203 Cf. M. L. von Franz, op. cit., p. 205. Para una exposición detallada de esta cuestión, véase D. Bohm: La Totalidad y el Orden implicado, Barcelona, Kairós, 1987. También D. Peat: Sincronicidad, cit. supra. Este ensayo muestra las conexiones existentes entre la psicología junguiana y la teoría cuántica. Efectivamente, partiendo de la definición de sincronicidad tal como fue formulada por Jung: «la coincidencia en el tiempo de dos o más sucesos no relacionados causalmente, que tienen el mismo significado o un significado parecido», analiza sus implicaciones a la luz de las teorías propuestas por Rupert Sheldrake y David Bohm. Peat afirma: «Debajo de las capas de la conciencia y del inconsciente personal de Freud, hay un nivel colectivo y universal de la mente. Así como las partículas elementales se mantienen mediante una danza que trasciende el mundo de la materia, la mente también está sostenida por una dinámica que está más allá de la mente y la materia. Durante una sincronicidad es posible, por un instante, tocar estas regiones de tal modo que implica que, dentro de la conjunción de coincidencias, hay envuelto algo realmente universal que está en el corazón de toda creación y que alcanza los ritmos más básicos de la existencia». Op. cit., p. 132. Jung había publicado sus investigaciones acerca del principio de Sincronicidad en 1950. Cf. C. G. Jung: Sincronicidad, Málaga, Sirio, 1990.<<