Epílogo

 

 

La posada sonó, anunciando un invitado. Levanté la cabeza de mi libro. Era viernes por la noche. El cielo detrás de las ventanas ya había oscurecido.

Había pasado los últimos tres días durmiendo, salpicándome la cara y durmiendo un poco más. Las pesadillas iban y venían, desapareciendo con los remanentes de los recuerdos de Nexus, pero sabía que ocurriría y lo aceptaba. Sabía por qué estaban allí, no tenía que preguntarme a qué se referían, y facilitaba las cosas. Solo tenía que esperar, como el dolor de una herida mientras se curaba.

Extendí mi magia. El recién llegado se sentía familiar.

El gato todavía sin nombre y Bestia me miraron. Les miré con los ojos muy abiertos. Bueno, ¿qué os parece?

Un golpe sonó. Me levanté y abrí la puerta.

Sean Evans estaba en el porche. Llevaba pantalones vaqueros, zapatillas y una simple camiseta gris. Las cicatrices todavía cruzaban su rostro y sus ojos aún estaban oscurecidos por los recuerdos. Busqué en ellos la desesperanza que había visto antes y no pude encontrarla.

—Hola —dijo.

—Hola. —Mi corazón latía un poco demasiado rápido.

—Hoy es la noche de los 80 en el Teatro Sims —dijo.

Sims era nuestra respuesta local para cine y restaurante. Iba equipado con una pequeña mesa, y una vez que ordenabas algo del menú, un equipo rápido y casi invisible de camareros te serviría la comida mientras veías la película.

—¿Qué es lo que echan? —pregunté, manteniendo mi voz ligera.

—Grandes problemas de la Pequeña China.

Sonreí.

—Tengo dos entradas —dijo—. ¿Te gustaría venir?

—Me gustaría. —Cogí el bolso de la mesa y salí—. Creo que me merezco una noche libre.

—Por suerte para mí.

Detrás de mí, la posada se cerró sola. Estaría bien durante un par de horas.

Paseamos por el largo camino de entrada hasta donde nos esperaba un Range Rover aparcado en la calle. Me gustaba esto. Me gustaba caminar a su lado.

—Entonces, ¿qué le dijiste a los vecinos sobre tu ausencia? —pregunté.

—Les dije la verdad. Que acepté un trabajo en un lugar muy lejos para hacer algo de dinero y ampliar mis horizontes.

Llegamos al coche. Sean miró a la calle lateral y juró.

El breve aullido de una sirena atravesó la noche, y la patrulla del oficial Marais descendió por la calle y se detuvo junto a nosotros, mirando en la dirección opuesta.

Oh, no.

—¿Hay algún problema, oficial? —preguntó Sean.

—Tenemos una película que ver —añadí.

El oficial Marais bajó la ventanilla.

—Tuve una sesión de entrenamiento de cinco días en Houston esta semana. No me gusta dejar a mi familia durante la noche, así que cada día iba a Houston y volvía.

—Eso es un viaje largo —dijo Sean. Su voz era engañosamente tranquila. Estábamos fuera de los terrenos de la posada. Si él se rompía y sacaba a Marais de su coche, no habría mucho que fuera capaz de hacer para detenerle.

—Doscientas setenta millas todos los días —dijo el oficial Marais—. Además de conducir por Houston. Sumé mil cuatrocientas millas en mi kilometraje.

—Eso es genial —le dije. Seguía sin ver que tenía que ver su Dodge Charger conmigo.

—Llené el depósito el lunes, antes de ir a Houston. Todavía me quedan tres cuartas partes.

Oh, mierda.

—Es increíble lo que Dodge está haciendo con la eficiencia del combustible en estos días —dijo Sean, su rostro expresando el epítome de la calma.

—Seguro que lo es.

Maldita sea, Hardwir.

—Esto no ha terminado. —El oficial Marais sonrió, mostrando los dientes—. Disfruten de la película.

La patrulla se deslizó por delante de nosotros y se perdió en la noche.

 

 

 

FIN

 

 

 

 

 

GLOSARIO

 

 

Posada: alojamientos neutrales de la Tierra que deben mantener el secreto de la vida extraterrestre y la existencia de la magia. Los posaderos son el máximo poder en su interior, pero si dejan el territorio su magia se debilita exponencialmente.

Nexus: es el nombre coloquial de Onetrikvasth IV, un sistema estelar con un único planeta habitable. Es una anomalía temporal. El tiempo fluye más rápido allí. Un mes en la Tierra equivale aproximadamente a más de tres meses en Nexus. Sin embargo, el producto de envejecimiento biológico sigue el mismo ritmo. Contiene grandes reservas subterráneas de Kuyo, un líquido viscoso de origen natural, que, cuando se refina, se utiliza en la producción de lo que mi archivo de fondo llama “activos farmacéuticos de gran valor estratégico”. Se utiliza para la fabricación de estimulantes militares. Afectan a una amplia variedad de especies de formas ligeramente diferentes, pero por lo general aumentan la fuerza y la velocidad, mientras que suprimen la fatiga y el miedo. Convierten a los humanos en berserkers, por ejemplo. En la actualidad hay tres facciones enfrentadas por el control del planeta: La Horda Destructora de la Esperanza, la Sagrada Anocracia Cósmica y los Comerciantes. Cada una reivindica los derechos de la totalidad de la riqueza mineral de Nexus y ninguna está dispuesta a hacer concesiones. Están involucrados en una guerra sangrienta. Comenzó hace aproximadamente ocho años en términos de la Tierra y casi veinte en el tiempo de Nexus. La guerra es brutal y le ha costado mucho a los tres bandos. Las mentes más frías de las tres facciones están de acuerdo en que no puede continuar. El asunto se sometió al arbitraje por una de las facciones interesadas y las otras dos estuvieron de acuerdo.

Horda Destructora de la Esperanza: el pueblo otrokar. Es una de las pocas razas que pueden elegir su tarea desde muy jóvenes. Son altamente especializados gracias a su genética. Eligen a sus líderes por sus méritos y finalmente una votación. Solo respetan la fuerza. Dichos dirigentes son el Khan y la Khanum. El primero es el general de sus ejércitos, y la mujer es la estratega de más alto rango con poder propio.

Sagrada Anocracia Cósmica: la nación vampírica. Está constituida por Casas Vampíricas que rivalizan por el poder y los territorios, pero son capaces de unirse contra un enemigo común. Respetan la fuerza y el honor es muy importante para ellos. Su sociedad se apoya en la aristocracia hereditaria.

Casa Krahr: una de las Casas vampíricas con más activos. Forma parte de la Primera Orden de las siete que deben turnarse para combatir en Nexus.
Casa Sabla: parte de la Primera Orden, desea que las conversaciones tengan éxito.
Casa Vorga: parte de la Primera Orden, están más inclinados hacia la continuación del conflicto.
Casa Meer: no es la Casa más poderosa, pero tienen una estrategia ganadora para atacar a la Casa Krahr. Al ceder su lugar como Séptima Orden, ha perdido su honor y todos sus vampiros han sido excomulgados.

Comerciantes: la raza de los lees. Son más zorrunos que humanoides, pero destacan por su astucia en las negociaciones. Se dividen en clanes a los que son leales por interés y costumbre cultural. Aprecian la inteligencia y prefieren hacer tratos y dialogar que resolver sus asuntos con violencia, pero eso no quita que sean peligrosos.