policía» de 1933-1935.[2]

El mantenimiento de grandes formaciones militares dentro de la policía tuvo que esperar al nombramiento en 1936 de Heinrich Himmler, que ya estaba a la cabeza de las SS, como jefe de la policía alemana con jurisdicción sobre todas las unidades de policía del Tercer Reich. Himmler dividió la diversa policía alemana en dos ramas que dependían cada una de una oficina principal en Berlín. A las órdenes de la Oficina Central de la Policía de Seguridad (Sicherheitspolizei o SiPo) de Reinhard Heydrich se encontraban la conocida Policía Secreta del Estado (Geheime Staatspolizei o Gestapo), para combatir a los enemigos políticos del régimen, y la Policía Criminal (Kriminalpolizei o Kripo) que consistía básicamente en un cuerpo de detectives para delitos no políticos. La segunda rama de la policía estaba formada por la Oficina Central de la Policía del Orden bajo las órdenes de Kurt Daluege. Daluege tenía a su cargo la policía urbana o municipal (Schutzpolizei o Schupo), la policía rural, equivalente quizás a agentes del condado (Gendarmerie), y la policía de las pequeñas ciudades o comunitaria (Gemeindepolizei).

Hacia 1938 Daluege tenía más de 62.000 policías bajo su jurisdicción. Entre ellos, casi 9.000 fueron organizados en compañías policiales llamadas Polizei-Hundertschaften, con 108 hombres cada una. En diez ciudades alemanas tres compañías de policía se unieron en «unidades de entrenamiento de la policía» (Polizei-Ausbildungsabteilungen) aún mayores.

Durante 1938 y 1939, la Policía del Orden se expandió con rapidez al tiempo que la creciente amenaza de la guerra daba un mayor aliciente a los futuros reclutas. Si se alistaban en la Policía del Orden, los nuevos jóvenes policías quedaban exentos del servicio militar obligatorio.

Por otra parte, como los batallones de policía (igual que las unidades de la Guardia Nacional en Estados Unidos) estaban organizados por regiones, parecían ofrecer la garantía de completar la alternativa que uno tenía al servicio militar normal no sólo de una forma más segura, sino más cerca de casa.

Cuando estalló la guerra en septiembre de 1939, la Policía del Orden había alcanzado un contingente de 131.000 miembros. Para sus grandes formaciones militares la gran amenaza era, por supuesto, la asimilación al Ejército alemán, una medida evitada mediante un compromiso por el cual la Policía del Orden pagó un precio muy alto. Con muchas de sus mejores unidades se formó una división policial de casi 16.000 hombres que se puso a disposición del ejército. (Posteriormente esa división luchó en las Ardenas en 1940 y tomó parte en el ataque a Leningrado en 1941, antes de que Himmler la recuperara en 1942 como la Cuarta División de Granaderos de la Policía de las SS.) Dos regimientos de policías reclutados en la recién tomada Danzig también fueron transferidos al Ejército en octubre de 1939. Por último, la Policía del Orden proporcionó más de 8.000 soldados a la policía militar del Ejército o Feldgendarmerie. A cambio, los demás miembros de la Policía del Orden que estaban en edad de ser llamados a filas quedaron exentos del servicio militar obligatorio.

Para reponer sus tropas, a la Policía del Orden se le permitió reclutar a 26.000 jóvenes alemanes (9.000 voluntarios nacidos entre 1918 y 1920, y 17.000 nacidos entre 1909 y 1912) así como a 6.000 de los llamados «alemanes de etnia germánica» o Volksdeutsche, que habían vivido fuera de Alemania antes de 1939. Además, la Policía del Orden recibió autorización para incorporar a 91.500 reservistas nacidos entre 1901 y 1909, un grupo de edad que hasta entonces no estaba sometido al servicio militar obligatorio. El servicio militar en la Policía del Orden se fue extendiendo a soldados todavía mayores y hacia mediados de 1940 el contingente de esas fuerzas policiales había ascendido a 244.500 hombres.[3]

A la Policía del Orden apenas se la había tenido en cuenta en los planes de movilización de antes de la guerra y poco se había pensado sobre su posible utilidad en tiempos de conflicto, pero el éxito militar de Alemania y su rápida expansión crearon rápidamente la necesidad de más fuerzas de ocupación detrás del frente. Al estallar la guerra, de las distintas compañías policiales y unidades de entrenamiento en Alemania se formaron 21 batallones de policía de aproximadamente 500 hombres cada uno; 13 de ellos se unieron a los ejércitos que invadían Polonia. Posteriormente tomaron parte en las redadas de soldados polacos atrapados detrás de las líneas de avance, recogieron las armas y demás equipo militar abandonado por los polacos que se retiraban y participaron en otros servicios para asegurar las zonas de la retaguardia.

A mediados de 1940, el número de batallones policiales se amplió con rapidez a 101 cuando los 26.000 nuevos jóvenes reclutas y muchos de los reservistas mayores llamados a filas fueron también divididos en batallones. Trece de ellos fueron destinados a la parte central de Polonia ocupada por Alemania, conocida como el Gobierno General,[4] y otros siete se ubicaron en los territorios polacos del oeste anexionados al Tercer Reich, los «territorios incorporados». Otros diez fueron apostados en las tierras checas ocupadas de Bohemia y Moravia, el llamado Protectorado. Además, hubo seis batallones destinados a Noruega y cuatro a los Países Bajos.[5] La Policía del Orden se estaba convirtiendo rápidamente en una fuente esencial de recursos humanos para controlar la Europa conquistada por los alemanes.

Los nuevos batallones se crearon con dos propósitos. En primer lugar, para proveer los cuadros de suboficiales necesarios, los policías profesionales y los voluntarios de antes de la guerra que formaban parte de los batallones que al principio entraron en Polonia en 1939 fueron ascendidos y distribuidos entre las unidades recién formadas, cuyas tropas se integraron con los reservistas de más edad. Estos batallones fueron designados como «batallones de reserva policial». En segundo lugar, se formaron unidades concretas (con unos contingentes conocidos de 251 a 256, y de 301 a 325 hombres) de entre los 26.000 jóvenes voluntarios asignados a la Policía del Orden en otoño de 1939. De hecho, ellos se convertirían en los nuevos cuerpos de élite de la Policía del Orden.[6]

La presencia de la Policía del Orden en el Gobierno General se hizo patente de dos maneras. Primero, en cada uno de los cuatro distritos en los que se había dividido el Gobierno General —Cracovia, Lublin, Radom y Varsovia (un quinto, Galitzia, fue anexionado en 1941)— se estableció un comandante de regimiento (Kommandeur der Ordnungspolizei o KdO) y un estado mayor permanentes. El regimiento de cada distrito estaba compuesto de tres batallones que cambiaban constantemente ya que se les turnaba para ir fuera de Alemania en períodos de servicio. Segundo, había una pequeña red de unidades más pequeñas de la Policía del Orden repartidas por todo el Gobierno General. En todas las ciudades polacas importantes se estableció un puesto de Schutzpolizei. Su misión principal era la de supervisar a la policía municipal polaca. Además, había de treinta a cuarenta pequeños puestos de Gendarmerie en las ciudades medianas de cada distrito. Tanto las unidades de la Schutzpolizei como las de la Gendarmerie, al igual que los tres comandantes de batallón, estaban bajo las órdenes del jefe de distrito de la Policía del Orden, el KdO. A finales de 1942, el número total de efectivos de la Policía del Orden en el Gobierno General había llegado a ser de 15.186. El número de policías polacos que estaban bajo la supervisión de la Policía del Orden era de 14.297.[7]

Había una cadena de mando que iba desde los batallones de la Policía del Orden, así como desde la red de unidades más pequeñas, a través del KdO del distrito, pasaba por el comandante general de la Policía del Orden en el Gobierno General (Befehlshaber der Ordnungspolizei o BdO) en Cracovia, la capital, y finalmente llegaba hasta la oficina central de Daluege en Berlín. Esta era la cadena de mando habitual para asuntos que concernían exclusivamente a las unidades locales de la Policía del Orden. No obstante, había una segunda cadena de mando para todo tipo de asuntos políticos y operaciones que suponían la acción conjunta de la Policía del Orden con la Policía de Seguridad y otras unidades de las SS. En el Gobierno General, Heinrich Himmler había nombrado como su representante personal al SS-Obergruppenführer Friedrich-Wilhelm Krüger, un alto mando de las SS y la policía (HSSPF)[8], con especial responsabilidad para coordinar cualquier acción que involucrara a más de un organismo del imperio en expansión de las SS y la policía de Himmler. En todos los distritos del Gobierno General había un jefe de las SS y de la policía (SSPF) que en el ámbito del distrito tenía las mismas responsabilidades y poderes que Krüger en el del Gobierno General. En el distrito de Lublin, donde estuvo destinado el Batallón de Reserva Policial 101 en 1942-1943, el SSPF era el cruel y desagradable SS-Obergruppenführer Odilo Globocnik, un compinche de Himmler a quien habían destituido de su puesto como jefe del partido en Austria por corrupción. De este modo, las unidades de la Policía del Orden en el distrito de Lublin podían recibir órdenes tanto de Daluege y la oficina central de Berlín a través del BdO de Cracovia y el KdO del distrito, como de Himmler mediante el HSSPF, Krüger, y el SSPF del distrito, Globocnik. Como el asesinato de los judíos polacos fue un programa en el que estuvieron involucradas todas las ramas de las SS y de la policía, fue la última cadena de mando la que devino crucial para la participación de la Policía del Orden en la Solución Final.