—Y tiene razón —dije—, todo esto debe de afectarle mucho, ella confía mucho en esa mujer y con lo sucedido a Jonathan seguramente contaba con su apoyo, con su compañía y su comprensión.
—Estamos seguros que fue el duque quien le disparó a Jonathan y lo dejó creyéndolo muerto, pero no contaba con que nosotros lo encontraríamos y lo auxiliaríamos, es algo que la señorita Regina no puede creer todavía y está muy nerviosa por lo sucedido.
—Pobre Regina. —Sentí pena por ella—. En estos momentos necesita compañía grata que le ayude a sobrellevar todo esto, debe de sentirse horrible estando sola sin poder hablar con alguien.
—¿Qué más está sucediendo en el castillo? —Preguntó el príncipe.
—El duque se está imponiendo —contestó Randolph—. Al saber que usted no regresará, ha dado la orden de decir a todos que usted está de viaje y que no volverá en mucho tiempo. Ha ordenado que todos digan lo mismo para evitar investigaciones y en su ausencia, él tomará las riendas de todo, yo mismo he tenido que salir a escondidas del castillo para poder venir ésta noche.
—Randolph tenga cuidado —le dije nerviosa—, esto se pone cada vez más peligroso y su vida puede peligrar también. ¿Se ha puesto a pensar que el duque puede tener espías que vigilen todo para luego darle un informe?
—Ya lo pensé y creo que de ahí pudo haberle venido la tragedia a Jonathan.
—Es necesario hacer algo —dije nerviosa—. Ese hombre está loco y pondrá todo de cabeza.
—Y no sólo eso, todo lo que su alteza comenzó a hacer se verá afectado, el duque lo detendrá, le ha mentido a todos para evitar que sigan las investigaciones, no permitió que se diera parte a las autoridades sobre su desaparición diciendo que usted había decidido irse con su novio.
—¡¿Qué?! —Pregunté muy molesta—. Pero no, eso no es…
—¿Cierto? —Interrumpió Randolph—. Sólo unos cuantos sabemos la verdad, lo cierto es que para todos usted se fue con su novio, el príncipe se fue de viaje y Jonathan también tuvo que atender asuntos personales en Inglaterra, por lo que también tuvo que viajar urgentemente.
—¡A vaya! —Exclamé exhalando con desesperación—.O sea que todos estamos de viaje.
—Es mejor que todos crean eso —dijo Loui tranquilamente—. Será mejor seguirle la corriente.
—¡¿Qué?! —Insistí perdiendo la paciencia y mirándolo fijamente.
—Pero no podemos permitir que siga mucho tiempo con sus planes —dijo Randolph—. El resultado sería catastrófico para el futuro de la monarquía legítima.
—Lo cierto es que nos cree muertos a todos —dijo Loui—, y eso lo tranquilizará un poco, nos dará tiempo para pensar qué hacer y cómo actuar.
—Pero no podemos permanecer escondidos —le dije—. Llegará el momento de enfrentarlo y ahora si tengo el deseo de hacerlo, ya que se ha encargado de enlodar mi reputación.
—Sólo hay una manera de hacer las cosas —dijo Loui.
—Y sólo así se podrá actuar a la brevedad posible para enfrentarlo. —Secundo Randolph— Sólo de una manera se podrá evitar que usurpe el trono y derrumbar sus planes, sólo así se le pondrá un alto sin que pueda hacer algo.
—¿Y qué hay que hacer según ustedes? —Les pregunté observando que se veían en complicidad.
—Una boda. —Sugirió Randolph—. El matrimonio del príncipe evitará que él siga adelante.
Sabía que mi pregunta había sido tonta y no sabía si sentirme víctima de un chantaje en ese momento;
—Ah… —dije con sarcasmo—. ¿Sólo eso nada más?
—Constanza no es una broma —contestó Loui con tristeza.
—Señorita —insistió Randolph—, sé que no es una decisión fácil pero piénselo, su alteza tiene razón no es ninguna broma.
—Por supuesto que no es una broma —dije nerviosa—, y no me hace ninguna gracia saber que el futuro de todos está en mis manos, no es una decisión fácil lo sé, mi vida puede cambiar radicalmente y necesito pensarlo, por lo pronto me voy a dormir.
—No te vayas todavía —dijo Loui extendiéndome su mano.
—Es muy tarde ya —le dije dándole el medicamento—.Usted necesita descansar y yo también, además supongo que querrán hablar de asuntos de estado.
—Tienes razón —dijo—, sigo siendo egoísta y tú te adelantas a todo pero ven, acércate.
—No es eso —le dije acercándome y despidiéndome de él—, hasta mañana.
—¿Me das un beso? —Preguntó susurrándome al oído.
No esperaba que me dijera eso y la verdad no supe que hacer, él sintió que estaba nerviosa por su proposición así que hice lo único que se me ocurrió, lo besé en la frente mientras él tal vez decepcionado, besaba mi mano. Me despedí de Randolph y salí de la habitación, por un momento me detuve en la pared y escuché cuando el príncipe le decía que a pesar de haber aclarado ya las cosas, sentía que no lo había perdonado y que no sabía cuánto tiempo más podía seguir resistiendo mi rechazo, lo cual lo desesperaba y entristecía mucho, que me había convertido en una especie de droga para él a la que se había hecho adicto desde el primer momento y no podía evitar, sentir temor por la decisión que yo tomara con respecto al futuro. Randolph le contestó que fuera paciente y me diera el tiempo necesario para asimilar todo. No quise seguir escuchando y bajé a mi habitación, mientras me preparaba para dormir no podía evitar sentirme nerviosa, no sabía qué hacer, ni que decidir, prácticamente mi decisión cambiaría el futuro de todos y el mío propio, así que tenía que estar segura de lo iba a hacer, habíamos estado muy cerca de la muerte y después de eso y de recibir una segunda oportunidad, llegaba el momento en el que uno como persona, tenía que tomar una decisión y no poder seguir perdiendo su valioso tiempo.
Capítulo VII
Un diario personal
Tercera Parte
Unas cuantas horas de sueño profundo me repusieron del cansancio. Me levanté y me extrañó que Gertrudis no lo hubiera hecho, me dijo después que como me había acostado casi en la madrugada no quiso molestarme temprano. Al sentir todo en silencio y en calma me dio una sensación extraña de paz, le pedí a Gertrudis que me prepara el baño antes de desayunar, quería estar lista lo más pronto posible para cuando Loui despertara completamente. Después del desayuno, le pedí que estuviera pendiente de la llegada de Gastón y del doctor y que tuvieran listo y preparado el baño de su alteza para cuando llegaran, ya que ellos lo ayudarían de nuevo. Subí a su habitación pues quería estar ahí para cuando él despertara, al verlo dormido profundamente no podía evitar sentir lo que sentía y preferí ya no seguir luchando contra estos sentimientos. Vi que había dejado el diario en el sofá debajo de uno de los cojines y aproveché seguir leyéndolo por mientras él despertaba. A medida que regresaba en el tiempo de nuevo, podía sentir la desesperación, el miedo y la impotencia de Loui en su papel de príncipe y su lucha por no poder encontrar la manera de decirme la verdad, su verdad, pero también podía sentir su intenso amor por mí en cada una de las palabras escritas y de cómo éste, fue creciendo paulatinamente a medida que nos tratábamos. Cada palabra suya escrita, me hacía estremecer;
XVII…
“ Siento que como príncipe soy un fracaso total, no puedo hacer nada bien por ella al contrario todo me sale mal, al principio todo iba bien cuando llegó no me equivoqué sintió frío y aunque se negaba a ponerse el abrigo la obligué, su aparente obediencia me hace creer que deseaba complacer al príncipe pero en contra de su voluntad, traté de mostrarme lo que ella cree que soy, quería saber que pensaba del príncipe, trataba de cambiar las conversaciones con respecto a las tutorías, pero ella me evade y cambia las conversación que yo le presento. Se preocupa por lo que me rodea y le molesta que sea indiferente y no tome las cosas en serio, traté también de fingir la situación con el duque para que no sintiera que había sido indiscreta cuando habló de él, le pedí que mirara el espacio a través del telescopio y me acerqué silenciosamente a ella, necesitaba saber si sus nervios eran por miedo o por otra cosa, quise que sintiera mi aliento en su cuello pero cuando quiso darse la vuelta porque se sintió incómoda, tuve que sujetarla de los hombros para que no lo hiciera. Cuando le susurré sobre el temor que mi tío tenía el cual era que yo me enamorara de otra persona su cuerpo tembló, he descubierto su debilidad y su sensibilidad al oído y a su cuello, esas son las partes vulnerables de su cuerpo. Le pedí que cerrara los ojos y no pude resistir la tentación de tenerla tan cerca, así que como príncipe la besé, apreté su cuerpo contra el mío, necesitaba que me sintiera, deseaba saber si me correspondería de la misma manera como lo hace con Loui y sentí que lo hizo al principio, lo cual nos hizo estremecer a ambos. Mi osadía llegó más allá, me atreví a bajar mi mano un poco más y sin el menor pudor toqué y apreté su trasero, la electricidad hizo estragos en mi cuerpo, me excité sin control y mi erección respondió a ella, pero al momento me rechazó bruscamente empujándome y separándose de mí, se asustó mucho y salió corriendo del observatorio muy mal. ¡Dios! Arruiné el momento, arruiné todo y seguramente seguirá teniéndole miedo al príncipe, he sido el causante de sus lágrimas y otra vez no pude hacer nada bien. Esto no me lo va a perdonar ni querrá volver a verme, sé que no lo hará ni aunque se lo pida, he sido un estúpido y temo que se vaya del castillo por esto y de verdad me deje solo de nuevo. ¡Oh Dios! Ya no puedo pensar, tengo que terminar con esto, necesito salir de todo esto y ser libre de este juego, estoy haciéndole daño a la persona que más amo y yo no puedo vivir sin ella. Si me rechaza sabiendo quien soy y si no me perdona, ese será mi castigo por haber tentado al destino y por haber comenzado a jugar un estúpido juego, que me atrapó y del cual ya no puedo salir.”
XVIII.
“Randolph me ha dicho que no está bien, amaneció indispuesta sabía que mi error tendría consecuencias, ella es frágil y sensible. ¿Cómo puedo hacerle saber que no he jugado con ella y que todo lo que siento es verdad? Mis sentimientos hacia ella son reales pero no lo va a creer, sólo he conseguido empeorar las cosas y si está indispuesta, lo más seguro es que Jonathan aproveche la oportunidad para estar cerca de ella. ¡Dios por favor ayúdame! Las cosas se me están escapando de las manos, todo me está saliendo mal, todo lo he hecho mal y no sé qué hacer para que me perdone seguramente ahora detesta más al príncipe. ¿Pero a Loui…? No quiso aceptar el abrigo, no quiso tener algo que le trae malos recuerdos aunque para mi sean muy buenos, pero no desea saber nada del príncipe y eso si me duele mucho. Pude escuchar todo su sentir cuando hablaba con Randolph y siento mucho dolor en mi corazón y ahora como lo supuse, Jonathan ha insistido en verla y ella ha accedido. ¡Dios! Los celos terminarán consumiéndome, siento que son llamas de fuego que arden sin control. Ella le ha confesado a Randolph sus sentimientos por Loui, está profundamente enamorada de él y lo ama, sufre por la pérdida de la pulsera y desea recuperarla, ninguna otra joya de diamantes o de oro va a sustituirla porque vale mucho sentimentalmente para ella, lo que ignora es que yo la tengo y me servirá de prueba en un determinado momento. Me encanta observarla mientras está acostada en su canapé y mientras su mente vuela quien sabe a dónde, con su mirada perdida fijamente en la ventana juega con las ondas de su cabello entrelazando sus dedos en ellos, realmente me fascina observarla haciendo eso y no puedo describir el efecto que me provoca y que mi cuerpo siente cuando la observo hacerlo, pero me duele que ella crea que estoy jugando y que soy un orgulloso y peor aún, un cobarde y creo que tiene razón.”
“¡No puede ser! Siento que me está provocando, ha aceptado una invitación de Jonathan para salir a cabalgar con él, he sido un estúpido y con mis idioteces la estoy arrojando a los brazos de otro. Tengo que hacer algo y no me importa qué, voy a seguirlos a distancia y si veo algo que no me parece tendré que aparecer y confrontarlo todo, no me importa lo que te tenga que hacer pero no la voy a perder.”
“Los seguí de cerca y vi que ese tipo era muy insistente y no respeta el espacio personal, se acerca demasiado a ella tratando de besarla y de lo único que estaba seguro era de que si llegaba a hacerlo le iba a romper la cara y sabría quien soy, pagaría su osadía de haber puesto sus ojos en ella y aprovecharse de su sentir. Pero también me siento orgulloso y seguro de ella porque se da su lugar y no ha permitido que él se propase, no puedo negar que me excitó enormemente observarla sosteniendo firmemente y con autoridad la fusta, estaba decidida a castigar a este hombre si le faltaba el respeto y eso me gustó, sé que me ama sólo a mí y si su disgusto es con el príncipe, estoy seguro que Loui está en su mente y en su corazón en todo momento.”
“¡Dios! Ha sucedido una desgracia. Constanza ha sufrido un accidente cayéndose del caballo y fui inmediatamente corriendo a su lado sin importarme la presencia de Jonathan. Estaba muy asustado, así que no permití que la tocara, su insistencia y aparente preocupación por ella me fastidiaron la existencia en el momento y poco me faltó para romperle su perfecta cara, pero me controlé, no era el momento y ella era mi prioridad. Sin importarme sus sugerencias, la llevé a la cabaña para que mi médico fuera el que la examinara, al parecer no tiene fracturas pero no vuelve en sí y eso me preocupa mucho, estoy esperando a que Randolph venga, si Constanza no vuelve en sí no sé que voy a hacer, durante mis estudios en Italia cursé una carrera de ciencias médicas y ahora me arrepiento no haberla terminado, en este momento no sé qué hacer y me siento un completo inútil que no recuerda nada. ¡Dios! Es un milagro que esté viva después de esa caída, pero no reacciona y el esguince en el tobillo derecho hace que lo tenga muy inflamado y será necesario enyesarlo, pero aún así le agradezco a Dios el que esté viva y esté aquí conmigo.”
“Cuando Randolph llegó aproveché hablar con él, estábamos seguros que esto no había sido un accidente y sabíamos quién lo había hecho, el duque había cumplido su amenaza y Constanza tenía razón en no subestimarlo, pero yo también pienso que Jonathan es su cómplice y tiene mucho que ver, el problema es que no se le puede comprobar nada y el duque aunque sea culpable, por ser un noble y miembro de la familia real, lo hace intocable en cierto modo, pero no voy a dejar las cosas así. Randolph insistió en llevarse a Constanza al castillo y aunque ese tipo estuviera cerca de ella, tenía que aguantarme por un momento, la decisión fue por el bienestar de ella aunque yo reventara de los celos.”
“Cómo era de esperarse el “doctor” salió a nuestro encuentro, estaba demasiado preocupado por ella y reconozco que si estaba fingiendo lo hacía muy bien, pero en mis adentros no sabía si de verdad sentía su angustia y preocupación por amor a ella o sólo por remordimientos. No puedo evitar que esté cerca y también reconozco que su opinión médica es acertada, la fiebre no cedía y el inyectarle algo más fuerte le ayudaría. Estuvo inconsciente por más de siete horas y yo ya no soportaba la desesperación, las investigaciones que ordené no se han hecho esperar y ya hay evidencias encontradas de que lo que pasó, no fue un accidente, fue algo premeditado y aunque Jonathan insista que alguien se aprovechó de su paseo con Constanza para hacerlo parecer culpable, yo sentía que algo tenía que ver. Estuve al lado de Constanza como Loui, pero como príncipe deseaba ver la cabeza del que hizo esto en una guillotina. Constanza reaccionó por un momento, pero tenía que luchar y esperar para que el medicamento hiciera su efecto, me sentía un impotente al verla así y no poder hacer nada para ayudarla, daría lo que fuera por estar en su lugar y haberle evitado todo esto. Si yo no me hubiera comportado como un hombre en el observatorio, nada de esto hubiera pasado, ni ella se hubiera sentido mal ni hubiera aceptado pasear con él. Lo hizo por mi culpa y no puedo reclamarle nada al respecto. Yo la orillé a tomar esa decisión. Poco a poco se quedó dormida de nuevo, parecía que el medicamento ya había hecho lo suyo”
XIX.
“Pasé toda la noche junto a ella, no pensaba separarme de su lado ya que en sus delirios sólo llamaba a Loui, estaba seguro que su corazón era de él y eso en parte me hacía sentir bien, era mi imagen la que veía en su mente y sentí que la vida me volvió cuando despertó antes del amanecer, al menos sabía quién era y dónde estaba y no había perdido la memoria como temía. Se sentía muy incómoda y comenzó a desesperarse, todos los malestares le regresaron y Jonathan tuvo que inyectarle un calmante para tranquilizarla y evitar que siguiera lastimándose. Debo reconocer que la presencia de Jonathan me molesta mucho y sus comentarios también me enojaron, pero tenía razón al decir que soy un indiferente, si hubiera hecho las cosas y concluír los planes de mi padre a tiempo, la atención para Constanza sería mejor y su recuperación sería más pronta. El saber que dormirá más tiempo me dio la oportunidad de darme un baño y de descansar un poco también.”
“Por la tarde hice que como príncipe le enviaran un hermoso y enorme arreglo floral, estaba tranquilo sabiendo que había despertado mejor, las investigaciones tendrían que seguir su curso y aun conociendo ella las sospechas, demuestra su noble y confiado corazón al no querer culpar a Jonathan y tal vez tenga razón, no sería justo castigar a alguien por una suposición si sabemos quién es el autor intelectual de todo esto. Eso me hace sentir orgulloso de ella, sólo espero que su gentileza sea sólo por justicia y no porque comience a sentirse atraída por Jonathan.”
“Al entrar la noche fui a verla otra vez y como Loui, le llevé un sencillo ramo de rosas que le encantaron más que el enorme arreglo que le había enviado como príncipe. No deja de sorprenderme, es tan natural y espontánea que no se deja impresionar por muchas cosas, no le interesa lo material realmente encontré una joya y mi tesoro más valioso, el valor para ella es lo sentimental, estoy plenamente segura que ama a Loui y no al príncipe y eso me pone en un difícil dilema porque se ha enamorado de alguien que no existe y que ahora debe de existir para ella. Cuando Randolph apareció con Regina me asusté por un momento, creí que me reconocería así que intenté no dar la cara pero gracias a Dios ni siquiera se dio cuenta, sigue siendo la misma despistada de siempre, suficiente tenía ya con evadir a la servidumbre que no me conocen bien, como para tener que esconderme de ella también. Pero hay algo que noté en la institutriz de Regina, me observaba de reojo y no quiero pensar que me haya reconocido, lo bueno es que no me he dejado ver del duque como Loui y tampoco me ha visto como Ludwig, así que no sabe quién soy y mucho menos que somos la misma persona, pero recuerdo muy bien a esa mujer la última vez que vinieron, no creo que a estas alturas de su edad todavía siga siendo “señorita” y estoy casi seguro que ha tenido que ver con el duque, han sido muchos años a su servicio y no creo que su “amor” por Regina la haya obligado a dedicarse por entero a ella, sin tener una satisfacción a cambio lo cual no es sólo dinero, sólo espero que esto no vaya a ser un problema que me impida seguir adelante, lo bueno es que Constanza no se dio cuenta de nada, pero lo peor fue cuando pareció Jonathan con la excusa de verla, me incomodaba mucho y aunque ella es gentil, él puede malinterpretar las cosas. Traté de controlarme hasta donde pude mientras él estaba allí, pero cuando Constanza me preguntó sobre el porqué de mi silencio, no supe que responder más que a mi detestable instinto de decirle de una vez las cosas a Jonathan y dejar todo claro. Reconozco que lo provoqué, pero él también hacía lo mismo y lo único que deseaba era descargar toda mi furia contra él, mi enojo me transformó en otra persona y perdí el respeto hasta por Randolph y como siempre mi insensatez tuvo consecuencias, Constanza se asustó al ver nuestro pleito e intentó levantarse cayéndose de la cama y agravando su condición, como siempre he sido yo el culpable de todo, no puedo creer que le esté ocasionando malos momentos y su corazón le duele más por mi culpa. Soy un estúpido y un insensato ¡Dios! Ya no puedo seguir así, no sé qué rayos está pasándome tengo miedo de mí mismo, ya no sé quién soy y no puedo perdonarme el daño que hago.”
XX.
“Constanza volvió a dormir toda la noche, no me separé de su lado ni un momento y cuando despertó rogaba porque no recordara nada de lo sucedido, pero no fue así. Recordó todo lo que había pasado y tuvo razón en decir, que si yo no hubiera comenzado todo nada hubiera ocurrido, gracias a mi imprudencia su reacción había sido un acto de sacrificio por Randolph, por él y por mí. Le prometí controlarme, debo controlar mi carácter y ser más sensato pero me dolió que creyera que yo dudaba de su amor y es que con mis estúpidos celos eso le doy a entender, llegaron a un límite, no debo dudar de ella y menos de su amor, debo de tener esa seguridad, sé que su corazón y su ser me pertenecen pero ¿A quién? Si yo mismo ya no sé quién soy.”
“Los investigadores llegaron para interrogar a Constanza y se mostró muy tranquila y serena todo el tiempo, sabe quien ocasiono su accidente pero no lo acusó abiertamente. Uno, porque no hay pruebas más que la amenaza verbal que recibió y dos, por salvarle el pellejo a Jonathan para que ya no se vea como cómplice. Después de eso me despedí para dejar que descansara más y para descansar yo también, me tragué mi orgullo y le demostré a Constanza mi deseo de cambiar haciendo una tregua con Jonathan, al fin y al cabo empiezo a creer que su preocupación es sincera. Constanza me importa más de lo que imaginé, realmente estoy enamorado de esta mujer, nunca había sentido algo así por alguien tan fuerte y tan intenso, un amor muy diferente y es por eso que debo protegerla a como dé lugar, porque ella se ha convertido en parte de mí.”
“Este día por la tarde otra visita inesperada llegó, por todo lo que había sucedido con Constanza lo había olvidado, el duque insiste en la dichosa fiesta y el encargado de todo es el que ha llegado, realmente todo esto se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza. Randolph le dio la noticia a Constanza y se rehúsa a asistir a la fiesta, seguramente siente que con esa intención provocaron su accidente, cree que si asiste me va a distraer de la atención hacia Regina, ya es tarde para detener los preparativos dejaré que el duque siga con sus planes pero no espera la sorpresa que le tengo preparada ya que no me presentaré a la fiesta. Me duele que Constanza piense que el príncipe es indiferente a su accidente, por lo que he tomado la decisión de visitarla a media noche como príncipe, no me ha visto desde la noche en el observatorio y ya es hora que me presente y enfrente su sentir.”
“El momento fue propicio, Constanza estaba sola con una de las sirvientas y a ésta, tuve que hacerla dormir con cloroformo para que no se diera cuenta de nada. Me acerqué a Constanza y pude ver en la mesa de noche su diario por lo que no soporté la curiosidad de saber que había escrito, me retiré con él un momento a la ventana y lo primero que pude leer fue: “Eres mi sueño hecho realidad, te has clavado en lo más profundo de mi corazón…” era un poema y sé que era para Loui, miré la fecha y supe cuando lo escribió; fue el día que la llevé al arroyo de la cascada para nadar. ¡Dios! Me hace feliz saber que desde el principio pensaba en Loui, pero no en el príncipe y eso a la vez, me dio tristeza porque yo también sentía exactamente lo mismo que ella, yo también he deseado tenerla en mis brazos y hacerla mía, recorrer cada centímetro de su piel y sentir que su placer es sólo para mí, creo que he soñado con ese momento desde que la conocí. Mientras dormía, no pude resistir tocar su cara, me acerqué tanto que deseaba despertarla con un beso, pero su sueño era ligero e inmediatamente despertó llamándome “Loui” lo que sinceramente me gustó pero a la vez no me hizo gracia. Antes que despertara completamente me retiré a la ventana, no podía dejar que me reconociera, tuve que ser fuerte para no estrecharla en mis brazos cuando preguntó “¿Amor qué pasa?” Y sólo se me ocurrió reaccionar como un hombre molesto y celoso, diciéndole que no era quien ella pensaba lo que la puso muy nerviosa y tuve que sujetarla, para que no hiciera movimientos bruscos que la lastimaran y para evitar que gritara tuve que taparle la boca. Pero aún convaleciente era muy fuerte, sentía que era una fiera a la que tenía que domar, mis explicaciones parecían no convencerla, ya no sabía que más inventar pero escuché de su boca lo que necesitaba oír, cree que estoy jugando y me habló de su novio y de lo que sintió cuando la besé, no puedo subestimar a Constanza, sin necesidad de saber nada puede darse cuenta de que somos la misma persona, esto ha llegado a un límite, cree que no puede decirle a Loui lo sucedido por temor a un enfrentamiento con el príncipe. ¡Dios! ¿Qué hará cuando se entere que somos la misma persona? Ha guardado su integridad para mí y yo mismo la he manchado, no sé qué hacer, reconozco que cuando mencionó a Regina me molesté porque no siente celos por el príncipe, Constanza no siente nada por él.”
XXI.
“Necesitaba tener la cabeza fría para saber qué hacer, el día estaba terminado y no la había visto, la extrañaba mucho y me reventaba saber que Jonathan estaba con ella aprovechando mi ausencia. Le dije a Randolph que escogiera un disfraz para ella, uno que la hiciera ver hermosa como un sueño, era necesario que la convenciera de asistir a la fiesta y tal vez había un modo de hacerlo, por lo que decidí verla como Loui por la noche.”
“Como lo ordené Randolph le llevó el paquete conteniendo el disfraz y aunque seguía con su necedad, al menos no despreció el regalo. Randolph la trató de “chantajear” al decirle que podía invitar a su novio lo que tal vez funcionó, la sorprendí visitándola antes de dormir lo que le dio mucho gusto, teníamos tiempo para hablar un rato y como lo esperaba me expuso la condición para ir a la fiesta; que Loui la acompañara. Traté de hacerme el de rogar y de que sintiera que yo no era para eso, pero al escuchar sus ruegos me era difícil decirle que no y más cuando dijo una palabra clave: “Es una fiesta de disfraces y en una mascarada puede valerse todo.” La manera en cómo lo describió, hizo que me estremeciera un deseo prohibido y más cuando me di cuenta que a Loui si lo celaba y eso me halagó profundamente.”
XXII.
“El día de la fiesta llegó y por un momento pensé en aprovechar la ocasión para decirle mi verdad pero luego lo pensé, se supone que era mi fiesta de compromiso y era el príncipe el que se estaba comprometiendo no era el momento para hablar, no este día. Decidí llegar tarde aunque me doliera el corazón al saber que bajaría a la fiesta en los brazos de otro, tuve que contener los celos que sentía, me mezclé entre los invitados para ser uno más disfrazado, nadie sabía quién era, antes de llegar a ella la observé; estaba bellísima, sabía que ese disfraz la haría verse hermosa, pero no contaba con que muchos caballeros tendrían la codicia lujuriosa y quisieran conocerla, otra vez las cosas me salían mal porque ahora tenía que lidiar ya no con uno, sino con toda una jauría de lobos, en cuenta también el diseñador y es que realmente su belleza no pasa desapercibida, debo de actuar rápido, hasta que no la convierta en mi esposa no estaré tranquilo. Me presenté sorpresivamente acariciando su rostro con el botón de una rosa, haciendo que todos los lobos o buitres la dejaran sólo para mí, al verla tan hermosa y tan sublime, ¡Dios! Deseaba hacer muchas cosas esa noche, sus halagos me estremecieron y sé que ella sentía lo mismo. La llevé a un lugar más privado y todo el ambiente que nos rodeaba era propicio para el amor, cuando me quitó la máscara y nos besamos con tal pasión sentí que me había llevado al cielo, sus palabras, su aroma y su piel estaban volviéndome loco, el sentirla así me hizo perder los sentidos, deseaba amarla toda la noche y hacerla mía completamente, deseaba apagar el fuego que nos consumía ya que nuestros cuerpos hablan el mismo idioma. Tuvimos que controlarnos por un momento o mejor dicho ella me controló y además no se sintió bien por lo que tuve que llevarla a su habitación, al sentirla así en mis brazos me imaginé por un momento lo que sería nuestra primera noche y al colocarla en la cama, sentí que no pude más, el sentir sus brazos aferrados a mi cuello me hizo desearla aún más. Reconozco que no pude controlarme y la besé de nuevo, el estar solos y en la oscuridad era un momento propicio para hacer el amor, el aroma de su perfume en su cuello me volvió loco y mis manos tomaron otro rumbo recorriendo su cuerpo, la deseaba, deseaba hacerle el amor, deseaba beber todo de ella, le dije que ya no podía detenerme y era la verdad, mi erección me dolía y deseaba verter mi esencia dentro de ella, moría por penetrar a ese paraíso y juntos alcanzar el placer del clímax. Ella estaba más que dispuesta, lo sé, lo anhelaba, su piel lo pedía a gritos, lo deseaba tanto como yo, por un momento me perdí tocando su piel, deseaba tocar su intimidad libremente y más cuando lo único que me lo impedía era su panty, en ese momento sentí eyacular y tuve que contenerme, fue un momento tan íntimo, tan nuestro, que me había perdido hasta poder encontrar mis sentidos nuevamente que regresaron porque nos interrumpieron. ¡Dios! Qué vergüenza, no puedo evitar sentirme mal, he faltado a mi promesa y también le he faltado el respeto a la mujer que amo, siento que no puedo verla a la cara, Constanza era una mujer apasionada capaz de volver loco a cualquiera. Olvidé quién era yo esta noche para poder captar ese momento para siempre, el duque se pondrá furioso porque no me presenté a la fiesta y voy a dejar rabie todo lo que quiera hasta que el castillo se sacuda, pero el fuego que mi cuerpo sintió esta noche no permitiré que nada ni nadie lo apague. Siento como si Constanza ha sido mía y yo le he pertenecido también en cuerpo y alma.”
XXIII.
“Me siento avergonzado por mi actitud a tal grado, que no me siento bien ni preparado para verla de nuevo, aunque quisiera correr a ella por el mal rato que le hice pasar, siento no poder estar a su lado para apoyarla en estos momentos pero sé que será fuerte y valiente ella es así. El duque ha llegado demasiado lejos y estoy seguro, que él tuvo algo que ver con el asesinato de este hombre, seguramente fue él, el que le hizo el trabajo arreglando la silla de Belladona para que Constanza se cayera, el duque lo ha eliminado para que no pueda hablar. ¡Dios! Esto es terrible y la situación se está poniendo muy peligrosa, tengo que buscar la manera de alejar a Constanza de su alcance, intentó matarla y no lo logró puede ser que lo intente de nuevo, debo protegerla.”
“Mi amada Constanza pasaste un trago muy amargo y no pude estar a tu lado, me reventaban lo celos de pensar que era otro el que estaba contigo, a tu lado y el que te sostenía en sus brazos, perdóname amor mío, te he fallado.”
“Randolph dice que al principio ella creyó que se trataba de Loui el cadáver que habían encontrado, así que no puedo imaginar lo que sintió y lo que pasó por su cabeza, fácilmente se puede perder la razón, la impresión la tiene muy mal y es otro el que está a su lado. ¡Dios! Soy un completo imbécil, la estoy empujando a los brazos de otro, voy a volverme loco, yo estoy aquí haciendo nada como un reverendo estúpido y mientras sé que están juntos, me imagino muchas cosas y me siento desesperado. Ya no sé lo que estoy haciendo, la ausencia del príncipe tiene muy molesto al duque y temo que más cosas pueda hacer. Yo y sólo yo, soy el único culpable de que todo esté patas arriba e inconscientemente le estoy haciendo daño a lo que más amo, debo hacer algo y tomar una decisión.”
“Lo que me faltaba, el dichoso diseñador también se deshace en halagos para ella, ahora es su musa, su inspiración y le ha pedido volver a visitarla. Constanza tiene que ser mi esposa o no habrá manera de alejar a tanto buitre, debo de pensar qué haré aunque agonice de dolor tendré que ausentarme de verla, puede que le moleste y que piense lo peor de mí, amor mío perdóname dame tiempo por favor, espérame.”
“Tres días más he decidido esconderme y estar solo, pero no sé si podré soportarlo, le envié una nota diciéndole que saldré de viaje sé que se pondrá muy triste, este tiempo lo dedicaré a pensar qué hacer y a tomar una decisión definitiva. Constanza perdóname, perdona mi cobardía, amor mío no desesperes, por favor espérame.
*******
XXIV.
“Cuatro días sin verla han sido un verdadero tormento, la extraño y los celos me queman al verla con Jonathan, siento arder en una hoguera tanto por los celos como por el deseo, el saber que él ha estado con ella en cada instante hace que lo envidie y envidio la libertad que tiene como hombre normal, envidio el que pueda expresarse ante ella sin máscaras, envidio cada segundo que él está con ella. ¡Dios ayúdame! No sé qué hacer, si le digo toda la verdad Constanza va a odiarme y sólo de pensar que la perderé siento que moriré, esta agonía me está matando. Por lo pronto iré a verla como Loui, ya no puedo estar lejos de ella, la necesito, necesito sentirla cerca y aunque esté molesta por mi cobardía la tendré que conquistar de nuevo, pero no la voy a perder. Constanza no dejes de amarme te lo suplico.”
“Constanza amor mío me haces muy feliz al haber perdonado mi supuesto viaje, no creí verte feliz por verme, deseaba tanto estrecharte entre mis brazos y besarte, sentir de nuevo el calor de tu cuerpo y el aroma de tu piel que me hace renacer, tu amor me ha hecho vivir y sentir lo que creí que no existiría para mí, tu eres mi sol que alumbra y da calor a mi vida, mi luna que brilla en la oscuridad de mis noches, tu voz y tus palabras son música para mis oídos, serás mi esposa y nadie podrá oponerse, no sólo eres la reina de mi corazón sino que también serás la reina de todo este lugar, pero tendré que dejar de verte a diario para ocuparme personalmente de que los trabajos para el desarrollo del pueblo se lleven a cabo y supervisaré también personalmente que el Ange Château, el castillo que era para mi madre sea terminado lo más pronto posible sólo para ti, todo le he hecho por ti amor mío, tu amor es el motor que me ha impulsado.”
XXV.
“No puedo negar que me siento agotado al estar en esta doble personalidad, el cumplir mis deberes como príncipe me ha obligado a comprometerme con mi pueblo, pero el salir a pasear con Constanza hacen que mis fuerzas se renueven cada vez que la veo. Cada vez que la estrecho entre mis brazos y cada vez que bebo de sus labios la dulzura de su ser, me siento vivo, que soy un hombre y que he nacido de nuevo, definitivamente lo he hecho desde el día en que la conocí. Debo de terminar con esto pronto y decirle la verdad, meditaré este otoño en mi decisión, Constanza amor mío no desesperes, ten un poco de paciencia un nuevo día pronto llegará.”
*******
“El otoño casi termina, he estado tan ocupado que no he podido escribir en estas últimas semanas, pero ya estoy decidido y voy a confesarle a Constanza toda mi verdad. Necesito ser libre de esto y también necesito que me ame como soy, los trabajos en el pueblo han ido muy bien y eso ha servido para generar empleo a muchas personas, el Ange Château pronto brillará en todo su esplendor, todo lo que he hecho ha sido por ella, es el ángel que ha cambiado y le ha dado otro sentido a mi existencia.”
XXVI.
“Un nuevo día a llegado y el invierno también parece que está llegando anticipadamente, me sorprende que una persona como Constanza que pertenece a los climas cálidos tenga una salud fuerte, muy al contrario de Regina que a pesar de conocer los fríos inviernos parece que el cambio de clima le ha molestado y estará en cama unos días. La verdad no entiendo que esperan ella, Juliana y el duque para irse de Bórdovar, nada tienen que hacer aquí y su presencia evita que pueda actuar con más libertad, sé que el duque está furioso porque no lo he recibido y también sé que la curiosidad por saber el objetivo de las frecuentes visitas de los nobles y ministros no lo ha dejado dormir en paz. Sólo espero que se canse de esperar y se vaya de Bórdovar de una vez y para siempre.”
“Por la noche Randolph me dijo lo sucedido, el duque esta vez se ha pasado de la raya al haberla tocado, debo salvar su vida aunque pierda la mía, cometí un error al subestimar al duque la primera vez, Constanza tiene razón en sentirse amenazada y si él pudo envenenar al tipo de las caballerizas no se tentará en hacerle lo mismo a ella, tiene razón, debo de sacarla de aquí inmediatamente ya que él no se quiere ir entonces yo me iré con ella, voy a protegerla con mi vida si es necesario. Tengo la manera de vengarme del duque y hacer que reviente de la cólera.”
“Tengo todo listo y voy a decirle la verdad, siento miedo por su reacción pero es ahora que tengo el valor para hacerlo, no puedo pedirle que sea mi esposa sin decirle la verdad, si me odia por esto moriré pero si me perdona viviré, viviré para ella y seré todo lo que ella quiera que sea. Tengo listo el anillo de mi madre, una joya que sólo ella podrá portar, voy a decirle la verdad y a pedirle que sea mi esposa es la única opción para estar juntos y librarla del peligro, para cuando todos se den cuenta ya será tarde, Constanza será mi esposa o moriré en el intento.”
XXVII.
“Algo inesperado sucedió y esta vez no me quedaré con los brazos cruzados, el duque llegó demasiado lejos ordenando abierta y descaradamente el asesinato de Constanza valiéndose de una nota en nombre de Loui, al menos el doctor se adelantó a los hechos y demostró su amor hacia ella no haciéndole el daño debido, evitó que se llevara a cabo una tragedia haciendo las cosas él mismo. Envié a Randolph a la cabaña a esperarme, mientras yo iba a buscarla y llevarla para allá, ella no puede regresar al castillo, su vida está en peligro.”
“La encontré exactamente donde Jonathan la dejó, estaba demasiado fría intenté darle calor pero fue inútil, la traje a la cabaña y le ordené a Randolph regresar al castillo para que no levantara sospechas y para que enviara algo de equipaje con las cosas necesarias para ella. Ya que no podía regresar al castillo era mejor que creyeran y pensaran lo peor.”
“La llevé a mi habitación y encendí la chimenea, Constanza estaba demasiado fría tenía miedo que la hipotermia le estuviera afectando ya que su pulso y sus palpitaciones estaban débiles, así que tuve que hacer lo único que se podía hacer en un caso así aunque ella se molestara al darse cuenta después; encendí el fuego de la chimenea, la acosté en la alfombra junto al fuego y la desvestí completamente, yo también hice lo mismo y me acosté junto a ella para darle calor corporal, cubriéndonos con una enorme piel que estaba seguro la abrigaría y le ayudaría a darle calor. Reconozco que al sentirla así pasaron muchas cosas por mi cabeza, pero tuve que ser fuerte, su piel fría era tan suave y sentí que su aroma estaba embriagándome de deseo. ¡Dios! Tuve que controlar el deseo de hacerla mía en ese momento, hubiera sido egoísta de mi parte y no hubiera sido justo para ella, la deseo pero la deseo consciente también, que tenga disposición y certeza de lo que hacemos y que ambos lo disfrutemos, quiero sentir que su piel arda de pasión y de deseo por mí, deseo sentirla estremeciéndose y respondiendo a mis caricias por eso esperaré, esperaré el momento adecuado pero reconozco que mis ojos han visto el pecado hecho perfección, la ambrosía y la fruta prohibida, Constanza es tan bella cual escultura de mármol que representa la belleza femenina, Afrodita la envidiaría y Helena de Esparta también, es la Venus que inspiraría a Botticelli, jamás creí ni imagine tenerla así tan rápido, pero esperaré hasta que llegue el momento preciso de entregarnos mutuamente.
“Cuando reaccionó se asustó mucho y obviamente pensó lo peor, tuve que convencerla de que no le había hecho nada y que la había respetado. Sé que fue difícil para ella creerme pero espero que no dude de mis palabras, no niego que mis dedos recorrieron sutilmente su piel, su cara, su cuello, sus hombros, el principio de sus pechos que la piel cubría me incitaban a llegar más allá, no sólo a tocarlos y masajearlos sino a sentir su pezón en mi boca, deseaba que mis manos bajaran más hasta su estómago, hasta su vientre y aún más, hasta su intimidad en donde con certeza no me hubiera podido detener, realmente deseaba amarla y perderme en el delirio pero no así, no sólo yo, aunque ese lunar en su cadera me conquistó, hasta ese lunar será mío. Después que aclaramos las cosas le preparé una cena especial para celebrar que estaba bien y que estaba conmigo, le gustó mucho y yo agradecí tan exquisita compañía más que deseable, todo el ambiente era propicio para entregarnos, era perfecto, la calidez de la chimenea, el vino, el juego de roces, el calor de nuestros cuerpos, la sed de nuestros labios, ella plenamente consciente y yo rogando porque finalmente decidiera entregarse a mí, nada le impedía hacerlo excepto su pudor y el estúpido reloj que nos desconcentró —te odio big-ben—, quise patearlo y lanzarlo a la basura pero era un regalo del bisabuelo a mi padre, una antigüedad inglesa del siglo XIX y además no quería inventar otra excusa cuando ella notara que algo faltaba en la pared y comenzara a hacer preguntas. Por ahora estamos aquí, la tengo a pocos metros de mí y eso es más que suficiente, le diré la verdad pero esperaré hasta mañana para hacerlo no podría dormir de la angustia, pero el saber que está aquí conmigo y que sólo un techo nos separan, me da la fuerza y el valor que necesito. Constanza amor mío te amo por favor no me dejes, por favor perdóname.”
Estas fueron las últimas palabras escritas por él antes de su atentado, al terminar de leer todo esto no podía evitar sentirme avergonzada; el hombre que yo creí normal común y corriente definitivamente era nada menos que el príncipe de Bórdovar, el mismo con el que choqué en el parque del pueblo, el mismo que me sujetó en sus brazos para evitar que cayera del caballo en nuestro primer paseo, el mismo que susurró con su cálido aliento sobre mi cuello cuando montábamos juntos, el mismo que vi nadando semidesnudo jugando en la cascada. ¡Dios! Ahora era yo la que estaba igual a él y al recordar todo comencé a acalorarme. El mismo príncipe hizo que me enamorara de un extraño, fue él el que me hizo soñar con un hombre al que deseaba entregarme, fue él el que me regalo una noche estrellada y fue él, el hombre que me declaró su amor en la antigua fortaleza, el mismo que me estremeció cuando me besó por primera vez, el mismo que me obsequió los libros, las música y todos los materiales de arte, el mismo que me preparó un picnic en el arroyo de la cascada, el mismo celoso de que otro me mire, el mismo que me besó en el observatorio, el mismo que velo mi sueño durante mi accidente, el mismo que fue mi príncipe durante la mascarada e ignoró su propia fiesta por mí y el mismo que deseaba que esa noche me hiciera el amor, el mismo que me privó de su compañía durante tres días, el mismo que me visitaba a media noche de manera furtiva, el mismo que me trajo a su cabaña dándome su calor corporal para hacerme reaccionar de la hipotermia. ¡Dios! El príncipe leyó mi diario también y conoció mi cuerpo, no sabía cómo mirarlo a la cara después de esto, todo ese tiempo él y solo él, había sido el hombre del cual me había enamorado, pero él mismo se sentía con esa personalidad diferente sin saber quién era en realidad, dos hombres distintos pero que eran uno solo. A través de las páginas de su diario me sentí la protagonista de su historia, era como una novela narrativa, como una biografía, nunca imaginé que el príncipe tendría tanta sensibilidad para escribir y para expresarse, cada palabra escrita había salido del fondo de su corazón, había escrito sus sentimientos los mismos que lo habían atormentado por mi culpa y sabía que era yo, la única que podía salvarlo de sí mismo. No podía seguir dudando de su amor hacía mí y tampoco podía permitir que él siguiera dudando del mío, el haber conocido todo esto me hacía tener sentimientos encontrados sin saber qué hacer. ¿Cómo pudo él haber creado dos personalidades diferentes? Yo misma todavía no alcanzaba a comprender quién era él realmente, lo único que sabía era que estaba enamorada de Loui pero al mismo tiempo sabiendo que era el príncipe sentía que creaba una barrera en mí y no sabía qué hacer conmigo misma, no sabía cómo luchar contra lo que sentía y tendría que aprender a vivir con eso porque lo cierto era que me amaba como los dos, él seguirá siendo mi Loui y literalmente también mi príncipe encantado, el único hombre de mis sueños y al que deseaba amar para siempre. Creo que había exagerado y mi actitud había estado por demás, debía de sentirme halagada que un príncipe de verdad hubiera puesto sus ojos y su corazón en mí y debía de darle gracias a Dios por la enorme bendición de sentirme amada por un noble, apuesto y verdadero príncipe de carne y hueso. ¿Qué más podía pedir? Moría por sus besos, porque me estrechara en sus brazos y sentir el calor de su cuerpo, sería una tonta y una loca si permitía que mi orgullo arruinara y echara a perder lo que Dios me había dado. Aunque me costaba creerlo, tendría que resetear mi mente para poder verlo y amarlo, como realmente era él.
Capítulo VIII
La Propuesta
Primera Parte
Los días pasaron y entre cuidados, atenciones, charlas amistosas y el mismo sentir, el príncipe se fue recuperando hasta ser el mismo físicamente, ya era 15 de Diciembre y las cosas en el castillo iban de mal en peor, el duque había detenido todos los trabajos que el príncipe había iniciado haciendo que muchas personas perdieran la oportunidad de trabajar y cobrar su salario. Lo único que deseaba y le interesaba era su tan esperada reunión con los nobles y ministros que le permitieran la sucesión al trono en ausencia del príncipe. Randolph, secretamente y con excusas nos visitaba por las noches para traer las noticias de lo que estaba aconteciendo, Jonathan había pasado su estado crítico y gracias a Dios se estaba recuperando. Randolph se había tomado el tiempo para visitarlo y averiguar lo que había pasado y efectivamente, el duque lo engañó con el cuento de la cacería para llevarlo a un lugar apartado y poder dispararle sin piedad. Al parecer, alguien en complicidad con el duque lo siguió el día que debía matarme y al ver que no me hizo nada le comunicó lo sucedido y éste, prefirió callar y disimular, más no perdonar a Jonathan por su traición, por lo que esperó el momento oportuno para deshacerse de él también. Regina se las ingeniaba para visitarlo durante sus “supuestos paseos” y no levantar las sospechas de su padre, yo todavía no me sentía tranquila y no estaba dispuesta a bajar la guardia en cuanto al duque, no creía que estuviera tan tranquilo con respecto a nosotros, estaba segura que no nos creía muertos a todos y me extrañaba mucho su aparente tranquilidad. Esa mañana, Loui me propuso acompañarlo a dar un paseo, en parte tenía razón, habíamos estado muchos días encerrados y el aire fresco nos sentaría bien;
—¿A dónde vamos? —Pregunté.
—Es una sorpresa y espero que estés preparada.
Aún usaba el cabestrillo y caminaba normal, aunque lento. Montamos de nuevo en un mismo caballo sólo que para poder soportar los nervios preferí montar detrás de él nuevamente y a medida que íbamos en el camino, supe hacia donde nos dirigíamos. Me llevaba de nuevo a la fortaleza y al llegar cuando desmontamos, tomó mi mano y me llevó al mirador, era una sensación extraña para mí, allí él me había declarado su amor y también fue allí donde desahogué toda mi tristeza al creerme burlada por él, no era el lugar adecuado pero igual él ya tenía sus planes;
—¿Qué hacemos aquí? —Pregunté tratando de evitar los nervios.
—Sé que debes de sentirte confundida —contestó mirándome fijamente—. Aquí te declaré mi amor y también aquí viniste a llorar por mí.
—No quisiera hablar de eso —le dije bajando la cabeza—, y tampoco quisiera recordarlo.
—Sé que como príncipe no te agrado —dijo acercándose a mí—, porque como príncipe te he hecho daño y debido a eso has llorado.
—El problema fue que la última vez no me hizo daño como príncipe sino como Loui y ese, ha sido el dolor más grande que he sentido.
—Sé que desde el principio todo lo hice mal —dijo levantando mi rostro—. Debí de haber sido honesto, no sabes lo mal que todo esto me ha hecho sentir, si pudiera volver el tiempo atrás nada de lo que he hecho lo volvería hacer excepto, haberme presentado ante ti como lo que soy y como quién soy, sin mentiras y sin máscara.
—Ya no es necesario hablar de eso —dije separándome de él y tratando de evitar los nervios—. Ya lo aclaramos y ha sido suficiente.
—No, no ha sido suficiente para mí. —Insistió mientras me sujetaba de la cintura atrayéndome hacia él. Su brazo derecho era fuerte y estaba muy inquieto—. Ya no soporto que te dirijas a mí con tanto respeto y propiedad, eso crea una barrera entre los dos, ya no soporto tu distanciamiento, tu lejanía, siento que esto va a volverme loco, te extraño demasiado, extraño el calor de tu cuerpo, extraño tus caricias, extraño tus besos…
—Por favor —le dije tratando de soltarme—, no me diga eso, me siento incómoda, no es fácil para mí.
—¿Por qué no ves que soy el mismo hombre? —Insistía—. Mírame, mis sentimientos hacia ti no han cambiado al contrario, el sentirte distante ha hecho que te ame y te desee más.
—Por favor alteza contrólese, ¿O sigue siendo el niño encaprichado que siempre obtiene lo que quiere?
—¿Crees que soy así? —Preguntó soltándome con decepción—. ¿Ya no me amas? No puedes verme de la misma manera que antes, ¿Verdad?
—Lo siento —contesté—, estoy luchando contra lo que siento y no es fácil, el concepto que tengo de usted es…
—Sólo dime ya no me amas y prometo que te dejaré en paz —dijo con tristeza—. Sólo dime eso y aunque mi corazón se desgarre de dolor por ti, te dejaré libre para que te vayas a tu país lejos de todo esto. Una sola palabra tuya me silenciará para siempre, mi vida entera está en tus manos y ya no puedo continuar así, necesito saber.
Él necesitaba una respuesta de mi parte, el saber que era el príncipe era un obstáculo para decirle lo que pensaba pero al verlo como Loui, no pude ocultar el decirle mis sentimientos;
—Desde que supe su verdad, mi vida ha sido un constante tormento —le dije apartando mis ojos de él—, sin saber qué hacer, qué sentir, ni qué pensar, sin saber con quién estuve todo este tiempo y sin saber a quién estuve a punto de entregarme. Amo a un hombre del cual me enamoré profundamente, amo a Loui.
—Pero yo soy Loui —dijo sujetando mi mano y colocándola en su pecho—. No he inventado ningún nombre, no te he mentido, sólo mi madre me llamaba así y mi nueva personalidad fuiste tú la que la creaste, si he cambiado ha sido por ti.
—Loui no existe. —Comencé a llorar—. Usted es el príncipe Ludwig y las cosas no son tan sencillas como antes.
—Entonces renunciaré a la corona. —Insistió—. Si amas a un hombre común y corriente, eso seré para ti entonces, si amas a Loui, Loui no te dejará ir.
—No puede hacer eso —le dije teniendo el valor de mirarlo—, piense en todos, su pueblo, sus súbditos lo quieren a usted, no permita que el duque logre sus propósitos y hunda a todos en una verdadera pesadilla, no haga arder un reino por culpa del amor de una mujer.
—Entonces toma una decisión ahora —dijo seriamente—. El futuro de todos está en tus manos o si no, si ocurrirá una verdadera tragedia griega sin que haya un héroe de por medio que sea inmortalizado.
—¿Es un chantaje? —Pregunté indignada.
—Tómalo como quieras, si no me amas ya de ninguna manera te dejaré ir, pero como amas a Loui, Loui no te perderá y luchará por ti.
—De verdad que me asusta. —Lo miraba incrédula—. Habla como si de verdad fueran dos personas distintas.
—Considérame entonces como el famoso rey loco de Baviera, a diferencia que éste que ves enfrente, está loco pero por ti y por ti, hará un castillo en las nubes.
—Deme más tiempo para asimilar todo esto. —Le supliqué.
—Creo que ya has tenido suficiente tiempo para meditar, recuerda que está corriendo en contra, las cosas siguen su curso y en poco tiempo ya no habrá forma de detener nada. ¿Por qué luchas contra lo que sientes?
—No lo sé.
—Cierra los ojos —dijo tomándome de la cintura con su brazo derecho otra vez.
—¿Qué? No, no, ¿Que hace…?
—Sh… —Insistió acariciando mi mejilla con la suya—. Cierra tus ojos un momento y escucha sólo mi voz susurrándote cuanto te amo, escucha el sentir de tu corazón latiendo aceleradamente por una razón, siente tu piel estremecerse cuando la toco, siente el calor de mi cuerpo que vibra por ti.
Comencé a respirar más rápido por el nerviosismo, no podía resistir lo que sentía, al escuchar su voz en mi oído comencé a estremecerme, a vibrar como antes y a sentir que mi sangre comenzaba a hervir por él. Al tener los ojos cerrados podía sentir que él era Loui, mi Loui que me tenía en sus brazos;
—Ves como te siento estremecer —continuó mientras sentía mi respiración—. Tus sentimientos no han cambiado, sigues siendo la misma, mi Constanza el amor de mi vida, la mujer que me vuelve loco, la que me tiene en sus manos y me pone a sus pies, ya no te niegues, ambos sentimos lo mismo…
Diciendo esto, sutilmente buscó mi boca y me besó suavemente, lo anhelaba, me dejé llevar. Deseaba con ansias sentir sus labios como antes, nuestro besó se intensificó a medida que la pasión nos envolvía y al sentir él que seguía siendo correspondido por mí fue como un sueño, hacía muchos días que no habíamos estado tan cerca y creí que jamás lo volveríamos a estar. A pesar de ser el príncipe, también era el mismo hombre del cual me había enamorado, la dulce y suave sensación en sus labios era la misma;
—Constanza amor mío —dijo abrazándome con fuerza—, todavía eres mía, tu beso me lo ha dicho, no sabes lo feliz que soy porque mi deseo se hizo realidad. Desde la primera vez que salimos y brindamos aquella tarde, mi deseo fue que algún día nuestra amistad fuera más allá, no sabes cuánto te amo.
—Yo también te amo —le dije sintiendo su cálido pecho con mi cara—, y desde el fondo de mi corazón ese día, yo también pedí lo mismo. Ya no puedo escapar de esto, no puedo negarlo, soy cautiva de tu amor.
—Constanza —dijo separándome de él un momento, metiéndose la mano en su chaqueta y poniéndose de rodillas—. ¿Quieres casarte conmigo? ¿Quieres ser mi esposa y para siempre mi reina?
Sentía que mi corazón iba a estallar de la felicidad, no cabía en mi pecho y no podía describir la alegría y el sentimiento que me embargó en ese momento, hasta que las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. Loui estaba proponiéndome formalmente matrimonio al mostrarme un hermoso anillo de brillantes;
—Sí, sí, sí, —le contesté llena de emoción.
Al colocarme el anillo Loui se levantó y me abrazó con su brazo derecho, girándome con fuerza y con cuidado, muy emocionado y con lágrimas en sus ojos también, sin ocultar su felicidad;
—No tienes idea de lo feliz que me haces —dijo sosteniendo mi cara—. Me siento el hombre más afortunado y feliz de la tierra.
—Yo tampoco puedo explicar la felicidad que siento, cuando llegué aquí jamás me imaginé que encontraría el verdadero amor y jamás imaginé que tendría que quedarme.
—¿Extrañas tu mundo? —preguntó besando mi mano.
—No extraño nada de mi mundo porque nada me espera allí, no sólo por ser huérfana y no tener hermanos, sino también porque nunca le importé a mi familia, mi abuela fue la única que se hizo cargo de mí, pero ahora por primera vez me siento viva y que pertenezco a un lugar o siento que ya he pertenecido desde siempre, tu amor me hace muy feliz, pero ¿Cómo deberé llamarte?
—Amor mío me hace muy feliz escucharte decir eso —dijo acercando sus labios a los míos—. Tú y yo seremos una familia, nuestros caminos se cruzaron hasta finalmente unirse tomando el lugar que les corresponde, por protocolo y delante de las personas soy Ludwig, pero para ti y en la intimidad seré Loui, tu Loui, ya que sólo mi madre y tú han pronunciado ese nombre con sus labios.
Sellamos nuestro compromiso con un apasionado besó que nos llevó al cielo de nuevo, ahora me había convertido en la prometida del príncipe y en su futura esposa, mi vida radicalmente cambiaría para siempre.
Regresamos a la cabaña y les dimos la noticia a los sirvientes que nos asistían, Gertrudis lloró de la felicidad y solicitó el permiso correspondiente para abrazarme, Gastón oportunamente estaba ahí y también compartió nuestro regocijo. Loui le pidió que inmediatamente se fuera al castillo a darle la noticia a Randolph, con discreción obviamente y que también se lo dijera al doctor Khrauss, ya que esa noche festejaríamos íntimamente nuestro compromiso.
El resto del día, lo dedicamos a estar juntos como novios adolescentes que deseaban sentirse cerca el uno del otro sin querer separarse ni un instante, era la primera vez que disfrutábamos de nuestra relación sin mentiras y sin máscaras, sabiendo yo plenamente quién era él y las consecuencias y responsabilidades que conllevaba la decisión que había tomado y él, estaba más que feliz por haberlo aceptado como era y porque desde ese momento, su vida ya no estaría vacía. Para dos corazones enamorados el tiempo de separación había sido mucho y sólo de pensar que pude haberlo perdido en ese atentado hacía que deseara estar en sus brazos y que no me soltara ni un instante. Nuestros besos y nuestras caricias hablaban por nosotros más que las mismas palabras, fue un día en el que no deseábamos estar separados ni por un momento, nos necesitábamos mutuamente como el aire, como el agua. Le dije que Randolph estaría feliz con la noticia y Loui me aseguro que así sería, me narró un poco de su historia y de cómo se convirtió prácticamente en un padre para él, al parecer en su juventud Randolph también se casó muy enamorado y pronto su esposa estaba esperando su primer hijo lo que lo tenía loco de felicidad, pero durante el parto las cosas se complicaron muriendo ella y el bebé dejando a Randolph completamente vacío, solo y devastado por lo que se encerró en su dolor y no le dio otra oportunidad al amor, sino que se dedicó a seguir estudiando y su gran capacidad y preparación lo llevaron a donde está ahora. Loui dice que llegó a Bórdovar cuando él tenía tres años, por lo que no le ha sido difícil verlo como un padre y él sabe que Randolph, le ve a él como a un hijo, tal vez como al hijo que perdió, desde entonces ha sido su maestro, su mentor y su amigo, la persona que más cerca de él ha estado desde la muerte de la reina. Fue una historia triste que hizo rodar mis lágrimas, no sé si por la emoción de la boda o porque en verdad me conmovió tanto, pero después de eso sentía un cariño aún mayor por Randolph, en verdad creía que él miraba en Loui al hijo que perdió y el cual seguramente hubiera tentido la misma edad de él, es por eso que su amor y cariño hacia el príncipe es incondicional y pensando es eso, me atreví a pedirle a Loui un favor; que a partir de ese momento tomara en cuenta el cumpleaños de Randolph y se le celebrara como él se lo merecía. Loui se sorprendió mucho por mi petición al mismo tiempo que accedió con mucho gusto y agradeció mi sensibilidad para ver a las personas con gran valor y como a iguales y eso, lo hacía sentirse orgulloso de mí, estaba feliz por tener a alguien a su lado que lo ayudara en su camino como cabeza de todo ya que a mi parecer, el hecho de que las personas estaban al servicio de la casa real no significaba que había que menospreciarlos, al contrario, esa dedicación y esos años que han brindado de algún modo debían de compensarse. Loui me propuso que la boda sería en tres días, algo muy precipitado sí, pero por lo que sería secreta y sólo unos cuantos serían testigos de ese acontecimiento. No podía creer que en tan sólo tres días sería su esposa y cada minuto que pasaba mi corazón latía aceleradamente con ansias y miedo al mismo tiempo, ya que todo sería muy rápido dadas las circunstancias. Loui sólo se limitó a decirme, que aunque no podría ser una verdadera boda real como debió haber sido, por los momentos tampoco habría un viaje de luna de miel ya que no podíamos salir así y tendríamos que quedarnos en la cabaña “solos” para disfrutar nuestro romance. De todos modos no me parecía una mala idea, Loui me dijo que esa cabaña era el nido de amor de sus padres y que incluso pudo haber sido ahí, donde lo concibieron a él, algo que me apenó mucho con sólo pensarlo ya que me hubiera gustado saber cómo lo habrán “hecho” o qué los habrá “inspirado” para haber hecho de Loui un hombre tan bello y tan perfecto físicamente, algo por lo que yo les estaría eternamente agradecida, por haber hecho que el hombre más apuesto y bello sobre la tierra, existiera sólo para mí.
La boda y sus preparativos sería una sorpresa para mí porque ya todo lo tenía planeado y preparado, algo que me sorprendió muchísimo. La verdad no me importaba tanto el “alboroto”, algo sencillo y romántico estaría bien, lo más importante para mí era que al fin estaríamos unidos, que al fin seríamos marido y mujer y estaríamos juntos para siempre. Ya bien entrada la noche estaba todo listo para la reunión, solo los sirvientes, Gertrudis, el doctor Khrauss y Gastón estaban presentes, Randolph todavía no llegaba y eso tenía nervioso a Loui;
—Estoy impaciente por Randolph —me dijo mientras me abrazaba—. Me preocupa que no aún no llegue.
—Tranquilo —le dije acariciando su cara—, usted… digo, tú sabes lo difícil que es poder salir del castillo teniendo al duque con los ojos encima.
—Me encanta oír que me tuteas otra vez —dijo muy sonriente besando mis manos—, y tal vez tienes razón, habrá que esperar un poco más, te dije ya que estás muy hermosa esta noche.
—No, no lo habías dicho, pero agradezco tu galantería.
—Siempre será así te lo prometo, alimentaré cada día nuestro amor y no permitiré que dejes de amarme.
—Pues si las cosas serán así siempre, será muy difícil dejar hacerlo. No creo poder resistirme, entonces yo te prometo que siempre estaré enamorada de ti y que jamás dejaré de amarte.
—Constanza amor mío —dijo abrazándome y besando mi frente—, te amo tanto, siento que tu amor es más importante para mí que mi propia vida.
—¡Ya llegó el señor Randolph! —dijo Gertrudis.
Ya había llegado la persona que faltaba y ahora si estábamos completos por así decirlo;
—Randolph estaba preocupado —le dijo Loui abrazándolo—. Creí que no llegarías.
—Perdón por la tardanza alteza —dijo emocionado por el gesto sin poder ocultarlo, seguramente Loui no lo había vuelto a abrazar desde que era niño—, pero vengo con alguien que estoy seguro usted desea ver este día y que además, él está loco por verlo también.
—¡Boris! —Exclamó Loui hincándose a él—. Mi fiel amigo, muchacho ven aquí.
Mi expresión era un poema, con todo lo que había sucedido no recordaba para nada al bendito y enorme can y no pude evitar recordar el episodio en el que lo había conocido;
—Constanza ven —me dijo mientras lo acariciaba—, acércate.
—¿Estás seguro? —Pregunté con reservas.
—Ven, no tengas miedo. —Insistió—. Quiero que te conozca y veas lo amigable que puede ser.
Me acerque aún con reservas, era un enorme perro que aparentemente era inofensivo;
—Tócalo, acarícialo, es necesario que te conozca.
Extendí mi mano hacia él cerrando los ojos por miedo, para tocar su cabeza. Asombrosamente se dejó acariciar sin problemas, tal vez no era tan agresivo como lo recordaba;
—Extiéndele tu mano —dijo.
Hice lo me pidió e inmediatamente el can me dio su pata en señal de presentación;
—Es muy hermoso —dije—, su pelaje es muy suave y brillante.
—¿Sabes por qué te reconoce? Porque la primera vez de nuestro encuentro en el observatorio cuando te desmayaste, hice que se acercara a ti y sintiera tu aroma para que pudiera reconocerte la próxima vez.
—No hagas que me ruborice —Sonreí tímidamente—. Sólo de pensar en ese episodio me da mucha vergüenza.
Loui me miró y sonrío pícaramente también, parecíamos cómplices de una travesura;
—Qué bueno que todos están presentes —dijo levantándose y tomando mi mano ayudándome también—. Sin duda están aquí con nosotros las personas correctas. Esta noche, a pesar de las circunstancias es una noche especial para mí, quiero presentarles a mi prometida, sé que ya la conocen pero ahora Constanza, la dueña de mi corazón, finalmente ha aceptado ser mi esposa.
Mientras todos aplaudían llenos de entusiasmo, Gertrudis ordenó que repartieran el champagne para hacer el brindis correspondiente, se notaba que este era un momento esperado por muchos. Randolph no pudo ocultar la emoción y sus ojos se llenaron de lágrimas;
—Levanto mi copa por el amor de vida —continuó el principe—. Por la mujer más maravillosa que existe y la que desde el primer momento me cautivó hechizándome completamente. Brindo por mi futura esposa, por Constanza, futura princesa y reina de Bórdovar. ¡Salud!
—¡Salud! —Exclamamos todos al unísono, sonando las copas y brindando por la ocasión. Sus palabras habían hecho que mi corazón palpitara con júbilo y quisiera salirse de mi pecho.
—No puedo describir la alegría que siento —dijo Randolph—. Esto es como un sueño hecho realidad y me siento muy feliz, porque su alteza haya encontrado el amor y la felicidad que se merece y que ahora embarga su corazón. Es algo que me hace sentir muy orgulloso porque siento que mi misión está cumplida, señorita Constanza no sabe lo agradecido que estoy con usted por haber tomado esta tan importante decisión que cambiará su vida para siempre y por haber correspondido, al amor que su alteza siente por usted del cual yo he sido testigo desde el principio. Estoy más que seguro que el rey y la reina estarían muy felices por compartir este momento tan sublime, en el que su único hijo ha decidido contraer nupcias por amor. ¡Larga vida al príncipe Ludwig y a su futura esposa! ¡Salud!
—No cabe duda que esta noche está llena de emociones —dijo Loui tomando mi mano—. Sé que mis padres estarían orgullosos y felices y amarían a Constanza tanto como la amo yo, es por eso que en su mano luce la sortija de compromiso que perteneció a mi bisabuela, a mi abuela y después a mi madre, la cual sé que portará con orgullo, dignidad y realeza como la gran mujer que es. Quiero agradecer públicamente a Randolph quién no sólo ha sido un mentor y un leal amigo, ha sido como un padre para mí y en todos los momentos de mi vida, ha estado siempre conmigo y pendiente de mí. Gracias Randolph por todos esos años que has dedicado a estar conmigo, no sé qué hubiera sido de mi vida si tú no hubieras estado cerca, gracias.
Segunda Parte
No cabe duda que al haber escuchado a Randolph y a Loui decir tan nobles palabras, sentí tanta emoción que no pude evitar un nudo en la garganta;
—Nos sentimos muy honrados por estar aquí esta noche —dijo el doctor Khrauss—. Alteza, gracias por haber compartido este tan especial momento con nosotros, es un honor para mí servir para la casa real desde hace muchos años y no sabe la alegría que nos embarga a todos como sus súbditos, el saber que pronto contraerá nupcias y sé convertirá en el rey que siempre hemos deseado.
—Gracias a todos —dijo Loui—. Gracias por estar aquí con nosotros, son muy importantes porque sin ustedes creo que yo no existiría. Su fidelidad hacia mí ha estado en todo momento, ustedes me han enseñado el valor de la amistad y eso vale más que cualquier cosa material.
—Bueno creo que todos hemos hablado menos la novia —dijo Randolph mirándome muy sonriente—. Sería bueno escuchar que piensa y si desea arrepentirse pues este es el momento ja, ja, ja.
Todos nos reímos de la broma de Randolph y no pude evitar sentirme nerviosa al ver todas esas miradas puestas en mí, así que tomé valor y fuerza para expresar lo que sentía, sin que terminara llorando;
—No puedo expresar con palabras lo que siento en este momento, cuando llegué a este lugar jamás imaginé la aventura que me esperaba y mucho menos que me enamoraría y encontraría el amor. De verdad que ha sido caprichoso el destino por la manera en cómo fueron surgiendo las cosas, lo cierto es que comencé a enamorarme de la belleza de todo este lugar y agradezco profundamente el calor con el que su gente me recibió. Agradezco a Dios el haberme permitido conocer a un hombre maravilloso, único y hermoso del cual estoy profundamente enamorada y al que espero poder hacer feliz por el resto de mi vida, de la misma manera en la que él me ha hecho feliz a mí.
Nuestras miradas se perdieron en el uno y en el otro como si sólo estuviéramos los dos en ese momento, era como si pudiésemos ver nuestras almas a través de nuestros ojos, verme en su mirada cristalina era todo lo que podía desear, no hay palabras para expresar ese momento;
—¡Bravo! —Exclamó Randolph—. Un brindis por la señorita Constanza, futura princesa y reina de Bórdovar.
—¡Salud! —Exclamaron todos mientras Loui me estrechaba con su brazo derecho y nos besábamos intensamente—. ¡Dios salve al futuro rey y a su futura reina!
—Yo sé que su alteza me pidió no decir nada —dijo Randolph—, pero es un día muy especial no sólo por el compromiso del príncipe, sino por otro motivo muy importante de celebración que tampoco puede pasar por alto ya que es un acontecimiento que a todos nos llena de júbilo también y que mejor momento que este para hacerlo saber. Hoy ha sido el día más feliz para su alteza y creo que ha sido el mejor regalo que ha deseado y que ha podido recibir, pido que levantemos nuestras copas por este inolvidable día porque por segunda vez el príncipe de Bórdovar ha vuelto a nacer, gracias le doy a Dios por un año más de vida de su alteza, hoy es el vigésimo octavo cumpleaños del príncipe ¡Salud!
—¡Salud! —Exclamamos todos y principalmente yo, ya que no cabía en mi asombro y la noticia me sorprendió mucho—. ¡Larga vida al príncipe de Bórdovar!
Randolph como todos los presentes, felicitaron a Loui por tan importante fecha en la historia del reino; su nacimiento. Loui no podía ocultar el sentirse apenado, el príncipe celebraba sus veintiocho años de vida;
—¿Mi amor por qué no me lo dijiste? —Le pregunté—. Este día es tu cumpleaños y merecías un festejo mayor.
—No es tan importante, mi principal motivo de celebración eres tú, es nuestro compromiso, lo que significa, eso lo es todo para mí.
—Pero mi amor, este día es muy importante, se celebra tu nacimiento, el momento más especial para tus padres y en especial para tu madre, que estoy segura fue la mujer más feliz al tenerte, lo cual yo agradezco profundamente porque el hombre más bello y especial sobre la tierra nació para mí. ¿Sabes a qué hora naciste?
—Amor mío —dijo sonriendo y besando mi mano—, gracias por tus palabras, la verdad no estoy muy seguro pero creo que fue al amanecer, mi pobre madre había tenido dos días de labor de parto ya que yo no estaba cooperando y al parecer, no quería nacer. Pero este día soy inmensamente feliz porque tú me has aceptado, porque después de mucho tiempo al fin un cumpleaños tiene sentido para mí.
—Mi amor pero me hubiera gustado darte un regalo.
—Mi mejor regalo eres tú —dijo estrechándome de nuevo en sus brazos y susurrándome al oído—. Además ya pronto me lo darás, pronto estaremos juntos y serás mía para siempre, tú has sido el regalo que siempre quise.
Nos besamos con tanta ternura como es obvio en una pareja de enamorados que se aman, Loui siempre tenía las palabras para hacerme estremecer y eso hacía que cada día estuviera más loca por él, el pensar que era su cumpleaños me llenaba de alegría porque sin saberlo, lo había hecho feliz y no permití que mi orgullo lo llenara de tristeza al rechazarlo, lo cual hubiera sido algo terrible para él en este día y yo, no hubiera podido perdonarme por eso. La noche transcurrió entre música, felicitaciones, buenos deseos, refrigerios y grata compañía, hubo un momento en el que Loui y Randolph se retiraron para hablar en privado, así que yo aproveché para hablar con el doctor sobre el estado de Jonathan. Debido a la gravedad de su herida, él si necesitó una operación y aunque su recuperación había sido lenta también era favorable gracias a Dios, mi sangre le ayudó mucho y aunque había sido visitado furtivamente por Regina que había estado pendiente, él siempre preguntaba por mí. Le pedí al doctor que no comentara esto con el príncipe, pero Jonathan preguntaba por mí todos los días y para él, había sido un tormento el que no lo hubiera podido ir a visitar por mi situación, al parecer el haberle dado mi sangre hacía que él mantuviera una leve esperanza para que no sólo eso nos uniera definitivamente. El doctor me dijo que Jonathan no sabía nada de esta situación; no sabía que Loui y el príncipe eran la misma persona y mucho menos que ahora ya era su prometida próxima a casarme con él. Le pedí que me hiciera el favor de no decirle nada sobre esto, ya que podría no querer recuperarse y recaer en una profunda depresión y decepción. El que Jonathan fuera ajeno a esto era lo mejor por el momento, el que no tuviera conocimiento de nada era la mejor decisión, ya llegaría la oportunidad de hablarlo personalmente con él. Ya entrada la madrugada cuando la reunión terminaba y todos se retiraban —menos Boris que llegó para quedarse con su amo— Loui también aprovechó para hablar un momento con el doctor antes de irse y eso si reconozco que me intrigó y me dio curiosidad. Antes de irse, Randolph le dio a Loui un gran paquete que estaba en el carruaje, un encargo para mí el cual era su regalo de compromiso;
—Ábrelo. —Me pidió cuando ya estábamos solos y él se sentaba en el sofá.
Me senté en la alfombra para rasgar el papel, me sentí como una niña a la que Santa Claus le había traído su regalo, por lo pesado y por el tamaño supe que era un cuadro, pero mi sorpresa fue ver qué pintura era;
—Mi amor es hermosa —le dije sorprendida—. ¿Pero como…?
—No te ilusiones, es sólo una réplica exacta, cuando la vi pensé en ti y supe que te gustaría. Viene directo de Milán.
—Por supuesto que me encanta. —Le dije acercándome a él, colocándome entre sus piernas, abrazándolo con cuidado y besándolo dulcemente—. Es una pintura ideal para mí, es muy mi gusto, me fascina, muchas gracias.
—Sabía que te gustaría —dijo besándome suavemente de nuevo—. Imagina que somos tú y yo a través del tiempo.
—Gracias por ser tan especial y consentirme.
—Y es sólo el comienzo. —Otro apasionado beso nos llevó al cielo.
La romántica pintura de una pareja besándose tierna y apasionadamente a la vez me había fascinado y aunque era una réplica, me sentía feliz al tener la obra de Hayez imaginando que éramos Loui y yo, sé que era una pintura que nunca me cansaría de ver. Había sido un día largo de muchas emociones y al menos yo me sentía muy cansada, ya faltaba poco tiempo para el día de la boda y el nerviosismo y la ansiedad me hacían perder el sueño pero tenía que tratar de descansar, aún cuando todo ya había terminado la música seguía sonando y el hermoso concierto # 2 para oboe de Albinoni nos envolvía románticamente a Loui y a mí para deleitarnos en privado, pero mientras yo me disponía irme a dormir bajó aún más el volumen de la música y me pidió que me quedara un momento más con él, ya que necesitaba decirme algo muy importante en lo que ambos estábamos incluidos;
—Hice algo que tal vez te moleste —dijo un poco serio—. Fue una decisión que tomé y perdóname por no haberlo consultado contigo primero.
—¿De qué se trata? —Pregunté asustada.
—Ven siéntate un momento conmigo. —Me pidió—. Es algo muy íntimo.
Me senté con él como me lo pidió y abrazándome y besando mí frente dijo;
—Le pedí al doctor que venga temprano por la mañana para que…
—¿Para qué?¿Es por los análisis prenupciales?
—Bueno sí —contestó vacilando—, pero también para que… venga a inyectarte un anticonceptivo.
—¿Qué? —dije apartándome de su pecho.
—No te molestes —dijo tomando mi mano—, no es que sólo tú vayas a tomar las precauciones yo también lo haré y no es que no desee tener un hijo, por supuesto que sí es muy importante para mí y sé que también para ti, pero no en estos momentos y no quiero correr el riesgo de embarazarte ahora, no hasta que todo esto haya terminado. Recuerda que estando el duque cerca es un peligro y con todo lo que ha pasado, sé que no hay que subestimarlo, ya intentó matarnos y si intenta algo contra un hijo nuestro, te juro que no me tentaré el corazón para darle el castigo que se merece, incluso la pena de muerte.
Debo reconocer, que al escuchar hablar a Loui con tanta determinación y de esa manera, si me recordó que era el príncipe con el que estaba sentada y al meditar en sus palabras supe que tenía razón, no era sano dada la situación concebir un hijo tan pronto, no hasta que el duque estuviera lejos de nuestras vidas para siempre porque como dijo Loui, ni yo misma sabía lo que sería capaz de hacer en una situación así, creo que yo misma me encargaría de él también, así que era mejor evitar las tragedias;
—Te quedaste callada —dijo sujetando mi barbilla y mirándome fijamente con esa hermosa mirada de un perfecto azul que me hipnotizaba y que no podía resistir—. ¿Estás molesta? ¿Qué piensas?
—No, no estoy molesta —le dije reaccionando—. Creo que tienes razón, es sólo que me cayó de sorpresa era algo en lo que no había pensado y qué bueno que tú sí, te lo agradezco. Además, creo que sería bueno disfrutar un buen tiempo juntos y solos para conocernos mejor como pareja, ¿No crees?
—Constanza amor mío —dijo besando mis manos—, eres increíble, tan sensata, tan comprensiva, creí que te hubieras molestado, siento que lees mi mente, yo también deseo un buen tiempo para estar solos, conocernos mejor y para amarte más y más cada día y tenerte sólo para mí.
Al pensar por un momento detenidamente en que pronto estaría con él y ya no podría dar marcha atrás para nada —y a nada—, me atreví a hacerle una pregunta muy personal;
—¿Puedo preguntarte algo? —le dije bajando la cabeza.
—Claro amor mío lo que quieras —dijo mientras me atraía hacia él, rodeándome con su fuerte brazo.
—Es una simple curiosidad y tal vez te parezca una pregunta muy tonta o soy una tonta que la pregunta, pero quisiera saber…
Cerré los ojos apretándolos por un momento, mientras enterraba mi cara en su pecho tratando de impulsar valor y evitar que pudiera ver mi expresión de vergüenza;
—Tú… —comencé a decir tímidamente—, has… bueno… ¿Has estado antes con otras… con muchas mujeres?
Seguramente a Loui no le hizo gracia la pregunta, ya que me sujetó del brazo separándome de él para que pudiera ver en su cara la expresión de asombro;
—Realmente me sorprende tu pregunta. —Me dijo sin saber si debía de reírse o preocuparse—. ¿Es importante eso para ti? No esperaba una pregunta así.
—Bueno… —le dije evitando más vergüenza—, yo sé que los hombres son hombres y eso no es una novedad en ellos, pero para ustedes si es importante que la mujer con la que quieren estar sea… virgen y sinceramente es algo que no me parece justo, siempre quieran ser los primeros como si se tratara de una competencia. Perdón por mi pregunta si te molestó pero… el saber y el pensar que puedo estar con alguien experto en la materia, realmente me da miedo y no sé qué hacer ni que esperar.
—Amor mío yo sé que tú has sido una persona honesta, que te has dado tu lugar y que nunca has estado con alguien, tu pudor no te la permitido y ni siquiera es necesario que te lo pregunte yo lo sé, lo supe desde el primer momento en que te vi.
—Loui no me apenes más —le dije sin poder mirarlo—. En este tiempo la virginidad es un fenómeno pero no me arrepiento serlo, me he valorado demasiado y amo mi cuerpo.
—Y yo te amo más por eso.
—Aún no me has contestado.
—¿Constanza a dónde quieres llegar? —Preguntó sonriente y levantando una ceja—. Yo sé que te fascinan los libros y ya te he dicho que tu imaginación no deja de sorprenderme, pero creo que mi querida tutora no ha llegado todavía al límite de su desbordante imaginación.
Reconozco que eso de “no haber llegado al límite de mi imaginación” me dio miedo;
—Loui no me asustes —le dije sintiendo que la temperatura de mi cuerpo cambiaba drásticamente y comenzaba a temblar.
—¿Qué tanto sabes del llamado Marqués de Sade? —Me preguntó sin dejar de sonreír y acariciando mi barbilla—. Supongo que has leído algunos de sus “escandalosos escritos”
—¡Loui basta! —Le dije levantándome apresuradamente del sofá muy nerviosa—. Por supuesto que sé perfectamente quien es y podré parecerte anticuada pero la literatura “erótica” no es mi fuerte, sé hasta dónde pueden llegar ciertas cosas pero no significa que esté de acuerdo. La búsqueda de experimentar un placer pervertido, enfermizo y aberrado hace que se me revuelva el estómago y no me excita en lo más mínimo, no soy experta en las relaciones pero si puedo decirte que sé perfectamente la diferencia entre lo que es “tener sexo” y “hacer el amor.”
Debo decir que me es imposible describir la expresión en la cara de Loui y también debo de reconocer que me es imposible creer lo que yo misma acababa de decir;
—Constanza Norman —dijo levantándose lentamente del sofá muy sorprendido y caminando hacia mí—, no puedo creer lo que acabo de escuchar de la elocuencia de tus labios, la timidez que te caracteriza parece haber desaparecido por un momento y me has mostrado a una mujer que me ha encendido la piel, haciendo que arda debido a la excitación que estoy sintiendo.
Ya no podía tener mis ojos más abiertos de lo que los tenía y tampoco ya no podía tener el valor de mirarlo a él, llevé mis manos a la cara. Realmente tenía serios problemas con decir siempre lo que pienso, deseaba desaparecer en ese momento o rebobinar la cinta para que volviéramos a empezar desde el momento justo antes de que hiciera mi tonta pregunta;
—Amor mío —dijo tranquilamente quitando las manos de mi cara—, no tienes nada de qué avergonzarte, me encanta tu manera de expresarte, me encanta saber lo que piensas y cada vez que conozco algo nuevo de ti, hace que me vuelvas más loco y que desee más que nada estar contigo.
—Loui por favor perdona mi tonta pregunta —le dije sin mirarlo—. Ya es muy tarde y es mejor que nos vayamos a dormir.
—¿Y cree usted señorita Norman poder conciliar el sueño? —Preguntó tiernamente levantando mi cara con su cálida mano—. Yo creo que no, su curiosidad no la dejará pegar el ojo en todo lo que resta de la madrugada.
—Loui… yo…
—Recuerdas que cuando nos conocimos en el pueblo —continuó—, ¿Te dije que no le había permitido al sexo opuesto la oportunidad de conocerme?
—Cómo olvidar tu modestia ese día —dije sonriendo—, por un momento creí que bromeabas.
—Pues no señorita —dijo estrechándome contra su pecho—, no bromeaba, es cierto que tuve muchas oportunidades de hacer lo que quería mientras estaba estudiando y nunca me faltó más de alguna compañera que quisiera que la llevara a mi cama en los países en los que estuve, especialmente una francesa que se obsesionó más conmigo cuando vio que no me interesaba.
—Loui es suficiente —le dije celosa—. No quiero que más detalles de tu vida íntima.
—Déjame terminar —dijo sonriendo—. Quiero que las horas que restan duermas tranquila, Constanza mírame y lee en mis ojos si te miento, muchas compañeras y especialmente esa deseaban pasar un rato conmigo, no era por amor era solamente para “pasarla bien” y enfriar la calentura que sentían, pero yo sé quién soy y como no soy un juguete tampoco me gusta jugar, era un trofeo más en la lista de ellas que no les permití ganar, mi orgullo no me permitió acceder a sus caprichos y también otra cosa.
Frunció el ceño, bajó su mirada y beso mis manos, su semblante había cambiado;
—¿Qué pasa? —pregunté curiosa intentando no indagar en su intimidad y hacerlo sentir mal—. ¿Es algo malo? ¿Te pasó algo?
Soltó el aire que retenía y pensó mucho lo que iba a decirme;
—No te preocupes —continué notando que dudaba al hablar—, si no quieres hablar no lo hagas, olvida mi pregunta, vamos a dormir.
—No, espera. —Me sujetó y pegó mi cuerpo al suyo—. Sólo contigo puedo librarme de esto, porque has sido tú la que me has liberado. Sólo Randolph lo sabía y ya es tiempo, que tú también.
—Loui amor, ¿No te entiendo? Me asustas.
—Después de la muerte de mi madre —continuó—, me volví un niño cerrado, triste, amargado, retraído, sólo con Randolph hablaba e incluso hasta con él llegué a mostrarme así. A raíz de mi forma de ser, mi adolescencia no fue como la de otros chicos.
—Amor, si no te sientes bien recordando no lo hagas, ya no me importa, dejemos todo así, te amo y no me importa lo que hiciste o no hiciste.
—Constanza no sé a qué se debió —continuó impulsando valor—. Lo atribuí a una caída de caballo pero… sufrí de impotencia.
Lo miré sin poder disimular y mis ojos estaban abiertos al máximo, apreté mi quijada para no abrir la boca, su confesión me cayó como balde de agua fría;
—Loui mi amor, tranquilo, eso no es el fin del mundo, hay tratamientos y…
—Amor mío —sonrió—, dije que “sufrí” de impotencia, no que sufro de impotencia, hablo de tiempo pasado y creo que ahora, te he demostrado que estoy muy bien.
—Oh…
“Más que bien” —pensé tragando en seco y saboreándome inconscientemente mordiendo mi labio, pero si Loui hubiera visto el signo de interrogación que apareció sobre mi cabeza como en las caricaturas se hubiera reído a carcajadas;
—Nadie lo supo —continuó—, ni siquiera mis compañeros de estudio, no quise buscar ayuda profesional para evitar habladurías, me encerré más en mí mismo. Y luego las chicas eran otro cuento y…
—Ya amor, por favor —le dije poniendo mis dedos en su boca—, ya no digas nada, entiendo, pero ¿Dices que sólo Randolph lo sabía? ¿Y el doctor Khrauss? ¿Y tu padre?
—No, ni el doctor ni mi padre nunca lo supieron y cuando decretó las leyes que debía cumplir para convertirme en rey, mi presión aumentó. Me liberó de un matrimonio para imponerme otro, pero el pensar que no podía llegar a responder como hombre me llenaba de vergüenza, esperaba tomar una decisión llegando el próximo año y comenzar entonces con toda la discreción un tratamiento, supongo que todo estuvo en mi mente, pero llegaste tú y me di cuenta que mi problema estaba resuelto. Fue como si esto hubiera estado dormido en mí y despertara a ti. Desde tu llegada no tienes idea de la clase de efecto que tuviste en mí, desde que llegaste me sentí un hombre y vivo otra vez.
No sabía si reírme o seguir en shock, pero si me ruboricé al sentirme poderosa en ese aspecto. Bajé la cabeza con timidez:
—Nunca sentí atracción física por una mujer hasta el grado de desearla tanto como me pasó contigo. —Levantó mi cara entre sus manos y besó mi frente—. Te dije que había conocido a muchas mujeres, pero muy superficiales que no me provocaban nada y fue hasta que te conocí a ti, que supe que eras muy diferente. Te clavaste en mi corazón el cual te perteneció desde el primer momento, es la primera vez que una mujer me ha hecho sentir muchas cosas, sentirme vivo al toque de tus manos y de tus caricias es una sensación indescriptible y siento que sólo contigo, mi cuerpo va a explotar no sólo de placer ni de éxtasis, sino de amor, de ternura, de pasión. Me reviviste Constanza, eres la primera mujer de la cual me enamoré, a la que amo profundamente y a la que amaré por el resto de mi vida.
Sentí que sus palabras decían la verdad, me sentí de maravilla y fue un gran alivio saber más de él, Loui siempre sabía que decir para hacerme estremecer y hacer que mi corazón palpitara aceleradamente por él, mi cuerpo temblaba a su contacto y sentía que ya no podía seguirme controlando, pero por un momento puse mi mente en terreno neutral y ya no quise seguir pensando en la sensación de contracción muscular que estaba tensando mi cuerpo, el que pedía a gritos encontrar el alivio deseado para calmarse. Ahora entendía algunas cosas escritas en su diario y jamás me imaginé que se hubiera referido a un problema así, supongo que llegó a la estimulación de alguna manera para lograr algo, pero preferí no saber más. Ya estaba bien entrada la madrugada y era hora de descansar, me acompaño a mi habitación y me dejó en la puerta, mientras nos despedíamos un intenso beso me hizo sentir sólo el preámbulo de lo que sería mi vida junto a él en poco tiempo, así que era necesario controlar el deseo de estar juntos, calmar los latidos acelerados del corazón y el fuego de nuestros cuerpos que se deseaban con locura;
—Nuestro sueño de amor apenas comienza —dijo mientras me dejaba en la puerta de mi habitación—. No tengas miedo, también será como una primera vez para mí aunque no lo creas, todo será nuevo, desde que te conocí todo lo anterior dejó de existir para mí, tú eres el amor y la pasión, eres todo lo que necesito y si dije lo del marqués fue una broma, no quería asustarte. Te confieso que tampoco sé mucho de él y nunca he terminado de leer algunos de sus escritos, porque tampoco tengo el estómago para hacerlo y lejos de ayudarme, me pusieron peor. Por eso me tomó por sorpresa tu opinión y te agradezco mucho que te expresaras.
—Es un alivio saberlo —le dije sonriendo—, y yo te agradezco la confianza también, me has devuelto la tranquilidad al saber que no te sientes “inspirado” por los escritos de Sade y que no me espera nada “malo” junto a ti, lo cual ya me estaba asustando. Me siento muy feliz por haber esperado tanto y haber tenido la recompensa de haber encontrado el verdadero amor, por haberte encontrado a ti.
—Te amo —dijo mientras besaba mi mano.
—Yo también te amo —le dije acariciando su rostro, entrando a mi habitación y cerrando la puerta sin apartar mis ojos de los suyos, los cuales deseaba capturar en esa dulce expresión para siempre. Esa expresión del más bello azul perfectamente penetrante, que era sólo mía.
Corrí hacia la cama saltando de felicidad, como una niña que se preparaba con ansias para abrir un regalo que había recibido;
—¡Un unicornio! ¡Un unicornio! —Repetía muy feliz aplaudiendo suavemente y brincando como loca—. ¡Es como un unicornio! Un ejemplar perfecto, único, difícil e imposible de encontrar. ¡Qué afortunada soy!
Dejé caer mi humanidad en el suave colchón y seguía diciendo lo mismo enterrando la cabeza en las almohadas, deseaba gritarlo. Mi gozo era indescriptible y sin dejar de abrazar la almohada y de acariciar mi edredón, debido a la sensación de bienestar y de paz que sentía, me dispuse a soñar con mi dulce, apuesto y perfecto príncipe y pensando en él y en la manera en la que lo haría inmensamente feliz, me quedé profundamente dormida.
Capítulo IX
Una boda secreta
El tiempo establecido se cumplió, ya era el día 18 del mes y la boda llegó, la cual ahora si era una completa realidad y el temor de que sucediera algo que la evitara, comenzó a invadirme. Estaba muy nerviosa desde que amaneció y no me sentía tranquila, algo que obviamente no me había dejado dormir bien y lo que menos quería, era verme fatal el día de mi boda, ¿Les pasará lo mismo a todas las novias? Esa mañana me levanté con un poco de melancolía, ya que había sido mi última noche sola, de ahora en adelante dormiría muy bien acompañada y despertaría cada día junto a mi amado. Era una idea que provocaba un extraordinario bienestar. Un día antes de la boda el doctor había revisado la herida de Loui y al estar cicatrizando satisfactoriamente, ya no fue necesario el cabestrillo en su brazo, sólo unas pequeñas vendas cubriendo la herida y sus medicinas a la hora indicada, eran más que suficientes para evitar una infección. También ese mismo día, Randolph había traído dos hermosos baúles uno para el príncipe y otro para mí, conteniendo ambos nuestros ajuares y los atuendos que usaríamos en nuestra “luna de miel” o por lo menos en el tiempo que estaríamos solos en la cabaña hasta poder regresar al castillo. No podía describir lo bello que me parecía mi vestido, no era ostentoso como el de los cuentos de hadas, era sencillo, de seda pura y encajes bordados pero muy elegante, con un pronunciado escote en el pecho adornado por algún tipo de piel y diminutas piedras brillantes, manga larga tallada, ceñía muy bien mi cintura y caderas por su talle bajo, con un corte tipo V o llamado “línea princesa” en el resto del vestido que lo completaba un hermoso abrigo blanco que le quedaba justo como si fuera la capa del mismo vestido. Era como si todo el conjunto hubiera salido de una escena medieval, no cabe duda que Loui conocía muy bien mi gusto, ese vestido me hacía ver como si fuera un personaje del siglo XV o en todo caso, como si me iba a casar con el mismo rey Arturo de verdad. Las medias de encaje superior, tenían diminutas piedras brillantes incrustadas en el mismo encaje y los zapatos cubiertos de seda, tanto en la punta como en el tacón medio tenían bordadas con piedras brillantes la famosa flor de lis, símbolo de la realeza. Todo era igualmente bello, fino y elegante, de un impecable blanco. Me ruboricé al ver el atuendo que usaría en la noche de bodas, era un precioso y finísimo corsé también de seda y encaje blanco, el panty muy provocativo que no hace falta describir y las famosas ligas para sujetar las medias, finalizando con su respectiva bata corta también de seda. Unas cajas de terciopelo escondían otros regalos del príncipe para mí, una hermosa gargantilla de brillantes con sus respectivos aretes y pulsera era lo que tenía que lucir con el vestido y una caja más grande escondía algo aún más valioso, una hermosa corona llena de piedras brillantes que terminaría de adornar mi tocado, no cabe duda que era un ajuar completo y muy bello, en esos baúles estaban todas las cosas que necesitaba pero lo más importante para mí era que lo tenía a él, el gran amor que sentía por mí y que ya sólo faltaban unas cuantas horas, para convertirme en su esposa.
Loui me aseguró, que no había visto el contendido de mi baúl para respetar la tradición, ya que también se creía que era de mala suerte ver el vestido de la novia antes de la boda, él confió en el buen y exquisito gustó de Randolph para todo y creo, que no pudo haber escogido a alguien mejor. Yo le había pedido a Randolph el favor de entregarme a Loui de su brazo, algo que lo emocionó mucho y lo cual no esperaba hacer ya que se sentía “indigno” pero él era lo más cercano a un padre para Loui y en ausencia de mi familia, necesitaba tener y sentir a alguien especial cerca de mí que me diera el valor para caminar de su brazo hacia un sueño, mi sueño, hacia el amor de mi vida. Después del almuerzo, Loui ordenó que todo lo mío se llevará a su habitación ya que esa noche tendríamos que compartirla sin ningún pretexto, preparó algunas cosas de él y se despidió de mí porque necesitaba hacer unas diligencias en un “lugar secreto” en el cual me esperaría, no sin antes decirme que el caballero andante con el que tendría que montar para llevarme a él sería Gastón. Diciendo esto, me besó por última vez como novios ya que la próxima vez lo haríamos como marido y mujer, montó su caballo y se marchó acompañado por Boris.
Tenía el resto de la tarde para arreglarme y tratar de tranquilizar mis nervios, Gertrudis me había preparado su famoso té de hierbas para relajarme y también me preparó un baño tibio de burbujas y esencias aromáticas porque según ella, esa noche tenía que estar radiante en todo sentido. Se encargó de arreglarme con un maquillaje sutil y de peinarme adecuadamente con media cola y moño bajo para poder usar la corona que el príncipe me había dado, cuando terminó conmigo y me vi en el espejo definitivamente no me reconocí, la mujer que se reflejaba era otra, alguien muy diferente y ese alguien, era la que tendría que ser a partir de ese momento en adelante. Un hermoso ramo de rosas blancas con cintas, terminaría de completar mi atuendo, al verme Gertrudis no pudo contener las lágrimas, fue un momento oportuno para agradecerle por todas las cosas que hizo por mí y todo el tiempo que me brindó en atenciones estando conmigo, prestándome sus servicios como mi dama personal. Parecía una despedida, por una parte porque toda la servidumbre que estuvo con nosotros en la cabaña regresarían al castillo y por la otra, porque ya no podría verme como una simple chica que llegó como invitada a este lugar, sino como a la consorte del príncipe y el trato hacia mí sería diferente ahora, con toda la propiedad y el protocolo que corresponde no sólo a una princesa, sino a una futura reina, así que sintiendo como si fuera la última vez la abracé en agradecimiento, esperando que siempre estuviera a mi servicio y siguiéramos siendo amigas. Una de las sirvientas, llegó a avisarnos que mi caballero en armadura ya había llegado así que no lo hice esperar, el doctor también llegó con él ya que junto con Gertrudis y Randolph serían testigos. Me ayudó a montar con Gastón, ya que tendríamos que ir a caballo para evitar demoras y llamar la atención. Hasta ese momento, el camino que tomamos era desconocido para mí y no tenía idea hacia donde nos dirigíamos, hasta que finalmente pude divisar el lugar al que llegaríamos; era un hermoso castillo en la cima de una montaña, un lugar mucho más precioso que Bórdovar, ese si parecía un castillo encantado con una hermosa y gigantesca cascada que lo saludaba al pasar, recordé los escritos de Loui e inmediatamente reconocí el lugar. Randolph estaba esperándonos en la entrada de la monumental fortaleza y al llegar, fue él mismo quién me ayudó a bajar con cuidado del caballo;
—Señorita Constanza —dijo suspirando emotivamente—, está usted bellísima, realmente es una verdadera princesa, será un honor para mí darle mi brazo a tan hermosa mujer para conducirla a su felicidad.
—Muchas gracias Randolph —le dije ruborizándome y sujetándolo—. Esto se lo debo a usted.
—No diga eso, ha sido un placer servirla, pero ¿Qué le pasa? Está temblando y está muy fría ¿Será el frío o los nervios?
—Pues la verdad, no lo sé. —Me sentía tan roja como un tomate—. ¿Qué lugar es éste? Estoy impresionada, es bellísimo.
—Bienvenida al “Ange Château” o Castillo del Ángel.
Estaba muy sorprendida, definitivamente era el castillo que el príncipe había mencionado en su diario;
—Es hermoso, este lugar no lo había conocido —dije mientras caminábamos y admiraba todo—. ¿Por qué él nunca me trajo aquí?
—No sea curiosa, ni impaciente —contestó dándome palmaditas en mi mano—. Su alteza le responderá todas sus dudas, es a él a quién le corresponde decirle.
—Está bien —le dije sonriendo—. Esperaré entonces.
Mientras caminábamos, nos acercábamos más al lugar destinado para la ceremonia, era extraño pero sentía que por alguna razón ya había estado ahí, todo estaba perfecta e íntimamente decorado, ya todo estaba listo y unos cuantos sirvientes nos iban a asistir en el brindis y en el refrigerio. Cuando llegamos a la vereda que me llevaba a él, mi corazón comenzó a latir mas aceleradamente y al ver que estaba al final del camino esperándome, la temperatura de mi cuerpo era indescriptible, sentía frío y calor a la vez, él era perfecto. Me sujeté más fuerte del brazo de Randolph, porque sentía que mis piernas me temblaban horrible y le susurré que no me dejara caer mientras caminábamos, con su mano izquierda gentilmente sujetó mi mano que se aferraba de su brazo para darme seguridad, mis ojos estaban puestos en él y en lo hermoso que se veía. Era la primera vez, que lo miraba con su cabello recogido por un lazo y no puedo describir la más perfecta y más bella visión que mis ojos contemplaban, estaba acercándome hacia mi apuesto y gallardo príncipe, el cual me había hechizado y del cual me era imposible quitar mis ojos, el saber que el hombre más perfecto y maravilloso estaba esperando por mí, me dio las fuerzas para ir hacia él sin pensar en mis nervios. A medida que nos acercábamos más, sentía que su bella sonrisa iluminaba mi camino y me hacía sentir que caminaba en las nubes, se veía increíblemente apuesto con un traje blanco con incrustaciones y brocados dorados, que hacían que su porte fuera más noble, varonil, gentil, majestuoso y lo hacía verse como el más hermoso de los hombres, no cabe duda que era un príncipe de verdad. Cuando llegamos al lugar donde se oficiaría la ceremonia, Randolph me entregó a él quién tomó mi mano con delicadeza y besándola con ternura el abogado procedió a comenzar, la verdad no recuerdo que tantas cosas dijo porque mis ojos estaban fijos en él y los de él en mí, dijimos nuestros votos y repetimos las palabras correspondientes como es costumbre y mi sorpresa, fue cuando Randolph mostró en una hermosa cajita de terciopelo los anillos de boda, eran los anillos que usaron los padres de Loui, hermosas joyas de oro blanco con incrustaciones de diamantes que nos quedaron exactamente a nosotros como si hubieran sido hechos para ese momento, el anillo de boda se ajustó perfecto al de compromiso como si hubiera sellado mi destino con él. Después procedimos a firmar todos los documentos, gracias a Dios Randolph se las había ingeniado para sacar del castillo los papeles que Loui y yo necesitábamos para casarnos, era como un ángel, un Cupido que había sido de mucha ayuda para nosotros en estos momentos, él y el doctor fueron los testigos del príncipe, mientras que Gertrudis y Gastón fueron los míos, habiendo finalizado todo nos declararon marido y mujer y por primera vez nos besamos intensamente ya como esposos. No puedo describir la alegría que sentía en esos momentos y no sólo yo, sé que él estaba más que feliz y realizado y todos los presentes también compartieron con nosotros sus buenos deseos. El brindis oficial no se hizo esperar;
—Levanto mi copa por Constanza —dijo Loui muy feliz—, el amor de mi vida, quién de ahora en adelante obtendrá el título de su alteza serenísima, princesa de Bórdovar, gran señora de Kronguel, Montfork, Gallkerg y Branckfort, gozará de un sin número de otros títulos nobiliarios, pero el más importante es que será la señora de Waldemberg y Houffnover y reina de mi corazón. Por Constanza, el ángel y el sol que llegó para darle sentido y calor a mi vida. ¡Salud!
—¡Salud! —Exclamaron todos—. ¡Larga vida al príncipe Ludwig y a la princesa Constanza, señores de Bórdovar!
“Houffnover, se me pasó ese detalle en Loui, deberé preguntarle” —pensé mientras bebía el champagne.
Cuando ya habíamos degustado del pequeño banquete y compartimos nuestra torta de bodas, me levanté por un momento pues insistía que conocía ese lugar y mientras todos seguían todavía en la celebración del banquete preparado, yo sin darme cuenta comencé a caminar en cierta dirección como si supiera hacia donde iba. Desde otro mirador pude observar el ocaso, el mar, el pueblo, un pequeño palacete y… ¡Oh por Dios! Era exactamente igual al sueño que tuve cuando…
—¿Te gusta lo que ves? —Preguntó Loui quién se acerco por detrás, tocando mis hombros, susurrándome al oído y luego atrayéndome a él, sujetando mi cintura—. Me alegra que estés aquí conmigo, todo lo que ves es tuyo ahora, incluyéndome a mí.
No podía creer lo que había escuchado y sentido, era exactamente igual a mi sueño, al sueño que tuve cuando todavía era su amiga, cuando creí haberme enamorado de un extraño y eso hizo que me pusiera muy nerviosa;
—¿Te pasa algo? —Insistió—. Recuerda que ya eres mi esposa, no tienes que sentirte tímida.
—No, no —le dije reaccionando—, pero no vas a creer lo que… esto, bueno… casi este momento ya lo había soñado, por eso desde que llegué a este lugar me sentí extraña como si ya lo hubiera conocido, como si ya hubiera estado aquí. Se lo pregunté a Randolph y me dijo que eras tú quien debía decirme.
—Pero recuerda que yo nunca te traje a este lugar. ¿Cómo dices que lo soñaste? Ah... que soñaste nuestra boda quieres decir.
—No no —dije muy nerviosa—. ¿Cómo te lo explico?
—¿Qué te pasa? —Preguntó sonriendo y levantado mi cara—. Estás muy ruborizada y eso te hace ver muy hermosa, estás divinamente bella hoy, no necesitas tener un título nobiliario para ser toda una princesa, he visto muchas maravillas en el mundo pero ninguna se compara con tu belleza y ¿Sabes qué? Ya deseo irme, quiero llevarte a vivir nuestro sueño y nuestro amor, te deseo, quiero que seas mía ya, quiero…
—Ya, ya, ya —dije antes de derretirme como la mantequilla, reaccionando y poniendo mis dedos en su boca—. Ahora eres sir Lancelot, pero no sigas y déjame hablar.
—Está bien —dijo abrazándome—, pero me estás asustando otra vez.
Respiré hondo para tratar de tomar impulso y tener el valor de decirle, lo que le iba a decir;
—Recuerdas la primera vez que… —dije tartamudeando—, que… entraste a mi habitación en el castillo cuando todavía éramos amigos y… fuiste a verme porque te dijeron que había estado con fiebre.
—Sí, sí lo recuerdo, fue el día siguiente de nuestro paseo al arroyo de la cascada, la verdad si me extrañó que esa salida te hubiera afectado.
—Bueno… —continué tratando de tomar valor—, el asunto es que cuando tú llegaste a verme me notaste tal vez un poco extraña, inquieta y…
—¿Excitada? —Preguntó mirándome fijamente y besando mi mano.
—Bueno sí, —le dije bajando la cabeza muy apenada no pudiendo resistir su mirada—, creo que no pude disimularlo.
—¿Por qué me cuentas esto? —Preguntó muy sonriente y levantando mi cara de nuevo—. Yo lo había notado, pero no te dije nada en el momento para no empeorar las cosas, además éramos amigos y era impropio hacer tal pregunta pero por un momento creí que tu respiración acelerada y tu transpiración, se debía a que seguías con la fiebre. Recuerdo que quise tocarte y tú no me lo permitiste, la verdad me dio pena haberte ido a visitar de esa forma, pero tú me dijiste que aún estabas despierta así que me sentí mejor al saber que no te había despertado.
—¡Ay Loui por favor abrázame! —Le dije aferrándome a él y enterrando mi cara en su pecho—. Tengo vergüenza de contarte esto.
—Amor mío, ¿Qué es lo que te avergüenza tanto? —Preguntó acariciando mi cara.
—Ese día te mentí, no había estado despierta, me dormí profundamente por un momento, sería por el medicamento y tuve un sueño contigo; soñé que estaba en las ruinas de un castillo, el lugar más alto en donde pude ver todo lo que me rodeaba, exactamente todo lo que estoy viendo ahora, es como si de verdad ya hubiera estado aquí, cuando de repente tu apareciste silenciosamente sujetándome por detrás y abrazándome, susurrándome al oído exactamente lo que acabas de decir, que si me gustaba lo que veía, que todo podía ser mío incluyéndote a ti y después al sentir tus caricias recorriendo mi cuerpo, me excitaron tanto que no supe en qué momento me habías acostado en la hierba porque me decías lo mismo que evité que dijeras hace un momento, que me deseabas, que deseabas que fuera tuya en ese momento y que querías…
—¿Hacerte el amor? —Preguntó suavemente en mi oído.
—Sí —contesté casi en un hilo de voz, deteniendo por un momento la respiración y estremeciéndome—. Me dijiste eso precisamente. Me desperté muy nerviosa y sobresaltada, había sido tan real que tenía miedo y fue cuando el sonido en la ventana terminó de despertarme a la realidad. Estaba muy inquieta y no sabía cómo actuar delante de ti en ese momento, no quise que me tocaras porque en ese momento me sentía sin defensas, sentía que podía entregarme a ti.
—¿Crees que pudo haber sido una premonición? —Preguntó besando mi sien y levantando mi cara.
—No lo sé, pero fue muy real.
—Eres increíble, creo que ha sido el destino el que se encargó de unirnos, desde que llegaste aquí has sido un ser especial y ahora más que nunca estoy seguro que no llegaste por casualidad, sino que llegaste para quedarte y para ser mía.
—Me siento avergonzada por haber soñado de ese manera —le dije bajando la cabeza—. Ese sueño se debió a nuestro paseo al arroyo de la cascada, ¿Recuerdas cuando regresamos esa tarde al castillo y te dije que deseaba montar detrás de ti?
—Sí, sí lo recuerdo muy bien, te sentí muy extraña y creí que había arruinado todo, tuve miedo de perder tu amistad y que ya no quisieras salir conmigo.
—Perdóname, no supe cómo manejar la situación —Enterré mi cara en su pecho de nuevo—. Lo cierto es que desde que te conocí comencé a fantasear contigo, la verdad estaba muy excitada por haberte visto nadar y tu cercanía estaba haciéndome perder la cabeza, estaba debilitándome y sentía que podía entregarme a ti sin reservas. Sé que no era correcto, éramos solo amigos, por favor perdóname.
—¡¿Que te perdone?! —Exclamó sorprendido levantando mi cara entre sus manos—. Amor mío mírame, me hace muy feliz que me hayas dicho todo eso, significa que comenzabas a sentir algo más por mí y estaba seguro de percibirlo. Siempre estuve en tus sueños y en tus pensamientos como tú estuviste en los míos desde el principio, lamento haberte provocado sensaciones prohibidas, no te desperté de ese maravilloso sueño pero aún así no deja de ser imperdonable el que hayas despertado, como sea llegué justo después pero en un mal momento, no habías asimilado tan excitante sueño en el que pude haberte hecho mía y en el que hubiera calmado tu ansiedad, eso hubiera sido un alivio para ti, fue por eso tu nerviosismo. Yo también soñé muchas veces contigo y soñaba lo mismo, entrabas y salías de ellos cuando te daba la gana por eso fuiste penetrando en mi alma, en mi corazón, en mi mente, en mi cuerpo hasta desearte como un loco y me siento muy dichoso de que este momento por fin llegó, fuiste la causante de que sintiera dolorosas erecciones por las mañanas, pero esta noche por fin nuestras ansias serán saciadas, esta noche por fin serás mía, esta noche por fin seremos uno solo.
Las palabras de Loui me estremecieron enormemente, haciéndome sentir esa dulce y placentera contracción en mi cuerpo y hasta lo más profundo y escondido de él. Un apasionado beso nos llevó por un momento al cielo, a nuestro paraíso, realmente mi corazón estaba feliz, estaba junto al hombre de mis sueños, estaba en los brazos del amor de mi vida y en unas cuantas horas sería suya para siempre, ya no era un sueño sino una hermosa realidad;
—Leí en tu diario sobre este lugar —le dije teniendo mi cara en su pecho—. Pero quiero escucharlo de ti, ¿Qué lugar es éste?
—Es una larga historia —dijo abrazándome y suspirando—. ¿Supongo que leíste algo de ella? Mi tátara, tátara abuela tuvo la idea, deseaba un castillo como los que miraba en sus libros de cuentos cuando era niña, fue una de las pocas reinas por derecho que ha conocido Bórdovar, pero como leíste cometió un error y no pudo ver sueño concretado, luego su idea siempre permaneció pero sus hijos no la tomaron en serio, hasta que mi bisabuelo lo quiso intentar. Dicen que en 1,927 conoció a la mujer a la que se lo quería obsequiar, muy enamorado y entusiasmado comenzó la construcción que duró seis años pero después dicen que la relación terminó sin que nadie supiera las causas y los trabajos se detuvieron, él estuvo mal después de eso pero se recuperó aunque no continuó con la labor, se casó un año más tarde con otra mujer a la que dicen llegó a tenerle cariño pero no amor, aún así no continuó, el castillo era erigido para la mujer que él amaba y si no sería para ella tampoco sería para nadie más. Mi abuelo intentó hacer lo suyo cuando recién se casó, pero desistió debido a los gastos que conllevaba, aún así cada quien aportó lo suyo a través de los años y la obra fue creciendo y tomando forma. Luego cuando mi padre conoció a mi madre inmediatamente solicitó que los trabajos fueran retomados, pero no fue hasta previo su compromiso matrimonial que en verdad comenzaron de nuevo, el bisabuelo había dicho que hasta que el futuro monarca estuviera casado se procederían a retomar dichos trabajos, obviamente lo dijo para que su experiencia no se repitiera pero en el caso de su nieto, se hizo la excepción. Este era el castillo que mi padre le iba a regalar a ella y aunque faltó poco para que se terminara, tampoco mi madre pudo ver la fortaleza en su esplendor. Rara vez vine aquí de niño y jugaba entre las veredas, me gustaba gritar y escuchar el eco entre los pasillos, escuchar silbar el viento que se colaba por los ventanales a medio hacer, era una experiencia sobrenatural para mí, fueron pocos los gratos recuerdos que tuve de mi padre en este lugar, cuando me sostenía en sus brazos y cabalgamos juntos. Pero cuando ella murió todo acabó, los trabajos se detuvieron y todo quedó inconcluso hasta convertirse en ruinas y el tiempo, volvió todo esto en un mausoleo. Pero desde que llegaste yo di la orden para que fuera levantado y terminado para ti, todavía no está listo le faltan muchas cosas pero en poco tiempo lo estará y nos mudaremos para acá, este será tu castillo, es por eso que se llama el castillo del ángel por ti, mi ángel.
Reconozco que la historia me había asustado un poco, ¿Cargaría este lugar con alguna maldición?
—Loui no puedo expresar lo que siento en estos momentos —le dije con mis ojos llenos de lágrimas.
—Pues no digas nada mi ángel, tu sensibilidad hace que me tengas a tus pies —dijo mientras acercaba de nuevo sus labios a los míos.
—¿Qué es Houffnover? —Pregunté sin poder resistir la curiosidad—. ¿Es otro apellido? ¿Alguna ciudad? ¿Algún título?
—Es es título de los consortes —contestó—. Era el apellido del esposo de mi tátara, tátara abuela, la misma que quería este castillo, él era un príncipe alemán y aunque podía tener el mismo trato de su majestad una vez que se convirtiera en el esposo de una reina legítima, no dejaba de tener cierto rango menor y para evitar que su hombría se pusiera en entredicho y todos creyeran que una mujer estaba por encima de él, ella lo consintió otorgándole a su apellido un título, el cual quedó decretado desde ese momento que lo usarían todos los consortes sin importar su sexo. Incluso creo que ese era el nombre para este castillo, una vez le escuché decir algo de eso a mi padre. La historia de ellos era algo así como la de la reina Victoria y el príncipe Alberto. Beatriz que así se llamaba ella, adoró hasta su último aliento a Karl, el príncipe alemán con el que tuvo siete hijos.
—Pero si ella era mujer, ¿Por ser reina no perdió el apellido Waldemberg? Sus hijos debían llevar primero el apellido paterno. ¿O no?
—Desde el siglo XVI hubo una ley, antes de que la primera reina se sentara en el trono. Se decretó que el apellido Waldemberg no era sólo un nombre, sino una dinastía, una casa real, el linaje propio de Bórdovar, fue requisito indispensable que los herederos portaran el apellido y al haber descendientes femeninas la ley tomó más fuerza. Los consortes varones debían renunciar al derecho de que sus hijos llevaran su apellido primero, ese era el precio que debían pagar si querían convertirse en rey. Debían de firmar un acta pre-matrimonial, donde hacían constar que aceptaban la decisión y que estaban conformes, obviamente no hacía gracia, pero por ley los hijos de la reina de Bórdovar debían llevar el apellido Waldemberg primero y luego el apellido paterno.
—De verdad que debió ser difícil, un golpe bajo al ego masculino.
—Y más en la época, aún en este siglo tampoco hubiera causado gracia, afortunadamente desde hace casi siglo y medio han habido descendientes varones.
Definitivamente quería empaparme de la historia de Bórdovar, era fascinante;
—Gracias por aclararme las cosas —le dije besando la punta de su nariz—. Y gracias por el título, prometo llevarlo con dignidad y orgullo.
—No necesitas de títulos, para mí eres una princesa con o sin ellos. —Acercó mi cara tomándola entre sus manos y me besó intensamente de nuevo.
—¡Que vivan los novios! —Exclamaron los presentes que nos hicieron volver a la realidad—. ¡Larga vida, dicha y felicidad al príncipe y a la princesa!
Cuando llegó la hora de despedirnos fue un momento muy emotivo, todos tendrían que regresar al castillo y nosotros regresaríamos a la cabaña. Mientras caminaba del brazo del que ahora era mi esposo, recibí las primeras reverencias y muestras de respeto que a partir de ese momento me correspondían y recibiría como princesa, lo cual me hizo sentir muy extraña. Randolph no pudo ocultar sus lágrimas de felicidad y al recordar su historia, me conmoví tanto que rompí el protocolo y lo abracé dándole las gracias por todo y por el hermoso vestido que había escogido para mí, si ese día había estado bella y me sentía como una verdadera princesa había sido por su exquisito gusto. Loui le dio la mano y también lo abrazó agradeciéndole por todo lo que había hecho, sé que sonaba como si hubiera sido una despedida, pero el momento de nuestro retorno al castillo de Bórdovar era incierto y aunque sería en poco tiempo, hasta ese momento ya nadie podía salir del castillo, hasta que nosotros regresáramos, para enfrentar al duque.
Capítulo X
La Entrega
Al terminar la ceremonia y antes de que anocheciera, Loui y yo regresamos a caballo rápidamente escoltados de nuevo por Boris a la cabaña, la cual estaba perfecta y románticamente preparada, como una sorpresa de su parte para mí intentando desviar mis nervios. Todo el interior estaba lleno de velas y rosas, hermosamente decorado. ¿En qué momento vinieron a hacer esto? —pensé al instante, no lo sabía, pero seguramente había sido durante la ceremonia, olvidaba que la cabaña gozaba de una planta de energía y las luces tenues, hacían el ambiente más acogedor. Loui realmente había pensado en todo para halagarme y sentía que había sido mucho mejor, que un hada madrina para hacer que todos mis sueños se hicieran realidad y como era tradición, no permitió que entrara a la cabaña sino fuera en sus brazos olvidando por un momento el dolor de su herida, así que con cuidado me levantó y en sus brazos entré a lo que sería temporalmente nuestro “nido de amor” como una princesa literalmente en los brazos de su príncipe. No puedo describir la emoción que sentía pero a la vez lo nerviosa que estaba, las mucamas habían dejado todo perfectamente ambientado para una luna de miel perfecta, ahora ya era su esposa y no habían excusas que inventar para no amarnos libremente. Loui sabía que estaba muy nerviosa y me permitió relajarme un poco dándome “espacio” y mientras él iba a ducharse en el baño de la habitación de la planta baja, yo subí hacia la que ahora era “nuestra habitación” la cual también estaba invadida de arreglos de rosas, la cama llena de sus pétalos y montañas de velas aromáticas impregnaban el lugar con su aroma a vainilla, canela y manzana, el champagne también nos esperaba, por lo que sólo de pensar en lo que vendría, sentía que el corazón se me saldría del pecho o terminaría por darme un infarto de verdad, porque ahora si vería a Loui en “todo su esplendor” ya no era un sueño era una realidad y a pesar de estar el clima helado, la excitación estaba dándome mucha calor y comencé a transpirar aceleradamente por lo que procedí a darme un baño ligero con todas las sales y esencias aromáticas antes de que me llegara la “hora cero”
Me vestí con el atuendo que quiso, tenía otras prendas de donde escoger pero esa noche definitivamente tenía que complacerlo como él quería, así que después del baño y de perfumarme más la piel, procedí a cambiarme, rápidamente me puse el corsé y todo lo demás, me miré en el espejo y tragué en seco. Mi figura estaba muy definida, mis pechos se veían apetecibles y de muy buen tamaño, mi cintura muy estrecha y mis caderas resaltadas, el panty de seda y encaje también hacía lo suyo. Agradecía que después de tanto tiempo y sin la tecnología de una clínica estética, la depilación con láser y todo lo demás que me había hecho antes de venir a Bórdovar todavía me respaldara, aunque no estuvo de más usar mis cremas depilatorias y dar un toque final para tan ansiado momento, sin duda el panty —que no era hilo en su totalidad—, se veía muy bien y me hacía sentir orgullosa de mi trasero. Me puse las medias y las ajusté a las ligas, me coloqué la bata para cubrirme sintiendo que de un momento a otro él llegaría, así que mientras todo el conjunto hacía lo suyo, lo complementé con unas tiernas sandalias de terciopelo con flores de piedras bordadas que eran parte del juego. Mientras estaba sentada en el tocador arreglándome y observando la imagen tan distinta de mí, Loui entró silenciosamente y al verlo a través del espejo entonces volví a sentir que el corazón me iba a explotar y la sangre que me recorría las venas fluía con hervor, parecía un sueño; vestía un conjunto de pijama de terciopelo azul marino, cuya bata con cuello de seda abierta le hacía ver su hermoso y bien formado pecho, lo que me hizo volver a recordar la primera vez que lo vi semidesnudo en el arroyo de la cascada. Me miraba sin decir palabras en complicidad con una pícara sonrisa, como un felino que observa a su presa listo para atacar, mientras encendía las velas una por una. Me levanté del tocador rápidamente antes de sentirme paralizada y miré de frente a la ventana, para distraerme y ver como el viento movía los arboles, inconscientemente arreglé más mi bata a modo de no mostrar el escote del corsé, deseaba poner mi mente en blanco y no pensar en nada mientras a través del vidrio, veía como encendía la chimenea y después colocó un disco de Chopin para que su romanticismo nos terminara de envolver. Loui sabía qué hacer exactamente para que sucumbiera a él de la manera más sutil, dulce y tierna, el encontrarnos ahora de manera diferente y vernos de manera diferente me hacía desvariar y no estar en mis cabales, era absurdo había deseado este momento desde que lo conocí y ahora que llegaba no sabía cómo hacer las cosas, siempre imaginé mi noche de bodas pero la visión de Loui superaba mis expectativas y ahora que “estaba en el barco” no tenía idea de lo que iba a pasar o tal vez sí, sólo que ahora no sé cómo hacerlo, obviamente tenía más que claro lo que sucedería era solo que al momento no podía imaginar cómo sería. Al verlo y sentir su embriagador perfume, mi cerebro ya no respondía, de lo único que estaba segura era que tendría que entregarme al hombre más maravilloso de la tierra, era lo que había soñado y deseado y la idea, me daba mucho gusto. En el fondo agradecía que la pesadilla que había tenido con él, fuera sólo eso, una pesadilla.
El calor de la velas y de la chimenea comenzaron a sentirse y a hacer el lugar y el momento más acogedor, él había bajado la intensidad de la luz de la habitación y sin duda eso me estremeció más, mis palpitaciones estaban aceleradas y comencé a temblar sin control, no sabía si por el frío o por los nervios, no tenía el valor de darme la vuelta para verlo, el miedo me tenía paralizada. Poco a poco sentí como se acercó a mí abrazándome y envolviéndome en él por la espalda, sentía que cada poro, fibra, célula y cada terminación nerviosa de mi cuerpo eran una corriente eléctrica hirviendo sin control, al cerrar los ojos y pensar en él me hacía estar atrapada en un excitante revuelo de sueños y fantasías. Al rodearme con sus fuertes brazos sintió que yo estaba temblando, mi cuerpo estaba estremecido y mi piel lo suficientemente sensible a él;
—Amor mío te ves hermosa —dijo susurrándome al oído—. Pero, ¿Pero por qué tiemblas? ¿Será frío o nervios?
—¿Tú qué crees? —Respondí sin poder pensar—. ¿Soy muy obvia?
—Conociéndote, creo que las dos cosas —dijo sonriendo—. Pero amor mío ahora eres mi esposa, ya no tienes que tener miedo.
—Sí lo sé, es sólo que... aunque suene ilógico deseaba tanto este momento que ahora que llegó no sé qué hacer.
—No tengas miedo —dijo mientras besaba mi mejilla con dulzura—. Sólo déjate llevar, sé que eres una mujer apasionada, tus besos me la han dicho.
—Loui no me apenes —le dije sonriendo y bajando la cara.
Me giró hacia él para que pudiéramos vernos como estábamos ahora;
—Déjame contemplarte —dijo tomándome de las manos y extendiéndolas—. Este atuendo te hace ver divinamente bella y más deseable aún.
Después de sentir mi respiración acelerada, me acercó a él de nuevo haciéndome sentir su pecho descubierto y poniendo mis manos en su corazón me dijo;
—Constanza, este día me has hecho el hombre más feliz de la tierra al haberte convertido en mi esposa, siente mi corazón que te pertenece, siente que cada latido es por ti y para ti y esta noche, nos entregaremos como lo hemos deseado, esta noche finalmente serás mía y yo seré tuyo, en estos momentos me siento tan dichoso que siento que ya no puedo pensar ni hablar, es por eso que es mejor que dejemos que sean nuestros cuerpos los que se comuniquen ahora.
Las palabras de Loui hicieron que olvidara todo estremeciéndome enormemente y dejándome llevar, sus labios encontraron los míos, la ternura de sus besos me hicieron entrar en confianza y poco a poco comenzamos a embriagarnos de pasión y deseo. Sus brazos que rodeaban mi espalda sutilmente bajaron a mi cintura atrayéndome hacia él con fuerza e intensidad, al sentir su erección me asusté mucho pero a la vez encendió esa chispa de contracción placentera en mi vientre. Me levantó en sus brazos y me llevó a la cama, cuando me acostó me observó detenidamente una vez más mientras me acariciaba y yo no dejaba de ver lo hermoso que su rostro era, esta vez era una realidad que nada podía detener y que disfrutábamos libremente, el sentir que quitaba la cinta de mi bata mientras me besaba estaba excitándome en gran manera, sus manos sobre mi piel me habían esclavizado a él, por un momento se detuvo para observar mi cuerpo, su mirada había cambiado, el iris de sus ojos los cubría casi en su totalidad sin dejarme ver su hermoso azul, sin duda era una mirada oscura, llena de deseo y excitación pero también llena de amor y devoción, el poder de esa mirada por poco me provoca llegar al clímax, definitivamente no podía controlar mi estremecimiento, temía arruinarlo todo. Acarició mis piernas, mi muslo, subió a través del corsé hasta llegar a uno de mis pechos en donde se detuvo para disfrutar el momento, besó el principio de estos acariciándolos con su nariz, subió a mi cuello y luego susurró en mi oído;
—Eres hermosamente exquisita.
Mi pecho subía y bajaba, amenazaba con hacer sangrar mis labios de tanto que me los mordía, su voz y sus palabras me estaban obligando a pedir lo que él me había dicho en el sueño, sin saberlo comenzaría a rogar por más;
—Gracias, espero no decepcionarte. —Fue lo único que tontamente se me ocurrió decir. Él sonrió, se colocó en medio de mis piernas y yo las abrí automáticamente para él, se excitó más, se inclinó y buscó mis labios con posesión.
Mientras nos devorábamos a besos llevé mis manos a su deseable pecho y sin saberlo también desaté el cinto de su bata, la deslicé por sus brazos. Sus besos bajaron de nuevo a mi cuello y yo, comencé a acariciar su bien definida espalda y a besar con placer sus hombros, sentir mis labios sobre su piel era lo más delicioso que había probado hasta el momento y su fragancia, hacía que todos mis movimientos tuvieran vida propia. Cuando el segundo movimiento del concierto #2 para piano de Chopin terminó, comenzó otra melodía que reconocí de inmediato, me detuve un momento y él lo sintió;
—¿Qué pasa? —preguntó desconcertado encontrando su respiración.
—La melodía —contesté—. La conozco, es hermosa.
—Me alegra, es propia para este momento, siempre lo quise y se cumplió. El autor es uno de mis compositores favoritos.
—Y el mío —dije muy sonriente.
—¿Te gustaría tener un concierto privado en vivo? —Preguntó besando mi mano.
—¡Loui! —Abrí mis ojos al máximo muy sorprendida—. Eso sería maravilloso, pero también demasiado.
—Nada es suficiente cuando se trata de ti. —Besó la punta de mi nariz.
—¿Abusa de su poder alteza? —Pregunté muy sonriente, levantando una ceja.
—Tengo el derecho y si complacer todos tus caprichos sería abusar, pues lo haré más seguido.
—Vas a malcriarme.
—Voy a consentirte.
—Siendo así, seré yo la que abuse de ti entonces. —Acaricié su cara con la punta de mis dedos—. ¿Me lo permite alteza?
—Tienes todo mi permiso amor mío. —Comenzó a besar mi cuello y yo, a rogar por más.
Sus caricias comenzaban a enloquecerme y más, cuando procedió a quitarme el corsé;
—Te amaré hasta el último momento. —Susurró besando suavemente mis labios.
Sus palabras casi me hicieron llorar, acarició mi cara;
—Hasta el último momento. —Le dije también sabiendo que así se llamaba la melodía y que como su nombre, estaría en nuestros corazones, hasta el último momento.
La fuerza de sus besos apasionados estaban enloqueciéndome, mientras bajaban a mi cuello buscando mis pechos y sus manos que recorrían mi cuerpo, se estaban abriendo paso entre el satén de la bata, se hincó en medio de mis piernas llevándome con él y liberándome con maestría del corsé, ambas prendas cayeron al suelo, por primera vez le mostraba mis pechos a un hombre, su mirada era tan oscura como el azul marino del fondo del fondo del mar, tomó mi cara con ambas manos y se inclinó para besarme introduciendo su lengua hasta mi garganta, bajó una de sus manos y acarició mi espalda sujetándome de ella y con la otra, se apoyó en la cama incitándome para acostarme de nuevo;
—Eres hermosa —dijo entre jadeos—. Mi joya más valiosa y más preciosa posesión. Tu piel es extremadamente suave y combinada con el aroma de las velas está haciéndome perder los sentidos. Sin duda la combinación y la visión perfecta del erotismo y el placer. Voy a adorar cada centímetro de tu piel, dejaré mis huellas y siempre recordarás que eres mía, sólo mía.
Tragué en secó al escucharle decir eso y más, cuando dejó mi boca y mi cuello para introducir uno de mis pezones en la suya, curvé mi cuerpo inconscientemente y mis piernas como si tuvieran vida propia rodearon su pelvis, cerré con fuerza mis ojos mientras lamía y jugaba con mi pecho y con su mano me acariciaba el otro, enterré más mi cabeza en la almohada porque sentía que sólo eso me haría estallar, tenía razón, mi cuerpo comenzaba a pedir más, eso era lo que él quería, eso era lo que él buscaba, lo que no se imaginaba era que la fiera que comenzaba a despertar en mí no rogaría por más como él lo dijo en mi sueño, sino que exigiría más. Mi excitación no me había permitido notar que ya no estaba en mis pechos, sino que había bajado hasta mi estómago, hasta mi vientre y de repente lo sentí morder con suavidad mi monte Venus por encima del panty que todavía tenía. Abrí mis ojos asustada, su boca seguía ahí, abrió sus ojos y su mirada se clavó en mí, mis labios delataban el temblor en mi boca. Como si hubiera sentido lo mismo que yo, procedió a subir de nuevo siguiendo el mismo camino hasta besar mis pechos, para llegar a mi cuello mientras yo acariciaba su espalda y lamía sus hombros, cuando estuvimos cara a cara me dio el famoso “beso de esquimal” acariciando su nariz con la mía lo cual me pareció tierno, luego busco de nuevo mi boca y la pasión comenzó a envolvernos. Su mano izquierda comenzó a bajar por mi cuerpo de nuevo hasta abrirse paso por el panty, me acarició libremente, su majestuoso toque por poco hace que estalle y más, cuando comenzó un sensual masaje que me hizo olvidar hasta mi nombre, me liberé de su boca para poder respirar, no encontraba mi aliento sólo quería llegar al bienestar que eso me producía, al momento uno de sus dedos llegó más abajo y pudo sentir cómo yo estaba, lo introdujo sólo un poco y eso me hizo liberar un gemido sin poder evitarlo;
—Amor mío eres deliciosa —dijo muy sonriente—, y más que dispuesta, estás muy…
—Por favor no lo digas. —Lo interrumpí con lo que me quedaba de pudor, por supuesto que sabía lo que iba a decir, estaba muy lubricada, bañada en mis jugos, pero no quería que él lo dijera, necesitaba digerir el punto en el que ya estábamos y tratar de hacer a un lado la vergüenza.
—¿Te gusta? —Preguntó mientras seguía en el asunto.
—Sí —contesté en un hilo de voz, sentía que iba a explotar.
—Ese rubor de tus mejillas me vuelve loco —dijo besándome de nuevo—. No te preocupes, voy a penetrarte como debe de ser, al menos hoy por ser nuestra primera noche será así. Sólo permíteme probarte.