[1] Diego Martínez Barrio, Memorias, Planeta, Barcelona, 1983, págs. 175-176. <<
[2] Octavio Ruiz-Manjón, El Partido Republicano Radical, 1908-1936, Tebas, Madrid, 1976, pág. 376. <<
[3] Diego Martínez Barrio, Memorias, ob. cit., pág. 187. <<
[4] Alejandro Lerroux, La pequeña historia, Editorial Cimera, Buenos Aires, 1945, pág. 157. Más adelante (págs. 168 y 169) sugiere que hubo en aquel encargo un pacto tácito de ofrecerle el decreto de disolución si fracasaba. <<
[5] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias (Segundo texto de mis memorias), Barcelona, Planeta, 1977, pág. 246, habla de reservar a Lerroux como una «esperanza de conciliación republicana». <<
[6] Diego Martínez Barrio, Memorias, ob. cit., pág. 195. <<
[7] Ibídem, pág. 203. <<
[8] Jean Bécarud, La Segunda República española. 1931-1936. Ensayo de interpretación, Taurus, Madrid, 1967 (original de 1962), pág. 94. <<
[9] Santos Juliá, Los socialistas en la política española, 1879-1982, Taurus, Madrid, 1997, pág. 198. <<
[10] Julio Gil Pecharromán, Historia de la Segunda República española (19311936), Biblioteca Nueva, Madrid, 2002, págs. 58 y 179. <<
[11] Diego Martínez Barrio, Memorias, ob. cit., pág. 210. <<
[12] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., págs. 260 y 261. <<
[13] Pág. 211. <<
[14] En el Cuaderno de la Pobleta, en una anotación de 7 de agosto de 1937, alude a ella sin darle ningún relieve político, como tampoco lo hace su interlocutor, que volvía a ser Martínez Barrio. Manuel Azaña, Obras completas, Oasis, México, 1967, vol. IV, pág. 730. <<
[15] Págs. 259 y 260. <<
[16] José Ortega y Gasset, «¡Viva la República!», en Obras completas, XI, Escritos políticos, II (1922-1933), Revista de Occidente, Madrid, 1969, págs. 524-531. <<
[17] Diego Martínez Barrio, Memorias, ob. cit., pág. 213. <<
[18] Alejandro Lerroux, La pequeña historia, ob. cit., pág. 207. <<
[19] José María Gil-Robles, No fue posible la paz, Ariel, Barcelona, 1968, pág. 107. <<
[20] Diego Martínez Barrio, Memorias, ob. cit., pág. 214. <<
[21] Blanco y Negro, Madrid, 4 de febrero de 1934. <<
[22] Rafael Salazar Alonso, Bajo el signo de la revolución, Librería San Martín, Madrid, 1935, págs. 30-32. <<
[23] Discurso del 4 de febrero, en el cine Pardiñas, de Madrid. En Indalecio Prieto, Discursos fundamentales, Turner, Madrid, 1975, págs. 201 y 203. <<
[24] Discurso a los jóvenes republicanos, en Obras completas, Oasis, México, II (1966), pág. 963. <<
[25] «Grandezas y miserias de la política», recogida en Obras completas, III (1967), págs. 5-21. <<
[26] José María Gil-Robles, No fue posible la paz, ob. cit., pág. 116. <<
[27] Salvador de Madariaga, Memorias (1921-1936). Amanecer sin mediodía, Espasa-Calpe, Madrid, 1974, págs. 417 y 418. <<
[28] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., pág. 273. <<
[29] Diego Martínez Barrio, Memorias, ob. cit., pág. 220, que dice que contó lo ocurrido en el Consejo de ministros de diciembre de 1933 para oponerse a la propuesta. <<
[30] Carta de Lerroux a Cándido Casanueva, de 14 de septiembre de 1936, desde Leiria (Portugal). Recogida parcialmente en José María Gil-Robles, No fue posible la paz, ob. cit., pág. 121. <<
[31] Josep Pla, Historia de la Segunda República española, Destino, Barcelona, 1940, vol. III, págs. 12 y 13. <<
[32] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., pág. 274. <<
[33] José María Gil-Robles, No fue posible la paz, ob. cit., pág. 122. <<
[34] Alejandro Lerroux, La pequeña historia, ob. cit., pág. 258. <<
[35] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., pág. 278. <<
[36] Diego Martínez Barrio, Memorias, ob. cit., pág. 232. <<
[37] Niceto Alcalá-Zamora (Memorias, ob. cit., pág. 282) ha rechazado rotundamente esa imagen de energía del ministro. <<
[38] Carta de Gil-Robles a Samper, de 30 de junio de 1934, en Octavio RuizManjón, El Partido Republicano Radical, 1908-1936, ob. cit., págs. 441-444. <<
[39] Carta de Gil-Robles a Samper, de 30 de junio de 1934, en Octavio RuizManjón, El Partido Republicano Radical, 1908-1936, ob. cit., pág. 451. <<
[40] César Jalón, Memorias políticas, Guadarrama, Madrid, 1973, págs. 116-118. <<
[41] Manuel Azaña, Obras completas, ob. cit., vol. IV, pág. 668. <<
[42] Rafael Salazar Alonso, Bajo el signo de la revolución, ob. cit., págs. 326 y 331. Cfr. Carta de Eloy Vaquero a Niceto Alcalá-Zamora y Castillo, en Niceto Alcalá-Zamora, Discursos, Taurus, Madrid, 1979, pág. 32. <<
[43] Alejandro Lerroux, La pequeña historia, ob. cit., pág. 261. <<
[44] El comité lo componían Francisco Largo Caballero, Enrique de Francisco, Carlos Hernández Zancajo, Santiago Carrillo, Felipe Pretel y Juan Simeón Vidarte, el único que no fue detenido, que nos ha contado que estuvo una semana sin otra información que la que proporcionaba la radio. Juan Simeón Vidarte, El bienio negro y la insurrección de Asturias. Testimonio del entonces Vicesecretario y Secretario del PSOE, Grijalbo, Barcelona, 1978, págs. 240-290. <<
[45] Diego Hidalgo, ¿Por qué fui lanzado del Ministerio de la Guerra?, Espasa-Calpe, Madrid, 1934, pág. 30. <<
[46] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., pág. 294. <<
[47] Juan Simeón Vidarte, El bienio negro y la insurrección de Asturias, ob. cit., pág. 369. <<
[48] Una descripción detallada del manifiesto, en Julio Gil Pecharromán, Conservadores subversivos. La derecha autoritaria alfonsina (1913-1936), Eudema, Madrid, 1994, págs. 200 y 201. <<
[49] Carta del 25 de diciembre de 1934, en Manuel Azaña, Obras completas, III, Oasis, México, 1967, pág. 590. <<
[50] Fruto de ese trabajo fue el libro Los defectos de la Constitución de 1931 (Imp. de R. Espinosa, Madrid, 1936), que recogía las propuestas de Alcalá-Zamora en esos debates. <<
[51] Carta del 16 de enero de 1935, reproducida en Manuel Azaña, Obras completas, ob. cit., págs. 591-593. <<
[52] El discurso en las Cortes abriría el libro Discursos en campo abierto (Espasa-Calpe, Madrid, 1936), que se recogería en Manuel Azaña, Obras completas, ob. cit., págs. 181-293. <<
[53] Carta del 23 de marzo de 1935, que contesta a la que Vidarte le envió el 20 de ese mismo mes. Ambas, en Juan Simeón Vidarte, El bienio negro y la insurrección de Asturias, ob. cit., págs. 388-393. <<
[54] Azaña la daba por descontada en su carta a Prieto del 4 de marzo. En Manuel Azaña, Obras completas, ob. cit., págs. 595-597. <<
[55] La pequeña historia, ob. cit., pág. 378. <<
[56] César Jalón, Memorias políticas, ob. cit., pág. 204. <<
[57] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., pág. 304. <<
[58] Recogido en Juan Simeón Vidarte, El bienio negro y la insurrección de Asturias, ob. cit., págs. 396-398. El autor, que lo era también de la circular, pretende presentarla como el punto de arranque del Frente Popular. <<
[59] Reproducidas, algunas parcialmente, en Juan Simeón Vidarte, El bienio negro y la insurrección de Asturias, ob. cit., págs. 402-407. <<
[60] Carta de Azaña a Prieto, de 20 de abril de 1935. En Manuel Azaña, Obras completas, ob. cit., págs. 601 y 602. <<
[61] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., pág. 334. <<
[62] Por ejemplo, en el mitin celebrado en Santiago de Compostela a primeros de septiembre de 1935. <<
[63] Manuel Azaña, Obras completas, ob. cit., pág. 603. <<
[64] José María Gil-Robles, No fue posible la paz, ob. cit., pág. 291; Joaquín Chapaprieta, La paz fue posible. Memorias de un político, Ariel, Barcelona, 1971, pág. 207. <<
[65] César Jalón, Memorias políticas, ob. cit., pág. 221; Rafael Salazar Alonso, Bajo el signo de la revolución, ob. cit., pág. 305. <<
[66] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., pág. 312. <<
[67] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., págs. 341 y 344. <<
[68] Ibídem, pág. 534. <<
[69] José María Gil-Robles, No fue posible la paz, ob. cit., págs. 365 y 366. El propio Franco exculparía de la iniciativa a Gil-Robles en una carta del 4 de febrero de 1937, que se reproduce en las págs. 377 y 378. <<
[70] Joaquín Chapaprieta, La paz fue posible, ob. cit., págs. 353-360. <<
[71] Niceto Alcalá-Zamora, Memorias, ob. cit., págs. 344 y 345. <<
[72] Joaquín Chapaprieta, La paz fue posible, ob. cit., pág. 363. <<