ESCENA CUARTA
AL encenderse las luces, Magee habla por teléfono. Es un poco más tarde esa misma noche. Como de costumbre, Magee está pasando un mal rato.
magee: Papá. Papá. No fue culpa mía. Míster Hollander le insultó. Pero, papá, dijiste que dejar la embajada a cargo de Míster Kilroy era malo para la imagen de la familia. (Entra Kilroy.) ¿Papá? Sí, papá. Sí, señor. Adiós.
kilroy: Empezaré a ver ahora mismo cómo puedo organizar un canje de espías. Mala suerte, Magee, pero así son las cosas.
(Sale. Entra Susan.)
susan: Hola, Axel. Te he traído una copa. Pensé que la necesitarías.
magee: ¿Por qué? ¿Por qué me tiene que ocurrir siempre? ¿Qué voy a hacer? Suicidarme..., eso es..., voy a suicidarme...
susan: ¿Qué ha pasado, Axel?
magee: Soy un fracaso. A los treinta años cumplidos, soy un fracaso... y no pequeño, sino grande, como la Feria Mundial.
susan: Bebe un poco.
magee: He sido relevado por Kilroy, y el Servicio Meteorológico de Estados Unidos me ha declarado zona catastrófica.
susan: Tu trabajo significa mucho para ti, ¿verdad?
magee: Creo que resulta difícil de comprender. Pero eso es lo que me enseñaron.
susan: Sí. No es fácil ser hijo de un hombre célebre.
magee: Susan... ¿Sabes que, cuando yo tenía diez años y hacía algo mal, mi madre solía pegarme con un ejemplar de Time que llevaba la foto de mi padre a la portada?
susan: Oh, Axel. Yo no creo que tú seas un fracaso. Tal vez te hayas equivocado de ocupación. Tal vez en otro campo serías un genio.
magee: Ya lo creo, si existiera el negocio del fracaso... tendría una cadena de almacenes. ¿A qué se dedica tu novio?
susan: Es abogado.
magee: Ya sé que eso no me incumbe, pero no pareces muy entusiasmada con la idea de casarte.
susan: No voy a casarme. Aún no se lo he dicho a mis padres, pero Donald ya lo sabe. Donald es inteligente y muy guapo, pero... no es para mí.
magee (animado de pronto): Ya veo. Ejem. Creo que tu padre se llevará un disgusto.
susan: Oh, le dará un ataque. Adora a Donald. Y por comparación con los chicos con los que estuve a punto de casarme, Donald es la respuesta a la plegaria de un padre.
magee: ¿Has estado muchas veces a punto de casarte
susan: Unas cuantas... y siempre con la clase de persona que haría encanecer a mi padre. Un músico de jazz maniaco-depresivo, un prófugo y un cura exclaustrado.
magee: Caramba, se ve que no te gustan nada los términos medios.
susan: Si tengo que atarme de por vida, quiero a alguien...
macee: Estable y próspero.
susan: No. Quiero un poco de movimiento.
magee (asiente con presteza): Eso es lo que quería decir. No quieres nada que sea demasiado estable ni próspero.
susan: La verdad es que nunca sabes lo que quieres. Crees que quieres un determinado tipo de persona, y luego conoces a alguien que no tiene nada de lo que querías, pero por alguna razón inexplicable te enamoras de él.
magee: Lo sé. Escribí una vez un poema sobre eso.
susan: ¿Un poema? Axel, eres un creador latente. ¿Continúa estando tan vigilado el edificio?
magee: Sí. ¿Quieres verlo?
(Apaga la luz. De pronto el ambiente se hace romántico.)
susan (atisbando por la ventana): Mira todas esas estrellas. ¿No ves el Carro?
(Mientras mira, Magee se desliza a su espalda, con la intención de abrazarla y besarla. Pero ella se vuelve bruscamente y él intenta disimular apoyándose en la puerta del despacho. Por desgracia, la puerta está abierta y sale disparado fuera de la habitación. Vuelve a entrar, aparentando indiferencia.)
magee: Perdón. Hum, el aire es tan limpio en esta época del año...
susan (volviéndose hacia la ventana): Me encanta el otoño. Es una época del año tan emocionante... Todo empieza entonces.
magee (deslizándose otra vez tras ella en un nuevo intento): A mí me gusta el invierno. Porque me encanta esquiar.
susan: Nunca he ido a esquiar, pero la idea me seduce.
magee: Quizás algún día, cuando todo esto termine, pueda llevarte a esquiar. Sé que te entusiasmará. Es muy romántico. Una vez me fracturé la pelvis.
(Al darse cuenta de lo que acaba de decir, se tapa la cara con las manos.)
susan: Bueno, es muy tarde. Será mejor que me vaya a la cama. Buenas noches, Axel. Lo he pasado muy bien hablando contigo.
magee: Gracias por la... copa...
(De repente, la abraza y trata de besarla. Caen sobre el sofá y ella aterriza en el suelo.)
susan: ¿Quéee...?
magee: ¡Lo siento! ¿Estás bien?
susan (levantándose e intentando huir de aquel maniaco): Será mejor que me vaya.
magee (intentando acercarse a ella y ayudarla): Por favor, perdóname. Yo..., yo...
susan (poniéndose a salvo): Disculpa.
magee: Lo lamento muchísimo. ¿Estás bien?
susan: Muy bien. Buenas noches.
(Sale corriendo escalera arriba.)
magee: Buenas noches. Lo siento..., yo... ¡Maldita sea! ¿Por qué no podré hacer nada a derechas? (Le pega una patada a la mesa, furioso, y sólo consigue lastimarse el pie.) ¡Aaaauuu...!
(Da saltos, dolorido, sobre un solo pie. Las luces se apagan.)