Siente un rico en su mesa
Habitación blanca, flores blancas, mesas y manteles blancos, cortinas blancas, velas blancas, sofás blancos, lirios blancos y rosas blancas.
Lista de exigencias de Jennifer López incluidas en sus contratos de actuación en vivo.
Luis Hernández de Carlos, presidente de la Federación de Distribuidores cinematográficos, en la presentación de la campaña antipiratería Ahora la ley actúa, dijo: «Se están despidiendo ejecutivos porque no se están cumpliendo los objetivos previstos. Esto es un drama muy grave». Un momento ¿se están despidiendo ejecutivos? ¿Y Cáritas se queda cruzada de brazos? ¿Es que nadie va a hacer nada para frenar esto?
Sé que al principio dan grima pero llega un momento en el que inevitablemente te dan pena. Por mucha rabia que produzcan esos tipos ricos que salen llorando en televisión por las descargas de Internet, es imposible que no conmuevan aunque solo sea un poco. Bustamante no parece un mal chico si exceptuamos lo de que haya sacado un nuevo disco y tuve el placer de compartir una hora de mi vida con Chenoa y puedo asegurar que los dos mitos que la rodean son falsos: ni es antipática ni su trasero es desproporcionado.
La verdad es que, como tendremos ocasión de comprobar más adelante, las últimas encuestas dicen que la mayoría de los músicos piensan que el intercambio en las redes P2P les beneficia económicamente. Sin embargo, no es habitual escuchar a este tipo de músicos sino que solo son los pocos ricos de la industria los que aparecen en los medios opinando de la «piratería».
La BBC explicaba bien cuál es el problema: los «grandes de la industria de la música» protestan contra los intercambios de música en Internet porque «podrían privarlos de la forma de vida a la que se han acostumbrado».
De todos es sabido que es complicado romper la fuerza de la costumbre. Las piscinas climatizadas, el caviar y los paseos por Miami han creado una rutina que, por monótona que sea, resulta costosa de romper. Teniendo en cuenta que es el interés privado de esos pocos el que está en peligro y que las minorías también han de ser protegidas, lanzo aquí algunos consejos prácticos para defender a los millonarios de los egoístas intereses colectivos.
Primero: Finja ser rico.
Ser rico es muy aburrido. Al ser una minoría, rápidamente se conocen todos y a los dos días ya se han puesto a parir entre sí. La verdad es que vivir en ese reducido y ostentoso mundo puede acabar agotando a cualquiera. Si hacemos tanto por proteger a escarabajos que están en vías de extinción ¿por qué no hacer lo mismo por los millonarios de la música que también corren el riesgo de desaparecer? ¿No están al menos a la altura de la mayoría de los escarabajos? Si de verdad te importa el bienestar de tus ídolos deja de gritárselo como un histérico cuando los veas por la calle (de hecho has de saber que piensan que estás loco). Debes ir más allá de los habituales fans. Una buena idea sería que cogieras el traje que te pusiste en la boda de tu prima y que te dieras una vuelta por Miami. Si esto lo hiciera uno de cada cien fanáticos conseguiríamos que creyeran que están aumentando y les devolveríamos algo de alegría.
Sin embargo, debes conocer algunos trucos para que no se destape el pastel y se descubra la rata pobre que realmente eres:
1.- Cuando acompañes a Alejandro Sanz a un restaurante de lujo y el camarero te pida la chaqueta, recuerda que es para guardártela y devolvértela a la salida, así que evita golpearle.
2.- El hecho de que te echen tan poco vino en la copa no es porque sean unos rácanos sino porque quieren que lo cates y des tu visto bueno (huele el vino, viértelo suavemente en la boca, infla los mofletes, pon caras raras, y, después, asiente con la cabeza en señal de que todo está correcto. No hagas el ridículo intentando discutir si es un buen vino porque todos sabemos que del Don Simón no hay quien te saque).
3.- Recuerda: no ves la televisión y solo lees libros de autores africanos «o de por ahí».
4.- Eres ecologista, estás asociado a Greenpeace y eres muy aficionado a la caza, a los toros y en general a todos los deportes que se basan en despanzurrar animales.
Si sigues paso a paso estos consejos nadie te reconocerá y podrás hacer compañía a esos lobos solitarios. Ellos te necesitan.
Segundo: Envía un bocadillo de mortadela con aceitunas a tu millonario favorito.
Qué te cuesta. Solo necesitas pan, un poco de embutido y papel de plata. Por ejemplo, si sufres porque te has descargado de Internet el último disco de Jennifer López y dudas de que el canon que te han recaudado llegue a su destino, puedes hacerlo tú mismo mandándolo a su dirección postal en:
c/o Sweet Face Fashion, Llc 1071 6th Ave., Rm. 502
New York, NY 10018-3750
Estados Unidos
Por supuesto el bocadillo es simbólico, de hecho cuando llegue probablemente se habrá transformado en algún tipo de arma biológica, de todas formas puedes cambiar este envío por el dinero en efectivo, pero corres el riesgo de que no se invierta como es debido. Es más, puede que algunos cantantes millonarios se lo metan por la nariz.
Tercero: Haz una manifestación.
No estaría mal que de vez en cuando se reivindicara en la calle el derecho de los millonarios a seguir siéndolo. Coge tu pancarta, pon un estribillo pegadizo y sal a la calle a luchar por lo que crees justo. Si una de las manifestaciones más concurridas de Andalucía fue aquella en la que se protestaba porque el Sevilla Fútbol Club iba a bajar a Segunda B ¿por qué no hacer algo semejante para este caso? Además, las manifestaciones son divertidas: puedes pasearte por la calle en zancos mientras tocas el tambor y sin que la policía te detenga.
Puedes empujar a algún amigo a que en señal de protesta se queme a lo bonzo. Algunos lo verán como algo radical pero en realidad no es más que una muestra de la pasión que ponéis a vuestras reivindicaciones (además, las llamas siempre hacen bonito y animan).
Cuarto: Enseña valores morales a tus hijos.
Ya lo ha dicho Teddy Bautista, el problema no es de la industria sino de la pérdida de unos valores morales por parte de la sociedad. Evangeliza a tus hijos con la doctrina de Ted y enséñales que descargar música de Internet es pecado. Sin ir más lejos, el otro día, mirando en el ordenador de mi sobrino, encontré una cantidad ingente de Mp3s y películas. Intenté explicarle que eso estaba mal, que Internet tiene otras utilidades más enriquecedoras como leer el periódico, chatear, buscar información para hacer los deberes del cole o descargar toneladas de porno, pero me parece que no sirvió de nada. Me dijo «que te pires» y se fue a jugar a la PlayStation. Él antes no era así y creo que han sido las malas compañías las que lo han cambiado. Antes los piratas eran fáciles de reconocer (si tenían parche en el ojo y un loro en el hombro ya sabías que tenías que desconfiar) pero ahora puede serlo cualquiera y ni te das cuenta. Están entre nosotros y se confunden entre las personas. Por eso, si eres un padre responsable, haz lo que sea para que tus hijos se olviden de las descargas. Es más, como no confío en que los sepas educar, lo que deberías hacer directamente es enviarlos a casa de tío Ted para que él los ponga firmes.
Quinto: Crea tu propia multinacional.
Puede que a los cantantes pobres les beneficie el intercambio, pero eso también quiere decir que a los ricos, no. Sus quejas son legítimas: les molesta la piratería porque si la practicas te estás aprovechando de su esfuerzo. Así que si no te he podido convencer e insistes en saquear a los músicos, al menos monta una multinacional discográfica y hazlo como Dios manda.
Algunos consejos prácticos para la mesa antipiratería:
Cinco sencillos trucos para aprender a parecer un ser humano:
1.- Deje de intentar asustar con sus profecías apocalípticas y evite hacer el ridículo más espantoso.
Aprenda de sus antepasados: cuando el walkman apareció en 1979 la industria de la música ya se dio por muerta y pronosticó su inmediata desaparición; cuando los escaparates se llenaron del nuevo vídeo casero, Jack Valenti, el que fuera presidente de la MPAA, lo comparó con el estrangulador de Boston y pronosticó que acabaría ahogando a la industria cinematográfica. Si usted quiere que sus hijos no sean señalados en el colegio entre las carcajadas de sus vecinos de pupitre evite jugar a adivinar el fin del mundo.
2- Sea conciliador.
Pese a lo que piense María Jiménez, subirse a una apisonadora y aplastar compactos no muestra el talante dialogante y sereno que se pretende transmitir con tal acto. Tampoco es adecuado comparar el que masivamente copien su disco con el hecho de que la violen. La mayoría de las personas consideran un insulto que le llamen violador, así que evite en la medida de lo posible tales comparaciones desafortunadas. Por otro lado recordarle que las copias realizadas para uso privado y sin fin lucrativo son legales en nuestro país en tanto que las violaciones (incluso las que se hacen para uso privado) siguen siendo delito.
3.- Deje de mirarse al ombligo.
Recuerde que en el planeta existen extrañas criaturas que no trabajan en el mundo de la música y, aunque crea que las leyes se hicieron pensando solo en usted, lo cierto es que incluso los que no sabemos cantar tenemos algunos derechos sueltos (algunos, además de derechos, hasta tienen discos editados). Evite decir, como se hizo en una mesa redonda en Barcelona, que «la radio es el gran problema de este país» (a no ser que quiera que los afiliados al INEM jueguen al frontón con su cabeza), o que «acceder a la cultura no es acceder a la música sino respetar a los autores» o que, como dijo Teddy Bautista, la propiedad intelectual debe ser más preservada que otro tipo de bienes.
4.- Cuide sus declaraciones.
Pese a lo que le pudiera parecer a Bautista, llamar «pendejos electrónicos» a los internautas no es gracioso por mucho que sus familiares y amigos se tronchen con la ocurrencia. Kamil Idris, director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, demostró que no es recomendable hacer declaraciones en ayunas el día que dijo que la copia de Cds era «un asunto de vida o muerte» y que es «como el terrorismo». Rizando el rizo un portavoz de la RIAA, después de leer el libro «Cómo hacer amigos por todo el mundo con desternillantes comparaciones», dijo que los que se descargan música de Internet son semejantes a los que derribaron las torres gemelas.
5.- No denuncie a sus clientes.
Si dirige usted una empresa que cree afectada por las redes de pares debe saber que denunciar a sus clientes no es la mejor forma de afianzar la fidelidad con sus productos. Piense que los jóvenes de hoy en día somos protestones y podemos enfadarnos si nos amenazan con llevarnos ante un juez para que decida sobre nuestra libertad. Ya sabe que la juventud actual es vaga y no queremos trabajar, ni estudiar, ni ir a la cárcel ni nada de nada. Existen, no obstante, otros medios alternativos más efectivos para recuperar clientela. Uno de ellos, y que se ha practicado con éxito durante siglos, se llama «adaptación a los nuevos tiempos». Según cuentan, los tipos que transportaban el hielo en vigas trataron de hacer tragar las cubiteras a los que usaban ese nuevo invento llamado frigorífico y que les dejaba en el paro. Recuerde: si su negocio se ha quedado tan obsoleto como los telares manuales (de hecho el Wall Street Journal dijo que «la actual industria del copyright son los telares manuales del siglo XXI») la única opción que le queda es la adaptación. No lo olvide: ni leyes ni amenazas han conseguido nunca congelar el tiempo.