Capítulo 9

Cuerdas

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En este capítulo

Image Cómo cortar una cuerda y volver a unirla

Image Haz que el oro traspase una cuerda

Image Tres segundos para escaparte de un nudo

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En los círculos de la magia, cuando decimos “cuerda”, nos referimos específicamente al tipo de cuerda blanca, suave, de algodón trenzado o torcido. No utilizamos cuerda de nylon, ni cordel, ni soga o lazo, ni seda dental. Es probable que la consigas en ovillo o carrete en una ferretería, o puede que la encuentres a la venta por metros en una tienda especializada.

Una vez equipado con la cuerda, puedes aprender los impactantes trucos de este capítulo, y algunos en capítulos anteriores (ver capítulo 5).

La clásica restauración de la cuerda rota

El truco que implica cortar o romper un objeto cualquiera para luego volverlo a su forma original es un efecto esencial en el repertorio de todo mago. No sólo cortamos cuerdas, también corbatas e incluso partimos en dos a alguna que otra persona. Habrá quienes digan que debimos ser unos niños muy destructores.

El efecto es adecuado para cualquier tipo de presentación, bien sea magia de cerca, de salón o en un escenario.

El efecto: Cortas una cuerda por la mitad y prometes volver a unirla. Para descontento del público, tu solución consiste en anudar las dos mitades.

Sin embargo, para no decepcionar a tus espectadores, deslizas la mano a lo largo de la cuerda y, mágicamente, ambas mitades se unen de nuevo.

El secreto: Gracias a un ingenioso nudo en la cuerda, no llegas a cortarla en el medio sino muy cerca de un extremo.

1. Sostén las dos puntas de una cuerda en la mano izquierda, como se ve en la foto A de la figura 9-1.

El mago de la foto A tiene una cuerda aproximadamente de 1,80 m, pero puede usarse una de cualquier longitud superior a 1,20 m.

“Soy un mago bastante científico, y me gusta que mis trucos sean muy exactos”, puedes decir para comenzar. “Si voy a cortar una cuerda en dos, por ejemplo, prefiero que sea justo por la mitad”.

2. Inserta el pulgar derecho y el índice de la misma mano por debajo del nudo que se forma en el medio de la cuerda, como se muestra en la foto B.

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Figura 9-1: Sostén la cuerda de manera que cuelgue como una U (A). Al tomar el punto medio, debes levantarlo (B), unirlo con el extremo que esté más a la izquierda (C) y tirar de este extremo para formar un punto medio “impostor” (D). (Las fotos C y D muestran tu punto de vista, no el del público)

Tus dedos deben estar en una posición semejante a la de pellizcar, pero no deben pellizcar la cuerda, sino deslizarse por entre el nudo que cuelga y levantarlo para ponerlo en tu mano izquierda.

3. Con los dedos mencionados en el paso anterior, sujeta el tramo de cuerda que está situado más a la izquierda, hacia tu pulgar izquierdo (foto C). Tira de ese tramo hacia arriba para formar un nudo que sujetas con el pulgar izquierdo (foto D).

ImageEs posible que los pasos 2 y 3 no salgan tan naturales como bostezar o estornudar, digamos. De hecho, requieren práctica para que los movimientos resulten fluidos y espontáneos. (Quieres que se vea como si estuvieras levantando el punto medio de la cuerda, que cuelga en la curva de la U, para sujetarlo con la mano que sostiene los extremos.)

Pero en ese movimiento radica todo el truco. Si llegas a hacerlo bien, parecerá completamente normal. Cuando el “punto medio” de la cuerda esté en posición (foto D), entrégale un par de tijeras a un voluntario (o si estás en el escenario, corta la cuerda tú mismo).

4. Pídele a un voluntario que corte la cuerda (foto A de la figura 9-2).

“Allá vamos”, puedes decir. “Tenemos aquí otro elemento de equipo científico: unas tijeras. Si no tienes inconveniente, te voy a pedir que cortes la cuerda en dos, justo por la mitad. Aquí”.

5. Una vez cortada la cuerda, deja que los dos tramos situados más a la derecha cuelguen de tu mano.

Image Esta increíble ilusión óptica se muestra en la foto B. Acabas de cortar la cuerda en dos, y eso es completamente evidente. Lo que nadie ve es que en realidad tu mano izquierda contiene un tramo corto, que forma una lazada alrededor de un tramo mucho más largo y aún intacto.

“Muy bien hecho, ¡y con total precisión! Aquí tienen un buen truco: ¡acabamos de convertir una cuerda en dos!”.

6. Ata el tramo corto que sostienes con el tramo largo.

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Figura 9-2: Cuando cortes la cuerda (A), parecerá que tienes dos mitades (B). Anuda el tramo corto al largo (C), como final provisional (D). Enrolla la cuerda en tu mano derecha (E), y luego muestra cómo ha vuelto a ser una sola cuerda (F)

En otras palabras, mientras mantienes ocultos en tu mano los puntos medios de las cuerdas, anuda los extremos cortos entre sí (los que se asoman de tu mano izquierda) (foto C). En realidad, necesitas un nudo doble para atar las dos cuerdas, pero como tus manos esconden la mayor parte de la acción y al mismo tiempo estás hablando y distraes al público, nadie va a poner ninguna objeción.

“Aplicando un sencillo principio científico voy a unir las dos mitades de cuerda para que vuelvan a ser una sola”.

7. Presenta la cuerda “restaurada” con aire triunfal (foto D).

“¡Aquí la tienen! ¡Una sola cuerda!”.

Image En este punto, a menos que el público se haya quedado dormido, es probable que alguien parezca estar insatisfecho con el truco o que intenten tirarte un tomate.

“Está bien, está bien. Lo reconozco. Había prometido magia y esto ha sido ciencia. Pasemos entonces a la magia”.

8. Coge un extremo de la cuerda con la mano izquierda. Con la derecha, envuelve la cuerda alrededor del puño izquierdo. Cuando palpes el nudo, desliza la mano derecha a lo largo de la cuerda.

Después de sujetar el nudo, la mano derecha sigue enrollando la cuerda en la izquierda, hasta llegar al extremo (foto E).

“Damas y caballeros: una maravilla de la ciencia…”.

9. Desenrolla la cuerda de tu puño y muestra que está entera (foto F).

“¡…Dos trozos de cuerda que mágicamente se han unido en uno!”.

En este momento, tienes una cuerda intacta estirada con las manos, y un nudo que es la evidencia del truco oculto en la derecha. Hay varias opciones para deshacerse del nudo:

• Anticípate a las circunstancias: entre los pasos 8 y el 9, llévate la mano derecha al bolsillo, con la excusa de sacar algún utensilio mágico (una llave mágica, una moneda mágica) que luego usarás para hacer pases sobre la mano izquierda, y aprovecha para dejar allí el trozo de cuerda con el nudo.

Image • O puedes hacer algo con la cuerda, como moverla o mecerla hacia el público, de manera que las miradas se distraigan y así puedas dejar caer el nudo al suelo, justo detrás de ti.

• Otra opción es olvidarte del nudo y conservarlo en tu mano. Te desharás de él cuando busques los accesorios para el siguiente truco, o cuando llegues a tu casa.

El anillo que se libera de la cuerda

Éste es otro truco que implica pedir un anillo prestado. También advierto que tendrás que practicar un poco antes de hacer el truco en público, pues no es tan sencillo. Pero la reacción lo vale: después de verte, muchas personas van a pensar que eres una especie de genio.

El efecto: Ensartas un anillo en una cuerda y, mientras alguien sostiene ambos extremos de ésta, logras que el anillo salga de la cuerda.

El secreto: El misterio radica en la manera de manipular el anillo, que está fuera de la cuerda mucho antes de lo que el público cree.

Como sucede con todos los trucos que induyen cuerdas, necesitarás un trozo de cuerda de algodón (consultar el inicio de este capítulo), de unos 40 cm de largo.

1. Pide prestado un anillo a un espectador, y ensártalo en la cuerda. Exhibe el montaje en la mano izquierda, como se muestra en la foto A de la figura 9-3.

“Voy a hacerles una sencilla demostración de escapología, o sea, de la ciencia del escapismo”.

Image Éste es el paso que debes practicar muchas veces frente al espejo o a la cámara de vídeo antes de hacer el truco ante el público. Debe parecer como si simplemente estuvieras girando el puño izquierdo hacia abajo, mientras enrollas el extremo inferior de la cuerda (el que asoma por el lado de tu dedo meñique) alrededor del puño (primero por debajo, luego en el lado de la mano que está lejos de ti, y luego por encima).

Como verás, al mismo tiempo suceden otras cosas: sin que nadie lo note, vas a sacar el anillo de la cuerda mientras haces este giro del puño izquierdo.

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Figura 9-3: La única parte de este truco que no tiene trampa es el principio (A). Desde el punto de vista del público (B), lo que haces es sujetar uno de los extremos de la cuerda que salen de tu mano. Pero desde tu punto de vista (C), el anillo se desliza por la cuerda a la mano que tienes más abajo. Enrollas la cuerda alrededor de tu puño izquierdo y, por último, le entregas el extremo de la cuerda a un voluntario (D). Entrégale el otro extremo a otro voluntario, pronuncia las palabras mágicas y el anillo saldrá de la cuerda (E)

2. Cierra la mano izquierda. Comienza por girarla para que quede con la palma hacia abajo. Sigue girando la muñeca y, cuando el pulgar alcance la posición superior, sujeta la cuerda que cuelga de la mano izquierda con la mano derecha.

Este movimiento, que dura apenas una décima de segundo, está congelado en la foto B. La razón por la que tomas el extremo inferior de la cuerda es para poderla enrollar alrededor de tu mano izquierda y alejarla de tu cuerpo. Durante una fracción de segundo, tus dos puños están juntos, lo cual da pie a la ocasión perfecta para dejar que el anillo se deslice por la cuerda hacia tu mano derecha.

3. Sin detener el movimiento de ambas manos, afloja la presión alrededor del anillo para que se deslice hacia tu mano derecha (foto C).

La foto C muestra el mismo momento que la foto B, pero desde tu punto de vista.

Imagina que ambas manos forman una especie de capullo, más estrecho en los extremos y más ancho en el centro. O sea, mantén los dedos superiores de tu mano derecha (y los inferiores de la izquierda) lo suficientemente abiertos como para que el anillo se deslice entre unos y otros sin notarse. Pero el meñique derecho debe estar cerrado sobre la palma, para evitar que el anillo ruede hasta el suelo.

En todo esto sólo ha pasado una décima de segundo.

4. Finaliza el movimiento al poner la mano izquierda cerrada sobre la cuerda con los dedos hacia abajo. El extremo que sostienes con la mano derecha, que con el giro de la izquierda ha tenido que quedar más alejado de ti, debe pasar por encima de la mano izquierda, como si se enrollara en ella. En este punto, debes entregarle ese extremo a un espectador (foto D). Al hacerlo, asegúrate de deslizar tu mano derecha a lo largo de la cuerda, para quedarte con el anillo.

“¿Podrías sostener este extremo de la cuerda?”.

(Por si no lo he dicho antes, tu mano derecha debe mantenerse cerrada para que nadie vea el anillo que oculta.)

Sé perfectamente bien que al principio sentirás que todo el mundo se da cuenta de que estás haciendo algo extraño. Te costará creer que la gente no se da cuenta de inmediato. Tres cosas conspiran a tu favor. La primera, has practicado hasta el punto de ser capaz de hacer todos los movimientos de forma fluida. La segunda, nadie sabe con certeza cuál es el siguiente paso del truco.

Image Y la tercera, no debes mirarte las manos en este momento. No olvides la regla básica de la distracción: el público mira hacia donde tú mires. En este caso, estarás mirando las manos del espectador al que vas a pedir que sostenga la cuerda.

5. Con el anillo aún en la mano derecha, sujeta el otro extremo de la cuerda, que sale de tu puño izquierdo por el lado del pulgar, y entrégaselo a otro espectador, cruzándolo por encima de tu mano.

“¿Puedes sujetar este extremo?”. (Si sólo tienes un voluntario, puedes pedirle que sostenga ambos extremos, uno en cada mano.)

“Como ven, tanto el anillo como yo estamos atrapados en este momento. Y aquí es cuando entra en juego mi conocimiento de escapología, la ciencia del escapismo. Aquí es donde…”.

6. Coloca la mano derecha directamente bajo la izquierda. Frota suavemente. Abre la mano derecha para mostrar que el anillo atravesó la cuerda y llegó hasta tu mano (foto E).

“Aquí es donde les digo que deben ponerse a estudiar esta ciencia si quieren saber cómo lo he hecho”.

Escapar del nudo de corbata

Este libro no ofrece mucha variedad en cuanto a trucos de escapismo, a pesar de que gracias a ellos Houdini se hizo famoso. Y la razón para no incluirlos aquí es que requieren objetos como esposas, camisas de fuerza, cadenas y candados, que no se encuentran con facilidad en cualquier casa.

Pero este truco implica un escape en miniatura, que no por eso resulta menos impactante. Se produce ante las propias narices de los espectadores, mientras estás maniatado con una corbata y una cuerda comunes.

El efecto: Estás esposado (o con las muñecas atadas por una corbata). Una cuerda se pasa por el tramo de corbata que une ambas manos y, a pesar de eso, logras liberarte de ella en cuestión de segundos.

El secreto: Lee lo que sigue. El giro en tres pasos que te permite zafarte de la cuerda es demasiado complicado para resumirlo aquí.

1. Haz que un voluntario del público te ate las muñecas con la corbata.

Si tienes un par de esposas a mano, úsalas. Pero en su ausencia, puedes utilizar una bufanda, una corbata o incluso un trozo de cuerda. La corbata es quizás la mejor alternativa para sustituir las esposas: es más fácil de atar que la bufanda y se distingue de la cuerda que usarás.

“Probablemente, todos ustedes han oído hablar de Houdini, el maestro del escapismo. Houdini podía liberarse de camisas de fuerza, esposas, salir de baúles bajo el agua, lo que fuera. Pero no surgió de la noche a la mañana sino que empezó con escapes más sencillos. Tal vez a los cuatro años hizo uno como el que les voy a mostrar”.

Sostén la corbata en alto. “Se supone que debo usar esposas, pero no conseguí nada más que esta corbata vieja, y supuse que nos serviría. ¿Podrías atarla alrededor de mis muñecas? Vamos a simular unas esposas con la corbata. Ata un extremo en una muñeca y el otro, en la otra. Revisa bien que no pueda desatarme. Perfecto”.

2. Pídele al voluntario que pase una cuerda por la porción de corbata que une las dos muñecas, y que sostenga con firmeza ambos extremos de la cuerda.

La cuerda puede tener la longitud que quieras, pero no debe medir menos de 3 metros, pues necesitas que te permita girarte con comodidad y darle la espalda al voluntario (que sostiene los extremos).

“Aquí, en esta mesa, vas a ver que tengo una cuerda. ¿Podrías cogerla y enlazar con ella el tramo de corbata que une mis muñecas? Bien, y luego debes sostener ambos extremos. Mantén la cuerda tensa, y podrán constatar que quedo como un perro con su correa. No tengo mucha libertad de movimiento”.

Image Una vez que estés atado, subraya la impresión de desamparo al dejar que tus manos cuelguen, en gesto de impotencia. Por eso le pides al voluntario que manipule la cuerda. Estás en total capacidad de hacer este movimiento tú, pero al pedirle a otro, contribuyes a crear la impresión de estar inmovilizado.

Tu situación debe parecerse a lo que se ve en la foto A de la figura 9-4.

“El reto ahora es que yo me libere. Al fin y al cabo, si hay algo que los magos detestamos es estar atados, y si lo que nos ata es un trozo de cuerda, aún peor. Voy a darme la vuelta y, no importa lo que hagas, no sueltes esa cuerda”.

Elemento dramático opcional: Cuando domines los siguientes pasos y los puedas hacer con rapidez y seguridad, puedes aumentar la tensión con la misma fórmula que han utilizado muchísimos magos antes que tú. Plantea que podrás liberarte en un límite de tiempo determinado. Puedes pedirle al voluntario que te cronometre. El reto: escapar en 5 segundos y, si no lo logras, deberás pagarle una suma al voluntario, o irte de la fiesta de inmediato, o cortar el césped de su casa, o lo que se te ocurra.

3. Gírate para darle la espalda al público (foto B). Con la mano derecha, toma la parte de la cuerda que reposa sobre el tramo de corbata (la parte que haría el papel de cadena si en lugar de una corbata llevases esposas). Pasa esa lazada por debajo de la muñeca derecha.

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Figura 9-4: Primero te deben atar las muñecas (A). Luego te giras (B), coges la cuerda (C), y la pasas por debajo del nudo de la derecha (D). Pásala a través y luego por encima de tu mano (E). Luego levantas la parte de la cuerda que está por encima de la muñeca hacia ti (F) y la pasas por encima de tu mano hasta que cae (G). ¡Estás libre!

Ten en cuenta que el tramo inferior de la cuerda se convierte en el tramo superior de la lazada que haces pasar entre la corbata y tu muñeca (como se ve en la foto C). Con eso, le das un solo giro hacia ti, al mover la cuerda hacia tu muñeca derecha.

Parece difícil al leerlo, pero en la práctica no lo es. Con la mano izquierda, toma la cuerda que se enrolla en la “cadena”, y haz girar esa lazada en la dirección de las manecillas del reloj, para llevarla hacia tu muñeca derecha. La parte superior de esa lazada debe pasar por debajo de la corbata que te ciñe la muñeca.

4. Pasa la lazada de cuerda a través de la corbata que te ciñe la muñeca derecha. Cuando tenga la amplitud suficiente, pásala por encima de tu mano derecha (fotos D y E).

Aunque tu mano derecha no tiene que estar con la palma hacia arriba (como se ve en las fotos D y E), girarla de esta manera parece resultar más cómodo. Ten presente la lazada de cuerda baja, que pasa por encima de tu mano (foto E).

5. Con la mano izquierda, sujeta la lazada que está sobre tu muñeca derecha, cerca de la corbata que la ata (foto F). Pásala por encima de tu mano derecha hasta que caiga al suelo (foto G).

Si tienes a la diosa Fortuna de tu lado, debes estar completamente liberado de la cuerda. Exagera tu repentina libertad con algún gesto dramático, como girarte de golpe para quedarte cara a cara con tu voluntario, o levantar ambas manos en el aire y lanzar la cuerda a lo lejos.

Como apenas han transcurrido tres segundos desde que te giraste de espaldas, este gesto parece bastante impresionante. Y más si dejas salir una exclamación triunfal al girarte.

Hiciste lo que te habías comprometido a hacer: te liberaste de la cuerda. Lo cual te deja aún atado con la corbata, y debes pedirle al voluntario que te desate. Esta parte puede resultar un poco humillante, pero puedes disculparte diciendo que, al fin y al cabo, eres un mago principiante.