Prefacio
—¡LLORÓN!
—¡Miedica!
—¡No seas aguafiestas!
¿Ecos del pasado? Por no hablar de la
consabida advertencia: «eres demasiado sensible».
Si usted fuera como yo, habría escuchado
muchas de estas cosas, y le habrían hecho sentirse ciertamente
diferente. Yo estaba convencida de adolecer de un defecto fatal que
debía ocultar y que me condenaba a una vida de segunda clase;
pensaba que en mí había algo que estaba mal
Pero lo cierto es que hay algo que está muy
bien en usted y en mí. Si da una respuesta verdadera a catorce o
más de las preguntas del auto examen que aparece en la página 20, o
si siente que se le ajusta bien la descripción detallada que
aparece en el capítulo 1 (el mejor examen, de hecho), entonces es
usted un ser humano de una clase especial, una persona altamente
sensible, algo que a partir de aquí llamaremos PAS. Entonces este
libro está hecho para usted.
Tener un sistema
nervioso sensible es normal, es un rasgo básicamente neutro.
Probablemente, usted lo haya heredado. Sucede en alrededor del 15
al 20 % de la población. Significa que es usted consciente de cosas
muy sutiles de su entorno, una gran ventaja en muchas situaciones.
También significa que se ve abrumado más fácilmente cuando está
sometido durante mucho tiempo a un entorno altamente estimulante,
bombardeado con imágenes y sonidos hasta que se siente exhausto y
con él sistema nervioso alterado. De modo que, ser sensible tiene
sus ventajas y sus inconvenientes.
Sin embargo, en nuestra cultura, no se
considera como algo ideal tener este rasgo, y es posible que esto
cause un impacto importante sobre usted. Puede que padres y
profesores bienintencionados hayan intentado ayudarlo a
«superarlo», como si se tratara de un defecto. El resto de niños no
siempre se comportaría tan bien con usted. Y, ya en la edad adulta,
es probable que le haya resultado difícil encontrar la carrera y
las relaciones adecuadas, así como cierto nivel de autoestima y
confianza en sí mismo.
Lo que este libro le ofrece
Este libro le va a proporcionar la
información básica y detallada que usted necesita acerca de este
rasgo suyo, datos que no se hallan en ninguna otra parte. Es el
resultado de cinco años de investigación, de profundas entrevistas,
de experiencias clínicas, de cursos y de consultas individuales con
centenares de PAS, y de una cuidadosa lectura entre líneas de lo
que la psicología ha aprendido acerca de este rasgo, pero sin tener
conciencia de ello. En los tres primeros capítulos, aprenderá todos
los factores básicos acerca de su cualidad y de cómo manejar la
sobreestimulacion y la sobreactivación de su sistema
nervioso.
Más tarde, este libro tomará en
consideración el impacto de su sensibilidad sobre su historia
personal, su carrera, sus relaciones y su vida interior. Se
centrará en las ventajas que quizá le hayan pasado inadvertidas,
además de ofrecerle sugerencias acerca de los problemas típicos a
los que suelen enfrentarse las PAS, tales como la timidez o las
dificultades para encontrar el tipo de trabajo adecuado.
Estamos a punto de emprender algo parecido a
un viaje. La mayoría de las PAS a las que he ayudado con la
información que contiene este libro me han dicho que su vida ha
cambiado de un modo radical, y me han pedido que se lo diga a
usted.
Unas palabras para el sensible, pero no
tanto
En primer lugar, si usted ha tomado este
libro porque es usted padre, pareja o amigo de una PAS, le damos la
más cálida de las bienvenidas: las relaciones que mantiene usted
con su PAS mejorarán enormemente.
En segundo lugar, en una encuesta telefónica
realizada a trescientas personas de todas las edades, elegidas al
azar, se descubrió que aunque un 20 % eran sumamente o bastante
sensibles, otro 22 % eran moderadamente sensibles. Aquellos de
ustedes situados en esta categoría de moderadamente sensibles se
beneficiarán asimismo de este libro.
Dicho sea de paso, el 42 % de los
encuestados respondieron que no eran sensibles en modo alguno, lo
cual explica por qué las personas altamente sensibles pueden llegar
a sentirse tan completamente fuera de lugar con una gran parte del
mundo. Y, naturalmente, ése es el segmento de la población que pone
la radio a todo volumen o que hace sonar su claxon en las
calles.
Además, se puede decir sin riesgo a
equivocarse que todo el mundo puede llegar a ser altamente sensible
en ocasiones; por ejemplo, después de un mes en soledad en una
cabaña en las montañas. Y todo el mundo se vuelve más sensible con
los años. De hecho, la mayoría de las personas, lo admitan o no,
tienen probablemente una faceta altamente sensible que termina
emergiendo en determinadas situaciones.
Y algunas cosas que decir a las no PAS
A veces, las no PAS se sienten marginadas y
heridas ante la idea de que somos diferentes de ellas, y quizá
pueda parecerles que nos creemos mejores de algún modo. Las
personas que no son PAS dicen: «¿Estás queriendo decirme que no soy
sensible?». Un problema es que «sensible» significa también ser
comprensivo y considerado. Tanto las PAS como las no PAS pueden
tener estas cualidades, que se optimizan cuando nos sentimos bien y
estamos alerta ante lo sutil. Cuando están en calma, las PAS pueden
llegar a disfrutar de 1a ventaja de percibir hasta los matices más
delicados. Sin embargo, sobreactivadas, un estado frecuente en las
PAS, somos cualquier cosa menos comprensivas y sensibles, dado que
nos sentimos abrumadas, agobiadas y sentimos la necesidad de estar
solas. En cambio, sus amistades no PAS son ciertamente más
comprensivas con los demás en situaciones enormemente
caóticas”
Medité durante mucho tiempo en cómo llamar a
este rasgo. Sabía que no quería repetir el error de confundirlo con
la introversión, la timidez, la inhibición y todos esos términos
tan poco afortunados que nos han impuesto otros psicólogos. Ninguno
de ellos capta los aspectos neutros de esta cualidad, y mucho menos
los positivos. Sin embargo, «sensibilidad» expresa el hecho neutro
de una mayor receptividad a la estimulación de modo que me pareció
que había llegado el momento de hacer algo frente a esa tendencia
contraria a las PAS, utilizando un término que podríamos tomar a
nuestro favor.
Por otra parte, ser «altamente sensible» no
deja de ser positivo hasta cierto punto. Ahora, estando aquí
sentada, en mi casa, escribiendo este libro, en un momento en que
nadie está hablando acerca de este rasgo, tengo que advertir que
este libro va a generar más de un comentario gracioso y de una
broma dolorosa acerca de las PAS. Existe una tremenda energía
psicológica colectiva en torno a la idea de ser sensible, casi
tanta como la que hay en torno a los temas de género, con los
cuales se suele confundir la sensibilidad. (Son tantos los niños
como las niñas que nacen sensibles, pero se supone que los hombres
no poseen esta cualidad y las mujeres sí, y ambos géneros pagan un
alto precio por esta confusión.) De modo que prepárese para ello.
Proteja tanto su sensibilidad como su recién «acida, comprensión
acerca de ella no hablando en modo alguno del tema cuando no
parezca prudente hacerlo.
En vez de eso, alégrese de saber que hay
muchas personas por ahí con una mentalidad similar a la suya. Aún
no nos habíamos puesto en contacto, pero ahora lo estamos, y tanto
nosotros como nuestra sociedad saldremos ganando con ello. En los
capítulos 1, 6 y 10 comentaré con cierta extensión la importante
función social de las PAS.
Lo que usted necesita
Me he dado cuenta de que las PAS se
benefician de un enfoque cuádruple, que seguiremos a lo largo de
los capítulos de este libro.
1. Conocimiento de sí mismo. Conviene que
comprenda lo que significa ser una PAS, y conviene que lo comprenda
muy bien. Y también cómo encajaron sus demás cualidades y cómo le
han afectado a usted las actitudes negativas de nuestra sociedad.
Después, convendrá que conozca muy bien su cuerpo sensible. No siga
ignorando su cuerpo por parecerle poco cooperativo o débil.
2. Reestructuración. Conviene que
reestructure activamente gran parte de su pasado a la luz de la
conciencia de saber que vino a este mundo con una sensibilidad muy
alta. Muchos de sus «fracasos» eran inevitables, debido a que ni
usted, ni sus padres, ni sus profesores, ni sus amigos, ni sus
colegas le comprendían. La reestructuración del modo en que
experimentó su pasado lo puede llevar a una autoestima sólida, y la
autoestima es especialmente importante para las PAS, pues disminuye
nuestra sobreactivación ante situaciones nuevas, y. por ende,
altamente estimulantes. Sin embargo, la reestructuración no es
automática. Ésta es la razón por la cual incluyo «actividades» que
conllevan una reestructuración al final de cada capítulo.
1. Sanación. Si aún no lo ha hecho, conviene
que comience a sanar sus heridas más profundas. Era usted muy
sensible en su infancia: los problemas en la familia y en la
escuela, las enfermedades infantiles y todo lo demás lo afectaban a
usted más que a los demás. Por otra parte, era usted diferente del
resto de los niños, y es muy probable que sufriera por ello.
Las PAS, en especial, puede que se retraigan
del trabajo interno necesario para sanar las heridas del pasado, al
ser conscientes de los sentimientos tan intensos que pueden
emerger; las precauciones y la lentitud están justificadas, pero se
estará engañando a sí mismo si va dejando pasar el tiempo.
2. Una ayuda para sentirse bien cuando se
está en el mundo y aprender cuándo estar menos en él. Usted puede
que esté, deba estar y necesite estar inmerso en el mundo: el mundo
lo necesita de verdad. Pero conviene que esté preparado para evitar
los excesos o los defectos en su relación con él. Este libro, en el
que no va a encontrar los mensajes confusos de una cultura menos
sensible, se ocupa de descubrirle ese camino.
También le voy a hablar acerca de los
efectos que su rasgo tiene en sus relaciones íntimas. Le hablaré de
la psicoterapia y las PAS, qué PAS conviene que se sometan a
terapia y por qué, de qué clase, con quien y especialmente, cómo
trabaja la terapia con las PAS. Después, trataremos de las PAS y la
atención médica, y le daré una información completa sobre
medicamentos, como el Prozac, que suelen tomar las PAS. En la parte
final del libro, saborearemos nuestra rica vida interior.
Acerca de mí misma
Soy psicóloga, investigadora, profesora de
universidad, psicoterapeuta y novelista, con varios libros
publicados. Sin embargo, lo más importante es que soy una PAS como
usted. Decididamente, no estoy escribiendo desde las alturas,
inclinándome para ayudarlo a usted, pobre alma que sufre, a superar
su «síndrome». Conozco por experiencia propia lo que es nuestro
rasgo, sus ventajas y sus problemas.
Cuando era niña, me ocultaba del caos
exterior en mi familia. En la escuela, evitaba los deportes, los
juegos y a los demás niños en general, y sentía una mezcla de
alivio y de humillación cuando mi estrategia tenía éxito y era
completamente ignorada.
Durante la adolescencia, en el instituto,
una extravertida me acogió bajo su ala, y mantuvimos la relación a
lo largo de esa etapa, aunque yo me pasaba la mayor parte del
tiempo estudiando. Pero en el colegio universitario la vida se me
hizo bastante más difícil. Después de muchos traspiés, de
iniciativas y frenazos, incluido de un matrimonio siendo demasiado
joven que duró cuatro años, finalmente me gradué en la Universidad
de California en Berkeley. Pero me pasaba buena parte de mi tiempo
llorando en los aseos, pensando que me iba a volver loca. (En mis
investigaciones, he descubierto que retiradas como éstas, con
frecuencia para llorar, son típicas en las PAS.)
En mi primer intento en la escuela de
posgraduados, se me proporcionó una oficina, a la que me solía
retirar y llorar, intentando recuperar la calma. Debido a estas
reacciones, dejé mis estudios con un master, pese a que me
estuvieron insistiendo en que continuara hasta conseguir el
doctorado. Me llevó veinticinco años conseguir la información
suficiente acerca de mi rasgo como para entender mis reacciones y,
así, completar el doctorado.
A los veintitrés años, conocí a mi actual
marido y me sumergí en una vida protegida basada en escribir y
criar a mi hijo. Me sentía feliz y al mismo tiempo, avergonzada de
no estar «allí afuera». Era vagamente consciente de las
oportunidades perdidas en cuanto a aprendizaje, en cuanto al
disfrute de un reconocimiento público de mis capacidades y de
relacionarme más con todo tipo de personas. Pero, por amarga
experiencia, pensaba que no tenía elección.
Sin embargo, suceden cosas que no se pueden
evitar. De pronto me vi en la encrucijada de someterme a una
intervención médica de la que creía que me recuperaría en pocas
semanas. Pero durante meses mi cuerpo estuvo alterado con
reacciones físicas y emocionales. Me vi forzada a enfrentarme una
vez más a aquella misteriosa «imperfección fatal» mía que me hacía
tan diferente, de modo que probé con la psicoterapia.
Y tuve suerte. Después de escucharme durante
varias sesiones, mi terapeuta me dijo: «Es normal que te sientas
así; eres una persona altamente sensible».
¿Qué es esto, pensé, otra excusa? La
terapeuta me dijo que no había profundizado demasiado en ello, pero
que, a partir de su experiencia, parecía haber verdaderas
diferencias en la tolerancia de las personas a la estimulación, así
como en su apertura a encontrarle un significado más profundo a una
experiencia, fuera buena o mala. Para ella, esta sensibilidad no
era una señal de imperfección o de trastorno mental. Al menos, eso
esperaba, pues también era altamente sensible. «Aún recuerdo su
sonrisa. Aunque la mayoría de las personas acaben haciéndome daño,
igualmente, merece la pena conocerlas.»
Pasé varios años en terapia, ninguno de los
cuales desperdicié, y me dediqué a trabajar diversos temas de mi
infancia. Pero el punto central acabó siendo el del impacto de este
rasgo: se trataba de mi sensación de ser imperfecta. Los demás se
ofrecían a protegerme a cambio de disfrutar con mi imaginación, mi
empatia, mi creatividad y mis intuiciones, algo que yo valoraba muy
poco; y de ahí mi consiguiente aislamiento del mundo. En la
actualidad, me proporciona mucho placer formar parte de algo, como
profesional, y compartir los dones específicos de mi
sensibilidad.
Las investigaciones que hay tras este
libro
Cuando los conocimientos acerca de mi
peculiar rasgo cambiaron mi vida, decidí leer más acerca de ello,
pero no había casi nada publicado sobre el tema. Pensé que el tema
más cercano era el de la introversión. El psiquiatra Cari Jung
había escrito cosas muy sabias al respecto, señalando que se
trataba de la tendencia a volverse hacia adentro. La obra de Jung,
que era también una PAS, me resultó muy valiosa, pero la mayor
parte de los trabajos científicos sobre la introversión se
centraban en introvertidos no sociables, y empecé a preguntarme si
la introversión y la sensibilidad se estaban equiparando
equivocadamente.
Con tan poca información para continuar,
decidí poner una nota en un boletín informativo que se distribuía
entre el personal de la universidad en la que yo impartía clases
por entonces. En dicha nota, pedía entrevistar a personas que
creyeran ser altamente sensibles a la estimulación, introvertidas o
de reacciones emocionales rápidas, y no tardé en reunir más
voluntarios de los que necesitaba.
Después, el periódico local publicó una
historia sobre la investigación y, aunque no se decía nada en el
artículo sobre cómo contactar conmigo, alrededor de un centenar de
personas me telefonearon y me escribieron, dándome las gracias,
pidiéndome ayuda o, simplemente, con la intención de decir: «Yo,
también». Dos años después, muchas personas siguen poniéndose en
contacto conmigo. (¡A veces, las PAS se piensan mucho las cosas
antes de tomar una decisión!)
Basándome en las entrevistas (cuarenta, de
dos o tres horas de duración cada una), diseñé un cuestionario que
he estado distribuyendo a miles de personas por toda América del
Norte. Y también he dirigido una encuesta telefónica sobre
trescientas personas llamando a números elegidos al azar. Lo que le
puedo asegurar al lector es que toda la información que aparece en
este libro está basada en una sólida investigación, mía y de otras
personas, o en las observaciones repetidas de PAS (en mis cursos,
en mis conversaciones, en consultas privadas y en la psicoterapia).
Son miles las oportunidades que he tenido de explorar las vidas
personales de las PAS. No obstante, diré «probablemente» y «puede
ser» en más ocasiones de las que se suelen dar en los libros que
puede leer un lector medio, pero creo que las PAS sabrán apreciar
esto.
Cuando decidí llevar a cabo esta
investigación, ponerla por escrito y enseñarla me convertí en una
especie de pionera, pero esto también forma parte del hecho de ser
una PAS. Con frecuencia, somos los primeros en tomar conciencia de
lo que es necesario hacer. Y, a medida que aumenta la confianza en
nuestras propias virtudes, puede que cada vez mayor número de
personas se atreva a hablar en voz alta... a su modo,
sensible.
Instrucciones para el lector
1. Repito, me dirijo al lector como si se
tratara de una PAS, pero este libro está escrito igualmente para
cualquiera que intente comprender a las PAS, tanto si es amigo como
familiar, consejero, empresario, educador o profesional de la
salud.
2. En este libro se da por hecho que usted
se ve a sí mismo como una persona que tiene una cualidad común a
otras muchas personas; es decir, una cualidad que lo etiqueta. Lo
bueno de esto es que usted puede sentirse normal y beneficiarse de
las experiencias y de lo aprendido por los demás, pero, por otro
lado, toda etiqueta lo priva a usted de su singularidad. Las PAS
son completamente diferentes unas de otras, a pesar de tener esa
cualidad en común. Por favor, no pierda de vista esto a medida que
vaya profundizando en la lectura.
3. Mientras lea este libro, es posible que
lo vea todo en su vida a la luz del hecho de ser una persona
altamente sensible: ese efecto es el que cabría esperar. De hecho,
ésa es exactamente la intención. Una total inmersión lo ayudará a
aprender cualquier «idioma» nuevo, incluido cualquier modo nuevo de
hablar acerca de uno mismo. Si los demás se sienten un tanto
preocupados, ignorados o molestos, pídales que tengan paciencia.
Llegará el día en que la idea se establezca firmemente en su
interior y se descubrirá hablando menos de ello.
4. En este libro se incluyen algunas
actividades que me han parecido de utilidad para las PAS. Pero no
le voy a decir que usted deba ponerlas en práctica si quiere
obtener algún beneficio de este libro. Confíe en su propia
intuición de PAS y haga lo que sienta que debe hacer.
5. Cualquiera de estas actividades puede
evocarle sentimientos intensos. Si ocurriera eso, lo animo a que
busque ayuda profesional. Si usted ya se encuentra en terapia, este
libro puede encajar a la perfección con el trabajo que lleva a cabo
en consulta. Las ideas que encontrará aquí incluso podrían acortar
el tiempo que vaya a necesitar para la terapia, en la medida en que
usted visualice un nuevo yo ideal: no el ideal de su cultura, sino
el suyo propio, esa persona que usted puede ser y quizá sea ya.
Pero recuerde que este libro no puede sustituir a un buen
terapeuta, si las situaciones adquieren intensidad o resultan
confusas.
Para mí, resulta muy emocionante imaginarlo
a usted pasando la página y entrando en este nuevo mundo mío, suyo,
nuestro. Después de tanto tiempo pensando que quizá fuera usted una
persona única, es bueno saber que se tiene compañía, ¿no?
¿Es usted altamente sensible?
AUTOEXAMEN
Responda a cada pregunta en función de lo
que usted sienta Responda verdadero si al menos es en parte
verdadero en su caso. Responda falso si no es verdadero o no del
todo cierto en su caso.
Tengo la sensación de ser consciente de
cosas muy sutiles en
mi entorno. V F
Me afecta el comportamiento de los demás. V
F
Suelo ser muy sensible al dolor. V F
En los días ajetreados, suelo tener
necesidad de retirarme,
de echarme en la cama, buscar una habitación
en penumbra
o cualquier otro lugar donde pueda encontrar
algo de intimidad y
alivio frente a la estimulación. V F
Soy particularmente sensible a los efectos
de la cafeína. V F
Me abruman fácilmente cosas como las luces
brillantes, los
olores fuertes, los tejidos bastos o las
sirenas de policía
o ambulancias. V F
Tengo una vida interior rica y compleja. V
F
Los ruidos fuertes me hacen sentir
incómodo/a. V F
Me conmueven profundamente las artes o la
música. V F
Soy muy concienzudo/a. V F
Me asusto con facilidad. V F
Me agobio cuando tengo muchas cosas que
hacer en poco tiempo. V F
Cuando alguien se siente a disgusto en un
entorno físico, suelo
saber lo que hay que hacer para hacerlo
sentir más cómodo
(como cambiar la luz o los asientos). V
F
Me molesta que los demás pretendan que haga
demasiadas
cosas a la vez. V F
Me esfuerzo mucho por no cometer errores u
olvidarme de algo. V F
Suelo evitar las películas violentas y los
shows televisivos. V F
Me resulta desagradable la activación que me
provoca el
ajetreo a mí alrededor. V F
Los cambios en la vida me conmocionan. V
F
Suelo percibir y disfrutar de las buenas
esencias, sabores,
sonidos y obras de arte. V F
Para mí, tiene mucha importancia disponer mi
vida de modo
que pueda evitarme situaciones perturbadoras
o abrumadoras. V F
Cuando tengo que competir o ser observado en
la ejecución de
una tarea, me pongo tan nervioso/a e
inseguro/a que termino
haciéndolo peor de lo que podría hacerlo. V
F
Cuando era niño/a, mis padres o mis
profesores me solían
y ver como una persona sensible o tímida. V
F
Puntúese usted mismo/a
Si ha respondido verdadero a doce o más de
las preguntas, es probable que usted sea una persona altamente
sensible.
Pero, francamente, no hay ningún test
psicológico tan preciso como para que usted deba basar su vida en
él. Sólo con que una o dos preguntas sean verdaderas para usted,
pero lo sean en grado extremo, quizá también esté justificado decir
que usted es una persona altamente sensible.
Siga leyendo y, si se reconoce a sí mismo/a
en la descripción del capítulo en profundidad de una persona
altamente sensible, considérese una de ellas. El resto de este
libro le permitirá comprenderse mejor a sí mismo/a y aprender a
salir adelante en este mundo no tan sensible de hoy en día.
Agradecimientos
Quiero dar las gracias muy especialmente a
todas las personas altamente sensibles a las que he entrevistado.
Fueron ustedes las que se atrevieron a hablar de lo que durante
mucho tiempo supieron de su propia intimidad, y las que se
transformaron para dejar de ser individuos aislados y convertirse
en miembros respetados de un grupo. También doy las gracias a
aquellos que han asistido a mis cursos o han venido a verme a la
consulta o en psicoterapia. Todas y cada una de las palabras de
este libro reflejan todo lo que ustedes me han enseñado.
Merecen también mi mayor agradecimiento
todos los alumnos que me ayudaron en las investigaciones
(demasiados para nombrarlos exhaustivamente), así como Barbara
Kouts, mi representante, y Bruce Shostak, mi redactor en Carol, por
sus esfuerzos para conseguir que este libro haya podido llegar a
sus manos. Barbara encontró a un editor con visión; Bruce le dio
forma al manuscrito, haciendo que me detuviera en los puntos
exactos o dándome rienda suelta cuando era necesario.
Y me resulta muy difícil encontrar las
palabras adecuadas para darle las gracias a mi marido, Art. Pero
aquí hay algunas: amigo, colega, sostén, amado... Gracias, con todo
mi cariño.