Capítulo 10
Logan estaba sentado en el sofá del apartamento de Mallory, golpeando el suelo de madera con el pie mientras esperaba que ella volviese de la cocina con los refrescos.
Ocurría algo, estaba seguro.
Había tenido esa impresión durante toda la noche y lo había atribuido a los nervios de conocer a su familia o a las preguntas indiscretas de su hermana, pero Mallory actuaba de forma extraña incluso antes de llegar al restaurante. Y mientras volvían a casa había dicho la frase que ningún hombre quería escuchar:
—Tengo algo que decirte.
Sabía que iba a decirle o que no quería volver a verlo o que se había enamorado de él.
Había conocido a su familia esa noche y la relación entre ellos estaba volviéndose cada día más seria, de modo que podría haberse asustado. O tal vez eso le había dado valor para confesarle sus sentimientos.
Cualquiera de las dos posibilidades lo ponía nervioso.
Logan no quería perderla. Podía no estar preparado para lo que estaba ocurriendo entre ellos, pero no era tonto. Los dos últimos meses habían sido maravillosos y Mallory despertaba en él sentimientos que creía muertos. ¿Pero amor? Era una palabra demasiado importante que solía llevar a un compromiso aún más importante, uno que no estaba seguro de querer volver a hacer con una mujer.
—Tu copa de vino.
Logan notó que ella se había servido un vaso de agua, quizá para mantenerse serena.
—Gracias —murmuró, levantándose.
—Lo he pasado muy bien esta noche.
—Me alegro. Yo también.
—¿Sueles reunirte a menudo con tu familia?
—No tan a menudo como a mis padres les gustaría, pero solemos cenar todos juntos al menos un domingo al mes.
—¿Y quién cocina?
—Mi madre, por supuesto. Aunque nos pone a trabajar a todos.
—¿Incluso a tu padre?
—Sobre todo a mi padre —rió Logan.
—Eso está muy bien —murmuró Mallory, nerviosa—. Pero yo pensaba… como tus padres son ricos, pensé que tendrían ayuda en casa.
—Cuando era pequeño teníamos una persona que iba a casa todos los días, pero desde que Luke y yo nos independizamos mi madre se encarga de todo.
—¿Ha trabajado fuera de casa alguna vez?
—Sí, era contable. Y después de jubilarse empezó a trabajar como voluntaria en una asociación que promueve la conservación de la Naturaleza. ¿Y la tuya? ¿A qué se dedica?
—Mi madre no trabajaba antes del divorcio. Hacía pasteles, tenía la casa siempre ordenada… era muy meticulosa con la limpieza y el orden. Yo solía pensar que ésa era la razón por la que mi padre volvía de la oficina tan tarde todos los días… porque no quería que lo regañase por dejar los zapatos o la chaqueta tirados en cualquier sitio —Mallory sacudió la cabeza—. Pero al final resulta que pasaba las tardes con otra mujer, a quien no le importaba que dejase la ropa tirada en el suelo.
—Lo siento —dijo Logan.
—Es horrible que hiciera eso, pero lo que no entiendo es que mi madre lo soportase durante tantos años. Al final, fue él quien pidió el divorcio.
—Imagino que económicamente a tu madre le venía bien seguir casada con él… para mantenerte a ti.
—Lo sé, pero… —Mallory se encogió de hombros—. Mi último novio me engañó y yo le dejé en cuanto me enteré. No le pedí una explicación siquiera, no me hacía falta.
—Los actos dicen más que las palabras.
—Sí, es verdad —Mallory tragó saliva—. Sé lo de tu prometida, Logan.
Él no había esperado aquello. ¿Era eso de lo que quería hablar?
—¿Qué es lo que sabes?
—Que estuvisteis comprometidos, pero ella se casó con otro hombre.
—¿Te lo contó mi madre cuando fui al cuarto de baño?
—No, no… yo estuve investigando por mi cuenta el día después de conocerte.
Había sido sólo unas semanas antes y, sin embargo, le parecía una eternidad.
—Entiendo —murmuró Logan.
—No, me parece que no lo entiendes.
—Querías un artículo, ¿no?
Su representante le había advertido, pensó, decepcionado. ¿De verdad había pensado que Mallory podía separar su profesión de su vida privada? Especialmente sabiendo lo importante que era para ella.
No le importaba que su compromiso roto fuera de conocimiento público. Que todo Chicago leyese el artículo y se riera de él, le daba igual. Lo que le dolía era que Mallory se hubiera acostado con él, que hubiese hecho el amor con él cuando, aparentemente, lo único que buscaba era un artículo.
—Logan…
—Dudo que ese tipo de artículo te devuelva a la sección de política local —la interrumpió él—. Mi ex prometida me dejó por otro hombre, pero no soy el primero al que le pasa eso.
—Lo siento…
—¿Qué más cosas has descubierto sobre mí? ¿Y por qué te pusiste a investigar?
—No estoy segura. Parecías… no sé, demasiado perfecto.
—Ah, qué comentario tan interesante.
—Interesante o no, es verdad.
—Así que no pudiste resistir la tentación.
—Pues…
—Oye, ¿qué hombre no querría ser irresistible? A mí me gustaría serlo por diferentes razones, pero tú eres periodista.
Mallory dejó escapar un suspiro.
—Lo siento, de verdad.
Logan no sabía si estaba disculpándose por cotillear en su pasado o por la traición de Felicia. Pero el dolor que sintió cuando su prometida lo dejó plantado se quedaba pequeño comparado con el que sentía en aquel momento. De nuevo, había creído las mentiras de una mujer guapa.
Era mayor, más sabio. O así debería ser. Pero, además de sentirse traicionado, se sentía como un idiota. Él era un profesional de la psiquiatría con muchos años de experiencia y no le gustaba nada saber que podía caer en las mismas trampas que los demás hombres.
—Bueno, ¿y ahora qué? —le preguntó—. ¿Qué más necesitas para tu artículo?
—No hay ningún artículo.
—No, claro, imagino que tendrás que incluir que me estoy cuestionando mi carrera, mi trabajo en la radio, la información sobre el posible contrato en televisión…
Mallory puso una mano en su brazo.
—¿Es que no me has oído en el restaurante, cuando he dicho que no pensaba publicar nada sobre ti? Lo dije absolutamente en serio.
—¿Por qué? —le preguntó Logan.
—Yo creo que lo sabes.
—Dímelo, Mallory. Y dilo bien claro.
—Por varias razones —suspiró ella—. Para empezar, porque hacerlo crearía un conflicto de intereses.
Logan frunció el ceño.
—¿Un conflicto de intereses por qué?
—¿No es evidente?
—Te he pedido que hablases claro —le recordó él.
—Pues… —Mallory tragó saliva, nerviosa—. Porque te quiero, Logan.
Él parpadeó varias veces, como si eso fuera lo último que había esperado escuchar.
Mallory estaba segura de que lo había dejado sorprendido con tal afirmación y, aunque quería que él le dijese lo mismo, no era justo ponerlo en esa situación.
—No espero que digas nada ahora mismo. Sólo… sólo quería que lo supieras.
—¿Alguna cosa más que deba saber?
«Voy a tener un hijo tuyo».
Pero Mallory decidió guardarse esa información por el momento. Decírselo ahora, cuando aún no habían dejado claro lo que sentían el uno por el otro, sólo serviría para complicar las cosas.
—No.
—Cuando te pedí que salieras conmigo esta noche, la verdad es que no pensé que iba a terminar así.
—No, ya me imagino.
¿Estaba diciéndole adiós? Ni su expresión ni su lenguaje corporal delataban lo que estaba pensando.
—Lo siento, Mallory.
No era precisamente lo que ella había esperado escuchar. Con los brazos cruzados sobre el pecho, como para proteger la vida que crecía dentro de ella, Mallory se preparó para decirle adiós.
—No pasa nada.
Logan dio un paso adelante para levantar su barbilla con un dedo.
—Siento mucho haber dudado de ti y siento haber sacado conclusiones precipitadas. ¿Me perdonas?
—No te entiendo. Pensé… pensé que ibas a decir que todo había terminado entre nosotros.
—Puede que sea un poco bobo, pero no tanto —sonrió Logan.
—Debería haberte contado antes que había estado investigando sobre tu pasado. Yo no quería que fuera un secreto, pero acabábamos de conocernos y…
—Lo entiendo, no te preocupes.
—Y cuando decidí que tú eras más importante para mí que el artículo…
—Porque me quieres —terminó Logan la frase por ella.
—Sí.
—Bueno, pues tengo una noticia bomba para ti y me da igual quién lo sepa —dijo Logan entonces, envolviéndola en sus brazos—. Yo también te quiero, Mallory.