CAPÍTULO UNO

 

-Simplemente no entiendo por qué tienes que hacer este viaje. Jack. ¿No puede ir nadie por ti? ¿O no puedes llamar y que alguien de allí eche un vistazo a la casa y decida qué hacer con ella?

Jack dejó la maleta delante de la puerta de la calle y miró a su prometida. ¿Estaba siempre fruncida la boca de Eleonor?

-Ya te he dicho por qué quiero supervisar personalmente la casa -dijo él, ocultando la impaciencia que sentía.

No podía culpar a Eleanor de que no entendiera sus motivos para ir. Él mismo no los comprendía muy bien.

-No puedes hacer nada por tu tío, Jack.

-No estoy intentando hacer nada por él -dijo él-. Lo hago por mí mismo.

-No sé de qué te va a servir. Un largo viaje a un lugar perdido a ver una cabaña medio derruida. No va a ser muy relajante. Posiblemente ni siquiera será habitable.

-Mi tío Jack vivía allí.

-No creo que eso signifique mucho. Tu madre me ha hablado de él.

Eleanor alzó ligeramente una de sus bellas cejas.

-No creas nada de lo que mi madre te diga del tío Jack -dijo él secamente-. Era la oveja negra de la familia, y un poco excéntrico, pero estoy seguro de que vivía bien. Siempre apreció las comodidades. Además, en la carta que el abogado me envió de su parte, me pedía que fuera a ver la casa personalmente.

-Me parece muy poco considerado por su parte.

-Eleanor, está muerto. Y llevaba dos años sin verlo.

El sentido de culpa hizo que su voz sonara más tajante de lo que pretendía. Hacía dos semanas que había recibido la notificación de la muerte de su tío, y desde entonces la culpa había sido una compañera inseparable. ¿Cómo había perdido el contacto con alguien que había sido tan importante para él? El tío Jack, el único que le había animado a que cumpliera sus sueños, que había escuchado sus fantasías...

Su ira iba principalmente dirigida hacia sí mismo. ¿Cómo iba a culpar a Eleanor por no comprender sus motivos? Ella no sabía nada de todo aquello.

-Me parece que es pedir bastante poco. Me ha dejado la propiedad en herencia.

-Muy bien. Veo que estás decidido. ¿Pero tienes que irte precisamente ahora? -dijo con tono autoritario.

-Sí, tengo que ir ahora. Quiero ir ahora. Necesito salir unos días.

Ella se alisó el cuello de su elegante traje, frunciendo el ceño contrariada. Y no era porque Jack le estuviera diciendo que necesitaba pasar unos días alejado de ella. Era porque no estaba siendo razonable.

Era en momentos como aquellos cuando Jack pensaba que estaba haciendo planes para pasar con aquella mujer el resto de su vida. Y el pensamiento ya no le producía la satisfacción que le había producido en otro tiempo.

-Sabes que la fiesta de los Smith-Byrnes es pasado mañana. Y me comprometí a que iríamos los dos hace casi un mes. ¿Estarás de vuelta a tiempo?

-No, no estaré.

Debía haber suavizado la negativa. La forma en que Eleanor frunció los labios indicó que ella pensaba lo mismo. Estaba harto de ser comedido, de ir a fiestas que daba gente que no conocía y que no le gustaba. Se frotó la frente brevemente. Parecía que últimamente lo raro era no tener dolor de cabeza.

-Los va a sorprender mucho que no vayas.

-Estoy seguro de que lo comprenderán si les dices que ha habido una muerte en la familia. Ni siquiera las mejores familias pueden evitar estas cosas.

-No te entiendo, Jack. Eres muy desconsiderado en todo este asunto. Tenemos varios compromisos para cenar la semana que viene. ¿Simplemente piensas olvidarlos?

-Eso es -dijo él.

-Bien por ti, Jackson. Vuélvete y dispara.

La voz que había hablado provenía de la puerta. Jack se volvió, agradeciendo la interrupción.

-¡Roger! ¿Cuándo has vuelto de las Bahamas?

Jack cruzó la habitación para saludar al otro hombre. Roger Bendon estrechó con fuerza la mano de su amigo.

-Esta mañana. Debías haber venido conmigo, Jack. El tiempo fue fantástico. Y las mujeres. Oops, perdona, Eleanor -dijo Roger, saludándola con una mirada maliciosa que indicaba que no lo sentía en absoluto.

-Hola Roger. Vi a tu madre ayer -dijo ella acusadoramente.

-¿Ah, sí? ¿Está bien?

-Está bien. Le sorprendió saber que estabas fuera del país.

-Puede que sea porque no le dije que me iba -admitió él alegremente.

-¿No crees que debías habérselo dicho? -dijo Eleanor, frunciendo el ceño-. Después de todo es tu madre.

-Yo no tengo la culpa -dijo él, poniéndose a la defensiva.

Jack intervino antes de que la discusión fuera a más.

-Tranquilos los dos. ¿No podéis estar en la misma habitación cinco minutos sin pelear?

Roger se encogió de hombros, sonriendo inocentemente.

-Yo no he hecho nada.

Eleanor se alisó la falda de seda, ignorando deliberadamente a Roger.

-Creo que me voy. Te excusaré por los compromisos a los que vas a faltar. Llámame cuando vuelvas.

Jack besó la mejilla que ella le ofreció. Su piel era suave, y olía ligeramente a lavanda. El perfume le recordó a su tía abuela Alice, que había muerto cuando él tenía diez años. Se preguntó si era normal que su prometida le recordara a su tía abuela Alice. Rechazando el pensamiento, sonrió forzadamente.

-Te llamaré en cuanto vuelva. Espero que mi ausencia no te cause muchos problemas.

- Estoy segura de que podré hacer frente sola a lo que surja.

Eleanor pasó por delante de Roger, dedicándole una leve inclinación de cabeza. Él respondió con una exagerada reverencia mientras ella salía dignamente por la puerta.

-Yo pondría la misma cara si estuviera prometido con ella.

Jack no se había dado cuenta de su expresión hasta oír el comentario de Roger.

-Basta, Roger. Estoy prometido con Eleanor. Lo menos que puedes hacer es ser educado.

-Tienes razón. Y lo soy. Pero creo que no le gusto a esa chica -dijo Roger, sentándose con sus vaqueros desgastados en una recargada silla Chippendale.

-Te agradecería que lo fueras más. Si no, mi boda va a ser un campo de batalla.

-No menciones la boda. No puedo creer que vayas a casarte... -dijo, comprendiendo de repente la mirada de advertencia de Jack-. De acuerdo, de acuerdo. Ni una palabra más. Sabes lo que pienso de ese compromiso.

-Sí, lo sé.

-Bueno -dijo Roger después de un incómodo silencio-. Cuéntame lo que vas a hacer en esta escapada.

Jack le contó en pocas palabras que su tío había muerto y le había dejado su casa en herencia.

-Es una pena. Me acuerdo del verano que vino de visita. ¿Qué edad teníamos? ¿Quince, dieciséis? Nos llevó a ver un strip-tease. Creí que a tu madre le iba a dar un ataque cuando lo descubrió.

Jack sonrió.

-Sí. Estuve castigado durante un mes. Y mi tío no pudo aparecer por casa en un año. Creo que mi madre nunca llegó a perdonárselo.

-Era un gran tipo. ¿Qué le pasó?

Jack se encogió de hombros, dejando de sonreír. Le hacía daño recordar los viejos tiempos. -Un ataque al corazón.

-Bueno, al menos fue rápido.

-Sí. Creo que no le habría gustado nada una larga enfermedad. De todas formas, lo que voy a hacer es acercarme allí y echar un vistazo al sitio. Creo que volveré en pocos días -dijo, mirando entonces su reloj-. Bueno, creo que tengo que ir marchándome.

Roger lo acompañó al coche, y se quedó mirándolo mientras guardaba la maleta en el Jaguar gris.

-¿Sabes? -dijo Roger-. Una de las cosas buenas de los viajes es que te dan tiempo de pensar.

Jack lo miró. No había nada en la expresión de su amigo que le indicara una segunda intención. Si alguien podía comprender cómo se sentía últimamente, era Roger.

-Que tengas buen viaje -añadió finalmente-. Espero que encuentres lo que vas buscando.

Y Jack siguió oyendo esas palabras después de salir a la carretera y unirse al río de coches que se dirigían al sur.

¿Encontrar lo que iba buscando? ¿Pero qué iba buscando? Tenía que admitir que había algo. Había un vacío en su vida. Algo le faltaba, algo que no podía especificar claramente. Se pasó una mano por el pelo, intentando ahuyentar la extraña irritación que sentía desde que se había enterado de la muerte de su tío. Aunque, para ser sincero, la sensación provenía de antes. La muerte del tío Jack simplemente había agudizado el vago descontento, haciéndolo más real, más vivo. Sólo el dirigir el Jaguar hacia el sur de California le produjo la sensación de haber roto una cadena. Hizo el viaje sin paradas, excepto para cargar gasolina y cenar algo rápido en un pequeño café de carretera.

 

 

Cuando el sol comenzó a ponerse, pensó si debería pasar la noche en un motel, y seguir viaje por la mañana. Por las instrucciones que le habían dado, la casa de su tío no iba a ser nada fácil de encontrar. Pero no quería parar hasta llegar al final del viaje, de forma que siguió adelante, tomando una tortuosa carretera comarcal.

Era casi media noche cuando encontró el estrecho sendero que conducía a la casa. Era tal y como había esperado, lleno de baches, apenas utilizado y sin ninguna señalización. Lo encontró más por instinto que otra cosa, aunque tuvo que detenerse un par de veces para ver por dónde seguía.

El jaguar ronroneó de mala gana mientras avanzaba por el sendero. Jack se imaginó que se estaba quejando porque no era ese el tipo de suelo al que estaba acostumbrado.

Ahora que estaba llegando, sintió una punzada de excitación. Había tenido razón al hacer aquel viaje. No sólo se lo debía a su tío, sino que necesitaba estar unos días fuera. Unos días sin pensar en la hora, sin que nadie lo esperara.

Se detuvo frente a la casa. Curiosamente le pareció ver luz cuando había tomado la última curva y la casa había aparecido ante él. Pero evidentemente no había luz. Se encogió de hombros. Podía haber sido el reflejo de la luna en los cristales.

Abrió la puerta del coche y se desperezó. A su alrededor la noche era silenciosa y tranquila. No había ruido de tráfico, ni se oían sirenas. Sólo el rítmico canto de un grillo y algo más lejos el ulular de un búho. Respiró profundamente, pensando si sus pulmones resistirían aquel aire puro.

Aquello era exactamente lo que había deseado. Paz y tranquilidad absoluta. Podía pasar una semana en ese lugar y pensar detenidamente sobre su vida.

El único problema real era que había estado sometido a demasiadas presiones últimamente. Unas pequeñas vacaciones harían que todo volviera a encajar en su sitio.

Respiró hondo de nuevo. Aquello era exactamente lo que necesitaba. Nada de problemas, nada de preocupaciones.