Martes, 28
No te he preguntado —te he preguntado tan pocas cosas— cuál es tu color favorito, pero creo que podría adivinarlo.
Tú, que sientes atracción por las cosas sencillas y a la vez maravillosas, no puedes menos de amar, desde el fondo de tu corazón, el color verde claro, que inunda el alma de suavidad y nostalgia.
Yo también siento debilidad por ese color, hasta el punto de que si tus ojos fuesen verdes, me hundiría en ellos y sería un eterno navegante entre sus luminosas riberas.
Pero..., si no tuvieses esos ojos oscuros, tan misteriosos, tan insondables, ¿me hubiera enamorado de ti?