Hacer menos y conseguir más

No te esfuerces

Vivir y trabajar sin esfuerzo

La fatiga no es una virtud

La vida no es un valle de lágrimas y el trabajo puede ser un placer. Despídete de los viejos ideales que afirman que hay que ganarse el pan con el sudor de la frente. Puedes vivir y trabajar teniendo mucho éxito y sin esforzarte. Si quieres sudar, practica algún deporte.

Gana dinero con tus talentos

La vida resulta agotadora si constantemente debes hacer cosas que no van contigo. Trabaja con tus habilidades. Gana dinero con lo que te gusta. Obsérvate unas cuantas semanas en tu vida cotidiana y fíjate bien qué te entusiasma. Ahí está tu tesoro personal. Sácalo a la luz.

Dedícate más a lo que le satisface

Organiza tu trabajo para conseguir que te guste, al menos en su mayor parte. Tienes derecho a perseguir tu propia satisfacción. Para conseguirlo, aprovecha también la empresa donde trabajas. Si se trabaja con entusiasmo se es más productivo que si se hace de mala gana cumpliendo instrucciones. Negocia con tus superiores y tus compañeros la distribución de las tareas. Cambia las actividades que no te gusten por tus preferidas. Procura que tus talentos puedan desarrollarse como es debido en el trabajo.

En los trabajos desagradables, pon freno a tu «no»

Cuando, por la razón que sea, vayas a hacer algo que no te gusta, aplica lo siguiente: aparca tu «no» interior. Detén todos los pensamientos con los que trates de convencerte de que el trabajo o la situación son horribles. Concéntrate únicamente en lo que hay que hacer. Así evitarás fricciones innecesarias y tener estrés.

El punto clave o centrarse en el quid de la cuestión

Cómo trabajar sin esfuerzo con el punto clave

Establece el resultado que quieres conseguir

Cuando haces un viaje en tren, sabes como mínimo en qué dirección vas a viajar. Normalmente, incluso tienes una estación de destino. Para encontrar el toque adecuado, es muy útil tener una idea, aunque sea vaga, de cuál debería ser el resultado al final.

Apunta a la diana

Concentra tu pensamiento en lo que realmente importa. Apunta a la diana. Busca el quid decisivo que hará avanzar el asunto.

¿Qué es lo esencial que conduce al éxito?

Busca atajos

¿Cuál es la forma más simple para llegar más fácilmente a tu objetivo? Busca el factor que te facilitará todo lo demás. ¿Existe alguna medida que te permita ahorrarte un pesado vía crucis?

Descubre el valor de uso

Averigua qué necesitáis tú o la gente para la que trabajas, o qué consideráis útil. Evita llegar a la arrogante conclusión de «No, si ya lo sabía yo». Vuélvete ingenuo y curioso. Haz preguntas y escucha las respuestas con atención. ¿Qué necesita tu gente? ¿Qué necesitas tú?

Ten curiosidad por los comentarios

Realiza constantemente pruebas de tu mercancía. Examina qué acogida tienen tu rendimiento o tus ideas. Busca buenos críticos. Pide a tus superiores, clientes, participantes, oyentes, etc., que te hagan comentarios cuando hayas entregado tu trabajo.

Profundiza en lo esencial y prescinde de lo innecesario

Suprime sin piedad lo innecesario. Profundiza en lo útil y provechoso. Tus mejores consejeros serán quienes reciban al final tu trabajo.

Aprovecha todo lo que suponga un desahogo

Investiga si hay técnicas, máquinas y servicios que te ofrezcan apoyo profesional sin contratiempos. Si no descubres nada adecuado, invéntalo tú mismo.

Trabajar con tranquilidad

Cómo mantener la calma en una situación estresante

Respira profundamente

Cuando la tensión aumenta, nuestra respiración cambia de inmediato. Respiramos menos profundamente. Inspiramos menos aire. Pero es precisamente entonces cuando nuestro cerebro necesita mucho oxígeno para poder pensar bien. Así, pues, toma aire. Inspira y expira profundamente varias veces.

Acéptalo

Algo se tuerce o se retrasa. Acabarás antes si aceptas los hechos. Si te sublevas, se crearán perturbaciones innecesarias como ajetreo, enfado y conducción temeraria. Esa confusión mental te robará la fuerza y te impedirá ver el problema con claridad y solucionarlo deprisa. Por lo tanto, primero acepta las cosas y después cámbialas.

Cambia lo que haya que cambiar

Si estás bajo presión, ha llegado la hora de ser elástico. Retrocede un poco, crea distancia y reflexiona tranquilamente: ¿Qué podrías hacer para arreglar las cosas? ¿Quién podría ayudarte? ¿Puede solucionarse de otra manera lo que tienes entre manos?

Quítale importancia al asunto

El gran secreto de la tranquilidad: «Lo que está ocurriendo no me impresiona porque no es tan importante». No se trata de una enorme desgracia; tu supervivencia no está amenazada. Únicamente es algo desagradable. Quizás incluso muy desagradable. ¿Cómo se las arregla uno con una sensación desagradable? Se aguanta, y punto. No te defiendas. Las sensaciones desagradables no son tan terribles.

Cómo hacer que el trabajo resulte fácil

Decir «sí» mentalmente

No opongas resistencia cuando vayas a hacer algo. Recuerda: si haces algo contrariado, te resultará más fatigoso. Tu «no» mental es como arena en un engranaje. Por lo tanto, Conéctate al «sí».

Visión de conjunto en vez de actividad frenética

Si tienes muchas cosas que hacer, evita actuar a ciegas. Antes de poner manos a la obra, ten bien claro qué resultado buscas. Averigua qué es lo realmente importante para poder repartir de forma adecuada tus energías. ¿Qué importa de verdad? ¿Qué es secundario? Estos breves momentos de planificación pueden ahorrarte mucho gasto de energía innecesario.

Paso a paso

Divide los trabajos extensos en pequeñas tareas abarcables. No te dediques a todo a la vez; piensa sólo en lo que toca concretamente en ese momento. Separa el siguiente pequeño tramo del montón de trabajo. Como bien sabes, incluso el viaje más largo empieza por el primer paso. Luego vienen el segundo y el tercero... Concéntrate en el siguiente paso.

La constancia proviene de los descansos

La peor solución imaginable: intentar resolver las grandes tareas a todo gas, darlo todo hasta caer desplomado. Es más productivo alternar la tensión y el relax. Esto genera una constancia enorme. Relájate mientras trabajas, y no cuando te jubiles. Y si pasas demasiado tiempo sentado, ponte en movimiento. Aunque sólo sea subiendo por las escaleras en vez de utilizar el ascensor. Y antes de caer rendido, tómate un descanso.