Razones para dormir bien
El sueño es una parte importantísima de nuestra vida. Tanto que alrededor de un tercio de ella la pasamos durmiendo. Y si esa tercera parte nos pesa, el resto de actividades —el trabajo y el ocio— saldrán también malparadas. No dormir bien es no vivir bien.
Cuando padecemos insomnio nos mostramos malhumorados, irritables, incluso desagradables con las personas que nos rodean, sean o no nuestros seres queridos. Profesionalmente no rendiremos ni mucho menos de la misma manera que si disfrutásemos de un descanso reparador, ya que estaremos desconcentrados y cometeremos errores. Si nuestro trabajo comporta riesgos, correremos el peligro de sufrir un accidente o provocar que otros lo sufran por nuestra falta de atención. Es como si nos faltara cuerda. Nuestro reloj vital se retrasa.
Y aún más: la incapacidad para disfrutar durmiendo también puede degenerar en graves enfermedades como la depresión.
En fin, que nos toca combatir la falta crónica de descanso, para evitar consecuencias agotadoras. Está demostrado que detrás de algunos tipos de obesidad o de enfermedades cardiovasculares, por no hablar de numerosas enfermedades nerviosas, puede haber un problema de insomnio crónico.
En nuestro día a día, por desgracia, hay multitud de situaciones que nos quitan el sueño, aunque a menudo no seamos conscientes de ello. Diferencias con el jefe o con los compañeros de trabajo, inestabilidad laboral, dificultades financieras, problemas no resueltos con familiares o amigos…, así como malos hábitos diurnos que dinamitan el descanso nocturno.
He aquí la razón fundamental de este libro. Tras el éxito mundial del Método Estivill para dormir a los niños, es hora de enseñar a los adultos a desactivar el estrés y la ansiedad para lograr ese descanso que nos permite rendir mejor en el trabajo y ser más activos y optimistas para otros disfrutes y decisiones.
Sí existen soluciones sencillas y eficaces para afrontar la jornada con el siguiente lema: dormir bien es vivir bien. ¡En marcha!