PRESENTACIÓN

Este libro recoge las novelas ganadoras del PREMIO UPC DE NOVELA CORTA DE CIENCIA FICCIÓN 1992. Este premio anual, convocado por primera vez a finales de abril de 1991, es ya, pese a su juventud, el premio más importante de la ciencia ficción en España y, en expresión del autor y especialista británico Brian W. Aldiss, está llamado a ser «el más importante de la ciencia ficción en Europa».

El Premio UPC de Novela Corta de Ciencia Ficción de 1991

En 1991 se celebraba el 20 aniversario de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) y se quiso aprovechar esa circunstancia para dar mayor realce a algunas actividades ya habituales en la UPC. De hecho, la convocatoria en 1991 del primer PREMIO UPC DE NOVELA CORTA DE CIENCIA FICCIÓN puede considerarse continuadora de anteriores convocatorias de certámenes culturales promovidos y organizados por el Consell Social de la UPC presidido por Pere Duran i Farell.

Aunque la tradición de los concursos literarios promovidos hasta entonces por el Consell Social de la UPC se centraba en el relato corto, en 1991 la celebración del 20 Aniversario de la UPC aconsejó plantear por primera vez en la universidad española un premio de novela de ciencia ficción. Para favorecer la presencia de originales, se eligió la longitud de la novela corta, en torno al centenar de páginas, por ser de gran predicamento en la ciencia ficción y porque en ella empezaron a tomar forma obras tan características del género como la FUNDACIÓN de Isaac Asimov o DUNE de Frank Herbert.

El primer Premio UPC de Novela Corta de Ciencia Ficción fue convocado a finales de abril de 1991 y tuvo muy buena acogida. Se podía concurrir a él con obras escritas tanto en castellano como en catalán, aun cuando, entre las setenta y una novelas presentadas, fueron mayoría las redactadas en castellano. El premio se convocaba abierto para que pudiera concurrir todo aquel o aquella que presentara una narración ajustada a las bases que establecían, simplemente, la extensión (entre 75 y 110 páginas) y la temática: «narraciones inéditas encuadrables en el género de la ciencia ficción».

El premio, dotado con un millón de pesetas y una posible mención de 250 000, reserva también la posibilidad de un premio especial para la más destacada de las narraciones presentadas por los miembros de la UPC (estudiantes, profesores y personal de administración y servicios). Por un acuerdo entre la UPC y Ediciones B, las bases del premio establecían ya el anuncio de que «las novelas ganadoras serían publicadas por la UPC a través de Ediciones B dentro de su colección “NOVA ciencia ficción”», precisamente en un volumen como éste.

Las novelas ganadoras del premio de 1991 se publicaron en el número 48 de esta colección, un interesante volumen que agrupa lo mejor de la más reciente ciencia ficción española con MUNDO DE DIOSES, de Rafael Marín Trechera, y EL CÍRCULO DE PIEDRA, de Ángel Torres Quesada, ganadoras ex aequo del primer premio, así como LA LUNA QUIETA, de Javier Negrete, brillante vencedora de la mención especial del jurado. El título genérico del volumen es Premio UPC 1991 (NOVA ciencia ficción, número 48, 1992).

Como merecía la ocasión, la entrega del premio se realizó en un acto académico especial que tuvo lugar el martes 3 de diciembre de 1991 y en el que hizo acto de presencia el doctor Marvin Minsky, quien disertó sobre «Inteligencia artificial y ciencia ficción». Para algunos asistentes pudo resultar sorprendente conocer que el doctor Minsky, reputado especialista en el campo de la Inteligencia Artificial que él contribuyera a crear, se identificaba como un experto conocedor y amante del género de la ciencia ficción al que, en 1992, aportaría su primera novela, The Turing Option, escrita en colaboración con Harry Harrison.

La UPC y la ciencia ficción

El Premio UPC de Novela Corta de Ciencia Ficción, iniciado en 1991, fue evidentemente una feliz novedad. Pero no era la única empresa que la UPC había acometido en torno a la temática propia de la ciencia ficción. De hecho, el género había sido ya anteriormente objeto del interés de la UPC que, en 1986, publicaba IF… INFORMÁTICA FICCIÓN, una antología de relatos de ciencia ficción bajo los auspicios editoriales de Pere Botella y Xavier Iribarne y con la presentación y apoyo del rector de la UPC, Gabriel Ferraté. En la presentación de aquel libro, el rector indicaba algunas de las razones por las cuales un género especulativo como la ciencia ficción podía tener cabida en el mundo universitario español:

… en un ambiente técnico […], la ciencia ficción puede representar para algunos la pirueta mental que les ayude a liberarse del exceso de presión de un medio racionalista en exceso […] y […] nos introduzca en un mundo a la vez fantástico y real, que libere nuestra mente y nuestra imaginación y que en más de una ocasión nos haga pensar y meditar, algunas veces con ironía, sobre temas y tópicos de nuestro entorno cotidiano.

Al amparo del éxito del Premio UPC de Novela Corta de Ciencia Ficción en su convocatoria de 1991, han aparecido nuevas actividades universitarias relacionadas con la ciencia ficción. En concreto cabe citar la creación en 1992 de la UPCF (Unidos Por la Ciencia Ficción), la «asociación de ciencia ficción de la UPC», una asociación universitaria formada por estudiantes, profesores y personal de administración y servicios de la propia UPC. La asociación, una de las más activas en la UPC, realiza diversas actividades de todo tipo siempre centradas en torno a la ciencia ficción y el género fantástico: tertulias, sesiones de videofórum, conferencias, debates, talleres literarios, etc. También edita el fanzine Nexus y tiene prevista la edición de los Quaderns de la UPCF con textos, de ficción o de ensayo, encuadrables en el amplio género de la ciencia ficción.

También en el ámbito institucional hay otras consecuencias del éxito del Premio UPC de Novela Corta de Ciencia Ficción. Desde 1992, el director del Servicio de Bibliotecas de la UPC, Lluís Anglada, ha incorporado a dicho servicio una sección de la biblioteca especializada en la ciencia ficción. Con ello la UPC se une a algunas de las mejores bibliotecas universitarias del ámbito anglosajón que ya cuentan con esa sección especializada. En realidad las mejores y más completas colecciones bibliográficas sobre ciencia ficción se encuentran, hoy en día, en algunas de las universidades norteamericanas más notables. Son famosas en este aspecto la Science Fiction Society Library del conocido Massachusetts Institute of Technology (M. I. T.) de Boston, la Science Fiction Research Collection de la Texas A&M University, la Lloyd Eaton Collection de la Universidad de California Riverside o las de las universidades de Siracusa y Eastern Mexico entre otras.

Es de esperar que, con el tiempo, sea también famosa y de gran utilidad para estudiosos y aficionados la sección de ciencia ficción de las bibliotecas de la UPC. Por el momento, la biblioteca de ciencia ficción de la UPC reúne tanto textos de ficción como ensayos y estudios eruditos sobre el género y pretende, en un futuro cercano, convertirse también en depósito de originales manuscritos al igual que se hace en algunas de las bibliotecas universitarias norteamericanas antes citadas.

Por ahora, esta nueva sección bibliotecaria se nutre de donaciones de particulares y de editoriales y, también, del apoyo de la asociación UPCF que cubre los costes de las suscripciones a las revistas académicas internacionales especializadas en ciencia ficción: Extrapolation de la Universidad de Kent en Ohio (EE. UU.), Science Fiction Studies editada actualmente por la DePauw University en Greencastle, Indiana (EE. UU.) y Foundation nacida en el politécnico del noreste de Londres. La UPCF ha cubierto también las suscripciones de algunas de las más conocidas y prestigiosas revistas de ciencia ficción: las norteamericanas Analog Science Fiction/Science Fact e Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine así como la hispana, y del todo imprescindible, BEM. Todo ello, libros y revistas, se hallan a la libre disposición de los lectores de las bibliotecas de la UPC, en un proceso que, con toda seguridad, ampliará aún más, si cabe, el interés por la ciencia ficción entre los miembros de la comunidad universitaria de la UPC.

El Premio UPC de Novela Corta de Ciencia Ficción de 1992

Convocado también por el Consell Social de la UPC, con el respaldo del rector de la universidad, doctor Gabriel Ferraté i Pascual, el PREMIO UPC DE NOVELA CORTA DE CIENCIA FICCIÓN adquirió en 1992 una nueva dimensión. En su primera convocatoria, en 1991, el premio se circunscribía al ámbito español admitiendo originales escritos en cualquiera de las dos lenguas oficiales de Cataluña: catalán y castellano; pero, a partir de la edición de 1992, el premio se hizo internacional admitiendo también originales escritos en inglés y francés.

De nuevo el éxito ha acompañado a esta iniciativa del Consell Social de la UPC. En 1992 se presentaron un total de 83 novelas, la mayor parte procedentes de Cataluña (39% del total) o del resto del estado español (25%), pero más de tercera parte (el 36% exactamente) procedía del extranjero con una amplia distribución geográfica: Estados Unidos (12 novelas), Francia (6), Gran Bretaña (3), Australia (2), Hungría (2), Argentina (1), Canadá (1), Israel (1), Rumania (1) y Suiza (1). La distribución por lenguas mostró un evidente predominio del castellano (61%), seguido del inglés (22%), el francés (11%) y el catalán (6%).

El jurado de esta segunda edición estuvo formado por Lluís Anglada, Miquel Barceló, Pere Botella, Josep Casanovas y Domingo Santos. El contenido del acta con el fallo del jurado (traducida del original en catalán) es el siguiente:

El jurado del Premio UPC de Novela Corta de Ciencia Ficción 1992, reunido en la sede del Consell Social el día 25 de noviembre de 1992 para deliberar sobre la entrega de los premios, ha decidido otorgar:

el primer premio de 1 000 000 ptas. a la obra:

Ships in the Night, de Jack McDevitt (Brunswick, Georgia, EE. UU.).

una mención de 250 000 ptas. a la obra:

Puede usted llamarme Bob, señor, de Mercè Roigé i Casals (Barcelona).

un premio de 250 000 ptas. a la mejor narración presentada por un miembro de la UPC, a la obra:

Qui vol el panglós?, de Antoni Olivé i Ramón (Barcelona).

El jurado desea hacer constar el éxito de participación de esta convocatoria internacional (83 originales recibidos) y hacer mención de las siguientes obras:

Tabu, de Stoney Compton (Juneau, Alaska, EE. UU.).

Las garras del vórtice, de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal (Valencia).

Reprendre, c’est voler, de Ayerdhal, pseudónimo de Marc Soulier (Ecully, Francia).

Estado crepuscular, de Francisco Javier Negrete Medina (Madrid).

La vara de hierro, de César Mallorquí del Corral (Madrid).

Un cruce en la noche, de Guillem Sánchez i Gómez (Barcelona).

Sorra roja, de Josep Vallés Sánchez (miembro de la UPC, Barcelona).

Y, a los efectos oportunos, firman el presente certificado.

La decisión del jurado y la entrega de los premios se hizo pública el miércoles 27 de enero de 1993 en un solemne acto académico presidido por el rector Gabriel Ferraté. Eje central del acto fue una interesante conferencia a cargo de Brian W. Aldiss, conocido autor y ensayista británico, quien disertó sobre «La ciencia ficción y la conciencia del futuro».

La mayoría de aficionados a la literatura de ciencia ficción conocen y valoran la obra de Aldiss como novelista, obra que en su conjunto configura una brillante carrera iniciada a finales de los años cincuenta. Cabe destacar su interesante aportación al tema de la nave generacional que surca el espacio en busca de un planeta habitable: Non Stop (1958) de la que se han hecho ya tres ediciones en España con diversos títulos, siendo el más reciente LA NAVE ESTELAR (Nebulae segunda época, número 21, 1978). La obra literaria de Aldiss cuenta con títulos tan significativos como INVERNÁCULO (1962, Minotauro), A CABEZA DESCALZA (1969, Acervo), FRANKENSTEIN DESENCADENADO (1973, Minotauro), o la serie de HELICONIA (1982 a 1985, Minotauro). El conjunto configura una obra exigente y seria que ha sido muy apreciada por la elite de lectores de ciencia ficción.

Pero Aldiss también es uno de los mejores estudiosos que tiene el género, como ha demostrado en el importante estudio histórico BILLION YEAR SPREE: THE HISTORY OF SCIENCE FICTION («Un billón de años extendidos: la historia de la ciencia ficción», 1973), ampliada posteriormente a TRILLION YEAR SPREE («Un trillón de años extendidos», 1986) esta última con la colaboración de David Wingrove. Por este tipo de trabajos, Aldiss recibió en 1978 el prestigioso premio Pilgrim, otorgado por la «Asociación de Estudios sobre la Ciencia Ficción» (Science Fiction Research Association — SFRA).

La principal virtud de la conferencia de Aldiss fue su gran amenidad. Se centró en lo que debe escribir un autor de ciencia ficción en los años noventa, a finales de siglo. Una época que, según Aldiss, cabe considerar «un extraordinario período de la historia, un tiempo de turbulencia, de esperanza y de miseria, como si todos los siglos pasados se hubieran focalizado en esta década bajo una gigantesca lente de ampliación». Comentaba Aldiss que «la ciencia ficción es un híbrido, con el vigor de un híbrido capaz de mantener un cambiante equilibrio entre la literatura, el periodismo y la ciencia: una buena receta, básicamente una receta del siglo XX, para tratar con el cortante filo de los acontecimientos del mundo y el cambio evolutivo».

Destacó también que los más acuciantes problemas del momento han inspirado siempre los mejores temas de la ciencia ficción. Hizo referencia al FRANKENSTEIN de Mary Shelley y el interés de esta autora por el galvanismo de finales del siglo XVIII, para establecer un paralelismo con las preocupaciones sobre el exceso de población mundial que inspirarían algunas obras de Robert Silverberg o James Blish en los años sesenta, o la amenaza de la destrucción nuclear que inspirara obras como las de Wilson Tucker o films como El juego de la guerra, de Alan Watkins. Para Aldiss, «a menos que un escritor decida escribir meramente fantasía, es importante para él o ella comprender el mundo en el que vive». Rechazaba así, de forma enérgica y a la vez amena, la frecuente acusación de «escapismo» que suelen efectuar los detractores del género, a menudo ignorantes de su verdadero contenido y alcance.

No es éste el momento para extenderme sobre otros aspectos del acto y del premio en sí. Remito al lector interesado a la amplia cobertura periodística que ha publicado BEM, la revista mensual de la ciencia ficción española. Tras dar la noticia en el número 28 (febrero 1993), buena parte de sus números 29 (marzo 1993) y 30 (abril 1993) se dedican al Premio UPC 1992, con entrevistas a los ganadores y todo tipo de informaciones y opiniones sobre el hecho. Citaré la dirección de BEM para ayudar a quien tenga dificultad para acudir a una librería especializada: Ricard de la Casa, P.O. Box 2061, Principado de Andorra. Los impacientes pueden utilizar el número de fax: 973861374. Al margen del premio UPC, la lectura mensual de BEM es un acto prácticamente imprescindible para el buen aficionado español a la ciencia ficción.

Las novelas ganadoras y la presente edición

Este año, el presente volumen recoge todas las novelas ganadoras del PREMIO UPC DE NOVELA CORTA DE CIENCIA FICCIÓN 1992. Como miembro del jurado, puedo dar fe del elevado nivel medio de las narraciones presentadas a concurso, cuyo número ha sido francamente superior al de la edición de 1991. En mi opinión, algunas de las novelas finalistas mencionadas en el acta del jurado merecerían también ser conocidas por el público lector. Sé que la UPCF está estudiando la posibilidad de publicar alguna de las finalistas y, en caso de que así ocurriera, recomiendo al lector que les preste atención (de nuevo, BEM puede ser imprescindible para tener noticias del hecho).

En realidad el jurado, si bien tuvo fácil la decisión unánime sobre el primer premio (NAVES EN LA NOCHE de Jack McDevitt) y también la selección del premio a un miembro de la UPC (¿QUIÉN NECESITA EL PANGLÓS? de Antoni Olivé), tuvo mayores problemas para decidir el segundo premio que, finalmente, recayó con todos los honores y merecimientos en PUEDE USTED LLAMARME BOB, SEÑOR, de Mercè Roigé.

Jack McDevitt no es un desconocido para el lector español de ciencia ficción. Precisamente en esta misma colección NOVA ciencia ficción se han publicado sus dos primeras novelas EL TEXTO DE HÉRCULES (NOVA ciencia ficción, número 26) y UN TALENTO PARA LA GUERRA (NOVA ciencia ficción, número 53). Su tercera novela The Engines of God, está a punto de aparecer en el mercado estadounidense. EL TEXTO DE HÉRCULES obtuvo la mención especial en el premio Philip K. Dick y el premio Locus a la mejor primera novela de 1986.

Jack McDevitt nació en la localidad norteamericana de Filadelfia en 1935 y, en el transcurso de su vida, ha sido oficial de la marina, taxista y funcionario de aduanas. Gran aficionado al ajedrez, en la actualidad trabaja como responsable en la formación de directivos del Servicio de Aduanas de Estados Unidos y vive con su esposa Maureen y sus tres hijos, Meredith, Scott y Christopher, en la pequeña ciudad de Brunswick, en el estado norteamericano de Georgia.

Uno de sus primeros relatos, Cryptic, fue finalista del Nebula en 1984 y The Fort Moxie Branch fue finalista de los premios Hugo y Nebula en 1989, Precisamente NAVES EN LA NOCHE, la narración ganadora del Premio UPC 1992, es la cuarta de sus historias ambientadas en Fort Moxie, una pequeña ciudad en la frontera entre Canadá y Estados Unidos. El mismo McDevitt cuenta que, entre 1975 y 1982, siendo funcionario de aduanas, vivió en Pembina, en Dakota del Norte, una ciudad que viene a ser el modelo para Fort Moxie. En palabras de McDevitt: «durante la noche, en la estación fronteriza, justo al norte de Pembina, uno puede mirar hasta el horizonte a través de una oscura pradera completamente intocada por luz artificial de ningún tipo. Tal como ya he escrito en algún sitio, era posible estar ahí de pie y sentir el planeta girar. Nunca he estado en ningún sitio que pareciera tan natural para apariciones metafísicas».

Ése es el ambiente que se respira en NAVES EN LA NOCHE, una maravillosa y poética historia sobre el encuentro de seres solitarios, rotundamente distintos, pero con la inteligencia y la sensibilidad como rasgos comunes. Una verdadera obra maestra. Fernando Bendala, en una inteligente crítica publicada en el BEM, número 30, desentraña algunas de las claves de NAVES EN LA NOCHE que, en su opinión, «refleja el proceso de madurez de un escritor sólido que, sin estar consagrado todavía en su país, es capaz de dejar huella en todo aquel que quiera hallar en una novela corta elementos de reflexión que susciten el sentido de la maravilla». No cesan aquí las alabanzas a NAVES EN LA NOCHE por parte del especialista de BEM: «la novela, hay que decirlo, es encantadora y tiene una sensibilidad que me hizo recordar Alas nocturnas de Robert Silverberg. El argumento es similar a otras obras de McDevitt y su base es el encuentro de una persona solitaria con un extraterrestre, el Viajero, al que sólo el protagonista puede ver y la relación que se crea entre ambos… hasta que se tienen que separar».

Poco hay que añadir aquí por mi parte, sólo recordar que se trata, efectivamente, de una narración sobre el amor y que está presidida por una delicadeza y una sensibilidad que quienes hemos tenido la oportunidad de conocer en persona a Jack McDevitt hemos asociado inmediatamente a su propia delicadeza y sensibilidad y, evidentemente, a su gran humanidad.

Una última aclaración: Ships in the night, que hemos traducido literalmente, es una expresión coloquial que se emplea para describir a personas que están solas y que, en un momento determinado, se cruzan en la noche, comparten unos instantes y luego siguen sus caminos. Con la ayuda de Fernando Bendala estuvimos tentados de utilizar para la edición española el título «Pájaros volanderos» pero, finalmente, he decidido mantener la traducción literal del original inglés que ha sido la difundida por la prensa al hablar del Premio UPC 1992.

Para concluir, no es un tópico decir que el PREMIO UPC DE NOVELA CORTA DE CIENCIA FICCIÓN 1992 y esta colección se honran con la elevada calidad de NAVES EN LA NOCHE, verdadero hito que será difícil de superar. Pero la emoción que produce la lectura de NAVES EN LA NOCHE es sólo un pálido reflejo de lo que representó para algunos de nosotros conocer en persona a alguien tan entrañable como Jack. Madurez, sensibilidad, modestia y humildad son algunos de los rasgos de carácter que adornan su gran humanidad.

Si la narración ganadora del PREMIO UPC DE NOVELA CORTA DE CIENCIA FICCIÓN 1992 fue algo excepcional, también lo fue el nivel medio de las finalistas, de entre las cuales el jurado seleccionó PUEDE USTED LLAMARME BOB, SEÑOR, de Mercè Roigé, como la merecedora de la mención especial del jurado.

Mercè Roigé es una joven barcelonesa de veintinueve años que trabaja como secretaria en una multinacional de informática. PUEDE USTED LLAMARME BOB, SEÑOR es su primera novela, aun cuando su afición a la ciencia ficción parece provenir de lejos. Mercè comenta que, ya a los siete u ocho años, creó su primer personaje de ficción en un tebeo que tituló Aventura del marciano Wee-Wee. Según parece, el anuncio de la convocatoria del premio UPC sirvió como excusa para desarrollar un argumento en torno a una idea escrita hacía años y que reposaba en el fondo de un cajón. Esa idea se convirtió en «la historia de un robot que busca su pasado y huye de donde está» en escueta caracterización de la autora que oculta así el punto esencial del desenlace de la narración.

Obviamente, Roigé se declara admiradora de Isaac Asimov pero también de Philip K. Dick. Se reconoce como una gran amante del cine y se identifica con la generación que creció con la saga de La guerra de las galaxias, de George Lucas. Entrevistada por Fernando Bendala para BEM, Roigé confiesa su afición por la novela histórica y su debilidad por La joya de la Corona, que declara haber leído cuatro o cinco veces tanto en castellano como en inglés.

PUEDE USTED LLAMARME BOB, SEÑOR es una amena y entretenida historia sobre un robot a la busca de su propia esencia oculta tal vez en su pasado. Una narración de factura clásica que no decepciona y que recuerda alguna de las tradicionales narraciones de los años dorados de la ciencia ficción.

Para finalizar, el volumen incluye ¿QUIÉN NECESITA EL PANGLÓS?, la novela de Antoni Olivé, ganadora del premio especial a los miembros de la UPC que concurrían al certamen. Contrariamente a lo sucedido en 1991, incluso en este apartado las narraciones presentadas en 1992 tuvieron un interesante nivel. El jurado mostró total unanimidad en preferir, sin ningún tipo de duda, la narración de Olivé que, con toda seguridad, habría merecido también la atención del jurado en el concurso general.

Antoni Olivé es catedrático del departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos (LSI) de la UPC y ha sido, durante los últimos años, decano de la Facultad de Informática de la UPC. Es una autoridad muy reconocida en el ámbito mundial en su esfera de especialidad: los sistemas de información. Su primer contacto a fondo con la ciencia ficción, además de la inevitable lectura de Asimov, fue su actuación como director de mi propia tesis doctoral en torno a la Informática y la Ciencia Ficción. Según el mismo Olivé reconoce, a partir de ahí le empezó a gustar el tema. Tal vez por ello, su narración es una muestra genuina y autóctona de un interesante y polémico «¿Qué sucedería si…?» de inmediata aplicación a nuestra sociedad.

Preocupado por los problemas de la lengua, la cultura y la sociedad catalanas, Olivé ha escrito (en catalán, evidentemente) una intencionada especulación sobre el invento de un traductor portátil universal en una sociedad, la catalana, en permanente conflicto lingüístico. Ese traductor, el panglós citado en el título, es para Olivé: «un traductor automático, portátil y perfecto. Consta de unos auriculares y de un micrófono y al hablar por ese micrófono, lo dicho sale por los auriculares en cualquier lengua que uno quiera. Y al revés, el panglós traduce lo que capta a la propia lengua del oyente. La novela es una reflexión en forma literaria de lo que pasaría en un país en conflicto lingüístico el día que se inventara ese aparato».

Para ello, Olivé (de quien me consta su gran capacidad y voluntad de trabajo) se preocupó de documentarse sobre otros departamentos de la UPC y ambientó el descubrimiento del panglós en el departamento de Teoría de la Señal de la misma UPC, aunque algunos podemos reconocer también rasgos y personajes del departamento LSI al que está adscrito el mismo Olivé.

Porque, además de una sorprendente (¿y lógica?) Barcelona de mediados del siglo XXI, ¿QUIÉN NECESITA EL PANGLÓS? de Olivé nos lleva de la mano por la vida cotidiana de un departamento universitario y por la actividad investigadora, que él conoce tan bien, de un prestigioso catedrático. Hace con ello realidad la frase de Aldiss antes citada: «a menos que un escritor decida escribir meramente fantasía, es importante para él o ella comprender el mundo en que vive». Olivé se preocupa por el mundo en que vive y por alguno de los problemas de la sociedad en que desenvuelve su actividad como investigador y profesor. Algo parecido a lo que hacen otros profesores universitarios ya activos en la ciencia ficción mundial como Benford, Vinge o Cramer.

Estoy convencido de que la argumentación central de la narración puede sorprender a muchos lectores no conscientes de la realidad lingüística en países de deseado u obligado bilingüismo. Las tesis de Olivé, transparentes en la narración, son unas de las posibles en el ambiente cotidiano de la Cataluña moderna. Sólo por eso, aun sin los elementos «cienciaficcionísticos» de la narración, la aportación de Olivé esta llamada a dejar huella en la ciencia ficción española.

Jack McDevitt se enteró de la convocatoria del Premio UPC 1992 por una carta en el Boletín de la SFWA (Asociación de escritores norteamericanos de ciencia ficción), Mercè Roigé lo supo por una reseña aparecida en la revista DUNIA, y Antoni Olivé por informaciones de la propia universidad. Caminos dispares que vienen a mostrar la multiplicidad de vías con las cuales el PREMIO UPC DE CIENCIA FICCIÓN, como se llamará en el futuro, da a conocer su existencia. Una existencia que, en expresión de Brian W. Aldiss, le convertirá sin ninguna duda en «el premio más importante de la ciencia ficción en Europa». Que así sea.