Apéndice capítulo 6
EFECTO Zenón cuántico
En un grupo de investigación del NIST (National Institute of Standards and Technology, de Colorado) se realizó un experimento donde se puso a prueba este efecto Zenón cuántico.
Seleccionaron unos iones[30] y los pusieron en un estado de energía determinado. Los iones tienen algunos estados de energía permitidos; para hacer un símil, es como un podio de las olimpiadas que constara sólo de dos escalones. La primera posición será la de máxima energía y la segunda, la de mínima energía.
Para que el ion pueda subir o bajar en el podio tiene que absorber o emitir luz (fotones).
Lo que hicieron en este experimento fue exponer a unos miles de iones a una fuente de luz —en este caso particular, eran microondas—. Al cabo de 256 milisegundos realizaron la observación y todos los iones se habían colocado en la primera posición del podio.
Al iniciar el experimento la probabilidad de encontrar los iones en la segunda posición era de un 100 % y al finalizar los 256 milisegundos lo que obtenían era una probabilidad del 100 % de encontrarlos en la primera posición. Entremedio simplemente podemos imaginar que la probabilidad iba disminuyendo en la segunda posición y aumentando en la primera.
Lo que hizo el grupo de investigación del NIST fue observar la transición a los 128 milisegundos, y de nuevo a los 256 milisegundos (cuando se suponía que ya habían subido todos a la primera posición del podio). Sin embargo, lo que encontraron en esta última medición fue que sólo el 50 % de los iones habían conseguido realizar la transición a la primera posición.
¿Qué podía haber frenado al resto de los iones a subir al primer puesto?
El efecto Zenón cuántico lo explicaba: al hacer la medición a la mitad del proceso, muchos de los iones se encontraban camino del primer escalón del podio. Al ser observados se tuvieron que definir (recordad el experimento de la doble ranura: o bien izquierda, o bien derecha) y puesto que estaban más cercanos a la segunda posición, se localizaban en ella. De ese modo, después de esta primera medición, la transición tenía que volver a empezar. Al medir por segunda vez los iones —después de los 258 milisegundos— sólo un 50 % habían logrado subir a la primera posición.
Emocionados, los científicos repitieron el experimento con más mediciones entremedio consiguiendo, acorde con las predicciones teóricas del efecto Zenón cuántico, que cada vez menos iones finalizasen la transición a la primera posición del podio.
La conclusión a la que llegaron era prometedora. Se puede «congelar» el cambio de un sistema cuántico —y mantenerlo en el estado deseado— simplemente midiéndolo muchas veces.
Capra, F., El tao de la física, Sirio.
Krishnamurti, J., y Bohm, D., Verdad y realidad, Kairós.
Orzel, Chad, Conversaciones de física con mi perro, Planeta.
Wilber, Ken, Cuestiones cuánticas, Kairós.