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ACTITUDES HACIA EL PENSAMIENTO LATERAL
Por diferenciarse fundamentalmente del pensamiento lógico, el pensamiento lateral inspira cierta desconfianza. La opinión más general es que se trata sólo de una parte del pensamiento lógico y que no existe separadamente con identidad propia. Estas y otras actitudes negativas se analizan en detalle a continuación.
Si bien es obvio el valor de las soluciones perspicaces y de las nuevas ideas, no existe ningún método práctico para su consecución automática; lo único que puede hacerse es reconocer su carácter creador cuando surgen espontáneamente
En esta actitud se ignora el mecanismo de la perspicacia y la subordinación de la información a los modelos establecidos, que actúan como clisés limitadores de nuevas ideas. La perspicacia surge con la alteración de los modelos de información existentes y su subsiguiente estructuración en un orden distinto; esta alteración de los modelos puede producirse deliberadamente con el pensamiento lateral, con lo que se produce una reordenación de la información que puede permitir la elaboración de nuevas soluciones. Si la perspicacia y las nuevas ideas fueran fenómenos casuales no se explicaría por qué el uso metódico del pensamiento lateral aumenta la creatividad. En todo caso, aun cuando se tratara efectivamente de un fenómeno casual, ello no quiere decir que con técnicas específicas no se pueda aumentar su incidencia.
Cuando se dice que se ha obtenido una solución a través del pensamiento lateral, se puede considerar también que a través de un proceso lógico es posible llegar a la misma solución, es decir, puede no haber ninguna prueba de que no haya sido esta última la vía seguida
Es imposible establecer si una solución dada ha sido elaborada por un proceso lógico o por un proceso lateral; sin embargo, el que a posteriori se descubra un procedimiento lógico para llegar a la solución buscada no es prueba de que se haya alcanzado por ese procedimiento.
Cuando se considera que una solución es acertada, su corrección puede establecerse sólo por procedimientos lógicos, ya que el pensamiento lateral prescinde de la valoración de las ideas que elabora. Por la misma razón, es fácil descubrir un camino lógico que lleve a una solución cuando se ha llegado a dicha solución. La dificultad reside en descubrir la vía que conduce a una solución que se ignora. Ello puede demostrarse con el planteamiento de problemas difíciles de resolver, pero que una vez resueltos tienen una solución completamente obvia. Tales problemas ponen de manifiesto que la dificultad en resolverlos no residía en la falta de lógica.
Todas las soluciones perspicaces y las nuevas ideas aparecen como obvias tan pronto como se ha demostrado su eficacia. En realidad, ello manifiesta la incapacidad de la lógica en elaborar tales soluciones, porque de lo contrario, dado su carácter evidente, se habrían encontrado mucho antes. No puede demostrarse el hecho de que una solución aparentemente encontrada a través del análisis lógico, no haya sido en realidad desvelada por el análisis lateral (por otra parte, la exposición del funcionamiento de la mente puede demostrar la dificultad que supone resolver un problema por medios lógicos, pero no puede probar la imposibilidad de dicha solución). En la práctica, la visión retrospectiva de un camino lógico no constituye ninguna prueba de que éste hubiera conducido a la solución.
Como todo pensamiento efectivo es lógico, puede afirmarse que el pensamiento lateral es sólo una parte del pensamiento lógico
En realidad, poco importa que el pensamiento lateral se considere como parte integrante del pensamiento lógico o como parte separada de él, a condición de que se comprenda su verdadera naturaleza. Si por pensamiento lógico se entiende pensamiento efectivo, es obvio que el pensamiento lateral forma parte integrante de él. Si por pensamiento lógico se entiende una secuencia de ideas que ha de ser correcta en todas sus fases, el pensamiento lateral no puede incluirse en su definición.
Si la objeción toma en cuenta la información que maneja el comportamiento de la mente, entonces se convierte en algo más que una entelequia semántica. Porque en términos de este comportamiento es lógico ser ilógico. Es razonable ser irrazonable. Si no fuera así no habría razón para escribir un libro al respecto. Sin embargo, aquí, de nuevo estamos utilizando lógica en términos de «efectivo» y no como el proceso operacional que conocemos.
En la práctica, la inclusión del pensamiento lateral en el pensamiento lógico dificulta su diferenciación y uso, pero no exime de su necesidad.
El pensamiento lateral puede en cierto sentido asimilarse a la lógica inductiva, en tanto que parte de lo particular para llegar a lo general
Este argumento se basa en la distinción entre la lógica deductiva y la inductiva. Hay cierta semejanza entre la lógica inductiva y el pensamiento lateral en cuanto que ambos operan al margen del marco de modelos preestablecidos; sin embargo, en ocasiones, el pensamiento lateral opera dentro de dicho marco con el fin de provocar su reordenación, mediante procesos tales como inversión, deformación, fragmentación, etc. La lógica inductiva es por esencia racional y requiere igualmente la corrección de todas las fases de los juicios, como ocurre con la lógica deductiva. En cambio, el pensamiento lateral se esfuerza con frecuencia en ser deliberadamente irrazonable a fin de provocar una reordenación de los modelos. Tanto la lógica inductiva como la deductiva giran en torno a la formación de conceptos. El pensamiento lateral tiene como objetivo principalmente la disgregación de los conceptos más o menos establecidos, para que pueda producirse su reestructuración automática.
El pensamiento lateral no es una forma deliberada del pensamiento, sino una cualidad innata que ciertas personas poseen y otras no
Naturalmente, hay personas que están más capacitadas para desarrollar el pensamiento lateral que otras, como ocurre también con el pensamiento lógico; pero ello no quiere decir que no pueda cultivarse, como se cultiva también el pensamiento lógico. El uso y la práctica de las técnicas del pensamiento lateral permiten aumentar la capacidad creadora, además de constituir un estímulo para la concepción de nuevas ideas. Si el pensamiento lateral fuera simplemente una cualidad innata no podría enseñarse sistemáticamente ni desarrollarse como una actitud consecuente.
El pensamiento lateral y el pensamiento vertical son complementarios
Hay quien cree que el cultivo y uso deliberado del pensamiento lateral se realiza en detrimento del pensamiento vertical o lógico. No es así. Ambos procesos son complementarios, no antagónicos. El pensamiento lateral es útil para generar ideas y nuevos modos de ver las cosas y el pensamiento vertical es necesario para su subsiguiente enjuiciamiento y aplicación práctica. El pensamiento lateral aumenta la eficacia del pensamiento vertical al poner a su disposición un gran número de ideas, de las que aquél puede seleccionar las más adecuadas. El pensamiento lateral es útil sólo en la fase creadora de las ideas y de los nuevos enfoques de problemas y situaciones. Su selección y elaboración final corresponden al pensamiento vertical.
El pensamiento vertical es de utilidad constante, mientras que el pensamiento lateral es necesario sólo en ocasiones, en las cuales el pensamiento vertical no constituye un mecanismo eficaz, y si actúa como tal es siempre en detrimento de la capacidad creadora. Se requiere, pues, habilidad en el uso de ambos tipos de pensamiento.
El pensamiento lateral es como la marcha atrás de un automóvil: a nadie se le ocurriría conducir todo el tiempo en marcha atrás, pero no por ello el uso de esa marcha es menos necesario; se requiere su perfecto funcionamiento y cierta costumbre en su manejo, tanto para la ejecución de maniobras como para salir de un callejón que carezca de salida.