Capítulo 2

Por qué estar sano y ser feliz es una gran idea

 

En este capítulo

triangle.png   Estar sano

triangle.png   Disfrutar de la vida

triangle.png   Ser feliz

 

Tener salud y ser feliz son quizá los objetivos más habituales en la vida. Muchas personas se esfuerzan por mantener hábitos saludables con la esperanza de asegurar su bienestar, y entre esos hábitos están comer sano y hacer ejercicio con frecuencia. En este sentido, la psicología positiva es igualmente importante: ser optimista y esforzarse por ver el lado bueno de las cosas contribuye enormemente a mejorar la salud física y mental, además de alargar la vida.

Los gimnasios y los entrenadores personales están de moda, y la nutrición y la cocina son temas habituales en los programas de televisión. Sin embargo, al hablar de un estilo de vida saludable raramente se menciona el papel de la felicidad o se debate sobre él, a pesar de que la felicidad y el optimismo ayudan mucho a reducir el estrés y pueden tener beneficios enormes en la vida cotidiana. ¿No te convence? Continúa leyendo.

Beneficios para la salud

Hay unos cuantos estudios que muestran una clara relación entre la actitud positiva y beneficios mensurables para la salud. Cuando las personas felices aseguran estar más sanas es porque objetivamente lo están, no porque quieran ver las cosas de color de rosa.

¿Resfriado común?

 

Un investigador llamado Sheldon Cohen congregó a un grupo de personas en un hotel y analizó diversos indicadores de salud. También midió factores como la felicidad y la actitud positiva. Al preguntar a los sujetos sobre su salud, Cohen observó que las personas positivas se veían a sí mismas más sanas que las personas negativas.

Las condiciones fueron exactamente las mismas para todos los integrantes del grupo, hasta el punto de controlarse la calidad del aire, la dieta y la actividad. Luego se infectó a todo el grupo con cepas del virus del resfriado común y se comprobaron todos los aspectos de la salud física del grupo día a día. Cohen descubrió que las personas que habían obtenido una puntuación más alta en cuanto a emociones positivas presentaban una probabilidad menor de resfriarse; y de ellas, las que se resfriaban, tenían menos síntomas y más leves. Las personas más felices presentaban menos síntomas y mostraron menos signos de enfermedad según criterios objetivos (mucosidad, etc.). En general, cuando las personas felices dicen estar más sanas, es porque objetivamente lo están.

Las respuestas emocionales influyen directamente en la fisiología para bien o para mal. Las emociones afectan al sistema nervioso autónomo (el sistema encargado de regular todo lo que escapa al control consciente, como la frecuencia cardíaca, la transpiración y la digestión). Los responsables fisiológicos de la enfermedad son el incremento de la frecuencia cardíaca, la variación en la respuesta eléctrica de la piel (la medición de la respuesta de sudoración en las yemas de los dedos, utilizada en las pruebas de detección de mentiras) y el aumento de la presión arterial. El modo en que respondemos a nuestras emociones puede afectar a nuestra salud y nuestra esperanza de vida.

A lo largo de la historia, muchas personas (Descartes, sin ir más lejos) han intentado erróneamente separar mente y cuerpo. Una enfermedad tiene un componente físico y otro mental. Existen pruebas muy sólidas de que la psique puede causar numerosas enfermedades físicas.

Según se ha comprobado, las emociones positivas tienen un efecto sanador en personas que se enfrentan a situaciones estresantes, ya que disminuye la carga del sistema cardiovascular. Ante situaciones vitales negativas, una persona optimista adopta estrategias de superación positivas y tiene el convencimiento de que va a salir adelante. Este estado emocional positivo reduce la activación fisiológica causada por una experiencia o emoción negativa.

El corazón contento

Los problemas cardiovasculares graves (infarto de miocardio e ictus) son la principal causa de muerte en la mayoría de los países desarrollados, y se ha encontrado una relación directa entre ambos problemas y emociones negativas como la ira y la depresión. En comparación con las personas felices, las que están deprimidas presentan una probabilidad mayor de sufrir un primer infarto y también infartos posteriores.

Las investigaciones realizadas por los cardiólogos Friedman y Rosenman a partir de la década de los cincuenta pusieron de manifiesto un vínculo entre las enfermedades coronarias y las personas de tipo A, que suelen ser ambiciosas, impulsivas, impacientes, irascibles e inquietas, y viven dominadas por el reloj. Se cuenta que cuando Friedman y Rosenman decidieron retapizar las sillas de su sala de espera, les llamó la atención que solo estuvieran gastados los bordes delanteros de los asientos. La parte de atrás estaba como nueva. Entonces se percataron de que los enfermos coronarios no eran capaces de relajarse y por eso se sentaban en el borde de las sillas, preparados para entrar en acción. De todos modos, la buena noticia es que las conductas de tipo A pueden modificarse.

Vivir en positivo

Ser más feliz también puede contribuir a protegerte de situaciones potencialmente mortales y de sus efectos, por ejemplo:

visto.png   Suicidio

visto.png   Accidentes

visto.png   Trastornos mentales

visto.png   Drogadicción

visto.png   Enfermedad hepática debido al alcoholismo

Suena a milagro, ¿verdad? Sin embargo, cuando lo piensas tiene sentido. Las personas felices forman redes sociales más extensas, las cuales, según se ha comprobado, protegen contra la drogadicción, la depresión y, por tanto, el riesgo de suicidio. Eso, a su vez, disminuye el riesgo de enfermedad hepática. Además, las personas felices experimentan menos ira y estrés; como consecuencia, su presión arterial no aumenta innecesariamente y no liberan hormonas del estrés (por ejemplo cortisol y glucocorticoides), factores ambos que incrementan de forma significativa el riesgo de infarto. Se ha comprobado que estar preocupado puede aumentar el colesterol ¡más que comer mantequilla! Por lo tanto, los beneficios de las emociones positivas para la salud están claros.

advertencia.pngCuando no te encuentres bien o notes algún síntoma extraño, haz algo para ponerle remedio. Las personas felices tardan más en notar los síntomas de enfermedad y en actuar contra ellos. Si se descubren un bulto, tienden a no hacerle caso, dan por sentado que no es nada importante y por eso no siguen los consejos del médico. Los pesimistas, en cambio, siempre se ponen en lo peor y piden cita con el médico de inmediato. Por esta razón los optimistas presentan una tasa de supervivencia más baja una vez han desarrollado una enfermedad potencialmente mortal. Por una vez tan solo, imita el comportamiento de un pesimista y acude a un médico al primer síntoma.

Una historia de monjas

 

¿Qué factores crees que contribuyen a una larga vida? ¿La herencia genética, la dieta, el sexo de la persona, el estatus socioeconómico, la personalidad? En efecto, todos estos factores influyen. Y por eso el caso de las monjas resulta tan interesante. A los investigadores les encanta trabajar con monjas porque, a diferencia del resto de la población, todas ellas comparten una misma dieta, reglas, estatus económico, vivienda y atención sanitaria. Hay pocas monjas que tengan hábitos malsanos como fumar, beber o tomar drogas.

Las Hermanas Educadoras de Notre Dame son una congregación religiosa estadounidense. Recientemente las 678 monjas (según el último recuento antes de publicar este libro) con edades comprendidas entre setenta y cinco y ciento seis años han participado en un estudio longitudinal sobre el envejecimiento y la enfermedad de alzhéimer.

Como parte de dicho estudio, los investigadores, dirigidos por David Snowdon de la Universidad de Kentucky, analizaron los testimonios personales que redactaron ciento ochenta de esas monjas a la edad aproximada de veintidós años, cuando aún eran novicias y estaban a punto de tomar los votos. Cada monja describía su vida hasta entonces y reflexionaba sobre su futura vocación. Los investigadores observaron que el estilo de escritura anticipaba la aparición de la enfermedad de alzhéimer muchos años después, y también predecía la longevidad. Utilizando métodos de puntuación complejos, los investigadores valoraron esos escritos en función de su contenido emocional positivo, negativo o neutro. Por ejemplo, una monja comentaba que su vocación exigía sentido del deber y resignación, mientras que otra hablaba de la gran alegría que suponía para ella la oportunidad de servir al prójimo.

Los resultados mostraron una fuerte relación entre una mentalidad positiva a comienzos de la edad adulta y la longevidad sesenta años después. Se observó una diferencia de 6,9 años en la esperanza de vida de las monjas: las menos positivas vivían, en promedio, hasta los 86,6 años, mientras que las más positivas llegaban a 93,5 años. Si se valoraba la diversidad de emociones positivas, la diferencia de edad en el momento de la muerte era incluso mayor; es decir, las monjas que expresaron un amplio abanico de emociones positivas vivieron incluso más años.

Inmunizarse

Hay personas que nunca parecen estar enfermas y pasan por la vida sin tener apenas contacto con la profesión médica. Es fácil suponer que a esas personas les ha tocado una buena genética o simplemente tienen más suerte que los demás. No obstante, su buena salud bien puede deberse a la manera en que se desenvuelven en la vida. Si revisas tu propio historial médico, probablemente observes que en más de una ocasión has caído enfermo después de una época de estrés, así que quizá no hayas superado la presión tan bien como te habría gustado. ¿Cuántas personas se quejan porque siempre se ponen enfermas cuando están de vacaciones y sin embargo no se preocupan de buscar estrategias de superación de cara a la próxima vez? En esas situaciones, ¿cómo puedes protegerte contra la enfermedad?

Adquirir resiliencia

Es posible que tú seas una persona resiliente por naturaleza. Si no es así, tendrás que esforzarte más para serlo y de ese modo en el futuro estarás mejor protegido contra las infecciones y las enfermedades.

La doctora Karen Reivich ha estudiado la resiliencia y propone lo que ha dado en llam

ar las siete destrezas aprendibles que aumentan la resiliencia, expuestas en la tabla 2-1:

 

Tabla 2-1: Las siete destrezas aprendibles que aumentan la resiliencia

Destreza aprendible

Forma de aplicación

Conciencia/regulación de las emociones.

Te protege contra el efecto dañino de algunas emociones.

Identificar lo que estás sintiendo, en lugar de permitir que las emociones te hagan daño.

Controlar tus emociones para que no se salgan de madre y no te causen un estrés innecesario.

Control de los impulsos.

Así evitas que una situación se vuelva más estresante.

Mantener la calma con el fin de tolerar la incertidumbre.

Tomarte tiempo para reflexionar sobre tus decisiones o acciones, en lugar de actuar impulsivamente.

Optimismo.

Te ayuda a ver opciones positivas ante un problema.

Ver las cosas de una forma optimista pero a la vez realista, en lugar de ponerte en lo peor ante una situación difícil.

Análisis causal.

Te proporciona más equilibrio y discernimiento.

Analizar los problemas desde todos los ángulos, en lugar de aplicar una única perspectiva.

Considerar todos los factores que pueden influir en una situación dada.

Empatía.

Te ayuda a crear relaciones más constructivas con las que superar la adversidad.

Reconocer y comprender las emociones de los demás.

Cuidar las relaciones para obtener respaldo social.

Autoeficacia.

Te da más confianza en tus propias habilidades.

Conocer tus puntos fuertes.

Utilizar esos puntos fuertes para superar la adversidad.

Exploración.

Te permite experimentar y probar nuevas soluciones, en lugar de cometer los mismos errores de siempre.

Tomar riesgos adecuados.

Probar cosas nuevas.

Aceptar el fracaso.

 

Asimilar estas siete destrezas aprendibles es una buena forma de aumentar tu resiliencia. No es necesario que destaques en todas y cada una de ellas, pero sí es importante que las tengas todas en cuenta.

Andrés está enfadado

En la tabla 2-2 puedes ver cómo utiliza Andrés las siete destrezas que aumentan la resiliencia.

Andrés estaba harto de todo después de que Eduardo, un compañero de trabajo, le echara la culpa por no haber propuesto un plan razonable para el siguiente proyecto del equipo. A continuación puedes ver los sentimientos viscerales de Andrés y el modo en que aprendió a aumentar su resiliencia gestionando sus emociones de manera más eficaz.

Tabla 2-2: Experiencias de Andrés

Destreza aprendible

Experiencia de Andrés

Conciencia/regulación de las emociones.

Pensaba que estaba enfadado, pero en realidad estoy decepcionado y un poco triste por lo que dijo Eduardo.

A lo mejor debería ver la situación con perspectiva, en lugar de pensar que es lo peor que me ha ocurrido jamás.

Control de los impulsos.

Puedo preguntarle ahora mismo a Eduardo por qué ha dicho eso y montar una escena en la oficina, pero, pensándolo mejor, con eso no voy a sacar nada.

Creo que esperaré a que estemos los dos solos para decirle cómo me siento.

Optimismo.

No es propio de Eduardo comportarse de esa forma.

Probablemente fuera un arrebato, porque sé que él valora nuestra relación laboral.

Análisis causal.

¿Qué otros factores han influido en la situación?

Ha tenido mucho trabajo, así que probablemente esta reacción sea por él, más que por mí.

Empatía.

Ahora que lo pienso, hace días que lo veo un poco agobiado.

Me pregunto qué podría hacer yo para ayudarlo a superar el bache.

Autoeficacia.

¿Cómo voy a superarlo?

Siempre puedo pedir ayuda al resto del equipo, pero probablemente pueda arreglármelas solo.

Exploración.

Quizá exista una forma más creativa de hacer las cosas.

Convocaré una lluvia de ideas a ver si se nos ocurre alguna forma novedosa de sacar adelante el proyecto.

A lo mejor he tardado demasiado en decirle lo que debía hacer.

Crear hábitos saludables

Quizá creas que la mejor manera de estar sano es apuntarte al gimnasio y pasarte el hilo dental todos los días, pero crear unos hábitos psicológicos positivos es igualmente importante. En la tabla 2-3 encontrarás algunas ideas para empezar.

Tabla 2-3: Crear hábitos psicológicos saludables

Hábito

Respuesta saludable

¡Deja de estar enfadado!

La ira es una emoción primitiva que te aboca a la reacción de lucha o huida. Procura que tus sentimientos de hostilidad duren menos tiempo.

Alégrate un poco, a lo mejor lo que temes no llega a ocurrir nunca.

Empieza a ver el lado bueno de la vida. Disfruta de las cosas corrientes. No pierdas el tiempo con sentimientos negativos.

¡Vive la vida!

Las actividades con otras personas hacen mucho bien. Tener muchas actividades en las que apoyarse puede reducir el impacto negativo de una época difícil.

Deshazte de los hábitos nocivos.

Hábitos como fumar o beber en exceso, sobre todo si están relacionados con un bajo estado de ánimo, son muy destructivos. Pide ayuda para cambiar.

En el capítulo 10 encontrarás más ideas para cambiar tus malos hábitos y mejorar tu salud.

Disfrutar de la vida

La vida es algo precioso. Es una verdadera pena desperdiciar una parte de ella por no sacarle el máximo partido, o dicho de otro modo, por no disfrutar todo lo posible en el ámbito personal y profesional. Sin embargo, quizá te parezca que tienes escaso control sobre el devenir de tu vida cotidiana. Muchas personas viven una existencia difícil por culpa de circunstancias atroces, malas relaciones familiares o falta de oportunidades laborales. El hecho de que esperen de ti que te responsabilices de tu propia felicidad y de tu salud no hace sino agravar las tribulaciones. Por eso es bueno que te centres no solo en mejorar tu propia parcela, sino también la de todos los que te rodean, para de este modo ayudar a construir una sociedad mejor en el trabajo, en tu casa y en la comunidad donde vives.

Esta sección te propone algunas maneras de aumentar la satisfacción en tu vida. La psicología positiva no es un proceso egoísta por medio del cual tú mejores tus condiciones de vida sin tener en cuenta el bien de quienes te rodean. Por eso esta sección te ofrece algunas reflexiones sobre cómo disfrutar más de la vida haciendo que los ámbitos escolar, laboral y social sean más satisfactorios y gratificantes.

Ser una persona feliz

La psicología positiva te será de gran ayuda para aumentar tu nivel de bienestar, salud y felicidad. Intenta poner en práctica algunas de las sugerencias que hacemos en este libro. Pregúntate a ti mismo:

visto.png   ¿Cuánto me va a costar adoptar una mentalidad positiva?

visto.png   ¿Qué puedo hacer para ayudar a los demás a que hagan lo mismo?

Construir sociedades con bienestar

¿Cómo se consigue una sociedad positiva con todos sus posibles beneficios para los individuos y para la comunidad en su conjunto? ¿Por qué algunas comunidades prosperan y otras languidecen? La psicología positiva tiene un interés verdadero por construir sociedades que animen a la gente a florecer en lo físico y en lo psicológico. Si todo el mundo cambiara de manera significativa su forma de vivir e interactuar con los demás, puede que se consiguiera influir en los gobiernos e instituciones y se provocaran actitudes positivas en la sociedad. También puedes intentar cambiar esas instituciones desde dentro trabajando en ellas.

Administraciones locales

Las personas prosperan cuando tienen la sensación de que controlan muchos aspectos de sus propias vidas. Acertadamente o no, mucha gente cree que no tiene el control de su vida. Sienten que no tienen voz ni voto en las decisiones que les afectan, ya tengan que ver con la vivienda, la delincuencia o la gestión municipal. Puede que sencillamente les falte confianza u optimismo para intentar cambiar el mundo que les rodea, y eso les resta posibilidades de sentirse satisfechos con sus vidas. Existen muchas pruebas de que el sentimiento de pertenencia a una comunidad es una vía importante para alcanzar la felicidad, resiliencia y bienestar.

Lord Layard, del Center for Economic Performance, realizó un estudio en varios municipios británicos y comprobó que si la gente tiene la oportunidad de participar activamente en su comunidad y cambiarla para bien, todo el mundo sale beneficiado. Esto puede lograrse:

visto.png   Dando oportunidades a los ciudadanos para que intervengan en las decisiones que afecten a su barrio.

visto.png   Fomentando las reuniones periódicas entre vecinos.

visto.png   Aumentando la confianza para que las personas se impliquen más en el control de las zonas donde viven.

Hace algún tiempo, dos interioristas muy populares en el Reino Unido llamados Colin y Justin acudieron a una urbanización de Glasgow venida a menos para grabar su programa de televisión. Durante el tiempo que estuvieron allí, escucharon a la gente y la animaron a que tomaran el control de sus vidas e hicieran algo más que quejarse y esperar a que las cosas cambiaran por sí solas. Estuvieron recogiendo basura y todo el mundo lo pasó bien. Organizaron un concurso de decoración de balcones y la gente se mostró muy creativa. Sobre todo, animaron a los residentes de la zona a darse cuenta de que podían conseguir cosas por ellos mismos. Sí, de acuerdo, las cámaras estaban grabando, así que puedes dudar de sus intenciones. Una cosa tan insignificante quizá no provocara un gran cambio, pero al menos hizo que la gente se sintiera contenta y orgullosa de su comunidad. Y tú, ¿qué puedes hacer por cambiar tu comunidad?

Piensa en cosas que podrían convertir tu barrio o tu municipio en un lugar mejor o más feliz, por ejemplo un lugar de reunión para los adolescentes, un espacio común.

Reflexiona sobre lo siguiente:

visto.png   ¿Qué podría hacer que tu calle resultara más atractiva o agradable?

visto.png   ¿Con cuántos de tus convecinos te relacionas?

visto.png   ¿Qué pequeños pasos podrías dar para que tu barrio fuera un lugar mejor donde vivir? Por ejemplo recoger papeles del suelo o decir siempre “hola” al cruzarte con alguien por la calle.

Malcolm Gladwell, en su libro La clave del éxito (Taurus, 2006), demostró que a veces los pequeños cambios son los que marcan la diferencia. Todo empieza en ti.

Escuelas

Otro ejemplo a tu alcance son las escuelas. A pesar de la falta de recursos, la excesiva duración de la jornada lectiva y la abundancia de exámenes, muchos centros realizan una labor excelente. El problema es que con frecuencia los docentes hacen demasiado hincapié en señalar los aspectos negativos, en lugar de concentrarse en los puntos fuertes de sus alumnos y animarles a que consigan sus objetivos.

Los niños, los maestros y todas las personas que trabajan en las escuelas necesitan que les animen. ¿Qué puedes hacer tú para ayudar a la escuela de tu zona?

El lugar de trabajo

Buena parte del día la pasamos en el lugar de trabajo. El éxito profesional contribuye a aumentar la autoestima y el bienestar. Las personas trabajan mejor cuando experimentan emociones positivas, y sin embargo el trabajo está cargado de ansiedades, incertidumbres y dudas.

Piensa en cosas que puedas hacer para aumentar el grado general de gratitud. Empieza por dar las gracias a todo aquel que haga algo por ti, por ejemplo abrirte una puerta, hacerte un café, entregarte un informe a tiempo, etc. No pases nada por alto, por obvio que sea. Un director de recursos humanos se dio cuenta recientemente de que su empresa había diseñado numerosas políticas e incentivos para fomentar y recompensar la reincorporación de los empleados después de una baja laboral, pero nunca había hecho nada en beneficio de las personas que religiosamente fichan todos los días en su puesto de trabajo. Así que convocó en una reunión a todas las personas que no habían faltado al trabajo ni un solo día y les hizo entrega de una carta de agradecimiento y un pequeño obsequio. El año siguiente, las cifras de absentismo laboral se redujeron a la mitad.

Las personas darán lo mejor de sí mismas en un entorno laboral positivo, en el que las traten con respeto por su valía y tengan la oportunidad de desarrollarse. Estos factores forman parte de la buena práctica empresarial. En los capítulos 14 y 15 encontrarás más información al respecto.

¡No lo había visto de ese modo!

 

Aquí tienes un ejercicio de grupo que hacemos para mostrar que una misma situación puede percibirse de maneras muy distintas (si sabes que vas a hacer este ejercicio con nosotras, ¡guárdanos el secreto!). Empezamos poniendo un vídeo de Trafalgar Square, la plaza más famosa de Londres. Es un lugar muy animado y bullicioso. Antes de poner el vídeo, dividimos a las personas en dos grupos y pedimos a cada uno que interprete un papel, de manera que los miembros de un grupo no conocen el papel del otro. Un grupo son terroristas y el otro son turistas. Les pedimos que presten mucha atención al vídeo porque al final les haremos varias preguntas (por ejemplo, les preguntamos si se han sentido seguros y si creen que es fácil salir de la zona). Conforme el cuestionario avanza, la gente se sorprende de las respuestas del otro grupo. Debido al papel que les ha tocado interpretar, tienen una visión muy distinta de la plaza: prestan atención a cosas diferentes y tienen sensaciones diferentes. La perspectiva de cada grupo distorsiona la visión de la situación. En el vídeo aparece una mujer en avanzado estado de gestación que pasa caminando por delante de un autobús donde se está anunciado la película La profecía. ¡Normalmente nadie se da cuenta de ese detalle!

Ed Diener y Robert Biswas-Diener, en su libro Happiness (‘Felicidad’), mencionan una investigación realizada por Dan Simmons. Un grupo de personas tienen que ver un vídeo de un partido de baloncesto y contar el número de pases de los jugadores que llevan camiseta blanca. Hay seis jugadores, tres de negro y tres de blanco. La tarea no es fácil, porque hay mucho movimiento. Al final del vídeo se pregunta a los integrantes del grupo si han visto algo fuera de lo normal. Muchos responden que no, pero cuando les muestran el vídeo una segunda vez, ven a una persona disfrazada de gorila que se pasea por la pista, se golpea el pecho mirando a la cámara y luego se aleja caminando. Aproximadamente la mitad de las personas dicen haber visto el gorila la primera vez, y la otra mitad sospechan que el vídeo ha sido manipulado, porque no pueden creer que pasaran por alto una cosa tan estrambótica. En otras palabras: si prestas mucha atención a una cosa, puede que haya otra que se te escape. La segunda vez es imposible ver el vídeo y no reparar en el gorila.

Método AIM, en busca de la felicidad

Perseguir activamente el bienestar es un paso importante para llevar una vida saludable. A los pesimistas a veces les cuesta hacer cosas concretas para sentirse bien y combatir el fatalismo, sobre todo en lo relativo a la salud.

Ed Diener (que es, muy apropiadamente, titular de la cátedra de psicología JR Smiley en la Universidad de Illinois), propone los tres pasos siguientes para tener salud y bienestar:

visto.png   Atender

visto.png   Interpretar

visto.png   Memorizar

A continuación, te ofrecemos algunos consejos para que disfrutes de una vida sana y feliz.

Atender a lo bueno

¡Presta atención! En ocasiones es fácil pasar por alto las cosas buenas y centrarse en las malas. ¡No cometas ese error! Numerosos estudios demuestran que la actitud positiva y el optimismo son realmente buenos para la salud, de manera que merece la pena fomentar esa manera de ver las cosas. Aunque quizá creas que la felicidad depende de las cartas que te hayan tocado, lo cierto es que la manera de prestar atención, interpretar y recordar las experiencias vividas ejerce una gran influencia.

A lo mejor tiendes a ver las cosas bajo un prisma negativo, en lugar de positivo, pero no olvides que siempre puedes elegir cómo plantearte la vida.

Hay una conocida ilusión psicológica que consiste en mirar un dibujo y ver una mujer joven o una mujer vieja, como si se tratara de una imagen positiva o negativa. No es posible ver las dos caras a la vez. Puedes alternar entre las dos interpretaciones, pero cada imagen bloquea la otra. De forma similar, ver la parte negativa de las cosas te impide ver la parte positiva que pueda haber también.

Aquí tienes un par de hábitos que quizá necesites adquirir para atender a las cosas de manera más productiva. Prueba lo siguiente:

Dejar de mirarte el ombligo

Si enfocas toda tu atención en ti mismo, probablemente encuentres muchas cosas que criticar. Las personas infelices tienden a lamentarse por sus desgracias más que las personas felices. La gente feliz suele mirar hacia afuera y, como consecuencia, tiene la oportunidad de ver lo bueno de la vida, ¡o al menos así se distraen con otras cosas y dejan de buscarse los defectos!

Ver siempre lo bueno

No ver el lado positivo de la vida es el peor hábito que puedes tener. Sí, en el mundo y en nuestras vidas ocurren cosas terribles que no podemos pasar por alto. Sin embargo, algunas personas, por sistema, no prestan atención a las cosas positivas que les rodean. Por ejemplo, los londinenses siempre se están quejando del transporte público. Es fácil que las lamentaciones se conviertan en tu única forma de comunicación con los demás. Nosotras mismas tuvimos ocasión de comprobarlo hace ya tiempo. Resulta que las dos vivimos en una zona muy bonita de las afueras de Londres, con muchos parques y un buen sentimiento de comunidad. El centro de la ciudad está a veinte minutos en tren. Si hay algún retraso, el viaje puede llevar treinta minutos, pero eso no ocurre casi nunca. Si lo piensas, somos muy afortunadas por vivir en una zona tan estupenda y al mismo tiempo tener acceso a todo lo que puede ofrecer la gran ciudad, pero si dijéramos eso en voz alta en Londres, nos tomarían por locas. Procura no caer en la trampa de quejarte por todo y ser negativo. Esa actitud no hace bien a nadie.

Interpretar lo mejor

Hace algunos años se emitió por televisión un anuncio del periódico The Guardian en el que un cabeza rapada echaba a correr en dirección a un anciano y le agarraba el maletín. (¿Qué se te ha pasado por la cabeza al imaginar la escena?) Al abrirse el plano veías que el cabeza rapada había salvado al anciano de una muerte segura, ya que junto a él acababa de caer un enorme palé desde lo alto de un edificio en construcción. El anuncio animaba a poner en duda los estereotipos y a ver las cosas con más perspectiva.

En Hamlet, Shakespeare resume las muchas situaciones que te puedes encontrar en la vida con las palabras siguientes: “Porque no hay nada bueno o malo, es el pensamiento el que lo hace así”. Tu interpretación depende de tus experiencias anteriores, tus valores y tus preferencias.

Las personas felices y las desdichadas tienden a interpretar las situaciones de manera diferente. La tabla 2-4 muestra algunos errores de pensamiento o interpretaciones incorrectas que pueden acabar por hundirte en la miseria. En este ejemplo, la persona está pensando en una presentación que no le ha salido bien.

Tabla 2-4: Errores de pensamiento frecuentes y resultados habituales

Error de pensamiento frecuente

Qué te pasa por la cabeza

Etiquetas incorrectas.

Casi me muero durante la presentación.

Todo o nada.

Me ha salido de pena, soy lo peor que hay.

Generalización excesiva.

Menuda la que he liado, ha sido un desastre.

Exageración y catastrofismo.

Estoy perdido, es el fin de mi carrera profesional.

No tener en cuenta lo positivo.

Todo es una porquería.

Predecir el futuro en términos negativos.

Todo va a seguir igual.

La psicología positiva utiliza muchísimas técnicas psicológicas existentes. La terapia cognitivo-conductual (TCC), creada por Albert Ellis y Tim Beck, se centra en modificar los patrones de pensamiento erróneos para tener una visión más realista de las cosas. Por ejemplo, la tabla 2-5 muestra algunas interpretaciones alternativas, la mayoría de las cuales te hacen sentir mejor que las negativas.

Tabla 2-5: Errores de pensamiento frecuentes e interpretaciones alternativas

Error de pensamiento frecuente

Otras formas de pensar

Casi me muero durante la presentación.

El corazón me iba un poco rápido, pero al final conseguí sobreponerme. La próxima vez estaré más tranquilo.

Me ha salido de pena, soy lo peor que hay.

No ha ido bien, pero ha sido una presentación nada más. Antes de esto he hecho muchas cosas bien.

Menuda la que he liado, ha sido un desastre.

Algunas partes estaban mal, y otras eran aceptables. Soy perfectamente capaz de corregir esos fallos para ocasiones futuras.

Estoy perdido, es el fin de mi carrera profesional.

Hoy no he obtenido el resultado que buscaba, pero mi jefe sabe que el resto de mi trabajo es impecable.

Todo es una porquería.

No estoy muy contento con esta presentación en concreto, pero tengo una familia que me quiere y un buen trabajo.

Todo va a seguir igual.

He pasado por cosas peores en la vida y siempre encuentro la manera de superarlas.

Las personas felices cometen menos errores de pensamiento y generalmente son más optimistas. Hay quien es optimista por naturaleza, mientras que otros tienen que esforzarse más y aplicar técnicas para evitar pensamientos negativos.

Aquí tienes un par de diferencias más entre las personas felices y las desdichadas:

visto.png   Comparación social. Las personas infelices suelen compararse con los demás y sufren cuando son ellos quienes salen perdiendo en esa comparación. Una persona infeliz está la mar de contenta con su coche hasta que un conocido se compra uno nuevo y mejor. A una persona feliz, en cambio, no le importa demasiado lo que tengan los demás. Concede más importancia al lugar adonde va con el coche, o a que este sea del color que le gusta.

visto.png   Cambios de parecer. Las personas felices, en general, cambian de parecer sobre los acontecimientos a medida que se desarrollan y buscan el lado bueno en todas las situaciones. Las personas infelices casi parece que busquen razones para sentirse desdichadas y resentidas. En un experimento con postres, se pidió a los participantes que puntuaran varios flanes distintos. Luego les dieron uno para comer, pero no el que habían valorado como el mejor. Las personas menos felices se sintieron contrariadas y defraudadas, mientras que las personas más felices cambiaron su anterior valoración y decidieron que el flan que les habían dado estaba igual de bueno.

Para aumentar tu probabilidad de bienestar, interpretar las situaciones de la manera más favorable es igual de importante que prestar atención a las cosas buenas de la vida.

Memorizar con eficacia

Las personas felices y las desdichadas a menudo recuerdan un mismo acontecimiento de forma diferente. Técnicamente, las personas felices pueden ser imprecisas y retener más lo positivo, mientras que las personas menos felices rememoran todo lo malo con pelos y señales.

Las personas infelices tienen la mala costumbre de revivir las cosas malas que les han ocurrido. Pierden el tiempo repasando una y otra vez las peores partes, con el resultado de que esos recuerdos tienen un efecto devastador sobre el bienestar emocional.

Los buenos recuerdos, en cambio, pueden ser un poco vagos y tienen que competir con los malos recuerdos. Los acontecimientos felices transcurren muy de prisa: el día de tu cumpleaños o de tu boda, el nacimiento de un hijo, la fecha de consecución de un ascenso... algunas veces el tiempo vuela. Procura disfrutar al máximo de tus experiencias gratas.

Estas son algunas formas de reforzar el impacto de lo positivo. Intenta adquirir nuevos hábitos:

visto.png   Crea imágenes mentales vívidas de épocas buenas y momentos felices.

visto.png   Rememora acontecimientos gratos y añádeles más detalles.

visto.png   Asegúrate de incorporar todas las emociones positivas que sentiste entonces.

visto.png   Confecciona un álbum mental (y otro real) con fotos o recortes del pasado.

visto.png   Utiliza todos los sentidos. Escucha lo que dice la gente, siente el sol en la piel, experimenta la calidez de un abrazo y la fragancia del aire que respiras.

visto.png   Evoca tus recuerdos a menudo, de forma que se vuelvan cada vez más intensos.

visto.png   Elige personas con las que compartir tus recuerdos e incorpora más y más detalles al pensar en ellos.

Empieza hoy mismo a aplicar el método AIM en tu vida:

visto.png   Toma nota de los aspectos más gratos de la jornada y olvida los fastidios sin importancia.

visto.png   Asegúrate de que tus interpretaciones son constructivas; de lo contrario, cámbialas por otras más positivas.

visto.png   Guarda los buenos momentos en tu recuerdo para volver a ellos más adelante.