ACTO 4

Seguridad garantizada

La fuerte necesidad que había llevado a Cristian a manipular a Kimberly con el único propósito de llegar hasta su ordenador y así poder saciar su necesidad de ingresar a MeetMe, lo estaba conduciendo al desastre.

En su mente había rondado la posibilidad de hacer uso de los puntos que había ganado en la red social, y así finalmente comprobar de que era capaz este sitio web. Quería explorar cuáles eran los beneficios que podía obtener a través de esta membresía, que, haciendo uso de sus créditos, obtuvo finalmente su acceso a esta bonificación.

Cristian se encontraba extasiado y a la vez impresionado por todas las ofertas que comenzaron a llover de chicas impresionantes. Era como si se hubiese ganado la lotería, ya que una gran cantidad de solicitudes de amistad y mensajes privados con un alto contenido sexual, eran parte de su buzón de mensajes.

El chico revisaba rápidamente cada una de las ofertas, no tenía demasiado tiempo, así que no tuvo oportunidad de revisar las condiciones del acceso a esta información. Sabía que nada de la información que había recibido, podía ser legal, así que optó por concretar una cita con una exuberante chica rubia registrada como Joan.

En su mensaje, Joan describía cada una de las posiciones sexuales que le gustaría experimentar con un chico que contara con las características de Cristian. Tenía mucha curiosidad por conocerlo y finalmente tener un encuentro a través del cual, ambos pudieran experimentar cosas totalmente nuevas.

La falta de experiencia de Cristian y su parcial inocencia, no le permitieron investigar más allá, así que optó por acariciar la fortuna de su destino y concretó una cita con la chica.

Apenas pudo cerrar las ventanas y apagar abruptamente el ordenador antes de que finalmente, Kimberly saliera del cuarto de baño con una toalla de color rosa alrededor de su torso. La chica aún tenía el cabello húmedo y vio con sospecha, la actitud de Cristian. Este se encontraba acostado en la cama observando fijamente el techo, y al percatarse de la presencia de Kimberly, intentó disimular sus nervios.

— Que rápido has terminado. — Comentó el chico.

— He estado en allí dentro por más de una hora, he tardado lo suficiente.

— ¿Una hora? Parece que hubiesen pasado tan solo un par de minutos.

— Creo que aún me debes algo ¿no? — Dijo la chica mientras se quitaba lentamente la toalla.

El cuerpo desnudo de Kimberly no era algo que excitara demasiado a Cristian, pero en su mente se encontraba la imagen fresca de Joan, así que hizo uso de esta para poder responder ante la necesidad de Kim. La chica quedó completamente desnuda, se hallaba parada frente a él, mientras sus manos nerviosas se encontraban a un lado, frías e inmóviles, esperando una reacción de Cristian.

El joven no tardó en realizar el primer movimiento y se puso de pie, caminando en dirección hacia Kim, apartando un poco de cabello que se encontraba en su rostro y besándola sutilmente. Sus dedos acariciaban el rostro de Kim con mucha delicadeza, como nunca antes la habían tocado.

La chica estaba disfrutando de cada roce, era la primera vez que Cristian se comportaba de una forma tan intensa con ella. Pero lo que no sabía la chica, era que, en la mente de Cristian, la imagen de Joan se había personificado en el cuerpo de Kim.

— Me encanta que me toques así. Me excita muchísimo. No pares. — Dijo Kimberly.

El chico tomó a su compañera de la cintura y besó sus labios con más intensidad, esta vez, su lengua realizaba movimientos circulares dentro de su boca, coqueteando con la lengua de la chica.

Kimberly estaba tan excitada que su respiración había aumentado el ritmo rápidamente, mientras que el calor de su cuerpo la había llevado a transpirar rápidamente. Las manos de Cristian se aferran con fuerza al cuerpo de su amante, mientras esta disfruta de la fuerza con la que este aprieta sus glúteos eventualmente.

— ¿Te gusta esto? — Pregunta Cristian.

— Me fascina, hazme tuya, Cristian. Quiero que me lo hagas como si fuese la última vez.

Ambos fueron a la cama, Cristian se quita la ropa rápidamente y se posa sobre el cuerpo desnudo de Kimberly, quien abre su pierna con algo de timidez. A pesar de no ser la primera vez que estará con Cristian, puede notar algo diferente en él que la hace sentir como si estuviese frente a un completo extraño. Una luz tenue ilumina la habitación y proyecta la sombra de los cuerpos fusionados en la pared.

Esta imagen parece estimular significativamente a Kimberly, quien cierra sus ojos para disfrutar de las continuas penetraciones que le propina Cristian. El incansable chico comienza a demostrar sus habilidades, mientras su respiración es fuerte e intensa. Kimberly gime con fuerza.

— Así, Cristian. ¡Házmelo con fuerza! — Exclamó la chica.

— Te haré llegar tantas veces como quieras. — Respondió el agitado Cristian.

Mientras más avanzaban los minutos, los cuerpos se hacían más sensibles, grandes dosis de placer están recorriendo ambos cuerpos y Kimberly no puede resistirse más. La chica interrumpe el acto repentinamente para tomar un respiro.

— ¡Estoy agotada! Dame un minuto.

Cristian ignoró la sugerencia de la chica y comenzó a penetrarla nuevamente, esta vez desde atrás. Podía disfrutar de una imagen creada en su imaginación en la que unos glúteos voluptuosos, eran penetrados por su enorme pene. Esta perspectiva lo excitaba aún más que la anterior, así que comenzó a dar de nalgadas a la chica mientras la penetraba con mayor intensidad.

— ¡Sé que lo disfrutas, perra! — Dijo el chico.

Kimberly se sintió extrañada por la forma en que había comenzado a hablar Cristian. Era la primera vez que lo escuchaba expresarse así. Esto despertó en ella una alerta, aunque no se resistió a los impulsos de su compañero.

— ¡Muévete más! — Ordenó Cristian, mientras tomaba del cabello a la chica.

— Me estás lastimando. — Respondió Kimberly.

Cristian había perdido el control de sí mismo y estaba a punto de llegar al orgasmo, quería expulsar toda su pasión dentro de Kimberly.

— No estamos usando protección. Ten cuidado. — Indicó la chica.

Parecía que estaba hablando completamente sola, pues Cristian no tenía intenciones de detenerse. A pesar de que Kimberly intentó detener el acto, ya era demasiado tarde, Cristian estaba alcanzando el orgasmo en ese preciso momento.

— ¡Así, Joan! ¡Asiiiii! — Dijo el chico en medio de su trance de placer.

— ¿Joan? — Preguntó Kimberly, liberándose finalmente de los brazos de Cristian.

En medio de la confusión existente en su cabeza, el chico se había sumido tanto en la realidad ficticia que había construido en su cabeza, que había mencionado el nombre de su fantasía sexual.

Kimberly se sintió realmente ofendida por esta acción, y después de una fuerte discusión, expulsó de su departamento a Cristian, quien se encontraba completamente desnudo. Este salió de allí, satisfecho, pero avergonzado, casi había obtenido un éxito absoluto en su plan.

Mientras caminaba hacia su casa, Cristian sentía una gran paz en su interior, había sido una noche con un par de orgasmos, y adicionalmente había concretado una cita con una hermosa chica de MeetMe.

Su comportamiento en los siguientes días había sido completamente normal, su asistencia a la universidad era regular, pero había notado la ausencia de Kimberly. La chica era muy buena en sus estudios, nunca había faltado tanto a clases como en la semana siguiente al encuentro con Cristian.

La curiosidad había despertado en Cristian, una necesidad increíble de ir hasta la casa de Kimberly para determinar qué era lo que estaba ocurriendo con ella. Vivía completamente sola, sus padres le habían comprado un departamento en el centro de la ciudad de Nueva York.

Estos Vivían en Canadá desde hacía un par de años, así que Kimberly era completamente independiente, aunque vivía del dinero que constantemente le enviaban sus padres.

Cristian logra entrar al edificio y se encuentra parado frente a la puerta del departamento de Kimberly, aún duda si realmente debe golpear la puerta, o mejor darse media vuelta e irse a su casa.

En su mente se han creado algunas teorías acerca de lo que pudo haber pasado con la chica y no quiere enfrentar un episodio depresivo de su ex novia. Pero también conoce su situación en la ciudad, sabe que está completamente sola y a pesar de todo, aún se preocupa por ella.

Toca constantemente el timbre, golpea la puerta, llama al nombre de la chica, pero no recibe ninguna respuesta positiva. Cristian sume que la chica no se encuentra en casa así que se da media vuelta y decide marcharse.

Pero antes de abandonar el lugar, hace un intento por abrir la puerta, esta se encuentra desbloqueada y se abre con facilidad. Kimberly es una chica cuidadosa, no suele abrir la puerta a extraños y siempre, absolutamente siempre, su puerta está cerrada con llave.

Esta situación puso sobre aviso a Cristian, quien conocía profundamente las costumbres de Kimberly. Al ingresar al departamento, aparentemente todo se encontraba en orden, pero la chica jamás abandonaría el lugar sin cerrar su puerta con llave.

Algo muy extraño estaba ocurriendo y Cristian tenía que descubrirlo. Al ingresar en la habitación de la chica, esta se encontraba vacía, en perfecto orden, pero con la particularidad de que su ordenador estaba encendido.

Tomó la decisión de revisar cada lugar de a casa antes de salir de allí, pero no encontró un solo rastro de Kimberly, su ropa estaba en su lugar, inclusive su teléfono móvil se encontraba en su mesa de noche, justo al lado de su cama.

El móvil se encontraba acompañado por las llaves de la chica y vaso de agua fresca, tal como usualmente solía encontrarse antes de dormir. Kimberly era una chica muy organizada y metódica, nunca hubiese abandonado su casa sin sus llaves, mucho menos sin su teléfono móvil.

Cristian se sentó un par de minutos en el borde de la cama de Kimberly, necesitaba analizar lo que estaba pasando. Al ver las luces de encendido del ordenador, decidió revisarlo e intentar determinar si había habido alguna actividad en las últimas horas.

Al encenderse el monitor, la temperatura del cuerpo de Cristian descendió rápidamente, estaba completamente petrificado, al ver que su cuenta de MeetMe se encontraba abierta.

Aparentemente, el chico no había cerrado efectivamente la información la última vez que estuvo allí, y su perfil había tenido cierta actividad en los últimos días. Kimberly había decidido explorar la información contenida en esa red social, dando con conversaciones nada agradables entre Cristian y algunos usuarios, donde hablaban sobre sus afinidades por fetiches muy peculiares y su necesidad de mostrarle al mundo un nuevo rostro lleno de violencia y maldad. Pero MeetMe basaba sus actividades en la máxima seguridad para el usuario, por lo que constantemente realizaban verificaciones de identidad.

Lo que no sabía Kimberly, era que su dirección IP estaba siendo rastreada en ese preciso momento. Cada una de las verificaciones que realizaban, arrojaban una respuesta falsa que indicaba al usuario usurpador que la verificación había tenido éxito. Pero al suministrar una información incorrecta, las alarmas de seguridad del sitio web, se activaban, tomando medidas extremas para corregir las usurpaciones de identidad.

Kimberly, sin saberlo, estaba frente a una red que inicialmente parecía ser inocente, pero las condiciones de uso iban más allá de lo que la legalidad permite.

Cristian era acreedor de una membresía que ofrecía protección absoluta a su cuenta, en este lugar podían encontrarse ofertas en las que se mostraban órganos humanos en perfecto estado, ventas de personas, armas y drogas. Esta información no era apta para cualquiera, no todo el mundo estaba preparado para afrontar la existencia de un lugar como MeetMe.

A pesar de no conectar directamente ambos hechos, la desaparición de Kimberly estaba estrechamente ligada su ingreso ilegal a la cuenta de Cristian en la peculiar red social.

Pero este tendría que descubrir por sus propios medios, cuál había sido el paradero de la chica. Después de haber descubierto la información que ubicaba a Cristian en un escenario completamente diferente al que había intentado mostrar toda su vida.