Capítulo 6

Llegada a Polonia

Un día del verano de 1941, cuando la ofensiva contra los judíos rusos ya estaba en marcha, Himmler le confió al jefe de las SS y la policía en Lublin, Odilo Globocnik, la intención de Hitler de matar también a los judíos de Europa. Además, Himmler puso a Globocnik a cargo del único elemento primordial de esta «Solución Final a la Cuestión de los Judíos en Europa»: la destrucción de los judíos del Gobierno General, que constituían el grueso de los judíos polacos. Sin embargo, para asesinar a los judíos europeos se juzgó esencial utilizar un método distinto del de las operaciones con pelotones de fusilamiento empleado contra los judíos rusos, uno que fuera más eficiente, menos público y que conllevara una carga psicológica menor para los asesinos.

La respuesta tecnológica y organizativa a estas necesidades fue el campo de exterminio. Las víctimas serían deportadas hacia campos especiales donde, en virtud de los procedimientos en cadena que requerían un personal muy limitado, en su mayoría mano de obra forzada, a ser asfixiadas con gas en relativo secreto. Los preparativos para los asesinatos con gas empezaron en tres emplazamientos distintos en otoño de 1941: en los territorios incorporados (Warthegau), “Auschwitz/Birkenau” cerca de Katowice, en Silesia, y “Chelmno” cerca de Lódz; el tercero era Belzec, en el distrito de Lublin de Globocnik. Los asesinatos con gas a gran escala empezaron en Chelmno a principios de diciembre de 1941 y en Birkenau a mediados de febrero de 1942.[1] En el campo de exterminio de Globocnik, en Belzec, no empezaron hasta mediados de marzo de 1942.

La tarea que Globocnik tenía que afrontar era enorme, pero casi no se le dio la mano de obra para llevarla a cabo. Para conseguir expertos y ayudantes que construyeran y manejaran el centro de exterminio de Belzec, Globocnik pudo recurrir a personal del «programa de eutanasia» de Alemania, pero con eso obtuvo un puñado de hombres que como máximo no pasaban de cien. Esa cantidad por sí sola era insuficiente para dotar de personal a un solo campo de exterminio y Globocnik todavía iba a construir dos más en Sobibor y Treblinka. No obstante, los campos de exterminio no eran el mayor problema que tenía Globocnik. Era mucho más apremiante el problema de la mano de obra requerida para desalojar los guetos, reunir a las víctimas y forzarlas a subir a los trenes de la muerte. Solamente en la zona de Lublin había casi 300.000 judíos. ¡En todo el territorio del Gobierno General había unos 2.000.000!

¿Dónde estaban los hombres necesarios para realizar una labor logística tan escalofriante cuando el destino militar de Alemania alcanzaba un momento crítico en el año crucial de 1942? En realidad, aparte de la misión en sí, Himmler no le dio prácticamente nada más a Globocnik y éste tuvo que improvisar. Tuvo que crear ejércitos «privados» con sus propios recursos e ingenio para cumplir la tarea que Himmler le había confiado.

Para coordinar la campaña de asesinatos en masa contra los judíos polacos (apodada Operación Reinhard después de que a Reinhard Heydrich lo mataran en Checoslovaquia en junio de 1942), Globocnik formó un personal especial bajo las órdenes de su segundo en el mando y compatriota austríaco Hermann Höfle. Las personas clave de este grupo incluían a Christian Wirth y a su ayudante, Josef Oberhauser, que estaban a cargo de los centros de exterminio; Helmut Pohl, otro austríaco, se encargaba de los transportes que llegaban; Georg Michalsen, Kurt Claasen y otro austríaco más, Ernst Lerch, supervisaban y a menudo realizaban personalmente operaciones sobre el terreno; finalmente, Georg Wippern se ocupaba de reunir, clasificar y utilizar las propiedades de los judíos acumuladas en los campos de exterminio y en los guetos desalojados.

Como jefe de las SS y la policía en el distrito de Lublin, Globocnik era el responsable de coordinar todas las operaciones en la región que requerían la acción conjunta de distintas unidades de las SS. De esta manera, toda la red de las SS y de la policía en el distrito de Lublin, aunque ya se había reducido, estaba a su disposición. Y lo más importante, eso incluía las dos ramas de la Policía de Seguridad (Gestapo y Kripo) por un lado y varias unidades de la Policía del Orden por el otro. Además de su cuartel general principal en la ciudad de Lublin, la Policía de Seguridad disponía de cuatro dependencias en el distrito. Todas ellas poseían una sección de la Gestapo para «asuntos judíos».

La presencia de la Policía del Orden se percibió de tres maneras distintas. Primero, las ciudades principales del distrito de Lublin tenían una oficina de la Schutzpolizei. Una de sus responsabilidades era la supervisión de la policía municipal polaca. Segundo, había pequeños destacamentos de Gendarmerie diseminados por todas las ciudades del campo. Por último, había tres batallones de la Policía del Orden ubicados en el distrito de Lublin. Las secciones de la Policía de Seguridad junto con las unidades de la Schutzpolizei y la Gendarmerie proporcionaban unos pocos policías que conocían las condiciones locales. Pero los tres batallones de la Policía del Orden, con un total de 1.500 soldados, constituían la única y mayor reserva de personal policial del que Globocnik pudo hacer uso. Obviamente eran indispensables, pero no suficientes para satisfacer sus necesidades.

Globocnik también utilizó otras dos fuentes de recursos humanos. La primera era el Sonderdienst (Servicio Especial), compuesto por pequeñas unidades de hombres de etnia germánica que habían sido movilizados y entrenados tras la conquista alemana y asignados al jefe de la administración civil de cada condado del distrito en el verano de 1940.[2] La segunda, y mucho más importante, la constituían los llamados Trawnikis. Incapaz de completar el cupo de personal requerido con los recursos de la zona, Globocnik convenció a Himmler para reclutar tropas auxiliares no polacas de las zonas de la frontera soviética. La persona clave del equipo de la Operación Reinhard de Globocnik para esa labor fue Karl Streibel. Él y sus hombres visitaron los campos de prisioneros de guerra y reclutaron a «voluntarios» ucranianos, letones y lituanos (Hilfswillige o «Hiwis») a los que eligieron por sus sentimientos anticomunistas (y por lo tanto casi siempre antisemíticos), les ofrecieron escapar de la probable hambruna y les prometieron que no los emplearían en el combate contra el ejército soviético. A esos «voluntarios» los llevaron al campamento de las SS en Trawniki para entrenarlos. Bajo las órdenes de oficiales de las SS alemanes y suboficiales de etnia germánica, fueron distribuidos en unidades según su nacionalidad. Junto a la Policía del Orden, constituían el segundo contingente más numeroso con el que Globocnik iba a formar sus ejércitos privados para la campaña de desalojo de los guetos.

La primera ofensiva mortífera contra los judíos de Lublin empezó a mediados de marzo de 1942 y continuó hasta mediados de abril. Cerca del 90 por ciento de los habitantes del gueto de Lublin fue asesinado, ya mediante la deportación al campo de exterminio de Belzec, ya por medio de la ejecución allí mismo, y de 11.000 a 12.000 judíos más fueron enviados a Belzec desde las ciudades cercanas de Izbica, Piaski, Lubartów, Zamosc y Krasnik. Durante el mismo período también fueron deportados a Belzec unos 36.000 judíos de la región vecina de Galitzia, al este de Lublin.

Desde mediados de abril a finales de mayo, las operaciones de exterminio en Belzec se interrumpieron temporalmente mientras se derribaba el pequeño edificio de madera con tres cámaras de gas y se construía un gran edificio de piedra con seis cámaras más grandes. Cuando se reanudaron las operaciones asesinas en Belzec a finales de mayo, el campo recibió principalmente judíos deportados del distrito vecino de Cracovia, al oeste, y no del mismo distrito de Lublin.

No obstante, Sobibor, el segundo campo de exterminio de Globocnik en el distrito de Lublin, empezó a funcionar a principios de mayo. Durante las seis semanas siguientes llegaron personas deportadas de los condados lublineses de Zamosc, Pulawy, Krasnystaw y Chelm. El 18 de junio, apenas tres meses después de las primeras deportaciones del gueto de Lublin, unos 100.000 judíos del distrito de Lublin habían sido asesinados junto con otros de Cracovia y Galitzia, la gran mayoría en las cámaras de gas de Belzec y Sobibor.[3]

Las deportaciones hacia los campos de exterminio sólo eran una parte de un amplio reasentamiento de los judíos de Europa central. Al mismo tiempo que los judíos polacos eran trasladados desde sus hogares hacia los campos de exterminio, trenes cargados de judíos de Alemania, Austria, el Protectorado y el estado títere de Eslovaquia se dirigían al distrito de Lublin. Algunos de estos transportes, como el tren de Viena del 14 de junio escoltado por el teniente Fischmann, también eran enviados directamente a Sobibor. Otros, sin embargo, se descargaron en varios guetos en los que los judíos extranjeros ocupaban temporalmente el lugar de aquellos que habían sido asesinados recientemente.

Esa vasta reorganización de judíos, así como los asesinatos en masa en Belzec y Sobibor, se detuvieron temporalmente el 19 de junio, cuando la escasez de transporte rodante llevó a suspender todos los convoyes de judíos del Gobierno General durante un período de veinte días.[4] El 9 de julio se reanudó la salida de dos trenes de la muerte a la semana desde el distrito de Cracovia hacia Belzec y el 22 de julio empezó la circulación continua de transportes desde Varsovia al centro de exterminio que se había abierto recientemente en Treblinka. Sin embargo, la línea ferroviaria principal hacia Sobibor estaba en reparación y eso hizo que ese campo fuera casi inaccesible hasta el otoño. Por lo tanto, en el propio distrito de Lublin las deportaciones a los campos de exterminio no se reanudaron hasta principios de julio.

Fue durante ese período forzoso de calma del Gobierno General durante la Solución Final cuando el Batallón de Reserva Policial 101 llegó al distrito de Lublin. El 20 de junio de 1942 el batallón recibió órdenes para una «operación especial» en Polonia.[5] La naturaleza de esa «operación especial» no se especificaba en las órdenes escritas, pero a los agentes se les hizo creer que iban a llevar a cabo un servicio de guardia. No existe absolutamente ningún indicio de que ni siquiera los oficiales sospecharan la verdadera naturaleza de las funciones que les esperaban.

El batallón tomó el tren en la estación de Sternschanze[6], el mismo punto desde el cual algunos de sus hombres habían deportado a judíos hamburgueses hacia el este la primavera anterior. El 25 de junio llegó a la ciudad polaca de Zamosc, en la zona sur del distrito de Lublin. Cinco días después, el cuartel general del batallón se trasladó a Bilgoraj y varias de sus unidades se instalaron rápidamente en las ciudades cercanas de Frampol, Tarnogród, Ulanów, Turobin y Wysokie, así como en la más distante de Zakrzów.[7]

A pesar de la tregua temporal en las matanzas, el jefe de las SS y la policía Odilo Globocnik y su equipo de la Operación Reinhard no estaban dispuestos a permitir que el recién llegado batallón de policía permaneciera totalmente inactivo en lo concerniente a los judíos de Lublin. Si no se podía reanudar el exterminio, sí se podía seguir con el proceso de consolidación de las víctimas en guetos de tránsito y en campos de concentración. Para la mayoría de los policías del Batallón de Reserva Policial 101, el vivo recuerdo de la acción posterior en Józefów borró los acontecimientos menores que habían ocurrido durante su estancia de cuatro semanas en el sur de Lublin. No obstante, unos cuantos sí que recordaban haber tomado parte en ese proceso de consolidación: concentrar a los judíos en asentamientos más pequeños y trasladarlos a guetos o campos más grandes. En algunos casos sólo se detenía a los llamados judíos de trabajo, se los metía en camiones y se los enviaba a campos de concentración alrededor de Lublin. En otras ocasiones, se reunía a toda la población judía y la hacían subir a los camiones o caminar hasta los campos. A veces los judíos de las poblaciones más pequeñas de los alrededores eran reunidos entonces y reasentados en el lugar que había quedado libre. Ninguna de esas acciones implicó ejecuciones en masa, aunque a los judíos que eran demasiado viejos, débiles o enfermos para ser trasladados se los mató a tiros, al menos en algunos casos. Entre los agentes nadie estaba seguro de cuáles eran las ciudades desde las que habían deportado a los judíos y los lugares adonde habían sido trasladados. Nadie se acordaba de los nombres de Izbica y Piaski, aunque eran los dos principales guetos de «tránsito» al sur de Lublin utilizados para reunir a los judíos.[8]

Según parece, Globocnik se cansó de este proceso de consolidación y decidió experimentar con nuevas matanzas. Como en esos momentos no era posible la deportación hacia los campos de exterminio, la alternativa disponible era la ejecución masiva mediante pelotones de fusilamiento. El Batallón de Reserva Policial 101 era la unidad a la que se probaría.