Hay que estar en la Luna…

Ya lo sé, ni lo sospechamos.

Hablaba de nuestros padres. ¿Cómo es posible que no se hubieran dado cuenta de que ni siquiera nos dirigíamos la palabra?

Desde luego. Justo cuando peor estamos, van ellos y organizan una fiesta sorpresa conjunta.

Lo que más me extraña es que Danielle no le dijera nada a mi papá. No es de las que se guardan las cosas.

¿Como tú?

Sí, claro, ahora resulta que era yo la que no atendía a razones.

Güey, me porté como un idiota.

Perdona, me parece que no te oí bien. ¿Puedes repetir lo que dijiste?

Sí, me porté como un idiota, como un completo imbécil. Incluso yo me habría retirado la palabra a mí mismo.

Y luego dicen que las chicas somos demasiado emotivas.

Te lo vuelvo a repetir: estaba muy confundido después de que me rechazaras.

¿Y te extraña que tuviera que marcharme al extranjero?