LA FUNCIÓN DEL MAESTRO DE DIOS

M5.4.1 1 Si el paciente tiene que cambiar de forma de pensar para poder curarse, ¿qué tiene que hacer el maestro de Dios? ² ¿Acaso puede cambiar la forma de pensar del paciente por él? ³Ciertamente, no. 4 Para los que ya están dispuestos a cambiar de forma de pensar no tiene otra función que alegrarse con ellos pues, con él, se han vuelto maestros de Dios. 5 No obstante, tiene una función más específica con aquellos que no entienden lo que es la curación. 6 Estos pacientes no se dan cuenta de que escogieron la enfermedad. 7 Por el contrario, creen que la enfermedad los escogió a ellos. 8 Tampoco tienen la mente abierta a este respecto. 9 El cuerpo[66] les dice lo que tienen que hacer, y ellos obedecen. 10 No tienen ni idea de cuán demente es este concepto. ¹¹ Sólo con que lo sospecharan, se curarían. ¹² Pero no sospechan nada. ¹³ Para ellos, la separación es bien real.

 

M5.4.2 14 A estos pacientes llegan los maestros de Dios para representar otra alternativa que habían olvidado. 15 La simple presencia de un maestro de Dios les sirve de recordatorio. 16 Su pensar pide el derecho de cuestionar lo que el paciente ha aceptado como verdadero. 17 En cuanto que mensajeros de Dios, Sus maestros son los símbolos de la salvación. 18 Ellos piden al paciente que perdone al Hijo de Dios en su propio nombre[67]. 19 Representan la Alternativa[68]. 20 Con la Palabra de Dios en sus mentes, vienen como una bendición, no para curar a los enfermos sino para recordarles el remedio que Dios ya les dio. ²¹ No son sus manos las que curan. ²² No son sus voces las que pronuncian la Palabra de Dios. ²³ Sencillamente, ellos dan lo que les fue dado. 24 Con mucha afabilidad, exhortan a sus hermanos a que se aparten de la muerte: "¡Hijo de Dios, he aquí lo que la Vida[69] te puede ofrecer! 25 ¿Es que vas a escoger la enfermedad en su lugar?"

 

M5.4.3 26 Ni por un instante, los maestros de Dios avanzados toman en consideración las formas de enfermedad en las que cree su hermano. 27 Hacerlo sería olvidar que todas tienen el mismo propósito y, por tanto, que no son en modo alguno diferentes entre sí. 28 Ellos tratan de oír la Voz de Dios en ese hermano que tanto se engaña a sí mismo como para creer que el Hijo de Dios puede sufrir. 29 Y le recuerdan que él no se hizo a sí mismo y que, por consiguiente, tiene necesariamente que seguir siendo Tal como Dios Lo creó. 30 Los maestros de Dios reconocen que las ilusiones no pueden causar efectos[70]. ³¹ La Verdad[71] que se encuentra en sus mentes se extiende hasta la Verdad que se encuentra en las mentes de sus hermanos, con el fin de no reforzar las ilusiones. ³² Así son llevadas a la Verdad; la Verdad no es llevada a ellas. ³³Y así las disipan, no por medio de la voluntad de otro, sino por medio de la unión de la Voluntad Que es Una[72], Con Ella Misma[73]. 34 Y la función de los maestros de Dios es la siguiente: no ver voluntad alguna separada de la de ellos, ni la de ellos separada de La de Dios.

 

 

 

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