CANTO MUCHEDUMBRE
Porque siendo millones, hijos de padre y madre,
levadura del siglo, miles de hijos del hijo,
en el nombre del hombre,
en el nombre del ancho profeta sumergido y roto en la insurgencia,
en el galope herido, en la canoa frágil
dispuesta para huir chapoteando la noche;
porque aquí nos partieron el grito medio a medio
para hollarnos el mismo carozo de la furia,
es que hemos vuelto y vamos empuñando los vientos,
sísmicos como un himno, corales como un trueno,
separando la luz de las tinieblas,
soltando el toro cósmico de la entraña del pueblo.
Geografía que anda, rostro de muchos rostros,
manos de hacer la vida y deshacer la muerte,
venimos dando tumbos como el lecho de un río,
de la lluvia, del lento deshielo del silencio,
alud ahora, extensa crecida del sollozo,
ceniza reunida por las crepitaciones
de la índole ígnea del volcán de la vida,
a ocupar cada palmo de patria continente,
las usinas de sangre, las calles malheridas,
los fundos del horror donde cayó el abuelo
sobre su último surco
con las manos calientes aún por las semillas;
el manzanar, las vides de ajena primavera,
los cuarteles del odio,
la ternura paloma del patio de la escuela,
para ordenar cantando la claridad del siglo
y la definitiva liberación de América.
Todos a una, somos el útero del tiempo.
Nuestras madres de barro han parido los héroes.
Somos el subterráneo país del nacimiento.
La memoria del canto. La multitud del beso.
Un motín de guitarras sube por nuestra sangre
empinando la copla fusil del hombre nuevo.
Un torrente de Juanes derriba las compuertas
donde el río del hombre se empozaba muriendo,
Un cauce de Marías viene como clamando
y en sus polleras tórridas estalla la creciente.
Ahí vamos trepidando el grito colectivo,
la canción tumultuosa, la palabra con hueso,
somos ese estampido capitán del tumulto
que ha preñado los mapas de temblores violentos
de modo que la historia no se cuente por héroes
solos y descarnados como dioses terrestres,
sino por el abono popular y multánime
que subyace en la lúcida rebeldía del pueblo.
Vamos manifestando la luz hacia adelante.
País en asamblea. Reunión de lo nuevo.
Célula creadora. Múltiplo detonando el alba,
la vanguardia del hombre venidero.
Al fin la mano unida, el paso muchedumbre,
el movimiento unánime, el plenario del puño.
Como un enardecido vendaval del martirio
ha estallado en la historia la tempestad del pueblo.
Buenos Aires, 17 de noviembre de 1973