Lago Bled
Algo cansado tras cuarenta y ocho horas atravesando el mundo, Martin por fin está de vuelta en Liubliana. El tiempo supone un agradable cambio en comparación con la humedad de la jungla; nunca ha podido entender por qué la gente prefiere pasar sus vacaciones sudando y achicharrándose bajo el sol cuando, en su opinión, no hay nada mejor que pasar el día esquiando o haciendo senderismo.
Se pide un café doble con una gota de leche y sin azúcar para llevar, antes de subirse al coche alquilado y poner rumbo al lago Bled y a Salina. Encantado por estar de nuevo en contacto con el mundo, conecta su teléfono al coche y hace las llamadas oportunas que vuelven a ponerle de inmediato en condiciones de actuar.
Es un alivio escuchar que por fin la Interpol se ha tomado en serio la denuncia de secuestro de la doctora Blake. Hasta que Leo hizo que su contacto en el FBI se involucrara, se habían negado a considerar que una de las más respetables ejecutivas de Europa se hubiera transformado en toda una delincuente. Pero, finalmente, con todas las pruebas reunidas y en las manos adecuadas, podrán contar con el apoyo oficial que necesitan para derrotar a esa mujer.
La primera parada de Martin es para asistir a una reunión que ha organizado con el ministro esloveno de Interior. El ministro ha nombrado a un oficial local como contacto para coordinar a las distintas autoridades y, dado que el FBI tiene un acuerdo internacional con ellos, eso debería reducir considerablemente todos los trámites, allanando el camino al equipo de Martin. Además le han informado de que podrá contar con el apoyo logístico del grupo de fuerzas especiales de la Policía Nacional en caso de necesitar nuevos recursos.
Leo le ha dado luz verde para que utilice cualquier medio disponible que garantice que la reputación de Blake y Quinn permanezca intacta, y eso es exactamente lo que planea hacer. Salina ha hecho grandes progresos y sabe que Leo se sentirá muy complacido ahora que tiene el acuerdo del ministro y el apoyo de la policía sobre el terreno. Dado que no tienen conocimiento de la ubicación secreta de Xsade, también han alertado a otros departamentos para que empiecen a investigar cualquier posible fraude o evasión fiscal en el país.
Las cosas ciertamente no parecen pintar bien para Jurilique. Su, hasta ahora, inmaculada reputación comienza a derrumbarse como un castillo de naipes y Martin sabe que están muy cerca de derrotarla. Por primera vez en mucho tiempo, se permite una sonrisa mientras pone a Moira al corriente de los últimos detalles siguiendo el procedimiento establecido.
Martin lleva tratando de contactar con Salina desde su llegada y está preocupado porque no le contesta. Es una de sus mejores agentes europeas y su intervención ha sido esencial para llevar este caso hasta donde está. Durante el tiempo que pasaron juntos tratando de localizar a Alexandra, le tomó mucho aprecio y, si Quinn no hubiera estado allí, está seguro de que algo habría sucedido entre ellos. En este trabajo, no hay demasiadas oportunidades de relacionarse con los demás, pero si hubieran tenido el tiempo y la oportunidad, quién sabe… Martin, siempre centrado en el trabajo, sabe que Salina, al igual que él, quiere ver cómo esa zorra cae y paga muy caro todo lo que les ha hecho pasar, ya sea a manos de la justicia o por cualquier otro modo.
Cuando finalmente contacta con Luke, el agente que trabaja con Salina, este le confirma que ella ha logrado encontrar el acceso a las instalaciones de Xsade dos días antes y que ha vuelto a entrar en el complejo subterráneo esa mañana. Antes de hacerlo se puso en contacto con él y le contó que había descubierto que se iba a desarrollar una sesión de adiestramiento para los nuevos científicos contratados y que planeaba unirse al grupo disfrazada de uno de ellos. Era la única forma de poder introducirse en las instalaciones, en vista de que sus intentos habían llegado a un callejón sin salida debido a las altas medidas de seguridad.
—¿A qué hora se marchó?
—Salió a las seis de la mañana, así que ya lleva más de nueve horas fuera. Imagino que estará dentro, pero desconozco si simplemente no ha podido contactar de nuevo conmigo o si la han pillado.
—Pero siempre lleva el teléfono encima, ¿no?
—Así es. Pero no hemos conseguido ponernos en contacto; es como si fuera una fortaleza impenetrable. Y al estar bajo tierra, no hay ninguna garantía de que los teléfonos reciban señal. Sin embargo, por los últimos informes tenemos confirmación de que tanto Votrubec como Jurilique se hallan en el recinto.
—Blake dijo que pensaba que había un acceso a las instalaciones a través del hospital porque no la llevaron a ninguna parte y solo pudo escapar a través del cobertizo del embarcadero con el pase de seguridad de Josef.
—Exacto. Salina estuvo examinando ambas áreas tratando de descubrir la entrada. Pudimos conseguir una llave de seguridad de un empleado que se negó a seguir haciéndose pruebas por el bien de la compañía. Ahora se está haciendo el enfermo para no tener que volver a entrar.
—¿Debo suponer que Salina va armada?
—Por supuesto.
Martin sacude la cabeza.
—Este asunto me da mala espina. Si todo fuera bien ya debería haber contactado con nosotros. —Hace una pausa para considerar las opciones mientras Luke espera al teléfono—. Voy a organizar un equipo de apoyo de la policía para que esté de guardia en Bled por si acaso. Reúnete conmigo en el hospital y entonces decidiremos qué pasos dar desde allí.