Capítulo nueve


Lo opuesto a«
Ve a la escuela»


La esencia de todo lo que tiene éxito, es la integridad.

—R. Buckminster Fuller.


Cuando regresé a Hawái de Vietnam en 1973, me quedé de base en la Estación Aérea del Cuerpo de Marina en Kaneohe. Mi contrato con el Cuerpo de Marina todavía duraría un año y medio más, pero decidí visitar a mis dos padres para pedirles sugerencias sobre lo que debería hacer cuando terminara. Me encantaba volar y me encantaba la Marina, pero la guerra había llegado a su fin y era momento de que yo siguiera adelante.

Mi padre pobre me sugirió regresar a la escuela, estudiar una maestría y, posiblemente, un doctorado más adelante.

Mi Padre Rico me aconsejó asistir a seminarios sobre inversión en bienes raíces.

Este es un ejemplo de los opuestos en la educación. A continuación verás un estado financiero que ilustra las diferencias.

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Mi padre pobre me recomendó volver a la escuela para conseguir un empleo bien pagado y un cheque de nómina en el ámbito corporativo estadounidense. Me recomendó que trabajara por dinero en la columna de ingreso.

Mi padre rico me recomendó aprender a usar la deuda para adquirir activos que generaran flujo de efectivo exento de impuestos.

Tomé las sugerencias de ambos y me inscribí en el programa de maestría de la Universidad de Hawái y en un seminario de tres días sobre inversión en bienes raíces. Después de terminar el seminario y comprar el primer «activo» que me generó flujo de efectivo, abandoné la maestría. Tenía 26 años y empezaba a comprender las diferencias entre cheque de nómina y flujo de efectivo; y entre deuda e impuestos.

P: ¿Cuál es la diferencia entre estas opciones?

  1. Ser empleado, tener una maestría, ascender por la escalera corporativa y trabajar a cambio de cheques de nómina, bonos y un portafolio repleto de activos en papel.
  2. Ser empresario, echar a andar negocios, invertir en bienes raíces y trabajar para crear activos que produzcan flujo de efectivo.

R: Hay muchas diferencias.

1.Jubilación temprana.

Kim tenía 37 y yo tenía 47 años cuando alcanzamos la libertad económica. Como ya lo mencioné anteriormente, cuando dimos nuestro salto de fe en 1984, yo debía más de 800 000 dólares por las pérdidas de mi negocio de carteras de nailon. Sin embargo, para 1994 ya éramos libres en el aspecto económico, y dudo mucho que lo hubiésemos podido lograr de no ser por lo que aprendí en ese seminario de tres días.

En diez años construimos un negocio de educación financiera, pagamos la mayor parte de mi deuda anterior y adquirimos suficiente flujo de efectivo de nuestras inversiones en bienes raíces para ya no tener que trabajar.

Mi libro Retírate joven y rico, es una crónica de ese proceso de diez años.

 

2.Deuda e impuestos.

La principal ventaja que tienen los bienes raíces por encima de los activos en papel —riqueza terciaria como acciones, bonos, fondos mutualistas y ahorros—, es el poder que brindan la deuda y los impuestos. Dicho llanamente, si inviertes en activos en papel, la deuda y los impuestos te empobrecen. Pero si inviertes de manera profesional en bienes raíces, estos mismos elementos pueden volverte rico.

 

3.Estabilidad financiera.

Cada vez que hablo con grupos de gente sobre la próxima caída del mercado de valores, de inmediato me doy cuenta quién ha invertido ahí. En ese momento puedo ver el futuro de quienes dependen de la riqueza de los instrumentos en papel.

Si alguien me pregunta por qué no estoy preocupado, le recuerdo que buena parte de mi riqueza está conformada por bienes raíces.

Cuando me preguntan si el precio de mis bienes raíces no se desplomará con la caída, les recuerdo que mis complejos de departamentos están cerca de empleos que no se ven afectados por los problemas del mercado de valores. La mayoría de nuestros departamentos están importantes ciudades industriales como Houston y Oklahoma, o cerca de hospitales, universidades y grandes compañías de seguros. El precio del petróleo puede subir o bajar, pero el flujo de efectivo de las personas a quienes les rentamos los departamentos sigue llegando.

 

A la gente de mis conferencias le recuerdo lo que sucedió con los bienes raíces de ciudades como Detroit cuando la industria automovilística sufrió un colapso. Los inmuebles se desplomaron a la par de la industria. Actualmente, en Detroit se están demoliendo casas vacías. Una vez más, adiós a la suposición de que una casa puede ser un activo.

Lo que puedes aprender aquí, es que los bienes raíces solo valen tanto como los empleos cercanos a la propiedad.

Si la industria de servicios financieros colapsa, se verán afectados los carísimos bienes raíces de ciudades como Nueva York, Londres, Shanghái y Tokio.

La mayoría de la gente necesita un lugar para vivir, y si no puede pagar por él, a menudo el gobierno subsidia las rentas.

Estas son varias de las razones por las que los bienes raíces resultan menos afectados en las caídas del mercado de valores, y tan solo algunas de las cosas que aprendí en el seminario de inversión en bienes raíces de tres días que tomé en 1973.

Si hubiera seguido estudiando la maestría y luego hubiera conseguido un empleo bien pagado en el ámbito corporativo, muy probablemente ahora sería un ejecutivo de mandos medios preocupado porque algún trabajador más joven familiarizado con la tecnología moderna y dispuesto a trabajar por menos, me quitara mi puesto. Y tal vez viviría temeroso de que una caída de la bolsa de valores aniquilara mis ahorros para el retiro.

Pero en lugar de eso, cada vez que los mercados de valores y bienes raíces caen, como sucedió en 2007, yo me vuelvo más rico porque puedo comprar más inmuebles a través de la deuda, incrementar mi flujo de efectivo y pagar menos impuestos.

Estas son algunas de las ventajas de ver el lado opuesto de la educación.

UNA ENSEÑANZA DE FULLER

En una de sus conferencias, Fuller habló sobre la palabra «integridad». En su opinión, las cosas que tenían integridad «mantenían su forma». Nos dijo, por ejemplo, que un triángulo era la última figura que todavía tenía integridad.

Mientras hablaba comprendí mejor por qué mi Padre Rico tenía más dinero que mi padre pobre a pesar de que este había estudiado un doctorado.

Esta es mi interpretación de la plática de Fuller acerca de la forma en que la integridad se aplica a la educación.

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Chicos en universidades: Muchos estudiantes salen de las escuelas sin la preparación necesaria para enfrentar el mundo real porque, sencillamente, no cuentan con educación profesional.

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Muchos tienen que volver a la escuela para obtener educación profesional.

Padre Pobre: Mi padre pobre solo tenía dos de los tres puntos del triángulo.

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Mi padre pobre tenía dones académicos y contaba con educación profesional como maestro, pero como carecía de educación financiera, el dinero prácticamente se le escurría entre los dedos.

Padre Rico: Mi padre rico tenía los tres tipos de educación.

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En lugar de ir a la universidad o a una escuela profesional, Padre Rico asistía a entre dos y cuatro seminarios al año. Los seminarios siempre eran de negocios e inversión, y se impartían los fines de semana.

Así pues, en lugar de obtener una maestría en 1973, seguí el camino educativo de mi padre rico. En 1996, Kim y yo ya habíamos alcanzado la libertad financiera y fundamos The Rich Dad Company para ofrecer seminarios, productos educativos, entrenamiento y programas de asesoría personalizada sobre actividades empresariales e inversión, a personas que deseaban la libertad financiera más que la «seguridad» de un empleo.

LECCIONES PARA TU SEGUNDA OPORTUNIDAD

Si vuelves a la escuela, tienes que saber la diferencia entre un cheque de nómina y el flujo de efectivo porque, en lo que se refiere a la educación, son conceptos opuestos.

La educación financiera es… La cara opuesta de la moneda.

En la escuela solo aprendes a trabajar para obtener dinero.

La educación financiera te enseña a adquirir activos que generan flujo de efectivo.