Capítulo veinte
—¡Nial!
—¿Sí, Drake? ¿Qué sucede? —Se giró este haciendo frente a su hermano mayor quien se veía furioso, con la ropa arrugada y destrozada por varias partes y se notaba que estaba tenso y con su dragón a flor de piel.
—Ni se te ocurra hacerte el inocente ahora, Niall. Hoy no estoy para aguantar más gilipolleces. Estoy a punto de mandaros a todos a tomar por culo y asegurarme que os larguéis de mis propiedades para que pueda vivir tranquilo de una puta vez. Estoy cansado de ir detrás vuestra recogiendo vuestra mierda… —Con cada frase se acercaba más al más pequeño de los Morgan quien se mantuvo quieto e impasible. No iba a enfrentarse a Drake por más que quisiese devolverle cada palabra a golpes, porque estaba su compañera a su lado, abrazando con fuerza a su extraña mascota.
—Hijo, creo que no es el momento para echarle en cara a tus hermanos sus errores y…
Drake bramó y le mostró los dientes a su padre, quien le respondió de igual modo por instinto, no dispuesto a ser amenazado de esa manera por su propio heredero.
—¡Silencio! Si no estás conforme con mis decisiones toma tú el control de todo, te lo entrego ahora mismo.
Su padre se mantuvo en silencio. La decisión de entregarle el imperio Morgan fue una necesidad porque como padre no lo hizo tan mal pero como cabeza de familia… estuvo a punto de provocar que fueran todos a la ruina y acabaran enfrentados por el poco dinero que les quedaba. No era bueno con los números, con la política que existía tras los negocios, con las amenazas contra los enemigos que se atrevían a interponerse en el camino. Si tomó el control del clan fue porque era el mayor y por tanto sus padres le entregaron a él todo en lugar de dárselo a su hermano pequeño. Nunca quiso ser jefe, tener toda la responsabilidad sobre sus hombros, pero no iba a defraudar a sus padres y a desheredar a sus hijos al rechazar el puesto de líder de familia. Durante siglos ejerció como tal, presenciando como sus padres morían y su familia se redujo a su hermano y a su compañera; hasta que Drake, su hijo mayor tuvo la edad para poder hacerse con el control de todo, para enfrentarse a la dureza que suponía ser un líder Drakonis.
Ahora que veía a su hijo, que podía sentir su rabia, su dolor, la oscuridad en sus ojos, la frialdad en su corazón… Se arrepentía de no haber rechazado el puesto cuando su propio padre se lo ofreció. Pero ya no había vuelta atrás. El tiempo corría en una sola dirección y el futuro de Drake ya estaba marcado cuando nació. Iba a ser el siguiente líder del clan y solo esperaba que encontrara a la mujer que lo completara y le devolviera la luz a su vida.
«Perdónanos, hijo», susurró por dentro siendo acompañado por el lamento de su dragón. Los dos se arrepentían de muchas acciones a lo largo de su vida pero ya no había vuelta atrás, tenían que mirar solo hacia delante, centrándose en lo que les deparaba el futuro y rezando cada día para que el único de sus hijos que quedaba por emparejar encontrara pronto la mujer que devolviera la luz a sus ojos y llenara de amor su frío y amargado corazón.
El silencio de su padre fue la respuesta que esperaba.
Drake lo miró con rabia y decepción. Siempre le guardaría rencor a su padre por obligare a madurar cuando sus propios hermanos disfrutaron de la libertad de la infancia y la adolescencia de un dragón. Él por el contrario, fue educado para mantener un imperio, fortalecerlo y volverlo más grande.
—Era lo que esperaba… —susurró finalmente tras negar con la cabeza, antes de volverse y hacer frente a Niall quien permanecía sin mostrar emoción al lado de su compañera. A esta la observó unos segundos con atención, antes de romper el silencio al decir—: ¿Le prometiste a tu compañera que ese animal podía permanecer en la mansión? ¿Sin preguntarme antes? Quieres que te recuerde quién es el dueño de todo esto y…
—¡Ya estamos hasta los cojones de que nos eches en cara que eres el dueño de todo! Por mí puedes meterte todo el imperio Morgan por el…
—¡Lo puedo devolver! —intervino Amanda elevando la voz al ver a Niall avanzar enfadado y gritando a su hermano. No quería que la familia de su esposo discutiera entre ellos y menos por su culpa.
—No tienes por qué hacerlo, preciosa. Nos iremos de aquí y…
—Pero es que no lo entiendes, Niall. Cerbero estará mejor en el Inframundo que es de donde pertenece. Él me siguió porque me echa de menos pero puedo devolverlo sin problema. Llamaré a mi padre y le diré que venga a por él y…
—¿Inframundo? —repitió Niall mirándola con los ojos muy abiertos—. ¿Cerbero? ¿Esa cosa babosa se llama Cerbero? ¿El famoso Cerbero de tres cabezas?
Amanda abrazó a Bery quien en esos momentos gimoteó y puso ojos de cachorro ante las palabras del dragón que olía a su ama. No era un perro guardián cualquiera, era el primero que creó La Muerte y que poseía el poder de traspasar las barreras del mundo de los muertos y de los vivos. Y era muy protector con la única que le daba cariño, que lo trataba como alguien especial que merecía mucho más que ser solo una mole de músculos y poder que defendiera el Reino. Al lado de su dueña, pues para Cerbero esa pequeña banshee era su verdadera ama, era feliz, y cuando no la percibió en la mansión se puso muy triste y nervioso, decidiendo así ir a la tierra de los mortales para buscarla.
Y ahora que por fin la encontró, tras aparecer antes en un bosque donde localizó su aroma entremezclado al de un macho, no se iba a separar de su lado.
Con esa clara intención de no ser devuelto al Inframundo, Cerbero o como le gustaba ser llamado: Bery, gimoteó y puso su mejor cara de cachorro abandonado mientras enterraba su hocico en el pecho de su ama, cerrando los ojos para poder escuchar los fuertes latidos de su corazón. No quería ser abandonado. No podía vivir en la fría soledad que era el Reino sin la presencia de su dueña.
—¡No lo insultes! —chilló Amanda, abrazando con más fuerza a su mascota—. Él puede entenderte, es más listo de lo que piensas. Puede entendernos todo lo que le digamos y es hermoso, para nada es una cosa o baboso. Y lo de las tres cabezas es una mentira que una de mis hermanas soltó una noche de… juerga que tuvo con un romano. No me explico cómo puede ser que esa mentira se extendiese de tal manera que ahora todo el mundo se imagina a Cerbero como un perro con tres cabezas y los ojos llameantes de fuego. Con lo hermoso que es Bery, sobre todo cuando adopta su forma de cachorro.
Niall se rio en alto echando la cabeza hacia atrás. Solo su compañera podía ver la belleza en esa masa de pliegues y pelaje oscuro con unos ojos saltones, hocico achatado y unos peligrosos dientes afilados que cubrían su húmeda boca.
—Como digas, nena. Le haremos una caseta para él en nuestro jardín. Compraremos la casa que más te guste y comenzaremos una vida nueva y…
—¡No puedes irte!
—¡Los dragones viven en clanes! Maldición, Niall, no puedes largarte.
Este se giró y miró a sus padres y a Liam quienes gritaron a la vez, atrayendo la atención de todos sobre ellos. Le llenaba de orgullo que lo quisieran en la mansión, ver la unión que existía en su familia pese a las discrepancias y las “amenazas” de muerte que se lanzaban a diario. Era cierto que como dragones vivían en pequeños núcleos familiares, por seguridad propia, porque la unidad hacía la fuerza, para enfrentarse más eficazmente a los enemigos que se presentaran ante ellos, además de que el poder dentro del clan lo ostentaba una sola persona, elegida por el anterior líder y por tanto necesitaba el apoyo de todos los miembros de la familia.
—Lo sé, no hace falta que me lo recordéis, pero también sabéis que lo más importante para un dragón es su compañera, y por tanto, si ella no va a sentirse aquí como en casa… —Ignoró el bufido de Amanda, quien por dentro estaba pensando que mejor no sentirse como en el Inframundo pues ahí era prisionera de la soledad y de las locas de sus hermanas… Niall, continuó diciendo—: Nos iremos.
Como cabía esperar todos se volvieron hacia un agotado Drake quien presenció todo en silencio a un paso de comenzar a aplaudir animando al resto de su familia a que tomaran ejemplo del pequeño de los Morgan y se largaran lejos. Pero por más que quisiese la tranquilidad de vivir solo era consciente que como dragón no podía vivir en soledad, y tampoco podía dejar desamparada a su familia y… Soltó un largo suspiro y se cruzó de brazos, antes de mirar fijamente al más problemático de sus hermanos.
—Puedes quedarte y… —observó de reojo a la mascota de la compañera de Niall la cual seguía meneando la cola con felicidad—… y ese… animal —optó por nombrarle así pese a que estuvo a punto de insultarle por todo el estropicio que generó en apenas unos minutos—… también. Pero tendrá que estar en tu alcoba o despacho, no lo quiero corriendo por la mansión ni escarbando en los jardines, bastante trabajo llevará cubrir el agujero que hizo donde estaban los rosales y…
—¿Bery ha creado un túnel en los jardines? —preguntó Amanda dando un paso hacia delante, con la sorpresa grabada en el rostro. Le sorprendía que lo hubiera hecho pues Cerbero tenía la capacidad de teletransportarse como ella sin necesidad de crear portales o túneles en este caso, para poder lograr entrar en el mundo humano.
—Sí —afirmó Drake, señalando con una mano donde antes había unas puertas correderas acristaladas que daban acceso del salón al jardín—. Puedes verlo si sales al exterior. Me lo encontré en los jardines y acabó en la mansión destrozándolo todo.
—Tengo que cerrar ese túnel, ¡ahora! ¡Sin falta! —exclamó con preocupación Amanda temiendo que fuera tarde.
—¿Por qué tantas prisas? Solo es un agujero, no pasa nada… —La sonrisa de Niall se apagó al ver la cara de su compañera. Se la veía tensa, blanca y con un rictus de ansiedad—. ¿No?
—No. —Negó con la cabeza ella, rezando para que no fuera tarde. Si Cerbero había creado un portal a través de ese túnel desde el Inframundo hasta los jardines de la mansión, estaban en un problema. Podía no ser el único que aprovechara ese canal para llegar al mundo de los mortales y… No, no quería pensar en esa posibilidad, de que alguna alma, arpía u otra criatura inmortal que residía en el Reino de La Muerte hubiese aprovechado esa oportunidad para escapar a través del portal de Cerbero.
—Recuerda, Niall, que tu compañera informó antes que ese animal viene del Inframundo. Es el momento de decirnos, ¿quién eres? ¿Cómo fue posible que te deshicieras de los lobos que le atacaron? ¿Quién eres, compañera de Niall? —se interesó Drake al tiempo en que actualizaba las barreras protectoras que protegían la mansión y toda la propiedad de su familia. Podía oler la preocupación que desprendía esa pequeña mujer y notar como su dragón se mostraba cauteloso e inquieto le reafirmaba en su decisión de blindar la seguridad de su hogar.
—Es cierto —acordó Niall, acortando la distancia con su mujer, colocándose a su lado—. Comentaste que Cerbero era del Inframundo, ¿cómo es posible que lo conozcas? ¿Qué él se muestre tan protector contigo?
Amanda le miró a los ojos antes de agachar la cabeza, incapaz de mantenerle la mirada.
—Porque Cerbero me acogió como su dueña ya que soy la única que se preocupa de él. —Levantó la cabeza y antes de que él le siguiera preguntando, continuó, soltando todo lo que le preocupaba, lo que escondía en su corazón y esperaba que su dragón lo aceptara y no dejara de amarla—. Vivo en el Inframundo junto a él y… mis hermanas. Soy… —Tomó aire y lo soltó lentamente antes de confesar finalmente—. Una banshee y mi padre es La Muerte.
Niall no actuó como ella esperaba. No la miró con temor tal y como lo hacían los inmortales a los que llevó el mensaje de su padre, tampoco la observó con ansiedad al ser alguien cercano a quien seccionaba la vida de quien fuera marcado por el destino. De nuevo, su dragón le sorprendió al…
Echarse a reír, doblándose en dos y palmeando una de sus rodillas con la mano, exclamando con un toque de humor en la voz:
—Por el momento voy ganando yo con la historia de unión más surrealista. Estoy enlazado con una banshee. ¡Supera eso, Drake!
Este no quería superar nada. Solo quería alcohol. Algo fuerte con el que acallar el punzante dolor de cabeza y adormilar su herido cuerpo. Quería beber hasta caer rendido en la cama y poner un cartel amenazante en su puerta que pusiera:
Si entras, estás muerto.
Pero no podía, no ahora que sabía que había un túnel en su jardín que podía conectar el Reino de los muertos con su propiedad, que la compañera de su hermano era una banshee, una criatura temida entre los inmortales y de la que se decía que quien la viese estaba perdido pues no le quedaba mucho de vida y…
Las carcajadas de Niall y las burlas que soltó por su boca fueron la guinda del pastel. De nuevo el muy imbécil obvió el problema que conllevaba su unión y todo lo que había sucedido en las últimas horas para centrarse en lo “cómico” que le resultaba ser el ganador de vete tú a saber que apuesta entre los hermanos de qué enlace era más surrealista. Claro… casi ser atropellado por la hija del Dios del amor no se podía comparar con ser salvado por la hija de La Muerte y de paso conocer a su querida mascota que era capaz de abrir túneles directos con el Inframundo.
Perfecto.
—Has ganado, Niall, un punto para ti y si quieres date palmaditas en la espalda, pero… ¿No te preocupa tener como suegro a La Muerte? —ironizó Drake, acallando eficazmente al dragón quien se puso de golpe blanco.
Tras eso, quien se rio fue Liam.
—Ohhhh que bueno. Ahora te puedo devolver cada burla, hermanito. Yo tendré cabrones en pañales y fans del arco y la flecha como cuñados pero tú… —Volvió a carcajearse del tenso Niall quien se veía como un fantasma—… ¿Quieres que te regale una capa negra y una guadaña para que cuando conozcas a tu suegro pueda sentirse como en casa?
—Ni una palabra, Niall. Ahora no es el momento para discutir, como bien indicó tu compañera, es urgente cerrar el túnel y asegurar la zona —intervino Drake al ver que los dos dragones iban a comenzar a enzarzarse en una discusión inútil y fuera de lugar. Que lucharan para ver quién era el más imbécil del siglo en otro momento, no cuando tenían un problema importante en el jardín.
—Él tiene razón, es necesario que cierre el portal. —Amanda acarició el brazo de su compañero notando su preocupación, agradecida internamente y con el corazón en un puño al ver que la aceptaba pese a ser una de las mensajeras de La Muerte. No la había rechazado, si no que se había reído de cómo se habían conocido sin echarle nada en cara, ni que le hubiera tumbado de un alarido en el bosque o las acusaciones que le soltó en la alcoba. Se quedó al lado de su esposo y alzó a Bery quien movió su larga cola y le lamió la cara con su rasposa lengua. Se rio ante ese gesto de cariño y depositó un tierno beso en su frente, antes de preguntarle—: Precioso, ¿ese túnel que excavaste lleva a casa? Si es sí mueve la cola, si no es no, aúlla.
Aulló.
Ahora sí que estaba preocupada. ¿No había llegado directamente del Inframundo? ¿A dónde llevaba ese portal?
Todos se mantuvieron en silencio mientras ella formulaba las siguientes preguntas:
—¿Te detuviste antes en otro lugar? —Vio como la cola se movió enérgicamente—. ¿Podré llegar a ese lugar si uso el túnel? —Volvió a mover la cola—. Ok, perfecto. Muchas gracias, Bery. —Depositó otro beso en su frente, sonriendo ante la suave caricia de su pelaje oscuro y lo dejó en el suelo. Como esperaba este se sentó a su lado, abrió la boca y dejó caer la lengua para respirar con fuerza y ruidosamente, babeando un poco el suelo.
—¿Así que no tenemos un portal directo a tu mundo?
Amanda miró al hermano de su compañero el que sabía que se llamaba Drake por la discusión que tuvo este con Niall.
—No, pero tengo que atravesar el túnel para poder llegar al portal original para poder cerrarlo. No puedo dejar abierta una puerta a mi mundo, puede ser… peligroso. Y…
—¿Y, qué, preciosa? ¿Qué más necesitas? Ya sabes que puedes contar conmigo para…
—¡Tengo que llamar a mi padre para informarle que Bery está aquí y que compruebe que nadie se ha escapado de su Reino.
Niall tragó con dificultad.
—Ummm eso mejor hazlo tú sola.
—Sí, Niall… llama a tu querido suegro, ¿no has de pedirle la mano de su hija y presentarte ante él para que conozca quién se ha unido a su pequeña?
—Maldito cabrón, muérdete la lengua o quieres que le envié un email anónimo a tus suegros para que sepan cómo los insultas y…
—Liam, ni se te ocurra insultar a mis padres. Ellos son maravillosos y te quieren mucho.
—Me quieren muerto o castrado, Rose —respondió con reticencia este, mirándola fijamente a los ojos.
Esta negó con la cabeza y le pegó en el hombro.
—No exageres, Liam. Eso no es verdad.
—Sí que es verdad, hermanita. Tenemos hasta una porra para ver quién es el que pierde primero la paciencia con ese dragón y le corta los huevos.
Rose se sobresaltó ante la llegada de Valentine. No esperaba encontrarse con él en esos momentos, sobre todo tras todo lo que sucedió en el salón con la llegada de Cerbero y la discusión posterior, además se suponía que tenía que estar en la Sede Olimpo, no en la mansión de los Morgan. Pero en esos momentos obvió qué hacía ahí y se centró en lo que su hermano acababa de confesar.
—¡¿Cómo podéis hacer eso?! ¿Es que acaso no sabéis que si él muere le acompañaré a la siguiente vida? —chilló Rose con rabia, fulminando con la mirada al mayor de los Cupidos. No podía comprender esa guerra que tenía su familia con su esposo, ¿es que no veían que era feliz a su lado? ¿Qué había encontrado a un hombre maravilloso que la hacía dichosa cada día?
Valentine tuvo la fortuna de parecer avergonzado, mientras se detenía a pocos metros de la destrozada puerta del salón.
—Hermanita, yo…
—¡No sabes cuánto te quiero, Rose! —exclamó exultante de felicidad Liam antes de tomar a su compañera en sus brazos y devorarla con un pasional beso.
Al ver que el beso no se cortaba y esos dos parecían sumergidos en su propio mundo a un paso de comenzar a arrancarse la ropa y provocar un escándalo en medio del salón, Drake volvió a tomar las riendas de su alocada familia, comenzando a lanzar órdenes para “limpiar” la basura que dejó esta vez la mascota de la compañera de Niall.
—Padre, madre, tíos —suspiró agradecido que no tenía que hacer frente a su prima en esos momentos, o acabaría con el cuello roto a la primera estupidez que le soltase. Su dragón dentro de él asintió conforme con esa idea. Él también quería deshacerse de la molesta dragona que no dejaba de irritarle—. Buscad al doctor, aseguraos que está bien y que os acompañe mientras revisáis palmo a palmo la barrera exterior de la finca. Niall, ve con tu compañera por el túnel para que pueda cerrar el portal inicial que conecta este mundo con el Inframundo y… —Posó sus ojos sobre su sobreexcitado Liam que seguía besando a su compañera ignorando a los que les rodeaban—. Liam, joder, ¡iros a vuestra alcoba! No quiero tener que pedirle otro favor a un vampiro para que me arranque la memoria de vuestros juegos. Y tú… —Esta vez se centró en el Cupido tras ver que su hermano mediano cortó el beso y lució avergonzado mientras salía del salón junto a su compañera, tras sus padres y sus tíos—. Lárgate a tu casa. ¿No tienes flechas que lanzar y cartas de amor que leer?
Valentine decidió no enfrentarse al dragón al ver lo cerca que estaba de dejar salir a su bestia interior. En los minutos que llevaba en el salón pudo comprobar que Drake era el único que permanecía con las garras extendidas, los colmillos a la vista, las escamas cubriéndole la frente y mejillas, y los ojos brillantes que mostraban poder y que el dragón estaba muy cerca de tomar el control. Durante el tiempo que llevaba acudiendo a la mansión para visitar a su hermana y molestar a su cuñado estudió a los dragones que allí residían, después de todo hay que averiguarlo todo del enemigo para poder hacerle frente… y de paso proteger a su hermanita si lo precisaba. Y Drake, sin duda era el más peligrosos de todos ellos, siempre con el dragón a flor de piel, muy presente en cada instante de su vida, y cuando le miraba a los ojos era consciente de su poder, recordándole a los Asesinos de la Sede.
Con él no se podía jugar y aunque fuera posible no tenía ningún motivo real para burlarse de Drake, no como le sucedía con Liam quien había robado a Rose de su familia.
Optó por hacer lo que le gritaba su instinto, largarse de la mansión, dejar los problemas de los dragones en manos de estos y regresar a su hogar para poder descansar y de paso repasar todo lo sucedido en ese día, pues no podía olvidar a la joven que juró que era su compañera. ¿Tendría problemas en el futuro con la familia de ella? ¿Le iría con ese cuento a su familia? ¿Le buscarían para cortarle los huevos por seducir a la joven solo por salvarle la vida? Por más que quería pensar que el futuro seguía siendo “rosa y cargado de hermosas oportunidades” como le encantaba decir a su hermanita, se temía que el destino le iba a demostrar una vez más que lo odiaba y le gustaba joderle, pero bien.
Sin perder tiempo se despidió del dragón con un gesto de cabeza y se fue caminando lentamente hacia la salida. No le quedaba otra que salir hasta el límite de las barreras de la finca para crear un portal que lo llevaría directo a su apartamento.
Ducharse. Una paja rápida para intentar relajarse de tanta tensión acumulada a lo largo del día y…
¿Dormir? Esperaba que pudiese hacerlo. Y mañana… ya se enfrentaría a lo que llegara.