Introducción
El otro día estaba en un Starbucks y me encontré a un amigo que no había visto en años. Aunque me dio gusto verlo, me sorprendió encontrarlo trabajando como barista.
—¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí? —le pregunté.
—Como cinco meses —me contestó mientras tomaba mi orden.
—¿Qué sucedió? —volví a preguntar.
—Bueno, perdí mi empleo después de la caída de la bolsa en 2007. Encontré otro pero ese también lo perdí un poco más adelante. Finalmente, después de gastar todo el dinero para el retiro y nuestros ahorros, terminamos perdiendo la casa. Simplemente no pudimos mantenernos a flote —me explicó—. Pero no te preocupes, hemos estado trabajando, no estamos desempleados. Mi esposa y yo tenemos empleo, es solo que no estamos haciendo mucho dinero, así que, para ganar unos cuantos dólares más, trabajo aquí, en el Starbucks. Me entiendes, ¿no? Para subir un poquito el nivel —me dijo riéndose a todo pulmón.
Entonces me hice a un lado para que los clientes que estaban formados detrás de mí pudieran ordenar y le pregunté:
—¿Y entonces qué estás haciendo para tu futuro?
—Volví a la escuela para estudiar otra maestría. Digamos que es divertido volver a estudiar, incluso tomo algunas clases con mi hijo. Él está tratando de conseguir su primer título de maestría.
—¿La escuela la pagas con préstamos estudiantiles? —inquirí.
—Ajá. ¿Qué más podríamos hacer? Sé que esos préstamos son malignos y que voy a tener que trabajar por el resto de mi vida tan solo para poder pagar el mío. Mi hijo tendrá un poco más de tiempo para pagar el suyo, pero si queremos conseguir empleos mejor pagados, tenemos que tener más educación. Tenemos que hacer dinero y ganarnos la vida, y por eso estamos en la escuela.
Pagué el café y me entregaron un vaso humeante. Cuando le ofrecí una propina a mi amigo, él se negó a recibirla… y sé bien por qué lo hizo, así que solamente le deseé buena suerte y salí del lugar.
La Primera parte de este libro es sobre el pasado y, más específicamente, sobre cómo nos metimos en esta crisis económica global.
George Orwell lo escribió en su libro 1984: «En un tiempo de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario».