XI
Los siete siguientes ejercicios los emplean preferentemente los yoguis para fortalecer los pulmones, músculos, ligamentos, alveolos pulmonares, etcétera.
Son muy sencillos, pero maravillosamente eficaces.
Que su sencillez no disminuya el interés que merecen, pues son el resultado de cuidadosos experimentos por parte de los yoguis y la esencia de numerosos ejercicios muy complicados, de cuyos pormenores hemos prescindido.
1° Respiración retenida
Es muy importante ejercicio que propende a fortalecer y desarrollar los músculos respiratorios, así como los pulmones, y su frecuente práctica propenderá también a ensanchar el pecho.
Los yoguis han observado que no sólo para los órganos respiratorios, sino también para los de nutrición, sistema nervioso y hasta para la misma sangre es muy útil retener ocasionalmente la respiración, después de llenos los pulmones con una respiración completa.
Han comprobado que la suspensión ocasional de la respiración favorece la purificación del aire que ha quedado en los pulmones provenientes de las inhalaciones anteriores, y oxigena más completamente la sangre.
Saben también que la respiración así retenida reúne todos los desperdicios, y que cuando se exhala el anhídrido carbónico con el vapor de agua entrañan los desechos y quedan limpios los pulmones de la misma manera que un purgante eficaz y no muy drástico limpia los intestinos.
Los yoguis recomiendan este ejercicio en diversos trastornos del estómago, hígado y sangre.
Sostienen también que con frecuencia cura el mal aliento, procedente muchas veces de pulmones mal ventilados.
Recomendamos a los estudiantes presten mucha atención a este ejercido, porque es valiosísimo.
Las siguientes instrucciones darán clara idea de la manera de practicarlo:
1° De pie y con el cuerpo erguido.
2º Inhalar una respiración completa.
3° Retener el aire tanto tiempo como sea posible, pero sin violencia.
4° Exhalar vigorosamente por la boca.
5° Practicar la respiración purificadora.
Al principio sólo se puede retener la respiración breves instantes, pero con un poco de práctica será cada vez más fácil y duradera la retención.
Puede tenerse un reloj a la vista para apreciar los resultados que se vayan obteniendo.
2° Estimulación de las células pulmonares
El objeto de este ejercido es estimular las células de aire o alveolos de los pulmones, pero los principiantes no deben practicarlo con exceso ni con demasiado vigor.
Puede producir al principio un poco de mareo que se disipará suspendiendo el ejercicio y dando un corto paseo.
1º De pie y con el cuerpo erguido y manos en los costados.
2° Inhalar muy despacio y gradualmente.
3° Mientras se inhala, golpear suavemente el pecho con la punta de los dedos, recorriéndolo continuamente en toda su extensión.
4° Cuando los pulmones estén llenos se retiene la respiración y se golpea el pecho con las palmas de las manos.
5° Practicar la respiración purificadora.
Este ejercicio estimula y tonifica todo el organismo y es una práctica yogui muy conocida. Muchas células de aire de los pulmones pierden su actividad a causa de una respiración incompleta y a menudo casi llegan a atrofiarse.
Quien haya respirado incompletamente durante varios años, no encontrará fácil poner en actividad inmediatamente por la respiración completa las inactivas células de aire, pero este ejercicio le ayudará eficazmente a conseguir el apetecido resultado.
Merece que se le estudie y practique.
3° Dilatación de las costillas
Hemos explicado que las costillas están fijas por cartílagos que admiten considerable dilatación.
En la respiración normal las costillas desempeñan un papel importante y conviene darles ocasionalmente un poco de ejercido especial para conservar su elasticidad.
La costumbre que tienen muchos occidentales de estar de pie o sentados en posturas forzadas, puede menoscabar la elasticidad de las costillas.
Este ejercido es muy eficaz para evitar y combatir tal efecto:
1º De pie y con el cuerpo erguido.
2° Colocar las manos en cada lado del cuerpo, debajo y tan cerca de los sobacos como sea posible, con los dedos pulgares dirigidos hada la espalda, las palmas sobre los costados del pecho y los dedos sobre su frente.
3° Inhalar una respiración completa.
4° Retener el aire por corto tiempo.
5° Después se comprimen suavemente los lados y se exhala al mismo tiempo.
6° Practicar la respiración purificadora.
Este ejercido debe practicarse moderada y precavidamente.
4º Expansión del pecho
El pecho está muy expuesto a deprimirse a causa de la inclinación del cuerpo hacia adelante y hada abajo a que obliga la ordinaria labor de la mayoría de profesiones sedentarias. Este ejercido es muy eficaz para restablecer las condiciones naturales y obtener la normal y saludable expansión del pecho:
1º De píe y con el cuerpo erguido.
2º Inhalar una respiración completa.
3° Retener el aire.
4º Extender los brazos hada adelante, con los puños cerrados y al nivel de los hombros.
5º Llevar los puños vigorosamente hacia afuera hasta que formen línea recta con los hombros.
6° Después volver a la 4.a posición y de ésta a la 5.a Se repite varias veces.
7º Exhalar vigorosamente por la boca.
8º Practicar la respiración purificadora.
Hágase este ejercicio con prudencia, evitando toda exageración.
5° Ejercicio en marcha
1º Caminar con paso mesurado, la cabeza alta, la barba entrada ligeramente y los hombros atrás.
2º Inhalar una respiración completa contando mentalmente hasta ocho, un número a cada paso, y haciendo que la inhalación dure el tiempo invertido en los ocho pasos.
3º Exhalar lentamente por las fosas nasales, contando como anteriormente hasta ocho, un número a cada paso.
4º Descansar entre respiraciones sin detener la marcha, contando hasta ocho, un número por paso.
5° Repetir hasta notar cansancio. Entonces, descansar un momento y reanudar el ejercicio cuando plazca.
Se efectúa varias veces al día.
Algunos yoguis modifican este ejercicio, reteniendo la respiración mientras cuentan 1, 2, 3, 4, y exhalando después, contando 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8.
Puede seguirse el procedimiento que más agrade
6° Ejercicio matinal
1° De pie, con el cuerpo erguido y en actitud militar, cabeza alta, la vista al frente, hombros atrás, rodillas firmes y manos en los costados.
2° Levantar lentamente el cuerpo sobre las puntas de los pies, inhalando una respiración completa, lenta y vigorosamente.
3º Retener la respiración algunos segundos, conservando la misma posición.
4° Bajar lentamente a la primera posición, exhalando despacio al mismo tiempo el aire por las fosas nasales.
5º Practicar la respiración purificadora.
6° Repetir varias veces el ejercicio empleando alternativamente la pierna derecha o la izquierda.
7° Para estimular la circulación
1º De pie y con el cuerpo erguido.
2? Inhalar una respiración completa y retenerla.
3° Inclinarse ligeramente hacia adelante y agarrar un bastón con energía y firmeza, poniendo gradualmente toda la fuerza en apretar el bastón.
4° Dejar de oprimir el bastón, volver a la primera posición y exhalar lentamente.
5º Repetir varías veces.
6º Terminar con la respiración purificadora.
Este ejercicio puede verificarse sin emplear materialmente el bastón, con sólo la fuerza de voluntad para ejercer la presión en un bastón imaginario, pues lo importante es el esfuerzo.
Los yoguis practican predilectamente este ejercicio para activar la circulación, conduciendo la sangre arterial a las extremidades y retomando la sangre venosa al corazón y a los pulmones, para que reciban el oxígeno inhalado con el aire y cumpla debidamente sus purificadores efectos.
En casos de circulación defectuosa, no hay bastante sangre en los pulmones para absorber todo el oxígeno inhalado, y el organismo no obtiene todo el provecho posible de la respiración mejorada.
Particularmente en estos casos, conviene practicar este ejercido ocasionalmente, acompañado de la respiración completa.