ACTO 2

Señales

El camino de regreso al hotel había sido un completo desastre dentro de la limusina de Bruno. Ambos caballeros devoraban a la chica como dos leones a una inocente gacela. Aunque la inocencia de Chloe era algo inexistente, ambos caballeros se compartieron a la chica durante todo el camino, pero el encuentro que se desarrolló en el coche, solo era el inicio.

Era más que evidente que aquella tarde, el trío de compañeros estaría completamente aislados en una de las suites más lujosas del Hotel Solaris, todas las comodidades estaban a disposición de ellos.

Grandes cantidades de champagne y los platos más exquisitos fueron llegando durante toda la tarde hasta la habitación. Mientras los dos caballeros hacían turnos para descansar y recuperar fuerzas para seguir complaciendo a la insaciable Chloe.

La chica parecía no tener un punto de quiebre, durante todo el día estuvo cabalgando a cualquiera de los dos hombres que estuviese disponible. Era una de las experiencias más alocadas que había tenido la oportunidad de vivir Bruno, quien, a pesar de ser muy popular con las mujeres, jamás había compartido alguna con un compañero.

Pero Chloe había sido una experiencia completamente diferente, constantemente intentaba incentivarlos a ambos para que la penetraran simultáneamente, mientras alguno de ellos se encontraba en la ducha, entraba repentinamente y le practicaba sexo oral, era una locura.

Las grandes cantidades de alcohol que habían consumido aquella tarde, había traído como consecuencia, un descontrol absoluto del grupo de amantes. Chloe había tomado el control de la situación y había estimulado a los caballeros para tener sexo en cada rincón del lugar, no había un solo metro cuadrado en el que no hubiesen estado.

Pero el encuentro que finalmente cerraría aquella cita inusual, se llevaría a cabo a las afueras de la habitación. Estas suites tenían una gran terraza que proveía de una vista asombrosa de la ciudad de Nueva York. Ya había oscurecido, y las luces de la ciudad proveían un espectáculo inolvidable, esta era una de las principales atracciones del hotel.

Esto se había combinado con un cielo despejado cubierto de estrellas, algo que jamás habían tenido la oportunidad de presenciar ninguno de los tres. Era una combinación perfecta, así que los tres caminaron completamente desnudos y comenzaron a acariciarse mientras la luna dejaba ver las siluetas de sus cuerpos.

— Quiero me devoren entre los dos. Que no quede nada de mí. — Dijo Chloe.

La chica comenzó a frotar el miembro de Troy, mientras este besaba sus labios con suavidad. Repentinamente, mordió los labios de su amante, lo que le produjo un leve sangrado.

Estaban tan ebrios, que apenas pudo sentir el dolor, pero le devolvió una mordida en el cuello que claramente dejaría una marca permanente. Era justo lo que quería la chica, así que un gran gemido de placer salió de su boca e invitó a Bruno a ser parte de este encuentro cargado de locura.

Mientras Bruno veía completamente impresionado lo que estaba ocurriendo, la chica dejó a un lado a Troy y fue directamente hacia el enorme miembro erecto de Bruno. Apenas podía mantener sus ojos abiertos, estaba realmente ebrio y adicionalmente se encontraba agotado.

Pero su gran amigo nunca lo había defraudado, así que allí estaba, erecto y firme para ser degustado por Chloe, quien lo introdujo hasta el fondo de su garganta, esto era nada nuevo para el experimentado caballero. Tomó a la chica del cabello y la obligó a permanecer con su miembro dentro de su boca, mucho más tiempo del que ella podía aguantar.

Estaba asfixiando a la chica, esta comenzó a luchar para liberarse, pero la fuerza de Bruno era mucho mayor. Solo un par de segundos después, Bruno permite que la chica tome un respiro, pero entra en acción Troy, quien repite el mismo procedimiento que Bruno.

Chloe no parece molestarse ante los actos de ambos caballeros, quienes claramente han llevado el nivel del encuentro a una zona de peligro constante. Mordidas, sangre y asfixia eran apenas los ingredientes que le daban inicio al encuentro final entre estos tres amantes dementes, que tenían los niveles de excitación en las estrellas.

— Quiero que ambos me penetren a la vez. Háganlo con fuerza. — Ordenó Chloe.

La chica llevó a Bruno hacia el suelo y tomando el gran pene erecto entre sus pequeñas manos, se lo introdujo lentamente. Comenzó a moverse con mucha fuerza sobre Bruno, frotando su clítoris contra la base del pene de su amante, mientras Troy se masturbaba ante el acto que estaba presenciando.

El paciente caballero espera las nuevas instrucciones de la chica, quien parece tener un completo dominio del escenario. Las penetraciones cada vez se hacen más fuertes y Chloe extiende su mano para alcanzar el pene de Troy.

Nuevamente la chica lo introduce en su boca y lo humedece lo suficiente como para que este puede entrar con facilidad en su orificio anal.

— Métela completa. — Dice la chica mientras con sus manos sostiene sus glúteos para hacer espacio para Troy.

El caballero se coloca detrás de la chica, mientras esta se entrega a los labios de Bruno. Progresivamente, el pene de Troy se introduce cada vez más hasta las profundidades de la chica. Esta no expresa signo de incomodidad ni dolor, y comienza a mover sus caderas mientras ambos caballeros la penetran con fuerza.

Los labios de Chloe alternan entre los de Bruno y Troy, y el éxtasis se adueña completamente de ella. No puede soportar demasiado y su sensibilidad está a flor de piel.

Bruno lame los senos de la chica y estimula los pezones con suaves mordidas. Chloe no aguanta más y explota en un orgasmo intenso que deja salir un par de lágrimas de sus ojos. Mientras Ambos sujetos continúan buscando su propio placer, Troy se aferra a la espalda de la chica y mientras su orgasmo es alcanzado en el interior de Chloe.

Exhausto se pone de pie, y deja el camino libre para Bruno, quien decide expulsar sus fluidos en el rostro de la chica.  Ha sido un encuentro sin precedentes, pero ya es hora de que Chloe se marche, el tiempo de su servicio ha expirado.

— Debo irme, chicos. Tomaré un baño y me marcharé. — Dijo la chica.

Ninguno de los dos caballeros pudo dar una respuesta con sentido, lo único que pudo escucharse fue una especie de murmullo por parte de ambos, estaban ebrios y agotados físicamente.

Tendidos en el suelo y completamente desnudos, daban por terminada la jornada de ese sábado tan extremo que había iniciado de forma tan inocente con un partido de tenis.

Había algunas cosas que aclarar con Troy, pero ya habría oportunidad de hacerlo. Bruno tenía algunas cosas más importantes en las cuales pensar. Así que ambos se quedaron tendidos en aquel lugar hasta que tuvieron la voluntad de ponerse de pie.

Troy dejó el lugar en horas de madrugada, mientras que Bruno, perdió el sentido hasta el día siguiente, despertando con un gran dolor de cabeza y completamente desnudo en su cama. Intenta ponerse de pie, pero el mundo le da vueltas. Tiene un par de mensajes en su móvil y ha recibido un extraño correo electrónico. Intenta revisarlo, pero, no parece ser demasiado importante, por lo que ignora por completo al aparato y se deja caer de nuevo en la cama.

No puede dejar de pensar en lo que ha ocurrido el día anterior, es lo más extremo que ha experimentado con una chica desde que tiene memoria.

Todas las mujeres con las que ha estado, tienen la misma característica, pero Chloe le había abierto un nuevo universo de posibilidades a las que podía acceder. Un hombre con dinero, atractivo y poderoso como él, podía conseguir cualquier cosa que deseara, solo tenía que imaginarlo y prácticamente podía materializarlo.

Bruno no puede permitirse pasar todo el día en la cama, es un hombre activo, así que toma la decisión de salir de allí. Su móvil suena continuamente, pero se encuentra en el cuarto de baño.

Toma una ducha de agua caliente que llena completamente el lugar de vapor, y repentinamente viene a su mente el nombre del remitente del correo que ha recibido unas horas atrás. No se trata de nada conocido y puede recordar, entre la confusión que experimenta, que el correo va dirigido especialmente a él, mencionan su nombre y apellido.

Sale rápidamente del baño y toma su móvil e ingresa al buzón de su correo electrónico. Efectivamente el correo va dirigido a él. Cuenta con un mensaje bastante personalizado que lo pone un poco nervioso.

En él se incluyen algunos datos sobre su vida privada, gustos personales y costumbres, pero no ha provisto de esta información a ningún portal web y las redes sociales no cuentan con su interés. Revisa el texto del correo electrónico una y otra vez, intentando descifrar si se trata de una broma de mal gusto, pero efectivamente se trata de un mensaje directo y con un objetivo puntual.

«Esto no me gusta para nada, es la primera vez que esto me ocurre», pensó Bruno.

Intentó dejar a un lado la gran avalancha de pensamientos negativos que llegaron a su cabeza en ese momento y procedió a abrir el buzón de mensajes de texto de su móvil. Se trataba de dos mensajes del mismo remitente, Troy.

Uno de ellos comentaba acerca de lo bien que lo habían pasado, incitando a su compañero de práctica a repetir tan maravillosa y excitante experiencia. Pero el segundo mensaje solo se trataba de un montón de letras sin sentido, era como si hubiese presionado teclas al azar y hubiese enviado el mensaje.

«Debió estar ebrio aun cuando escribió esto, que imbécil», pensó nuevamente el confundido Bruno.

Al intentar marcar el número de su amigo para corroborar la naturaleza de aquel extraño mensaje, el número aparecía como desconectado. Troy era un adicto al móvil, no recordaba una ocasión en la que este sujeto tuviese su móvil apagado o sin batería.

Nuevamente intentó comunicarse con él, pero no obtuvo éxito. La situación se estaba tornando extraña para Bruno, quien no entendía la combinación de dos hechos aislados completamente diferentes, ocurriéndole de una forma simultánea.

El resto del día trascurrió de una forma habitual, pero en su mente no dejaba de rondar el nombre del remitente del correo electrónico, MeetMe.

A un par de kilómetros de distancia se encontraba Candela, reunida nuevamente con Bryan, como generalmente ocurría cada domingo, cuando iban al parque central de la ciudad y comían al aire libre.

Esto se había vuelto una tradición para la pareja de amigos, quienes aprovechaban el momento para compartir experiencias, comentaban sobre música y analizaban ciertas temáticas abstractas para dos chicos de 18 años.

Pero si algo se había vuelto un tema de conversación constante, eran las anécdotas relacionadas con la extraña red social que estaba consumiendo la vida y la curiosidad de ambos.

Querían llegar al fondo del origen de aquel sitio web, que a pesar de no haberse convertido aún en una amenaza para ellos, comenzaba a generarles algo de miedo. La constante recepción de correos electrónicos extraños, se había hecho recurrente, y al menos Bryan, ya estaba perdiendo la paciencia.

— ¿Habías notado que cuando tratas de eliminar tu cuenta, no te lo permiten? — Comentó el chico.

— Sí, también tuve la intención de eliminarla, pero no existe opción alguna para borrar la conexión con el sitio. — Respondió Candela.

— Esos malditos correos electrónicos continúan llegando sin cesar a mi buzón. — Respondió Bryan. — Suele ocurrir cuando dejo de ingresar por un par de horas.

— Este sitio oculta algo que va más allá de lo que creíamos. Debes actuar con cuidado cuando estés conectado a la red, Bryan.

— Creo que quizás el lugar está en periodo de prueba y deben actualizar algunos recursos. No creo que se trate de nada malo.

— La desaparición de Cristian sigue siendo un misterio. Deberíamos dedicarnos a buscar pistas al respecto. No es posible que simplemente lo hayan olvidado.

— La policía intentó revisar su ordenador, pero encontraron la cuenta de este sitio como bloqueada. Esto es muy extraño.