El pedo

Era un pedo mal oliente

que se escapó de repente

de las nalgas de un mortal.

Era su olor a cagada

una cosa tan marcada

que olía mal.

Al sentir el caballero

que de sus pompas salía,

exclamó con osadía:

Pedo mío

¡a dónde vas!

que no estás en tu lugar.