Dramatis personae

Enrique IV (1425-1474): Rey de Castilla y León, antepenúltimo miembro de la dinastía de los Trastámara en ocupar el trono, hermano mayor de Isabel la Católica. Para sus enemigos, un débil de carácter; para sus amigos, un rey magnánimo. Gusta de la caza y se rodea de moros y judíos.

Juana de Portugal (1440-1475): Hermana del rey Alfonso V de Portugal y segunda mujer de Enrique IV. Morena, guapa, frívola, su conducta corre el riesgo de provocar el más grave daño que una madre puede causar a una heredera al trono, al jugar con su propia reputación.

Juana de Castilla (1462-1530): Princesa de Asturias, hija de la reina Juana de Portugal y, supuestamente, de su marido, el rey. La atribución de su paternidad a Beltrán de la Cueva, favorito del rey y amigo de la reina, hará que algunos osen llamarla la Beltraneja.

Mencía de Lemos: Dueña que acompaña a Juana de Portugal a Castilla; amante y madre de los dos hijos del futuro cardenal Mendoza. Leal y vehemente. Es una pequeña fuerza de la naturaleza. Al tanto de todas las intimidades de la corte. Narradora de la historia.

Juan Pachecho, marqués de Villena: Entró en la corte como servidor de Enrique cuando ambos eran niños. Es inteligente y activo, astuto y taimado. Conoce el carácter del rey como pocos, y se sirve de ello con el fin de convertirse en cabeza del linaje más rico e importante de Castilla.

Beltrán de la Cueva: Comenzó su carrera como paje de lanza al servicio del rey. Es atractivo y hábil cazador. Enrique siente por él un especial afecto. Es el rival por antonomasia del marqués de Villena. Por favor real, acabará entrando a formar parte de la familia de los Mendoza y recibirá los títulos de duque de Alburquerque y conde de Ledesma.

Marqués de Santillana: Jefe de la poderosa familia de los Mendoza; ligado, mitad por intereses mitad por convicción, a la dinastía de los Trastámara, es, en principio, el principal valedor de la nobleza para que Juana de Castilla sea reconocida como heredera de Enrique; gran adversario de Villena.

Pedro González de Mendoza: Hermano del anterior, obispo de Calahorra, y futuro cardenal. El más inteligente de su clan. Consejero del rey y amante de doña Mencía de Lemos. Muy diplomático y humanista, no descuida los contactos con la influyente y determinante curia romana.

Infante don Alfonso (1453-1468) e Infanta doña Isabel (1451-1504): Hermanos menores del rey, hijos del segundo matrimonio de su padre y, por tanto, sucesores a la corona de Castilla. Isabel, con el tiempo llamada la Católica, fue la madrina de bautizo de su sobrina Juana y su eterna rival.

Maestre Samaya: Médico judío de Enrique, heredero de la gran tradición oriental del arte de curar basada en la experiencia. Encargado de encontrar un método de fecundación alternativo al natural. En una carta al rey le ha escrito: «Pongo mi cabeza en que la reina quedará preñada».

Cardenal Carrillo; condes de Alba, Medinaceli, Sepúlveda, etcétera. Opositores, según las conveniencias y las circunstancias, de Enrique, y seguidores del pequeño infante don Alfonso, a quien coronarán rey para manejar a su antojo.

Beatriz de Bobadilla: Dueña de la infanta Isabel, leal a su señora hasta el punto de que se le sospecha ser la inductora de ciertos envenenamientos que favorecen el camino de su ama al trono.

Andrés de Cabrera: Marido de la anterior, de orígenes conversos, alcaide del alcázar de Segovia y supuesto partidario del rey, desempeñará un papel fundamental a la muerte de Enrique, para que Isabel se haga proclamar reina de Castilla.