Juicio y ejecución de Caryl Chessman
Carol o Caryl Whittier Chessman nació en una casa de madera de Saint Joseph, estado de Michigan, el 27 de mayo de 1921. Como la salud de la madre quedó muy afectada, se le recomendó un clima más cálido. Por eso la familia emigró a California. A los cinco años el niño sufrió una pulmonía, que degeneraría en asma bronquial. Para ayudar a su recuperación se trasladaron a Pasadena, donde las cosas marcharon mejor, hasta que a Caryl se la diagnosticó una encefalitis que le dejó medio sordo, con lo que ya no pudo seguir estudiando piano. En 1929, la madre quedó casi paralizada por culpa de un accidente de tráfico; sin embargo, el niño sólo se fracturó la nariz. Como el tratamiento de estas dolencias era muy costoso, debieron trasladarse a uno de los barrios más pobres de Glendale, para quedar bajo el amparo del Socorro Oficial. En 1936, Chessman enfermó de difteria.
Nada más salir del hospital comenzó a robar comestibles, a asaltar casas, estafar a las gentes y comerciar con coches robados. Fue detenido mientras atracaba una carnicería; y se le recluyó en un reformatorio. Pero escapó, iniciando una carrera de delincuente a gran escala; sin dejar de ser detenido repetidamente, nunca abandonó el mundo del delito: atracó a los corredores de apuestas, se enfrentó varias veces a la policía con tiroteos incluidos y fue recluido en el penal de San Quintín dos veces. También se casó de mala manera, y se divorció cuando peor le iban las cosas. Mientras sus padres parecían levantar cabeza, aunque nunca pudieron corregir la conducta de un hijo hundido en el peor de los infiernos: ir en contra de la Ley porque se odia al mundo. Así ocurrió lo que sigue...