ACTO 7
Bienvenido
Una botella de whisky sobre la mesa no podía faltar durante las cenas de negocios entre Bruno Andersen y su gran compañero Troy Lynch, quien finalmente, después de una larga ausencia, había vuelto a la ciudad.
Durante los últimos meses, este caballero se había estado comportando de una manera muy sospechosa, había estado ausentándose de la ciudad con mucha regularidad, pero para Bruno era completamente irrelevante y no era de su incumbencia lo que hacía Troy con su vida.
Troy había insistido en tener una reunión con Bruno, tenía una propuesta que hacerle, pero a pesar de que eran muy buenos amigos, Bruno desconfiaba completamente de Troy para realizar negocios.
Sabía con detalle a donde iba destinado su dinero, y siendo uno de los hombres más adinerados de la ciudad, no tenía fama de ser el mejor inversionista. El éxito de Troy se debía a su gran potencial creativo y a la gran calidad de sus películas. Podía producir hasta tres filmes en un año, y las cifras recaudadas siempre contaban con la palabra millones en ellas.
Pero nada tenía que ver con dinero la idea que había surgido en la cabeza de Troy. Era un hombre inmaduro y adicto a estar constantemente conectado a su teléfono móvil. Durante los últimos meses se había visto involucrado en algunas actividades nada comunes, y todo gracias a la llegada de MeetMe a su vida.
La posibilidad de poder mezclarse con toda esta cantidad de personas poderosas que se ocultaban detrás de un rostro inocente e indefenso, habían enloquecido a Troy, quien quería arrastrar a su amigo hasta las fauces de la plataforma misteriosa.
Su experiencia en este sitio web había sido completamente satisfactoria, había tenido la posibilidad de acceder a su membresía, y al ver la gran cantidad de chicas disponibles que solo se encontraban al alcance de un solo clic, el mundo cambió para él.
— ¿Me estás diciendo que puedes entrar, escoger la chica que quieras y obtenerla? — Preguntó Bruno, escéptico.
— Totalmente, amigo. Es fantástico. Y no se trata de solo chicas comunes, podrás encontrar todo tipo de mujeres increíbles. — Respondió Troy.
— Eso no me parece nada atractivo, Troy. Puedo estar con cualquier chica que desee, lo sabes muy bien.
— Hay ciertos límites en nuestra sociedad que puedes evadir a través de MeetMe, solo inténtalo y verás que puedes llegar tan lejos como desees.
Troy era un hombre con una inestabilidad emocional bastante marcada. Había tenido serios fracasos matrimoniales que habían volcado su vida en un completo caos. No había podido recuperarse, así que basaba su vida en intereses vacíos y sin sentido alguno.
El alcohol y las mujeres formaban parte de su rutina diaria, pero había llegado al punto del aburrimiento. Había decidido optar por alternativas más extremas que sobrepasaran los límites de la legalidad.
El acceso a sustancias, armas y mujeres de todas las edades, estaba garantizado a través de la red privilegiada de MeetMe. Generalmente, los grandes millonarios y empresarios hacían uso de este lugar para el lavado de dinero, realizando inversiones en publicidad que tarde o temprano generaba ganancias importantes para sus empresas.
No había forma de que los rastrearan o capturaran, MeetMe era el punto de encuentro de mafiosos y narcotraficantes que se codeaban con personas comunes que buscaban un medio inocente de entretenimiento.
— Sigues sin convencerme, Troy. No me interesa en lo absoluto nada de lo que me comentas al respecto. — Dijo Bruno.
— Imagínate tú, un par de chicas vírgenes, una piscina, mucho alcohol. Dime que esto no te emociona y definitivamente confirmarás que eres un imbécil.
— Hace mucho tiempo que no estoy con una chica virgen, esto podría ser interesante, pero, ¿qué me garantiza que obtendré lo que quiero? — Preguntó Bruno.
— Amigo, te digo que es completamente real. Yo al principio tampoco creía en ello.
La conversación se extendió por horas, Troy se dedicó a proporcionarle a Bruno, toda clase de argumentos válidos y algunos un poco absurdos, de porque debía registrarse en esta red social. A medida que la conversación avanzaba, disminuía el contenido de la botella de whisky.
Ambos estaban tan ebrios que eran capaces de hacer cualquier cosa en ese momento. Bruno estaba completamente vulnerable para ser retado por Troy y caer en sus provocaciones de ingresar a MeetMe.
Troy no tenía ningún interés oculto en perjudicar a su amigo, solo quería poder compartir con él la experiencia de este lugar tan demente que se estaba adueñando de la vida de muchas personas, tal y como lo había hecho con Cristian, Bryan y Candela.
Después de insistir tanto, finalmente, Bruno se decidió a registrarse como usuario en ese preciso momento a través del uso de su dispositivo móvil. No tardó demasiado en proporcionar sus datos y confirmar su identidad.
Un miembro más se unía a las filas de la red social que continuaba creciendo a un ritmo impresionante y que se mantenía al margen de la vista de las instituciones legales.
Casualmente, lo primero que pudo observar Bruno al momento de ingresar, fueron las diferentes promociones con nombres peculiares que invitaban a participar en subastas. Era un hombre que amaba las competencias y quería ser parte de una dinámica nueva. Con tanto licor en la sangre, era capaz de comprar el sitio web entero si se lo proponían.
Al ingresar a la zona de subastas, pudo ver como la frase “Mi Primera Vez en Venta” se mostraba de una forma muy llamativa. Rápidamente asoció este título con la virginidad e ingresó.
Pudo ver como se mostraba un gran catálogo de chicas y chivos que ofrecían su cuerpo a cambio de una cantidad de créditos, y en algunos casos, dinero. Muchos de los usuarios, tenían como único estilo de vida, la venta de su cuerpo, pero otros, solo eran parte de una pequeña estadística de curiosos que ingresaban al sitio a experimentar.
Bruno revisaba detalladamente cada uno de los perfiles de las chicas, siendo aconsejado por Troy, quien veía como Bruno comenzaba a ganar interés en el sitio web.
— Sabía que te gustaría, este lugar es increíble. Tienes que escoger a una chica ardiente y joven. — Comentó Troy.
— Seleccionaré a esta. — Dijo Bruno señalando el perfil de una chica de cabello negro de 18 años.
— Es una buena elección, pero has visto la cantidad de subastas que tiene. No parece ser muy popular. Inténtalo con otra opción.
— No, me gusta esta. Haré mi oferta ahora mismo. — Respondió Bruno.
El caballero ofertó por una cantidad que doblaba la cifra anterior. De esta forma nadie podría superarlo. Pero en cuestión de unos minutos, llegó una notificación de que su oferta había sido descartada, otro usuario había ofrecido una cantidad mayor. Bruno detestaba perder, así que rápidamente, sin pensarlo, dobló nuevamente la cantidad anterior.
Al otro lado de todo esto, se encontraba Candela, quien no podía creer lo que estaba ocurriendo, alguien se había mostrado realmente interesado en ella, hasta el punto de alcanzar una cifra que no pensó que alcanzaría jamás.
Con la cantidad de créditos que había ofrecido Bruno, esta podía pagar su membresía y podría acceder a compras y subastas en MeetMe. El lugar la estaba consumiendo, y había perdido el norte de la verdadera razón por la que se encontraba allí.
Nuevamente la oferta de Bruno fue superada, alguien se encontraba tan interesado en Candela como él, pero no sería un rival difícil de derrotar. En un movimiento que parecía absurdo hasta para el mismo Troy, Bruno decidió triplicar la oferta. Ante esto, difícilmente, un contrincante podría responder.
La subasta debía concluir en unas 17 horas, y hasta ese momento, Bruno era el ganador de la virginidad de Candela. La chica se encontraba completamente impresionada, no sabía si sentir miedo o alegría.
Las posibilidades de salir de aquella situación sin asumir la responsabilidad de su posición como un objeto sexual, no estaban demasiado claras para chica, pero debía seguir adelante.
Troy dio un abrazo a su amigo en señal de felicitación, se sentía orgullo de la actitud que había tomado, estaba caminando en la misma dirección que Troy, y posiblemente terminaría tan loco como este. Mientras el compañero de Bruno toma un último trago de whisky, ambos celebran la nueva adquisición de Bruno.
— Felicidades amigo, acabas de ofertar por una virgen. Esa chica aparenta ser muy caliente.
— Aún no la consigo. Me toca esperar a que no hayan ofertan superiores en las próximas horas. — Respondió Bruno.
Se hacía tarde, Troy debía ir a casa y Bruno estaba muy cansado como para continuar con una segunda botella. El caballero caminó hacia su habitación y una vez adentro, se dirigió hacia su cama, donde cayó completamente dormido sin quitarse la ropa.
A la mañana siguiente se despertó imaginando que todo lo que recordaba del día anterior había sido parte de un sueño. Al revisar su móvil, pudo ver que tenía cierta actividad en un sitio web llamado MeetMe.
Pudo recordar cómo en días anteriores, había recibido un mensaje del equipo de este mismo sitio, lo que le pareció realmente sospechoso. Las actividades de Troy habían estado siendo monitoreadas, y Bruno aparecía como un contacto potencial que podría convertirse en parte de la red.
No recordaba demasiado lo que había hecho, así que decidió refrescar su mente, ingresando de nuevo a la red de MeetMe. Pudo ver como había hecho una oferta exuberante por la virginidad de una chica muy atractiva y descartó la posibilidad de que esto fuese cierto.
El dinero aún no había sido cobrado de su tarjeta de crédito, pero tampoco daban señales acerca de cuál sería el próximo paso que debía dar para poder acceder a la chica.
A un lado de la fotografía de Candela Jiménez, se encontraba un contador de tiempo en el que restaban unas 4 horas. Una vez que este tiempo culminara, Bruno se convertiría en el ganador, a menos que hubiese una oferta en este periodo de tiempo.
El caballero se dedicó a actualizar los datos de su perfil y agregar una foto real. Su aspecto en la fotografía era muy atractivo. Se veía que era un hombre adulto, pero el reloj en su muñeca, decía claramente que no se trataba de cualquier usuario aleatorio.
Bruno comenzó a recibir invitación privadas de chicas y hombres para poder tener encuentros sexuales de diversa naturaleza. Todo, justo después de asignar su fotografía. Aún no se convencía demasiado de la realidad de lo que estaba ocurriendo, así que prefirió descartar cualquier posibilidad de atención y se dedicó a trabajar el resto del día en el hotel.
Candela, por otra parte, no había asistido a la universidad aquel día, estaba a solo horas de conocer quién sería el ganador su virginidad. Pero, aunque estaba completamente convencida de que no se acostaría con un extraño, sentía cierta curiosidad por conocer el aspecto del hombre que se interesaba en ella.
Permaneció en línea constantemente hasta el momento en que finalmente se revelarían los resultados del ganador de la apuesta. Los minutos cada vez se hacían más reducidos, aumentando la ansiedad en el cuerpo de candela.
La cifra que había alcanzado, superaba cualquier expectativa, solo deseaba no haber sido adquirida por un hombre desagradable. Pero la chica constantemente luchaba con su mente, por momentos se hacía a la idea de que realmente iba a ceder su cuerpo, pero se convencía de lo contrario.
MeetMe la había manipulado y moldeado en los últimos días, y era evidente que l plataforma no permitiría que un usuario tan poderoso como Bruno Andersen, quedara insatisfecho.
Candela estaba frente a una situación en la que estaba completamente obligada a satisfacer las demandas de la red social. Todo había iniciado como un juego, pero comenzaba a excitarle la idea de que un completo extraño millonario, deseara poseer su cuerpo por primera vez.
Solo restan unos segundos para el cierre de la subasta, nadie ha ofertado por encima de la exuberante cantidad de ha ofrecido Bruno. Un mensaje en el buzón de correo electrónico, llega simultáneamente a Candela y Bruno.
Una felicitación a ambos, los vincula con una transacción exitosa donde Bruno ha ganado la virginidad de la chica y esta ha conseguido una suma exorbitante de créditos. No tenía idea de lo que había pasado por su mente al momento de acceder a una transacción tan irregular.
Pero a pesar de toda la desconfianza que sentía y la duda, Bruno se siente satisfecho de haber salido ganador en la subasta. Si la red social es tan seria como lo comentaba Troy, muy pronto estaría disfrutando de una chica joven e inocente.
Lo que más le importaba de todo lo que había ocurrido, era la confidencialidad, no quería verse involucrado en un escándalo de prostitución y mucho menos enfrentar denuncias provenientes de algunos padres molestos. Candela era mayor de edad, y podía valerse por sí sola, pero definitivamente, el mundo está lleno de personas de todo tipo.
MeetMe le había indicado, a través de su correo, que debía concretar la fecha y el lugar para su encuentro con Candela, no debía tener contacto con la chica antes del mismo, ya que esto comprometía la efectividad de la transacción.
La ansiedad consumía a Bruno quien decidió utilizar un lugar alejado de la zona habitual donde era reconocido con facilidad, y para la fecha, había seleccionado la noche del sábado. Tendría la posibilidad de asistir a una práctica matutina de tenis, conversaría con Troy al respecto e iría con una idea más clara de los que haría.