Pues sí. Fue perfecto. Y tú no parecías horrorizada precisamente cuando te llevé al baile de bienvenida de primero.

La pasé muy bien. De hecho, primero fue un curso magnífico. Una agradable transición. Ambos hicimos nuevos amigos. Ningún trauma emocional que no se resolviera con una buena maratón de Buggy y Floyd.

Y entonces tuviste que buscarte novio.

Sólo era cuestión de tiempo para que alguien me tirara la onda. Sobre todo porque preparo unos brownies para chuparse los dedos.

Ah, ¿ahora lo llaman así? ¿Preparar brownies?

Pero mira que eres vulgar. Y no olvides que tú tenías novia a principios de segundo.

Sí, tenía.

¿Y eso disipó las dudas sobre si estábamos juntos?

No, no lo hizo.