Vigésimo tercero descubrimiento:
«Gran truco para saber si quieres a alguien»
Cierra los ojos.
Ignacio. Especial entre especiales.
Sin duda, éste es uno de los consejos que más me ha fascinado. En el hospital, en la planta 3 solía haber gente especial; la mal denominada gente con discapacidad mental. (Siempre me han parecido dos palabras que habría que borrar del diccionario).
Creo que son gente especial porque hacen que te sientas realmente especial. Son personas con una gran inocencia que consiguen que todo se convierta en sencillo y fácil.
Quizá lo que más me entusiasmaba era ver cómo resolvían sus problemas, y sobre todo cómo lograban saber si querían a alguien. Yo siempre he creído que el gran mal de nuestra sociedad proviene del hecho de no saber si quieres o no quieres a la persona con la que estás. Eso nos crea muchos dolores de cabeza, muchas dudas. ¿Quiero o no quiero a la persona con la que estoy? ¿Es la adecuada? ¿Hay otra persona que me gusta más? ¿Qué hago?
Lo que debes hacer siempre que dudes es lo que hacían los especiales, lo que me enseñaron a hacer. No es nada espectacular, no es ningún gran truco o algo tan sorprendente que te deje con la boca abierta.
Muchas veces, cuando teníamos problemas, íbamos a verlos. Siempre hay un montón de datos que no tienen que ver con la decisión que tenemos que tomar, y ellos sabían detectarlos. Era como filtrar los datos que hay que tener para tomar la decisión correcta.
Ellos siempre nos aconsejaban, y nos decían: cierra los ojos. Ese cerrar los ojos era casi mágico para ellos. Cerrabas los ojos y era como conseguir extraer todos los detalles sin importancia. Con ello lograbas eliminar un sentido, seguramente el sentido que más te distrae, por el que entra más información.
En el hospital practicábamos mucho cerrar los ojos. Ahora lo hago más que nunca, ¡he descubierto tantas cosas, he tomado tantas decisiones con los ojos cerrados! Y lo más increíble es que lo ves todo muy claro.