Es inútil

Es inútil.

Inútil que a estas fechas

nos empiece a dar pena de la rosa y el pájaro,

inútil que encendamos velas por los pasillos,

inútil que nos prohíban nada,

no hablar por ejemplo,

comer carne,

beber libros,

bajarnos sin pagar en el tranvía,

querer a varios seres,

fumar yerbas,

decir verdades,

amar al enemigo,

inútil es que nos prohíban nada.

En los diarios vienen circulares,

papeles hay pegados en la esquina

que prohíben comer pájaros fritos;

¡y no prohíben comer hombres asados,

con dientes de metralla comer hombres desnudos!

¿Por qué prohíben pájaros los mismos que consienten

ejecutar el séptimo y el quinto mandamiento?

Tampoco han prohibido los niños en la guerra

y se los sigue el hombre comiendo en salsa blanca.

La “Protectora de Animales” está haciendo el ridículo.

Tampoco han prohibido comer las inocentes pescadillas,

los tiernos y purísimos corderos,

las melancólicas lubinas,

las perdices,

y qué me dices

de Mariquita Pérez

que la compran abrigos de seiscientas pesetas

habiendo tanta niña sin muñeca ni ropa,

los enfermos trabajan,

los ancianos ejercen,

el opio en tal café puede comprarse,

la juventud se vende,

todo esto está oficialmente permitido,

comprended y pensad nada se arregla con tener buenos

/sentimientos,

hay que tener arranque y ganas de gritar:

—¡Mientras haya guerras comeré pájaros fritos!

(De: Garra de la guerra, Ed. Media Vaca, 2004)