APÉNDICE B

 

Otros casos de especial interés para Americas Watch

 

GUSTAVO ARCOS BERGNES fue embajador cubano en Bélgica a principios de los 60; cumple una condena de siete años por intentar abandonar Cuba clandestinamente. En 1981 intentó ir a Miami a ver a su hijo que estaba en semicoma por un accidente automovilístico. Está probado que Arcos ha intentado varias veces obtener un permiso para abandonar el país y reunirse con su familia. El Gobierno cubano le ha acusado de intentar abandonar el país ilegalmente, de posesión ilegal de armas, de posesión ilegal de moneda extranjera y de intentar sacar de contrabando objetos considerados parte del patrimonio nacional.

Arcos está encarcelado en el Combinado del Este y participa en el «plan progresivo». Su condena expira el 31 de agosto de 1987. Según las autoridades cubanas, Arcos ya ha obtenido en dos años consecutivos cuatro meses de reducción de su pena por su buen comportamiento. En 1968 le condenaron a diez años por oponerse a la Revolución. Fue puesto en libertad antes de cumplir toda la condena gracias a un indulto.

ARIEL HIDALGO GUILLÉN, historiador marxista y profesor de socioeconomía; le arrestaron en agosto de 1981 y está cumpliendo una condena de ocho años por tenencia de «propaganda enemiga». Según el artículo 108-1 del código penal cubano, todo el que «incita contra el orden social, la solidaridad internacional o el estado socialista por medio de propaganda oral o escrita, o de cualquier otra forma», puede ser castigado por la ley. Se ha comprobado que, tras su arresto, una investigación policial encontró en su casa una copia de su manuscrito inédito, C11ba. The Marxist State and the New Class: A Dialectical Materialist Study. El manuscrito critica al gobierno cubano por su fracaso al intentar establecer un verdadero estado marxista y en su lugar crear una nueva clase dirigente. Parece ser que el manuscrito no se mencionó en su juicio. Las pruebas presentadas contra él consistieron en testimonios de miembros del Comité local para la Defensa de la Revolución que dijeron que Hidalgo «hablaba demasiado».

Se cree que, tras su detención, mantuvieron a Hidalgo en confinamiento solitario durante los primeros catorce meses y luego le trasladaron a una celda normal donde se permite a su esposa visitarle y llevarle comida una vez al mes. Sin embargo, le han negado cualquier material de escritura o lectura. Al parecer, desde 1984 se le han prohibido las visitas. Actualmente Hidalgo está encarcelado en la prisión de Combinado del Este y se dice que goza de buena salud. Algunos informes indican que s<: ha negado a participar en el «plan progresivo». Su condena debería expirar el 19 de junio de 1989. Las autoridades cubanas afirman que ha obtenido dos meses de reducción por buen comportamiento durante 1984.

EDMIGIO LÓPEZ CASTILLO, escritor y diplomático cubano en la Unión Soviética; fue condenado en 1968 por afiliarse a «La Microfacción» 1 grupo de oposición dentro del marxismo ortodoxo. Al parecer, en 1980 le volvieron a sentenciar a ocho años más por escribir poesía y ensayos en defensa de los derechos humanos. El Gobierno cubano a firma que fue condenado en 1980 por dibujar caricaturas difamatorias de líderes del Gobierno y por escribir cartas a dignatarios extranjeros en contra de la Revolución.

López está encarcelado en el Combinado del Este y al parecer tiene una enfermedad que le ha dejado casi ciego. Según la información sacada de contrabando del Combinado del Este, le niegan la asistencia médica, vive en condiciones inhumanas y le maltratan sistemáticamente. Su condena expira el 27 de marzo de 1988; sin embargo, las autoridades cubanas han insinuado que cal vez se revise su caso dado que López se acerca a los sesenta años.

RICARDO BOFILL PAGÉS, de cuarenta y cuatro años; profesor de filosofía marxista, fue vicerrector de la Universidad de La Habana. Desde 1967 le han condenado tres veces por «desviacionismo ideológico» y ya ha cumplido nueve años en las prisiones cubanas. En 1967 le condenaron a doce años por su relación con el grupo marxista disidente «La Microfacción». Bofill fue puesto en libertad en 1972. En 1980 cumplió dos años por sus intentos de emigrar. Una vez en libertad se le negaba el trabajo, se le aislaba y estaba bajo vigilancia por haber expresado su intención de abandonar el país. Dadas estas circunstancias, Bofill buscó asilo en la embajada francesa el 29 de abril de 1983. La policía cubana rodeó la Embajada y Bofill no salió hasta que el Vicepresidente Carlos Rafael Rodríguez aseguró al embajador francés Pierre Decamps que no molestarían a Bofill y que le permitirían abandonar el país sin mayor dilación. Esta promesa fue rota y cinco meses más tarde, el 24 de septiembre de 1983, arrestaron a Bofill por tercera vez después de que hablara con dos periodistas franceses en La Habana. Al parecer, tras su arresto, le internaron en un hospital psiquiátrico en La Habana. La Seguridad del Estado detuvo a los periodistas, los retuvo durante diez días y los expulsó de Cuba.

Se cree que el arresto de Bofill es consecuencia directa de lo que dijo a los periodistas franceses. Otros afirman que en 1983 condenaron a Bofill a doce años de prisión por convertirse en uno de los principales oponentes al régimen de Castro. Bofill pasó dos años en la prisión del Combinado del Este, al parecer bajo condiciones muy duras. A pesar de sus problemas cardiovasculares, pasó sesenta y tres días en confinamiento solitario y se declaró en huelga de hambre cuando las autoridades de la prisión le confiscaron dos cartas en las que describía el estado de otros presos.

Liberaron a Bofill del Combinado del Este en agosto de 1985 y al parecer ha pedido un permiso para abandonar el país. Según su esposa, que vive en Miami, y según fuentes diplomáticas extranjeras en La Habana, las autoridades cubanas le han negado el permiso de salida. Se dice que está bajo gran vigilancia por lo que no puede acudir a ninguna embajada extranjera para pedir asilo político.