ESCENA TERCERA
LAS luces se encienden en plena fiesta en honor del mitán. La velada está próxima a su fin y ya quedan pocos invitados. El sultán y su esposa están bebiendo mucho. La música tiene ritmo y llena el ambiente.
magee (mirando nervioso la escalera, esperando la aparición de los Hollander): Ah, está usted aquí, Majestad. ¿Por qué no va dentro y se suma a la fiesta? ¿Le ha complacido ser el invitado de honor?
sultán (muy achispado): Ah, Míster Magee..., no hay mejor bálsamo para el orgullo herido que el bourbon.
magee (quiere sacarle de la habitación): Ejem, sí..., hay mucho bourbon dentro.
sultán: ¿Qué ha sido del americano de Nueva Jersey? El perro infiel.
magee: No ha podido venir, pero le envía sus disculpas y sus mejores deseos. Estoy encantado de que nos concediese la oportunidad de rendirle honores, Majestad. Ya sabe lo que mi padre siente por usted.
sultán: ¿Y dónde está su padre?
magee: Estaba previsto que llegase para la fiesta. Pero su avión ha tenido demora. Llegará probablemente cuando todos se hayan marchado.
(El sultán y su esposa salen hacia la pieza vecina, con paso inseguro. Drobney entra receloso, escruta la habitación, le hace a Magee con la cabeza señal de que se acerque, cosa que el joven hace, intuyendo que algo sucede.)
drobney: Coja una carta.
magee: ¡Ahora no, padre!
drobney (presentándole la baraja): Vamos..., coja una.
magee: No estoy de humor para juegos de manos.
drobney: Hay un mensaje escrito en el dos de espadas.
magee: Dígamelo, padre. Nadie nos va a oír.
(Drobney intenta localizar el dos de espadas en una baraja donde evidentemente todos los naipes son el dos de espadas. Por fin lo encuentra.)
drobney (leyendo la carta): Los Hollander están preparados.
magee: ¿Y éste es el mensaje?
(Drobney se va.)
susan (bajando por la escalera con vestido de fiesta): Axel.
magee: ¿Dónde están tus padres?
susan: Ahora bajan. Mi padre tuvo problemas para ponerse la sobaquera.
magee: Los problemas pululan por esta casa. Krojack está aquí. Si intentase mantenerle alejado, resultaría sospechoso. Lo mejor es que os vayáis a toda prisa. No hay moros en la costa.
susan: Adiós, Axel. Nos hablamos dentro de unos días.
magee: Tenemos algunos planes que discutir para el futuro.
(Susan sale en dirección al vestíbulo. Marión y Walter bajan por la escalera, pero de pronto vuelven corriendo sobre sus pasos. Vemos el porqué cuando el sultán pasa cerca del pie de la escalera. Ahora que se ha ido, bajan otra vez, en dirección a la puerta principal. Súbitamente, se giran con terror y vuelven hacia la escalera para subir. La razón es que Krojack se dirige hacia ellos, pero el acceso ahora no está franco, porque el sultán aparece de nuevo. El cuadro así formado es: Krojack va hacia el sultán con los Hollander en medio. Todo esto ocurre en segundo término, y durante un momento quedan todos ocultos por un panel central. Un segundo después, Krojack aparece por su lado y luego el sultán por el suyo. Se cruzan y salen. Luego los Hollander aparecen por fin.)
marión: Walter, no me habías abrazado y besado así en veinticinco años.
walter: ¿Eras tú? ¿Qué vamos a hacer?
marión: Intenta aparentar indiferencia.
walter: Estoy aparentando indiferencia.
marión: ¿Sabes, Walter? Se nota que llevas un arma.
walter: Saliendo de aquí, no se notará.
marión: Walter, tienes un bulto muy grande en el sobaco.
walter: Es mi complexión.
marión: No es tu complexión. Tú no tienes culata.
walter: Déjame solo.
marión: Déjalo arriba.
walter: Lo necesitamos.
marión: No lo necesitamos para nada. Le disparaste hoy a Míster Kilroy; es peligroso.
walter: Fue un accidente.
marión: Walter, la gente te está mirando el sobaco.
walter (tapándose los oídos con las manos, se aleja de ella y tropieza con Kasnar, un invitado): «Un día de niebla en Londres...».
kasnar: No nos conocemos, ¿verdad?
walter (recurriendo a su lección): Soy John Randall, de Washington D.C. Trabajo en el Departamento del Interior, estoy casado y tengo cuatro hijos. He nacido en Milwaukee, Wisconsin, y fui a la escuela en California. Me especialicé en agricultura y empecé a trabajar para el gobierno con Roosevelt. Tengo un automóvil Chrysler Imperial. Soy John Randall...
marión (sigue el discurso maquinalmente, y añade su parte): Y yo soy su encantadora esposa, Carmen.
kasnar: ¿Qué tal? Yanis Kasnar, y ésta es la condesa Wilamena Bordoni.
condesa: Encantada.
marión (pellizcando a Walter): Saluda a la condesa, querido.
walter (nervioso): Hola, querida.
kasnar (alzando su copa): Este vino es extraordinario. ¿Lo han probado?
condesa: Uhmmm... Exquisito.
(Walter le coge la copa a Kasnar, la vacía de un trago.)
kasnar: Sí, más bien tímido y efímero, ¿no le parece, Míster Randall?
walter (tiembla un instante): Hmm, el bouquet es recatadamente sutil, pero el sabor es juguetonamente articulado. (Aparte a Marión:) Esquire Magazine.
kasnar: ¿Llevan mucho tiempo aquí?
(Marión y Walter hablan a la vez)
marión: Dos semanas.
walter: Unos días.
marión: Unos días.
walter: Dos semanas. Estamos en el hotel grande...
marión: Estamos en el Grand Hotel.
walter: Me tiene sin cuidado.
marión: Es bonito... Bueno, tenemos que irnos, es tarde. Ven, Walter.
kasnar: ¿Walter?
walter (con un codazo): Qué gracioso. A mi mujer se le olvida que soy Sam Randall.
kasnar: ¿Sam?
marión (corrigiendo a Walter): John.
walter: John, Sam, Walter... Mi verdadero nombre era Randall John Sam, pero todos en Washington me confundían con Lyndon Johnson..., John Sam, Johnson..., me enviaban todas sus facturas de la carnicería y los recados telefónicos.
kasnar: Muy interesante.
walter (a Marión): Vámonos. Nos esperan en Afganistán.
marión: En Túnez.
walter: Afganistán, Túnez... Vamos, Marión.
condesa: ¿Marión?
marión: Yo soy su encantadora esposa, Carmen.
(A la condesa se le cae el abanico. Walter se inclina para recogerlo.)
walter: Permítame... ¡Oh! (La pistola se le cae al suelo al recoger el abanico. Hay un momento de tensión. Todos están mirando. Walter se retuerce. Una pausa.) Caramba..., el encendedor.
kasnar (con un cigarrillo sin encender en la boca): ¿Me da fuego?
(Atrapado, Walter intenta encender el cigarrillo con la pistola, y Marión retrocede un paso, esperando un disparo. Nada ocurre por fin.)
walter: Malditos Zippos, jamás funcionan.
kasnar: No tiene importancia. Bueno, hemos de irnos. La fiesta ya casi se ha terminado y odio ser el último en marcharme.
(Kasnar y la condesa salen, dejando solos a Walter y Marión.)
marión: Pues suerte que esos Zippos no funcionen.
walter: Vámonos, Marión.
(Se disponen a salir, cuando entra Krojack.)
krojack: Vaya, amigos míos, volvemos a encontrarnos.
walter: ¿Qué pasa, asesinó a algún borracho para robarle la invitación?
krojack: Les veo a ustedes muy elegantes. ¿Van a alguna parte?
drobney (entra con prisa): Krojack, le llaman por teléfono..., es urgente. ¿Por qué no lo coge en mi habitación?, se está tranquilo. Deprisa, le están esperando...
krojack (vacila, luego decide que puede ser importante): Me ocuparé luego de ustedes.
(Sale con Drobney; luego Marión y Walter se encaminan hacia la puerta principal y salen.)
magee (entrando con Burns): ¿Dónde están?
burns: Se han marchado. En cuanto hayan pasado el control de la policía en la puerta, el resto no es difícil.
magee: Si no oímos nada en los próximos dos minutos, cabe suponer que lo han conseguido.
burns (tenso, imaginando la escena): Ahora deben de estar bajando las escaleras de la embajada. Ahora van hacia el coche... lentamente, con deliberación.
magee: Ahora ya están en la puerta. La van a cruzar todos juntos. La policía no tiene motivos para retenerlos. (Drobney baja corriendo la escalera. Krojack le persigue, llevando puesta la camisa de fuerza.) Me pregunto si todo esto no ocurrirá en otra embajada.
(De repente, en el exterior se oyen disparos y un tumulto.)
burns: ¿Qué pasa?
susan (entrando): Oh, Axel... Es terrible.
marión (entrando, pálida): Walter, ¿cómo has podido?
walter (entrando con el revólver humeante en la mano): Estaba oscuro..., no veía nada.
(Entra el embajador Magee, herido en la pierna y furioso.)
magee: ¡Papá!
(Se apagan las luces.)