¿QUÉ ES LA
JUSTICIA?
M19.1 1 La justicia
es la corrección divina de la injusticia. ²La injusticia es la base
de todos los juicios del mundo. ³La justicia corrige las
interpretaciones a las que la injusticia da lugar, y las cancela. 4
Ni la justicia ni la injusticia existen en el Cielo, donde el error
es imposible y la idea de corrección carece de sentido. 5 No
obstante, en este mundo el perdón depende de la justicia, ya que
todo ataque es siempre injusto. 6 La justicia es el veredicto que
el Espíritu Santo emite sobre el mundo. 7 La justicia es imposible
excepto en Su juicio, pues en el mundo nadie es capaz de hacer
únicamente interpretaciones justas y dejar a un lado todas las
injusticias. 8 Si el Hijo de Dios fuese juzgado imparcialmente, no
habría necesidad de salvación. 9 El pensamiento de separación
hubiese sido eternamente inconcebible.
M19.2 10 La justicia,
al igual que su opuesto, es una interpretación. ¹¹ Sin embargo, es
la única interpretación que conduce a la Verdad. ¹² Esto es posible
porque —si bien la justicia no es de por sí verdadera— no hay nada
en ella que se oponga a la Verdad. ¹³ Entre justicia y Verdad no
existe un conflicto inherente: la una no es sino el primer pequeño
paso en dirección a La otra. 14 El camino varía considerablemente a
medida que uno avanza. 15 Sería imposible predecir de antemano toda
la magnificencia, la grandiosidad de los paisajes, y los vastos
panoramas que han de salir a nuestro encuentro a lo largo del
recorrido. 16 Y aun éstos —cuyo esplendor alcanza alturas
indescriptibles a medida que uno avanza— no se pueden ciertamente
comparar con todo lo que nos espera cuando termine el camino y el
tiempo finalice con él. 17 Pero por alguna parte hay que comenzar.
18 La justicia es el comienzo.
M19.3 19 Todos los
conceptos que tienes sobre tus hermanos y sobre ti mismo; todos tus
temores acerca de situaciones futuras y toda preocupación por el
pasado, provienen de la injusticia. 20 He aquí el lente que, al
ponerse ante los ojos del cuerpo, deforma la percepción y trae
testigos del mundo distorsionado a la mente que hizo ese lente y
que lo tiene en tanta estima. ²¹ Así, selectiva y arbitrariamente,
es como se forja cada concepto del mundo. ²² Los "pecados" se
perciben y justifican mediante una cuidadosa selección de la que
está ausente toda idea de completitud[141]. ²³ El perdón no tiene
cabida en este esquema, pues no hay ni un solo "pecado" que no
parezca ser eternamente verdadero.
M19.4 24 La
salvación[142] es la justicia de Dios. 25 Reinstaura en tu
concienciación la completitud de los fragmentos que percibes como
desprendidos[143], y separados[144]. 26 Y esto es lo que te permite
superar el miedo a la muerte. 27 Pues los fragmentos separados
tienen necesariamente que deteriorarse y morir, pero la Completitud
es inmortal. 28Permanece por siempre y para siempre semejante a Su
Creador, al ser Uno con Él. 29 El Juicio de Dios es Su justicia. 30
Sobre esto que sigue: un Juicio totalmente desprovisto de
condenación y una evaluación basada enteramente en el Amor, has
proyectado tu injusticia, atribuyéndole a Dios el lente de
percepción deformada a través del que tú miras. ³¹ Ahora, el lente
pertenece a Él y no a ti. ³² Ahora tienes miedo de Él, y no te das
cuenta de que odias y temes a tu propio Yo[145], como si fuera tu
enemigo.
M19.5 33 Ora por la
justicia de Dios, y no confundas Su misericordia con tu propia
demencia. 34 La percepción puede dar forma a cualquier imagen que
la mente desee ver. 35 Recuérdalo. 36 En eso se encuentra el Cielo
o el infierno, según escojas. 37 La justicia de Dios apunta hacia
el Cielo, precisamente porque es enteramente imparcial. 38Acepta
todas las evidencias que le presentan, sin omitir nada y sin
considerar nada como realmente separado y ajeno a todo lo demás. 39
Desde este único punto de vista, juzga, y sólo desde él. 40 Aquí,
todo ataque y toda condenación dejan de tener sentido y son
indefendibles. 41 La percepción descansa, la mente está tranquila,
y la luz retorna nuevamente. 42 Ahora queda restaurada la visión.
43 Lo que se había perdido, ahora se ha encontrado. 44 La paz de
Dios desciende sobre el mundo entero y, por fin, podemos ver. 45 ¡Y
vemos!
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