¿Sabes por qué no te besé a medianoche?

¿Porque aprecias en algo tu vida?

Por eso y también porque no sabía cómo ibas a reaccionar. Temía que salieras corriendo y no te detuvieras hasta llegar al Ártico.

Me lo vas a recordar toda la vida, ¿verdad?

A ver, déjame pensar… Sí.

Lo suponía.

Ya, bueno, al menos tengo una cosa que reprocharte.

Es verdad.

Tú, en cambio, tienes muchísimas.

Tú te lo buscaste.

Lo que tú digas, Floyd.

Ésa me la vas a pagar.

No tengo la menor duda.