LA CIUDAD DE ALMAGUER

La ciudad de Almaguer en oro y en leyendas

alzada, ardiera siempre con audaz fogata

la remembranza. (Brisas erraban. Noche.

Brumosa voz urdía la feliz cantinela).


“Hablaban las mujeres, su voz la dicha ardía

y el suave amor. Los largos brazos blancos

fluían lentitud...” (Y en una sombra

honda la voz dorada se perdía).


Las montañas de oro ya en la bruma se hundían.

Mas las bellas mujeres ardientes de pureza,

hendiendo con sus senos la bruma y la opalina

sombra vienen, venían.


“Hablaban las mujeres...”

La habla pulposa, casi palpable, altas

vienen. (La bruma azul ya se desvanecía).

Y en la voz de las mórbidas mujeres

reclinado, mil años me adormía.