Entonces, los músculos del diafragma ejercen una presión hacia abajo, apachurrando al estómago; el píloro, que comunica al estómago con los intestinos, se cierra por la contracción del esfínter, el esófago se relaja y a la torta no le queda más remedio que salir por la boca y la nariz. Si ya pasó bastante tiempo estará en forma de un líquido rojizo y pastoso de mal olor por el ácido clorhídrico. Y en caso contrario, se verán los trozos de torta descompuesta. Nos lavaremos la boca y los dientes y nos sentiremos mucho mejor.

Cuando algo nos cae mal, nos podemos provocar el vómito artificialmente, presionando la parte posterior de la lengua o metiendo un dedo y empujando en la parte posterior del paladar, así como presionando algunos puntos del borde de la palma de las manos.

Provocarse el vómito frecuentemente puede causar una enfermedad mortal, llamada bulimia, cuyos trastornos físicos y psicológicos son muy difíciles de corregir. Los prejuicios de muchos jóvenes, sobre todo de las mujeres, de estar flacas o flacos de manera artificial, provocándose el vómito o dejando de comer, ocasionan graves males en el desarrollo físico y mental que son muy difíciles de corregir. Estas enfermedades se conocen como bulimia y anorexia. Por ello, es mejor aceptar nuestro cuerpo tal y como somos, y hacer ejercicio frecuentemente.

Existen algunos remedios para no vomitar, entre los que puede mencionarse el jengibre, las bebidas gaseosas como el Ginger Ale, el pan tostado o las galletas secas. Aunque lo más recomendable cuando nos sentimos mal es vomitar, por más desagradable que sea.