La marquesa de Claydon tenía motivos para estar disgustada. Por una parte debía acoger a su sobrina política Fiorella, que acababa de quedar huérfana. Por otra, su amante, el conde de Sherburn, había decidido abandonarla. Pero era mujer de recursos e ideó una estratagema para librarse de la sobrina indeseada y, al mismo tiempo, vengarse del conde. Sin embargo, Fiorella no estaba dispuesta a obedecer las imposiciones de su tía y prefirió aceptar la ayuda del enigmático Príncipe Janos Kovác, sin sospechar que iba a encontrarse en el centro de un drama que comprometería su corazón.