ACTO 1

La contienda

Una gran limusina espera a las afueras del Hotel Solaris, un hombre de unos 35 años se dirige lentamente hacia las afueras del hotel. Está vestido con unos pantalones cortos de color blanco y una camiseta del mismo color. Un gran bolso lleva a sus espaldas, un par de raquetas de tenis, una botella de agua y algunas pelotas.

Cada sábado es igual para Bruno Andersen, sale de las instalaciones del edificio que ha dirigido durante los últimos 5 años de su vida y se dirige a la práctica de tenis en un prestigioso club de la ciudad.

Nueva York se ha convertido en una ciudad muy pequeña para este galán de revista, se ha llevado a la cama a más mujeres de las que cualquier hombre podría desear. Bruno era un adinerado y afortunado hombre de la gran manzana que se codeaba entre grandes celebridades del mundo del espectáculo.

Su gran hotel había recibido a personalidades internacionales del mundo de la política y la televisión, por lo que era conocido en los medios por dirigir esta prestigiosa cadena de hoteles, que tenían presencia en las ciudades más importantes del país.

El tenis solo es uno de los pasatiempos que esté ocupado sujeto utiliza para drenar la presión que acumula durante toda la semana.

Es fanático de los deportes extremos, pero la gran cantidad de compromisos que ha adquirido en los últimos meses, no le dejan espacio libre para practicar más que un par de horas de tenis los sábados en la mañana, y un poco de natación durante las horas de la tarde. Está en camino a reunirse con Troy Lynch, un reconocido productor y director de cine que ha ganado los premios más prestigiosos de la industria.

Mientras se encuentra en su limusina, Bruno disfruta del aroma del ambientador de canela y manzana que suele solicitar. Le recuerda a su vieja abuela y es un momento sagrado para él. Generalmente, el chofer suele tomarse unos 45 minutos para llegar al lugar de destino, el tiempo para Bruno es un verdugo, y no puede permitir que su jornada se vea interrumpida por algún contratiempo.

Ya Troy se encuentra en el club, esta vez va a acompañado de una chica diferente a su última cita con Bruno, es natural en este caballero, las mujeres suelen ser temporales en su vida y en su cama.

Puntual como siempre, Bruno llega al club, mientras Troy le da un vistazo a su reloj. Sabe que no hay ningún retraso y una vez más confirma la puntualidad de su compañero de práctica.

— Puntual como siempre, mi querido amigo. — Dice Troy mientras se acerca a Bruno.

— El tiempo es dinero, Troy. Lo sabes muy bien. —  Respondió Bruno.

— ¿Hoy estás preparado para ser humillado una vez más como la semana pasada? — Se burló el cineasta.

— Creo que estoy en una buena racha. Me parece que hoy tendré mejores resultados.

Ambos caminaron lentamente hacia la cancha de tenis, donde la hermosa acompañante de Troy, se ubicaba en las gradas, tomando un poco de agua de una botella.

— ¿Quién es la chica? — Preguntó Bruno.

— Es nuestro incentivo de hoy. He pensado que podríamos hacer las cosas más interesantes ¿no te parece?

— ¿A qué te refieres, Troy? ¿Qué idea retorcida tienes en mente esta vez?

— Veamos que tal están tus servicios hoy y ya te enterarás.

Ambos comenzaron la práctica. La intensidad del juego era una simple rutina de calentamiento. El intenso sol caía sobre ellos de una forma inclemente, el cielo despejado permitía ver un cielo completamente azul.

Los días de verano eran los favoritos de Bruno, disfrutaba de la calidez que podía ofrecer la naturaleza, y al combinarlo con una sesión de práctica de uno de sus deportes favoritos, no podía sentirse más vivo. Ambos comenzaban a demostrar sus habilidades deportivas, mientras la hermosa chica, miraba fijamente a Bruno a través de sus lentes oscuros.

— Creo que deberíamos comenzar a jugar en serio. ¿Estás de acuerdo? — Preguntó Troy.

— Es hora de que te enseñe quién es el mejor en esto. Solo tuviste suerte la última vez. — Respondió Bruno.

Mientras el desempeño de Troy era formidable, Bruno no cedía terreno a su contrario, estaba dispuesto a nivelar una vez más las cosas. Pero Troy nunca había sido un adversario fácil de vencer, razón por la cual, este había decidido presionar a Bruno para que imprimiera aún más esfuerzo en intentar superarlo. Troy interrumpió la partida y se acercó a la red, indicándole a Bruno que se acercara, tenía algo importante que comentarle en privado.

— ¿Te gusta, ¿verdad? — Preguntó Troy.

— ¿De qué estás hablando? ¿Del juego? — Preguntó Bruno.

— No te hagas el imbécil, hablo de Chloe, la chica que me acompaña.

— Pues evidentemente es muy atractiva. Pero, ¿qué tiene que ver esto conmigo?

— Si ganas el partido, la compartiré contigo. Ella ha estado de acuerdo al proponérselo.

— ¡Hecho! Aunque no puedes estar hablando en serio. — Respondió Bruno, mientras golpeaba el hombro de Troy.

— Tú, solo preocúpate por ganar. Yo me encargaré de demostrarte si hablaba en serio o no.

Troy hizo una señal en dirección hacia a la chica, esta se quitó los lentes oscuros y vio fijamente a los ojos de Bruno. Esta mirada se vio complementada por su lengua rozando sus labios, que despertaron una erección inmediata en Bruno.

— ¿Lo has visto? Solo imagínate lo que puede hacer. — Comentó Troy.

— ¿Qué pasa si pierdo? No puedo creer que hayas traído a esta chica simplemente para complacerme a mí.

Efectivamente, Troy tenía entre sus manos algunos planes para él y la chica si lograba ganar el partido.

— Quiero el área de la piscina del hotel exclusivamente para mi durante un fin de semana. Quiero dar una fiesta para celebrar mi nueva membresía.

— Puedes pagar eso y más, porque apostarías por algo que fácilmente puedes adquirir.

— Solo quiero darle algo de emoción al juego. — Comentó Troy, desinteresadamente.

— ¿Nueva membresía? ¿En qué te has metido ahora?

— Ya tendremos tiempo de hablar de esto. Por el momento, ¡a jugar!

Desde el preciso momento en que la bola comenzó a rebotar en el suelo caliente de arcilla, ambos contrincantes estaban decididos a demostrarle a su adversario quien era el mejor en este deporte.

Pero quien realmente estaba interesada en que hubiese un perdedor o un ganador, era Chloe, esta chica se ganaba la vida brindándole buena compañía a hombres millonarios que pagaban cantidades exorbitantes por sus servicios. Era un negocio rentable para la bella chica de 21 años, la cual podía excitar a cualquier hombre solo con una mirada.

La atractiva chica se encuentra sentada a una distancia considerable de Bruno, pero desde su ubicación, él puede ver su ropa interior, pues la chica lleva una pequeña minifalda deportiva de color blanco.

Sus delicadas manos acarician suavemente sus muslos mientras disfruta de la contienda entre estos dos caballeros, sabe que tarde o temprano, alguno de los dos estará con ella en una situación donde la temperatura será mucho más elevada de lo que puede ofrecer el cálido sol de verano. Chloe observa detalladamente a Bruno y no puede evitar sentirse atraída por él.

Su cuerpo atlético es una de las principales razones por las cuales es casi imposible no irse a la cama con él, sin comentar que es un hombre excesivamente interesante, ha pasado toda su vida viajando por el mundo y estudiando nuevas culturas.

Pero estos son detalles que Chloe desconoce, en ese momento, en lo único en lo que puede pensar es en la posibilidad de disfrutar del cuerpo de Bruno. A simple vista se percibe que puede ser muy bueno en la cama, irradia una masculinidad y una dominancia que suele ser de gran interés para la mayoría de las mujeres.

Mientras el juego se desarrolla, Troy gana una ventaja considerable sobre Bruno, este posiblemente no tenga oportunidades de superar a su contrario. Está a punto de perder una oportunidad con esta chica, lo que menos le importa en ese instante es el premio que reclamará Troy, es algo insignificante para él.

Pero no tener la posibilidad de acostarse con una chica que había despertado en él unas ganas increíbles de poseerla, era mucho más frustrante de lo que podía manejar. Era un hombre competitivo y definitivamente, un mal perdedor. Enfrentarse a Troy siempre era un reto, pero esta vez, estaba siendo humillado ante la hermosa Chloe.

— Vamos Bruno, creo que Chloe jugaría mejor que tú. — Comentó Troy desde el otro lado de la cancha.

Bruno se hallaba exhausto mientras veía con mucha frustración la posibilidad de ser derrotado nuevamente por el arrogante y adinerado director de cine.

— Me parece que el incentivo no fue lo suficientemente fuerte para ti. — Dijo el cineasta, mientras le daba una mirada a Chloe.

La mirada de la chica se fijó en los ojos de Bruno, y lentamente comenzó a abrir sus piernas. Disimuladamente dejó que Bruno disfrutara de lo que estaba a punto de perderse si perdía el encuentro.

Esto fue suficiente como para que el espíritu competidor de Bruno despertara, claramente, la chica deseaba estar con él, y con su rendimiento tan deficiente, le estaba demostrando todo lo contrario.

Bruno aprieta la raqueta de tenis entre sus puños, toma una bocanada de aire y se dispone a recuperar lo que ha perdido durante el partido. Sus movimientos comienzan a hacerse un poco más precisos y comienza a jugar de una manera más estratégica. Troy puede ver el cambio en su forma de jugar y el juego finalmente comienza a tornarse interesante para él.

— ¡Despertó el tenista de verdad! Pensé que habías envejecido, Bruno. — Comentó Troy.

— Se acabó el juego, Troy. Espero que hayas disfrutado mi calentamiento. — Respondió Bruno.

Era como si hubiese recibido una inyección de adrenalina pura, sus desplazamientos estaban completamente cargados de energía y velocidad, mientras que su ataque era sólido y con fuerza.

Las situaciones se habían invertido y para Troy no estaban saliendo nada fácil, pero, a fin de cuentas, esto era lo que él quería desde el inicio. Le gustaba imponer retos a sus amigos y crear situaciones de competitividad, pero era la primera vez que ingresaba en una modalidad de apuesta con Bruno.

— ¡Vamos, Bruno! — Exclamó la emocionada Chloe.

La chica había visto la reacción que había generado en Bruno, y si un hombre mostraba tanto interés por poseerla, algo bueno debía tener entre sus piernas. Desde ese preciso momento, la chica no pudo evitar comenzar a sentir un calor incontenible dentro de sí.

Su ropa interior se humedeció rápidamente, mientras los dos atléticos caballeros, se medían para demostrar la superioridad del más apto, quien llevaría a la cama a la mujer que fungía como trofeo.

Impaciente, la chica no puede evitar llevar sus dedos hacia su zona genital, comienza a tocarse sumamente mientras intenta no distraer la atención de Bruno. Ella es la principal interesada en que el triunfador del encuentro sea este, así que no tiene intenciones de desconcentrarlo.

Pero sus niveles de excitación la superan, y mientras Bruno da lo mejor de sí por conseguir a la chica, esta comienza a calentar los motores introduciendo su mano dentro de su panty. Sus dedos se humedecen rápidamente, la zona está completamente mojada y su textura es suave y resbaladiza.

Chloe lleva los dedos hasta su boca para comenzar a lamerlos con mucha discreción. Disfruta de su propio sabor y comienza a imaginar las múltiples posibilidades existentes en un encuentro con Bruno.

Ambos caballeros se encuentran a tan solo un punto de diferencia, Troy ha perdido rápidamente la ventaja que tenía sobre Bruno, y solo está a unos segundos de definir el encuentro. Un servicio con mucha fuerza por parte de Bruno, deja inmóvil a Troy, quien no puede responder ante el ataque y finalmente es derrotado.

— No creí que pudiera sacar lo mejor de ti de esta forma. — Dijo Troy.

— Ha sido un placer derrotarte. ¿Has aprendido cómo lo hacen los maestros?

— Buen trabajo. Y como ganador, debes reclamar tu premio. Los tres nos vamos a divertir mucho.