ESCENA VIII

DICHOS y Petra.

Petra por la derecha con un mantito y un lío. LLeva muchos polvos, los labios pintados. Entra como medrosa, azorada, pero intentando aparentar tranquilidad y desenfado y forzando una sonrisa inutil.

PETRA: (Mirándolos a todos con asombro y temor.) Buenas... buenas... noches. (No la contestan. Pausa.) Caramba, no pensaba yo encontrarme... ¡Cuánto bueno!

RAIM.: ¿Bueno? ¡Ja, ja!... Bueno, bueno.

PETRA: (A Raimunda.) ¿Usté por aquí?

RAIM.: Yo por aquí y tú por ahí... Ya ves.

PETRA: Sí, señora; unas visititas que...

RAIM.: (Con malicia.) ¿De cumplido?

PETRA: De confianza, que son las que más entretienen; pero si yo llego a saber que... (A Bibiano.) ¿Usté por aquí?

BIB.: (Señalando el reloj.) ¿No te da reparo?

PETRA: ¿Hay telaraña?

BIB.: Hay un minutero que dice las horas, Petra... y las horas dicen muchas cosas...

RAIM.: Y las medias también.

PETRA: ¡Las medias!... Bueno, pero no se fíen ustés del reloj, que adelanta.

RAIM.: (Levantándose.) Si yo fuera el amo de esta casa, ni me fiaría del reló, ni me fiaría de...

BIB.: Prudencia, Raimunda. Enmudece y lamenta. Ya hemos oído bastante. Desfila.

RAIM.: Si, tienes razón. No siento más que lo que siento. Si con la mirada se pudiera... (Mira con odio feroz a Petra. Con ternura a Manolo.) Adiós hijo mio. (Con indignación.) ¡No quiero que te fijes más que en una cosa, en una!... (Le levanta las faldas a Petra.) ¡Mira!... ¡Seda!... ¡Y fíjate en tu madre!... (se remanga ella.) Compara y carcula.

BIB.: Eso, que carcule y compare, (se lo dice a Nicomedes.)

NIC.: ¡Compare!.. (Aparte.) ¡Compare, qué piernas!

RAIM.: Adiós, hijo mío.

BIB.: Procede como un hombre. No te digo más.

(Vanse derecha.)