Los siete básicos del mindsight
En esta sección de herramientas me gustaría que conocieras las siete actividades que puedes hacer con regularidad diaria y que está científicamente demostrado que consiguen que conserves el cuerpo sano, la mente fuerte y que el cerebro siga creciendo de manera integradora a lo largo de toda la vida. Las investigaciones sobre la capacidad del cerebro para cambiar y desarrollarse en respuesta a la experiencia, lo que se conoce como «neuroplasticidad», dicen que la práctica regular de estas actividades pueden activar el crecimiento de las conexiones neuronales e incluso de las neuronas. Como tal vez ya te hayas dado cuenta, me gusta hacer acrónimos para ayudar a los lectores (¡y a mí mismo!) a recordar conceptos importantes referentes al funcionamiento de nuestro mundo cerebral y emocional. Siguiendo esta línea, aquí está el ECAN: estimular el crecimiento y la activación neuronal. Investigaciones científicas han demostrado que cuando hacemos las siete actividades siguientes, ECANeamos nuestro cerebro hacia el crecimiento y ese crecimiento en muchas ocasiones se dirige hacia la integración. Plasmé esos nueve procesos en una imagen visual con mi colega David Rock, cuando el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos lanzó una nueva campaña de sugerencias con la forma de un plato de comida para mostrar cuáles eran los grupos de alimentos recomendados diariamente para tener el cuerpo en condiciones saludables. David y yo pensamos que sería útil hacer el mismo tipo de plato para la mente, y lo llamamos «El plato de la mente sana», una selección de siete actividades que fomentan un estado cerebral óptimo.
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EJERCICIO DE MINDSIGHT A: Tiempo interior
Habrás visto que entre las siete se encuentra el tiempo interior que ya hemos estudiado en profundidad en las Herramientas de Mindsight 2. El tiempo interior es la manera de reflexionar en la naturaleza interior de nuestra vida mental y nuestras sensaciones corporales. Nos capacita para percibir nuestros sentimientos, pensamiento, recuerdos y creencias, y nuestras intenciones, esperanzas, sueños, actitudes y anhelos. Se ha comprobado que el tiempo interior practicado con regularidad estimula el crecimiento de muchas fibras del cerebro, especialmente las integradoras que ayudan a regular la atención, la emoción y el pensamiento. También mejora la empatía y la compasión.
Dedicarse un tiempo interior significa reflexionar sobre tu mundo interior. Una manera fácil de hacerlo es filtrar la mente prestando atención a las sensaciones, imágenes, sentimientos y pensamientos. Puedes visitar mi página DrDanSiegel.com y ver cómo se hace el ejercicio de respiración consciente, que es un ejercicio sencillo de mindfuness. Y si después de pasar unas cuantas semanas fortaleciendo tu capacidad para centrar la atención te encuentras preparado para algo un poco más completo para integrar tu conciencia, prueba también con el ejercicio de la Rueda de la Conciencia. Todas estas prácticas son formas diferentes de dedicarte un tiempo interior que favorece el crecimiento del cerebro y el bienestar de la mente. ¡Y tampoco le vendrá mal a tus relaciones!
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Es asombroso que la conciencia atenta del tiempo interior que te ayuda a estar presente para todo aquello que surja en tu vida también te ayuda a subir los niveles de la enzima telomerasa, la cual repara y cuida las puntas de los cromosomas que se encargan de que todas las células se mantengan vivas y sanas. No es ninguna broma: ¡el tiempo interior mejora la salud de tus células! Por si esto fuera poco, el sistema inmunológico funcionará mejor y notarás que tienes más energía, y hasta desarrollarás una forma más resistente y flexible de enfrentarte a los retos de la vida debido a los cambios específicos que experimenta el cerebro. ¡No está nada mal para un ejercicio diario de tiempo interior y de reflexión en el mundo interior!
EJERCICIO DE MINDSIGHT B: Tiempo de sueño
Otra actividad diaria que se ha comprobado que favorece la posibilidad de que el cerebro siga creciendo de manera integradora es el tiempo que le dedicas al sueño. En los tiempos modernos, las pantallas digitales y las luces eléctricas hacen que estemos estimulados y despiertos hasta mucho más tarde de la hora a la que nos habríamos quedado dormidos naturalmente. Dado que la hora a la que nos tenemos que despertar por las mañanas no varía mucho, esto significa que vamos a dormir menos de lo que necesitamos para un crecimiento del cerebro óptimo. Si a eso le añadimos el hecho de que el cerebro del adolescente tienes ciclos de sueño y vigilia diferentes de los de los adultos o los niños, y que quedarse despierto hasta tarde es una consecuencia natural para muchos adolescentes, tener que levantarse temprano para ir al colegio convierte esta situación en una fuente permanente de falta de sueño.
Piensa en las siguientes cifras como en un punto de partida básico para plantearte tu propia higiene del sueño. Según la United States National Sleep Foundation [Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos], la mayoría de los adolescentes necesitan de ocho horas y media a nueve horas y cuarto, y la mayoría de los adultos, de siete a nueve horas de sueño todas las noches. Cuando escribo la palabra «necesitan» lo que quiero decir es que es necesaria como mínimo la cifra menor del margen de sueño para un crecimiento óptimo del cerebro, para la consolidación óptima de lo aprendido durante el día, para que el funcionamiento del metabolismo de la insulina y de los alimentos permitan mantenerse en óptimas condiciones, para una respuesta ante el estrés óptima para enfrentarse a los avatares de la vida y para tener unas óptimas funciones mentales que faciliten las habilidades necesarias para centrar la atención, pensar, recordar, resolver problemas, controlar las emociones y conectar con otros en la creación de relaciones. ¿Cuántas horas de sueño ininterrumpido estás disfrutando cada noche?
Sin el sueño conveniente, cada uno de estos importantes procesos neurológicos, fisiológicos y mentales sufre la amenaza de un mal funcionamiento. ¿Cuál es la consecuencia de una cantidad y calidad insuficiente de horas de sueño? El cerebro no crece debidamente, la memoria no se consolida y no recuerdas lo que has aprendido, la insulina no funciona bien y lo más probable es que cojas peso, las hormonas del estrés se elevan y hacen que te encuentres fatal, las funciones inmunológicas no trabajan bien y es más fácil que te pongas enfermo, y tu mente no estará tan despierta para prestar atención, pensar y resolver problemas. Además de que es posible que tengas menos energía, te encuentres peor, te irrites con más facilidad y te sientas frustrado con los demás más fácilmente. En resumen, puedes volverte malhumorado y una persona con la que no es muy divertido estar. Tal vez llegues a sentirte muy infeliz y que ni siquiera te des cuenta de que todo se debe a tus hábitos de sueño.
La gran noticia es que tú tienes el control de tu sueño.
Aquí tenemos una lista de hábitos de sueño sencillos que puedes poner en práctica todos los días y que te ayudarán a dormir profunda y suficientemente durante toda la noche:
1. Apaga todos los aparatos digitales y las pantallas digitales por lo menos una hora antes de ir a la cama. Estos aparatos –ordenadores, teléfonos móviles, televisiones– obligan al cerebro a pensar que tienes que estar completamente despierto.
2. Si te cuesta coger el sueño, prueba a bajar las luces un poco una media hora antes de irte a la cama.
3. Intenta no llevarte trabajo o los deberes a la cama. La cama tiene que ser para actividades de descanso, no asociarse al trabajo.
4. Ten presente que la cafeína de los refrescos, el café o el té pueden desvelar a algunas personas. En este grupo se incluye también el chocolate, lamentablemente. Así que vigila cuándo bebes o comes estas sustancias y asegúrate de que no consumes demasiado en general o demasiado tarde para que puedas coger el sueño con facilidad y lo mantengas a lo largo de toda la noche.
5. A algunas personas les gusta darse un baño caliente antes de meterse en la cama. Otras prefieren beberse un vaso de leche o alguna otra bebida que contenga calcio, que puede ayudar a dormir.
6. A algunos les gusta escribir los acontecimientos del día en un diario de manera que no les preocupen las cosas cuando se queden dormidos. Si eso te funciona, ¡genial! Recuerda que se ha demostrado que escribir un diario mejora el sistema inmunológico y ayuda a resolver temas complicados de la vida diaria. Otros encuentran que escribir el diario justo antes de meterse en la cama es demasiado estimulante. Por supuesto, esto es cierto si lo que escribes es un diario digital en una pantalla con luz, así que intenta usar un diario de papel para todas tus reflexiones. Tantea lo que mejor te funciona a ti.
7. Es importante las horas de sueño seguido que duermas. Organiza la tarde teniendo esto presente, sin olvidar a qué hora te tienes que levantar a la mañana siguiente. El objetivo debería estar entre ocho y nueve horas. Mira cuáles son tus necesidades naturales, independientemente de la edad que tengas. Dedica bastante tiempo a dormir en el cómputo total de una semana.
EJERCICIO DE MINDSIGHT C: Tiempo de concentración
El cerebro no solo crece cuando dormimos sino también cuando centramos la atención de manera continua, sin distracciones frecuentes. De hecho, el aprendizaje es la manera que tiene nuestra atención de canalizar la energía a través de los circuitos cerebrales, dando lugar a información en determinadas áreas que se activan y vinculando esas neuronas activadas con el crecimiento del cerebro. Eso es la neuroplasticidad, la capacidad que tiene el cerebro de cambiar en respuesta a la experiencia. El cerebro está hecho para concentrarse en las cosas de una en una, procesándolas en formas más elaboradas, conectándolas a elementos similares, vinculándolas a otras y consolidando después toda la actividad neuronal en cambios estructurales a largo plazo.
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El tiempo de concentración se refiere a esos períodos de tiempo en los que dedicamos la atención intensamente a una sola cosa. Al contrario de lo que pasa cuando estamos con varias cosas, como leer un libro mientras escribimos mensajes de texto o navegamos por la red mientras hablamos por teléfono, el tiempo de concentración supone hacer una sola cosa cada vez.
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Cuando nos concentramos atentamente hacemos tres cosas en el cerebro. Una es que la parte del cerebro que está justo encima del tallo-palma secreta un importante neurotransmisor, la acetilcolina, por todo el cerebro. Una segunda cosa es que dedicar una atención intensa activa circuitos específicos. Cuando las neuronas se ponen en funcionamiento al mismo tiempo, establecen conexiones comunes. Y eso trae la tercera cosa: cuando dedicamos una intensa atención a alguna cosa, la acetilcolina que baña esos circuitos activados trabajan en consonancia con la liberación localizada de otro neurotransmisor, el factor neurotrófico derivado del cerebro, o BDNF como se le conoce por sus siglas en inglés, que optimiza la manera en que los genes se activan para producir las proteínas necesarias a fin de reforzar las conexiones entre esas neuronas disparadas. En resumen, cuando prestas una atención intensa optimizas los cambios neuroplásticos, que son la base del aprendizaje.
Conozco adolescentes que dicen que tienen dificultades con el trabajo de la escuela. Me cuentan que no son capaces de recordar lo que han leído o lo que han estudiado. Y lo cierto es que todo el trabajo que hacen en casa y todo lo que estudian no parece que se refleje de manera clara en los resultados de sus exámenes. Cuando les pregunto cómo estudian, muchas veces me confiesan que suelen hacerlo mientras atienden a muchas otras cosas. O sea que lo que pasa es que esa persona se sienta con un libro delante pero su atención se ve continuamente fragmentada. Esta diversificación de la atención hacia objetivos no escolares que adoptan la forma de chats, mensajes de texto, blogs y navegación en la red, interrumpe constantemente las condiciones neuroplásticas necesarias para lograr que esos estudios se conviertan en cambios sinápticos del cerebro. Sin esos cambios estructurales duraderos en el cerebro, no puede aprenderse nada a largo plazo. El examen llega y se va, igual que la atención diversificada que no permite que se produzca el menor crecimiento de sinapsis.
Estas rupturas de la atención sostenida potenciadas por los aparatos digitales ponen en peligro el aprendizaje a largo plazo tanto de los adolescentes como de los adultos. De hecho, muchos adultos que no están metidos en algún tipo de programa de aprendizaje permanente, como clubs de lectura, grupos de debate o cursos de educación para adultos, se enfrentan con un posible problema serio. Si no dedicamos con regularidad un tiempo a la concentración, nuestro cerebro deja de hacer aquello para lo que está hecho: seguir aprendiendo y crecer y crear nuevas conexiones a lo largo de toda nuestra vida. Los adultos que no tienen un proyecto que les permita prestar una atención intensa a algo pueden empezar a sentir que la vida se ha convertido en una rutina aburrida y sin cambios. El aprendizaje permanente debería verse como una oportunidad para mantener el interés en los retos, para que el cerebro continúe creciendo y para no dejar de aprender cosas.
Lamentablemente, para la mayoría de nosotros los estudios se convierten en una carga, no en un placer. El énfasis en la competencia en vez de en la colaboración, en los resultados en vez de en la exploración creativa, hace que muchos de nosotros perdamos el interés en la experiencia del aprendizaje. El tiempo de concentración nos recuerda que tenemos que mantener la mente en buenas condiciones y seguir aprendiendo toda la vida.
EJERCICIO DE MINDSIGHT D: Tiempo de inactividad
A pesar de que centrar la atención de manera ininterrumpida ayuda al crecimiento del cerebro tal vez te alivie saber que no es necesario estar haciéndolo todo el tiempo. De hecho, tomarte un descanso y cambiar de actividad es la idea básica de estas siete actividades diarias sencillas de la mente. Todos los días podemos tomarnos un tiempo libre para permitir que nuestra mente se relaje y que nuestro cerebro se ponga en orden. El tiempo de inactividad es no tener planes, nada concreto que conseguir, nada que haya que hacer necesariamente. Durante este período parece que el cerebro recarga las pilas, concediendo a la mente un descanso intencionado.
El tiempo de inactividad es muy diferente a las divagaciones mentales involuntarias. Si la labor que tenemos entre manos exige concentrarnos en algo, como una conversación con otra persona o un trabajo o una charla en el colegio, dejar que nuestra mente divague a otros temas sin mediar nuestra voluntad de hacerlo puede ser bastante perjudicial para aquello que estamos intentando realizar. Algunos estudios señalan incluso que puede no ser bueno ni para nuestra salud ni para nuestra felicidad.
Por el contrario, el tiempo de inactividad significa que marcamos un tiempo solo para relajarnos, para no tener nada en el calendario, para dejar que nuestra imaginación vaya a donde quiera ir. Las vacaciones son un momento genial para no hacer nada en concreto. Pero también está bien reservarse un poco de tiempo a diario para que el cerebro descanse, se relaje y desconecte. Date permiso para hacerlo con toda intención. Ése es el objetivo del tiempo de inactividad, no tener ningún objetivo establecido. Suena paradójico, pero la investigación señala que es realmente importante hacerlo todos los días, aunque sea en pequeñas cantidades.
EJERCICIO DE MINDSIGHT E: Tiempo de juego
El término «juego» a lo mejor te ha hecho pensar en las vivencias infantiles del patio de recreo, pero estamos descubriendo que participar en la exploración espontánea de la vida con otros a través de actividades divertidas, placenteras y no críticas es crucial para una vida saludable y satisfactoria a cualquier edad. La risa es un asunto muy serio en lo que se refiere a la materia cerebral. Cuando nos comportamos de manera espontánea y nos divertimos, el cerebro crece. Es tan beneficioso para los adolescentes como lo es para los adultos, que con menor frecuencia se involucran en juegos o se dedican sencillamente hacer el tonto o perder el tiempo. Concedernos el tiempo y el permiso para dedicarnos a actividades, a solas o con otros, en las que nos limitamos a crear formas nuevas y sorprendentes de ser –en la manera de sentir, en las cosas que decimos y las cosas que hacemos, en cómo interactuamos con los demás– es genial para dejar que la mente se sienta libre y reconocida para todo aquello que pueda surgir. También permite que el cerebro active de maneras nuevas e impredecibles que le benefician para crecer y solidificar nuevas conexiones. Ésta es la base de la creatividad y la innovación. Éste es el placer que proporcionan la presencia y la conexión.
La pena es que en el colegio a los chavales se los orienta a actividades dirigidas a la consecución de objetivos por los que se los juzga y evalúa, se los compara con los demás y se les pide que compitan y venzan a sus rivales. Tanto si se trata del contexto controlado de una lección didáctica o el examen en un aula, como si se trata de un equipo en el campo de deportes, estas actividades estructuradas no son a lo que me refiero con tiempo de juego. Imagina, por el contrario, una interacción en la que no hay ganador, una actividad interactiva que no tiene normas rígidas, un rato en el que se aceptan la risa, la creatividad y hacer el tonto, sin críticas, sin ganador ni perdedor. Eso es tiempo de juego.
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Lamentablemente, los adultos se olvidan con frecuencia de jugar. El mecanismo de relación social del cerebro, una serie de circuitos que hacen que aprender sea fácil y divertido, se oxida y queda anquilosado, hasta el punto de poder desactivarse. Las actividades se convierten en rutina y la exploración espontánea de la vida parece algo de un pasado lejano. De hecho, el tipo de pensamiento creativo que aparece con esta actitud abierta y receptiva desciende drásticamente cuando entramos en la escuela elemental. Este pensamiento divergente nos permite «pensar sin trabas» porque vemos la vida con ojos limpios y no nos preocupa que nos castiguen o nos avergüencen por no entender algo, porque lo que importa es compartir y explorar, no el control y la humillación. Un niño pequeño en prescolar se sentirá lleno de curiosidad por la vida, el mundo. Pero una vez que ese niño pase a la escuela primaria el enfoque típico será decirle que existe una respuesta correcta y una incorrecta y que si estudia bien dará las respuestas correctas en los exámenes, o en el comentario de texto, o en la redacción o en el trabajo de laboratorio. Aprender una buena ortografía no tiene nada de malo. Pero no es necesario que encerremos la espontaneidad en pequeñas cajas, aprisionada por la rutina de los estudios y los exámenes, y más estudios y más exámenes. Con frecuencia la creatividad escapa por la ventana de la escuela primaria y demasiadas veces el resto de nuestra experiencia escolar se ve repleta de una seriedad que huye del juego y puede matar la espontaneidad. Y también puede sofocar el valor necesario para ser creativo, para atreverse a imaginar algo nuevo. Esto justifica en parte por qué la gente llega a considerar que la vida escolar es opresiva y desmotivadora. Cuando éste no es el caso suele ser porque los profesores han descubierto la manera de insuflar el espíritu del juego en la vida diaria de la clase.
Cuando me di cuenta de que, como adulto, el tiempo de juego no formaba parte de mi vida me apunté a una clase de improvisación teatral para no profesionales para juntarme con otras personas con el fin de divertirme y pasar un buen rato. Me encanta. Y aunque solo es una vez a la semana intento trasladar la alegría que me proporciona esa experiencia a mi vida diaria. También empecé a patinar con patines en línea por el barrio a solas, escuchando música y bailando y contoneándome por toda la calle. Para mí lo más extraño no fue tener que darme permiso para divertirme, sino que tuve que convencer a la parte seria de mi mente adulta de que era positivamente bueno para mi cerebro permitirme hacer el tonto. Es una doble victoria: mi cerebro crece y yo paso un buen rato.
El tiempo de juego corrige la tendencia habitual a la seriedad de la escuela y de la vida adulta, concediéndonos un tiempo diario para ser espontáneos y creativos, para sentirnos aceptados y conectados, vivos y alegres, y proporcionarnos una buena dosis de risas y diversión.
EJERCICIO DE MINDSIGHT F: Tiempo de actividad física
Mover el cuerpo desarrolla el cerebro.
El movimiento aeróbico que implica subir las pulsaciones del corazón durante más de treinta minuto, preferiblemente más cerca de los cuarenta y cinco, es un gran principio. Levantar peso o hacer otras actividades que fortalecen los músculos, por ejemplo con bandas elásticas, también favorece el funcionamiento del cerebro.
En el colegio del barrio en el que vivo la pérdida de fondos escolares y el énfasis puesto en el objetivo académico puro hizo que se olvidara la educación física y que se acortara el tiempo de recreo de los niños. Además de estos cambios, también se eliminaron las actividades de música, teatro y danza. Hay algo que falta en estas prioridades, sobre todo cuando las analizas desde el punto de vista del cerebro. El arte, la música y la danza fomentan las exploraciones creativas que proporciona el tiempo de juego. Y la actividad física facilita todo el aprendizaje. Cuando movemos el cuerpo potenciamos la neuroplasticidad. Recordamos mejor, creamos nuevas conexiones en el cerebro y las fijamos. Mover el cuerpo es crucial no solo para la salud cerebral, sino también para la salud mental. El ejercicio aeróbico nos sube el ánimo incluso aunque tengamos tendencia a caer en la depresión. Tengo muchos amigos que consiguieron estabilizar sus cambios de estado de ánimo cuando incluyeron el ejercicio como un componente diario de sus vidas.
Para adultos y para adolescentes, el tiempo de actividad física, si es médicamente posible, es una parte importante de la salud cerebral y mental diaria. Si tienes algún problema de salud que pueda limitar tus movimientos, pregunta a tu médico hasta dónde puedes llegar con tu actividad física. Pegarse una buena sudada puede ser genial y descubrir las variaciones en lo que puedes hacer puede ser esencial para ponerte en forma y evitar lesiones. La clave está en calentar, estirarse, ejercitarse, estirarse y relajarse.
Recuerda que mover diariamente el cuerpo solo depende de ti. Nadie puede obligarte a hacerlo más que tú mismo. Pero es beneficioso en todos los sentidos. Te encontrarás mejor, el cerebro crecerá más y te pondrás más fuerte y sano. No está mal a cambio de un rato de ejercicio diario.
EJERCICIO DE MINDSIGHT G: Tiempo de conexión
Muchos estudios de investigación afirman que la forma en que conectamos con los demás hacen que nuestra vida sea más gratificante, saludable, inteligente y feliz. En las Herramientas de mindsight 3 reflexionamos sobre cómo el tiempo compartido y las conversaciones reflexivas nos ayudan a conectar con otros en un apoyo mutuo que es gratificante para ambas partes. Cuando establecemos relaciones de apoyo mutuo no solo nos sentimos más felices, ¡estamos más sanos y alargamos la vida! Otros estudios muestran que cuando nos rodeamos de naturaleza nos sentimos más seguros y nuestro ánimo se estabiliza. El tiempo de conexión consiste en conectar con otras personas y con el planeta.
Intento recordar las características del tiempo de conexión con el extraño término «3A-2P». Ya sé que no es fácil de recordar, pero por lo menos contiene las características de esta importante práctica diaria. 3A representa el agradecimiento que sentimos por estar vivos en este precioso planeta, el altruismo que podemos practicar con otros al conectar con ellos y la aportación que podemos hacer a diario cuando contribuimos al bienestar de los demás. ¿Y el 2P? A lo mejor ya lo has adivinado. Aportamos agradecimiento, altruismo y aportaciones a otras personas y al planeta.
Las personas y el planeta. Cuando conectamos con otras personas de esta manera positiva, cuando deseamos que otros sean felices, que tengan éxito en lo que emprendan, que haya alegría y salud en sus vidas, adoptamos una actitud compasiva que favorece una cosa llamada «alegría empática»: alegrarse por el bienestar de otros. Sé que esto suena muy diferente del habitual entorno competitivo al que nos tienen acostumbrados las sociedades modernas. Pero haz una prueba y verás que es una actitud que nos beneficia a todos. Los estudios sobre cómo funcionamos las personas aseguran que estamos diseñados para ayudarnos los unos a los otros. Cuando trabajamos juntos de esta manera solidaria la inteligencia colectiva que se crea es mucho más poderosa que una sola persona que intenta vencer a los demás.
A un nivel más simple, el tiempo de conexión significa dedicarle tiempo a estar con los amigos o la familia, preferentemente cara a cara. Las señales que recibimos de los otros, como el contacto visual y las expresiones faciales, el tono de voz, la postura, los gestos, el ritmo y la intensidad de las respuestas y el acto humano del contacto amistoso y adecuado están inevitablemente ausentes en los medios digitales de comunicación. Si nos comunicamos con los demás principalmente mediante los mensajes de texto y los chats digitales dejamos fuera de juego una parte importante del territorio cerebral. Si puedes, intenta hacer un ejercicio diario dedicando un tiempo de conexión en persona para estar con amigos cara a cara siempre que te sea posible.
¿Y el planeta? Dedicar un tiempo para estar en la naturaleza puede condicionar nuestro estado de ánimo, ayudarnos a centrar la atención y proporcionarnos una sensación de renovación y de placer. Si vives en una ciudad puede que te parezca difícil rodearte de naturaleza todos los días. Pero salir a un parque o mirar a los árboles y las nubes, al cielo y a la luna es un buen comienzo. Somos parte del planeta y la naturaleza es nuestro hogar original. Conectar con el planeta también puede significar hacer algo más que simplemente estar rodeado de naturaleza, puede ser cuidar de nuestro medio ambiente. Recoger basura cuando la vemos y no ser de los que la tiran es un buen principio. Buscar maneras de evitar la creación de desperdicios mediante el reciclaje y la conciencia a la hora de utilizar la energía pueden ser maneras muy importantes de que cada uno de nosotros conectemos con nuestra casa común que es el planeta Tierra.
El tiempo de conexión nos puede ayudar a sentir la realidad de que pertenecemos a un todo más grande que el cuerpo en el que vivimos. Tal vez caminemos por este planeta sobre nuestros dos pies, pero no estamos solos en él. La Tierra es nuestro hogar común; el resto de la gente, nuestra tribu, y todos los seres vivos, nuestros familiares.