ESCENA PRIMERA
LAS luces se encienden sobre una escena vacía. Y otra vez el padre Drobney baja la escalera y se dirige al público.
drobney: Mientras ustedes fumaban un pitillo ahí fuera, los Hollander han pasado casi otras dos semanas aquí y todo el mundo empieza realmente a acusar la tensión. Como no tiene nada que hacer, Mrs. Hollander se pasa el día limpiando la embajada.
(Entra Marión con un plumero.)
marión (quitando el polvo): Hoy he puesto cera dos veces en todos los suelos de la casa. Hasta en las habitaciones con moqueta de pared a pared.
(Sale.)
drobney: La limpieza está muy bien, pero la cera en el piso tiene sus peligros.
(Entra Kilroy, con el brazo en cabestrillo, y cruza raudo el escenario.)
kilroy: Condenado suelo del living...
(Sale.)
drobney: Susan y Magee pasan por una tensión diferente.
(Entran Susan y Magee.)
susan (enamorada): Ojalá pudiéramos estar solos en alguna parte.
magee: Tu padre nos acecha como un halcón. La otra noche, convencido de que tú y yo íbamos a reunimos en el comedor, se puso en cuclillas con un cojín en el regazo y fingió que era una silla.
susan: ¡Lo dirás en broma!
magee: ¡No! ¡Me senté encima de él!
(Salen.)
drobney: Si el comportamiento de Míster Hollander parece un poco excesivo, se debe a que es un hombre desgarrado entre un negocio que se cae, un futuro yerno que se esfuma y un hijo de doce años a quien echa mucho de menos.
(Entra Walter, redactando una carta.)
walter: Querido Seth, no te olvides de ponerte ropa de abrigo. Y come despacio. Mastica con cuidado, acuéstate temprano y mantente lejos de las mujeres. ¿No ves lo que me ha pasado?
(Walter sale.)
drobney: Después de reflexionar detenidamente y de sopesar los pros y los contras, he tenido una larga conversación con Mrs. Hollander y con Susan sobre el único medio de ver nuevamente su hogar. ¡FUGARSE!
(Marión y Susan entran por direcciones opuestas.)
marión: ¿Te ha hablado el padre Drobney de una fuga?
susan: Sí. ¡Me parece una idea estupenda!
marión: ¿Le has dicho algo a Míster Magee?
susan: Aún no. Quiero esperar el momento justo. ¿Le has dicho algo a papá?
marión: No me he atrevido. Ya sabes lo que le fastidia llevarme a cualquier sitio.
(Salen cada una por su lado. Entra Magee, que mira por la ventana.)
drobney: Hola, Magee.
magee: Hola, padre. No quisiera alarmar a nadie, pero no me gusta lo que está pasando ahí afuera. Esta mañana había unos cuantos piquetes ante la embajada. Han ido aumentando, y ahora hay docenas. Y muchos me parecen demasiado viejos para ser estudiantes.
drobney: Ah, sí, ya veo. Algunos no son estudiantes. Son agitadores comunistas.
magee: Bueno, ¿y hasta qué punto son amenazadoras esas pancartas que llevan contra los Hollander?
drobney: ¿Hay aquí algún lugar seguro para esconder a los Hollander en caso de un alboroto serio?
magee: ¿Un alboroto serio? ¿En qué está pensando?
drobney: Piedras, pillaje, incendios.
magee: Piedras, pillaje, incendios. Mi vida es como el Antiguo Testamento. La única plaga que logré evitar hasta ahora es la de la langosta.
drobney: Los Hollander son enemigos del Estado. Krojack tiene muchos seguidores, que no se detendrán ante nada. Si se empeñan, hallarán un modo de entrar aquí y se llevarán a los Hollander.
(Se dispone a salir.)
magee (le sigue): Mire, Kilroy no ve el peligro que hay en estas cosas. Le falta la vasta experiencia de ser apedreado y escupido que tengo yo. Será mejor que llame a mi padre por la línea directa y le haga saber que podemos tener complicaciones.
(Entran Walter y Marión cuando Magee está a punto de salir.)
walter: Quiero hablar con usted.
magee: Luego, Míster Hollander.
(Sale.)
walter: ¡De repente resulta que adiós próspero abogado, hola diplomático psicópata!
marión: Susan tiene su vida, Walter. Ha cumplido veintitrés años.
walter: Nadie ha dicho que Susan no tenga su vida. Sólo quiero que haga lo que le conviene, eso es todo...
marión: ¿Y entonces?
walter: Entonces, lo que yo le digo es lo que le conviene. ¡Ese chico, como decimos en el billar, es un perdedor!
marión: Tiene el título de Yale.
walter: En Yale también se equivocan.
marión: Walter, no te metas en esto.
walter: Es la peor elección que haya podido hacer. ¡Para eso prefiero al prófugo, que al menos consiguió un éxito: no hacer el servicio!
marión: Quiero recordarte que, cuando me casé contigo, tu futuro no parecía muy asegurado.
walter: Eso es distinto, cómo vas a comparar. Yo tengo joie de vivre.
marión: ¿De qué le servirá a Susan la seguridad si no es feliz?
walter: ¿Y qué tiene que ver el ser feliz con esto? ¡Estoy hablando de matrimonio! ¡Cuando te casas, renuncias a la felicidad! ¿Y cómo es que de repente Donald no la puede hacer feliz? Es abogado..., lleva casos a los tribunales, presenta recursos, prepara hipotecas, mueve litigios..., es romántico.
(Saca unas cartas del bolsillo y se dirige a la estufa.)
marión: A mí ella me pareció siempre un poco distante con Donald... No quise decir nada. Oye, ¿qué estás haciendo con la estufa?
walter: ¿Eso es una estufa?
marión: Una estufa con azulejos de porcelana. ¿O pensabas que en Europa tenían calefacción central?
walter: Echaba cartas ahí, creyendo que era un buzón.
(Abatido, se mete otra vez las cartas en el bolsillo.)
marión (oyendo el clamor en aumento que viene de la ventana): ¿Qué es eso? Deben de ser los piquetes de ahí afuera.
(Va a la ventana para mirar.)
walter: Marión, ten cuidado. Creí que había sólo unos pocos...
marión: Walter, mira lo que hacen... Es una manifestación en toda regla. ¡Oh, Dios mío! Han traído un muñeco que se parece a ti y lo están quemando.
(El clamor del exterior crece.)
walter: Tal vez creen que soy un entrenador de fútbol.
marión: Walter, esto no es para tomarlo a broma. Tienen unas pancartas negras muy feas con nuestros nombres escritos.
(El clamor es muy intenso ahora.)
walter: Palos y piedras matan culebras, pero nombres escritos no hacen daño a un mosquito.
marión: ¡Walter, llevan palos y piedras!
walter: ¡Quítate de la ventana!
(Se oyen tres disparos, que vienen de otra parte de la embajada.)
marión: ¿Qué ha sido eso?
(Entra Susan corriendo, frenética.)
susan (gritando para hacerse oír): ¡Están disparando y tirando piedras por las ventanas! Un ladrillo le ha dado en la cabeza a Míster Kilroy. Está tirado en el vestíbulo, murmurando algo de aviación.
walter: Que no cunda el pánico. ¡Que todos conserven la calma! (Dos tiros entran por la ventana.) ¡Vale, por mí ya puede cundir el pánico!
susan: ¡Escondámonos! ¡Es un asalto!
(Se esconden detrás del sofá y debajo de las mesas.)
walter (en el suelo): ¡Magee! ¡Magee! ¡Magee! ¡Venga enseguida! ¡Ya ha provocado usted el asalto de costumbre!
marión (debajo de la mesa): ¿Walter, qué vamos a hacer?
walter: Procurar que no nos peguen un tiro.
(Se oyen más disparos.)
marión: Walter, ¿y si salieras fuera para decirles algo?
walter: Yo dije: vayamos a Atlantic Beach..., nos bañaremos, jugaremos al pinacle...
(Irrumpe Magee, agachándose para no ser herido. Se oyen otros dos disparos y una bomba de reloj entra por la ventana y aterriza en el suelo.)
magee: ¿Están todos bien?
susan: Sí. ¿Y tú?
walter (recogiendo la bomba): ¿Qué es esto?
magee (viendo la bomba en manos de Walter): ¡Cuidado! ¡Es una bomba de reloj!
walter: Una b-b-b-bo...
(Walter le echa la bomba a Magee, que se la devuelve, aterrado.)
magee: ¡No la suelte! ¡El más ligero golpe y puede saltar todo esto por los aires!
walter: ¡Que..., que..., que nadie se me acerque!
(El clamor de los manifestantes disminuye.)
marión: Se están marchando.
magee: Todo el mundo fuera de aquí. ¡Deprisa!
marión: ¡Walter, conserva la calma!
walter: Conservo la calma. ¿Quién es Walter?
magee: Tengo experiencia de estos artefactos. (Estudia la bomba.) Si pudiera desmontarla antes de que estalle...
walter (sudando): Desmonte. Desmonte.
susan: Axel..., ten cuidado.
walter: Me pica la pierna.
marión: ¿Dónde te pica, Walter? ¡Yo te rascaré!
walter: ¡Salid de aquí... todos!
marión: ¿Y tú?
walter: Mira la ventana. Me verás salir por ella en cualquier momento.
marión: Vamos, Susan, no tiene sentido que todos volemos destrozados.
walter: Gracias, Marión.
magee (con un profundo suspiro de alivio): Ya la he desconectado. Lo conseguí.
walter (suspirando): El corazón..., el corazón me retumba como una discoteca.
marión: ¿Quién te mandó recoger cosas raras del suelo?
walter: ¡Así es como te conocí!
(Entra Burns.)
burns: ¿Hay alguien herido?
magee: Estamos bien. ¿Y los demás?
burns: A Míster Kilroy le dio un ladrillo en la cabeza. Debe de tener conmoción cerebral. Se cree que es los hermanos Wright.
magee (a Burns): ¿Los hermanos Wright? Envíe una queja al Ministerio e informe a Washington. Dígales que traté de hablar con mi padre, pero está en un yate en algún lugar del condenado Caribe.
(Entra Kilroy.)
kilroy (delira): Ven enseguida, Wilbur. Ya voy, Orville. Te lo digo, Wilbur, podemos conseguirlo. ¿Conseguir qué? Que esas máquinas vuelen. Estás loco, Orville. Igual que tú. Vayamos el viernes a Kitty Hawk y probémosla. Lo conseguiremos. Los dos. ¿Y si no da resultado, Orville? Wilbur, hemos de intentarlo y no discutir. Orville, tú siempre fuiste el preferido de mamá.
(Sale.)
magee: Míster Burns, lleve a Míster Kilroy a su cuarto y llame inmediatamente a un médico. Quizás haya que ingresarle en un hospital.
walter: En una habitación que tenga dos camas.
(Burns sale.)
marión: Echemos una mano a Míster Burns, Walter. La próxima nos puede tocar a nosotros.
(Salen.)
magee: En ausencia de mis superiores y en el campo de batalla, no me queda otra elección que asumir yo mismo el mando. Hasta nueva orden, me hago cargo de esta embajada.
susan: Qué emocionante.
magee: Ahora debo pensar en algo para salir de ésta.
susan: Ya lo he pensado yo.
macee: ¿Qué?
susan: Axel... ¿Y si mis padres y yo nos fugamos?
magee: ¿Y qué quiere decir eso de fugaros?
susan: Quiere decir desaparecer de aquí y aparecer en Newark.
magee: Susan, estás loca.
susan: Axel, ya he hablado con el padre Drobney sobre eso y dice que podemos conseguirlo.
magee: ¡El padre Drobney! ¿El Santo Houdini? Si no se puede fugar ni de una camisa de fuerza. ¿Qué sabe él?
susan: Sabe cómo sacarnos del país y dice que es pan comido. ¡Axel, no hay otro remedio!
magee: Susan, deberías descansar un poco y si el año que viene piensas lo mismo...
susan: ¿Por qué no intentarlo? Dame una buena razón.
magee: La muerte es una buena razón. Si piensas que tu padre no se siente a gusto aquí, espera a verle ante un pelotón de fusilamiento.
susan: Mis padres están de acuerdo. Ya lo hemos hablado.
magee: Entonces tus padres deberían estar encerrados. Y como ya están encerrados aquí..., no tenemos más que hablar.
susan: Axel lo digo en serio.
magee (tapándose los oídos, empieza a cantar): «Un día de niebla...».
susan: No tienes imaginación.
macee: Tengo una imaginación calenturienta. Diez minutos después de vuestro intento de fuga, puedo imaginarme a Krojack con la camisa de tu padre puesta.
susan: Axel, ¿por qué no podemos fugarnos?
magee: Te acabo de dar una buena razón. Una fuga requiere coordinación, sentido del tiempo y una buena forma física. Tu padre pierde el resuello en cuanto le pido que me pase la sal.
susan (con convicción): Oh, Axel, toma la iniciativa por una vez en tu vida. No dejes que las cosas te sucedan. Lo haremos juntos tú y yo. Así es la vida. Una serie de aventuras que superas en compañía de alguien a quien quieres. Podemos hacerlo, si tú vas delante indicando el camino, con tu mandíbula firme desafiando al viento.
magee: Susan, ¿te has estado fumando las cortinas?
susan: Propongamos la idea a mis padres.
magee: ¿No dijiste que estaban de acuerdo?
susan: Mi madre, sí. Pensé que tú podías hablar con papá.
magee: Susan, yo no puedo afrontar una cosa así.
susan (le ignora): ¡Mamá! ¡Papá! Venid deprisa, Axel tiene algo que deciros.
macee: Susan, discutamos esto primero.
susan: Axel, si nos quedamos aquí, es sólo cuestión de tiempo hasta que la próxima bomba entre por la ventana... No tienes derecho a negarnos una oportunidad de salvar nuestras vidas.
magee: Yo no sirvo para esto. Me gustan las veladas tranquilas en casa.
susan: Axel, podemos conseguirlo. Los dos... juntos.
magee: Sé realista, Susan. ¿Cómo vamos a salir de la embajada?
susan: Bueno... podemos excavar un túnel.
magee: ¿Excavar un túnel? Con nuestros conocimientos de ingeniería, saldríamos por la estufa.
susan: Está bien, podemos escondernos en la furgoneta de la lavandería... Lo vi en una vieja película de gánsteres.
magee: Ya no mandamos nada a la lavandería, no hace falta. ¡Tu madre nos lo lava todo! No, sólo hay una oportunidad si, digamos, estás en una fiesta, si vas vestido como los invitados, mezclado con ellos y te marchas cuando se marche todo el mundo.
susan: ¡Axel, es muy brillante!
magee: ¿El qué?
susan: ¡Tu idea! Hay una fiesta aquí el sábado por la noche en honor del sultán... ¡Nos vestimos de invitados, nos mezclamos con ellos y nos vamos!
magee: ¡Es la cosa más insensata del mundo!
susan: Axel, es una idea genial.
(Entran Marión y Walter.)
walter: ¿Qué es lo que corre tanta prisa? ¿Qué tiene que decirnos el Fracaso?
susan: Adelante, Axel.
magee (tímido): Susan...
susan (imperativa): Axel...
magee (retorciéndose ante Walter): Em..., fue una cosa mala la bomba que entró antes por la ventana.
walter: ¿Se dio usted cuenta?
magee (temblando): Míster Hollander, en vista de las circunstancias y después de una detenida reflexión, creo que la situación exige un poco de movimiento.
walter: ¿Qué clase de movimiento?
magee: Míster Hollander, supongamos que sea usted realmente un espía atrapado, ¿qué haría?
walter: Lo negaría y afirmaría que me dedico al cate-ring. ¿Qué pretende usted de mí?
magee: ¿Ha leído los periódicos, lo que hacen las familias atrapadas al otro lado del Muro de Berlín y que desean desesperadamente la libertad? ¿Tan desesperadamente que sus vidas dependen de ello?
walter: ¿Qué hacen? Se fugan. Escalan paredes, o atraviesan túneles, falsifican pasaportes, saltan barreras... Ha sido estupendo charlar con usted, Magee. Si se le ocurren más ideas histéricas, no dude en llamarme.
magee: Míster Hollander, es el único medio.
marión: Una fuga..., qué idea tan interesante...
walter: Magee, está usted loco. ¿Sabe que está usted loco? ¡Tantos años de demencia le han hecho volverse loco!
susan: ¿Por qué no, papá? Es mejor que quedarse atrapado aquí.
marión: ¡Presta atención un minuto, cascarrabias!
walter (con las manos en los oídos empieza a tararear): «Un día de niebla en Londres...»
magee: Míster Hollander. Ésta es una cuestión de vida o muerte.
walter: ¡Se ha equivocado de persona para hablar de una fuga! Yo no me fugo de los sitios. No es mi terreno. ¡Yo entro y me quedo!
magee: Es un error rechazar una idea sólo porque parezca radical.
walter: Eso es exactamente. Es radical. Y cuando se trata de cosas como escalar paredes, falsificar pasaportes y saltar barreras, soy tremendamente conservador. ¡Soy el John Birch del mundo de las fugas!
marión: Cálmate. Anda, por favor.
walter: ¿Marión, has visto alguna vez a un hombre con hernia huyendo de un tanque?
susan: Papá. Lo lees todos los días. Parejas que se fugan, marido que se fuga, amantes que huyen de la tiranía...
walter: Lo que lees es parejas tiroteadas al fugarse, marido tiroteado al fugarse, amantes muertos al huir de la tiranía.
marión: ¡Eres un cobarde!
walter: ¡Tienes toda la razón, señora mía! ¡Si querías a un héroe, haberte casado con el sargento York!
marión: ¿Quieres que tu hija se haga vieja aquí?
walter: Prefiero que se haga vieja a que se quede huérfana. ¡Soy así de raro, tolero a los huérfanos de cualquiera, pero no a los míos!
marión (significativamente): ¿No quieres que tu hija encuentre otros pretendientes?
(Walter frena en seco. Reflexiona sobre esto y mira luego a Magee. Vuelve a reflexionar y examina de nuevo a Magee.)
walter: Está bien, oigamos eso, escuchemos ese brillante complot. No me he podido reír a gusto en mucho tiempo... Cuénteme el plan para que me carcajee.
magee: Pasado mañana por la noche se celebrará aquí una recepción.
walter: ¿Quién se encarga del catering?
marión: ¿Quieres dejarle acabar?
magee: Una gran fiesta en honor del sultán de Bashir. Esta casa estará esa noche llena de dignatarios, hombres y mujeres de todas las naciones, incluso de este país... Ustedes dos y Susan se vestirán como si fuesen invitados... Aguardarán en su habitación hasta la medianoche y, cuando los primeros grupos de invitados se vayan, bajarán, cogerán sus abrigos y se irán con ellos.
marión: Así podrás ponerte tu traje de moaré azul oscuro.
walter: No me gusta mi traje de moaré azul oscuro; pica.
marión: ¿Cómo va a picar el moaré? Es un tejido suave.
walter: ¡Demándame si quieres, pero pica!
marión: Bueno, tendrás que ponerte un traje oscuro. Si no vas bien vestido, yo no me fugo.
walter: ¡No vamos a ningún sitio!
(Entra Drobney, interesado por esta conversación.)
magee: Una vez estén fuera, el coche de la embajada les esperará y ustedes se van.
walter: Y si conseguimos salir de aquí, ¿qué pasará después?
drobney (metiendo baza): ¡El resto es sencillo! Mis enlaces se ocuparán de que estén camino de su casa en pocas horas.
magee: Míster Hollander, apelo a su buen sentido... Por la seguridad de todos los implicados, no podemos entretenernos. El tiempo es muy importante.
marión: Podremos ver a Seth de nuevo. Le echo de menos. Por cierto, Walter, no quise hablarte de esto para que no te llevaras un disgusto, pero recibí una carta de mi hermano... Han robado en nuestro apartamento.
walter: ¡Qué!
marión: Entraron ladrones. Se llevaron la tele portátil y todas tus camisas.
walter: Estoy maldito, soy un caterer maldito. Yo atrapado aquí y por ahí se pasean ladrones con mis iniciales en los puños.
(Va al sofá y, distraídamente, se sienta encima de la bomba, que tiende a Magee sin fijarse.)
susan: Papá, vayamos a casa.
drobney (implora a Walter): Míster Hollander, se lo suplico. El plan de Magee es bueno. Puede usted confiar en él. Sé que parece un chapucero, pero en realidad es despierto e ingenioso. Sabe perfectamente lo que hace y está usted en buenas manos.
walter (no lo cree, pero piensa que por qué no): Está bien, nos fugaremos.
magee: Mister Hollander, no tiene por qué preocuparse. Lo tengo todo bajo control.
(Tira la bomba supuestamente desconectada por la ventana y el resplandor de una imponente explosión ilumina el escenario. Al apagarse, Drobney mira a Magee acusatoriamente.)
drobney (a Magee): ¡Es usted un chiflado!
(Se apagan las luces.)