La Segunda A Los Corintios

1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo [nuestro] hermano, a la congregación de Dios que está en Corinto, junto con todos los santos que están en toda Acaya:

2 Que tengan bondad inmerecida y paz de parte de Dios nuestro Padre y de[l] Señor Jesucristo.

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de tiernas misericordias y el Dios de todo consuelo, 4 que nos consuela en toda nuestra tribulación, para que nosotros podamos consolar a los [que se hallan] en cualquier clase de tribulación mediante el consuelo con que nosotros mismos estamos siendo consolados por Dios. 5 Porque, así como abundan en nosotros los sufrimientos por el Cristo, así también el consuelo que recibimos abunda mediante el Cristo. 6 Ahora bien, sea que estemos en tribulación, es para el consuelo y salvación de ustedes; o sea que se nos esté consolando, es para su consuelo, el cual opera para hacerles aguantar los mismos sufrimientos que nosotros también sufrimos. 7 De modo que nuestra esperanza tocante a ustedes es invariable, ya que sabemos que, así como ustedes son partícipes de los sufrimientos, de la misma manera también participarán del consuelo.

8 Porque no deseamos que estén en ignorancia, hermanos, acerca de la tribulación que nos sucedió en el [distrito de] Asia, que estuvimos bajo extremada presión más allá de nuestras fuerzas, de modo que nos sentimos muy inseguros hasta de nuestra vida. 9 De hecho, sentimos en nosotros mismos que habíamos recibido la sentencia de muerte. Esto fue para que no tuviéramos nuestra confianza en nosotros mismos, sino en el Dios que levanta a los muertos. 10 De tan grande cosa como la muerte nos libró y nos librará; y en él está puesta nuestra esperanza de que también nos seguirá librando. 11 Ustedes también pueden coadyuvar con su ruego por nosotros, a fin de que por muchos se den gracias a favor nuestro por lo que se nos da bondadosamente debido a muchos rostros [vueltos hacia arriba en oración].

12 Porque la cosa de que nos jactamos es esta, de la cual da testimonio nuestra conciencia: que con santidad y sinceridad piadosa, no con sabiduría carnal, sino con la bondad inmerecida de Dios, nos hemos comportado en el mundo, pero más especialmente para con ustedes. 13 Porque realmente no les escribimos nada salvo las cosas que conocen bien o también reconocen; y las cuales espero que continúen reconociendo hasta el fin, 14 así como ustedes también han reconocido, hasta cierto grado, que nosotros somos causa de jactancia para ustedes, así como también lo serán ustedes para nosotros en el día de nuestro Señor Jesús.

15 Así es que, con esta confianza, yo antes tenía la intención de ir a ustedes, para que tuvieran un segundo [motivo de] gozo, 16 y después de una parada con ustedes, ir a Macedonia, y de Macedonia volver a ustedes y ser acompañado parte del camino por ustedes a Judea. 17 Pues bien, cuando tenía tal intención, no me entregué a ninguna ligereza, ¿verdad? O las cosas que me propongo, ¿me [las] propongo según la carne, para que conmigo haya “Sí, Sí” y “No, No”? 18 Mas en Dios se puede confiar respecto a que nuestra habla dirigida a ustedes no es Sí y, no obstante, No. 19 Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, que fue predicado entre ustedes por nosotros, es decir, por mí y Silvano y Timoteo, no llegó a ser Sí y, no obstante, No, sino que el Sí ha llegado a ser Sí en el caso de él. 20 Porque no importa cuántas sean las promesas de Dios, han llegado a ser Sí mediante él. Por eso también mediante él [se dice] el “Amén” a Dios, para gloria por medio de nosotros. 21 Pero el que garantiza que ustedes y que nosotros pertenecemos a Cristo, y el que nos ha ungido, es Dios. 22 Él también ha puesto su sello sobre nosotros y nos ha dado la prenda de lo que ha de venir, es decir, el espíritu, en nuestros corazones.

23 Ahora invoco a Dios como testigo contra mi propia alma [al asegurarles] que por consideración a ustedes no he ido todavía a Corinto. 24 No que seamos nosotros amos sobre la fe de ustedes, sino que somos colaboradores para su gozo, porque es por [su] fe que están firmes.

2 Porque esto es lo que he decidido para conmigo: no ir a ustedes otra vez en tristeza. 2 Porque si los entristezco, ¿quién hay en verdad que me alegre, sino aquel a quien entristezco? 3 De modo que escribí esta misma cosa, para que, cuando vaya, no me entristezca por causa de aquellos de quienes debería regocijarme; porque tengo confianza en todos ustedes en el sentido de que el gozo que tengo es el de todos ustedes. 4 Porque de en medio de mucha tribulación y angustia de corazón les escribí con muchas lágrimas, no para que se entristecieran, sino para que conocieran el amor que más especialmente les tengo.

5 Ahora bien, si alguien ha causado tristeza, ese no me ha entristecido a mí, sino a todos ustedes hasta cierto grado -para no ser demasiado severo en lo que digo-. 6 Esta reprensión dada por la mayoría es suficiente para tal hombre, 7 de modo que, al contrario ahora, deben perdonar[lo] bondadosamente y consolar[lo], para que de un modo u otro tal hombre no sea tragado por hallarse demasiado triste. 8 Por lo tanto, los exhorto a que confirmen su amor para con él. 9 Pues con este objeto también escribo para conseguir la prueba de lo que ustedes son, si es que son obedientes en todas las cosas. 10 Cualquier cosa que le perdonen bondadosamente a cualquiera, yo también se la perdono. De hecho, en cuanto a mí, lo que yo he perdonado bondadosamente, si es que bondadosamente he perdonado algo, ha sido por causa de ustedes a vista de Cristo; 11 para que no seamos alcanzados por Satanás, porque no estamos en ignorancia de sus designios.

12 Ahora bien, cuando llegué a Troas para declarar las buenas nuevas acerca del Cristo, y me fue abierta una puerta en [el] Señor, 13 no obtuve alivio en mi espíritu porque no hallé a Tito mi hermano, pero me despedí de ellos y partí para Macedonia.

14 ¡Mas gracias a Dios que siempre nos conduce en una procesión triunfal en compañía con el Cristo y hace que el olor del conocimiento de él sea perceptible en todo lugar por medio de nosotros! 15 Porque somos para Dios un olor grato de Cristo entre los que están siendo salvados y entre los que están pereciendo; 16 a estos un olor que proviene de muerte para muerte, a aquellos un olor que proviene de vida para vida. ¿Y quién está adecuadamente capacitado para estas cosas? 17 [Nosotros;] porque no somos vendedores ambulantes de la palabra de Dios como muchos hombres, sino que, como movidos por sinceridad, sí, como enviados de parte de Dios, bajo la mirada de Dios, en compañía con Cristo, hablamos.

3 ¿Comenzamos de nuevo a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O acaso necesitamos, como algunos hombres, cartas de recomendación para ustedes o de ustedes? 2 Ustedes mismos son nuestra carta, inscrita en nuestros corazones y conocida y leída por toda la humanidad. 3 Porque queda mostrado que ustedes son carta de Cristo escrita por nosotros como ministros, no inscrita con tinta, sino con espíritu de un Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en corazones.

4 Ahora bien, mediante el Cristo tenemos esta clase de confianza para con Dios. 5 No que de nosotros mismos estemos adecuadamente capacitados para estimar algo como proveniente de nosotros mismos, sino que el estar nosotros adecuadamente capacitados proviene de Dios, 6 quien verdaderamente nos ha capacitado adecuadamente para ser ministros de un nuevo pacto, no de un código escrito, sino de espíritu; porque el código escrito condena a muerte, pero el espíritu vivifica.

7 Además, si el código que administra muerte y que fue grabado con letras en piedras se efectuó con una gloria, de modo que los hijos de Israel no podían fijar la vista con intensidad en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, [gloria] que había de ser eliminada, 8 ¿por qué no debería ser con mucha más razón con gloria la administración del espíritu? 9 Porque si el código que administraba condenación fue glorioso, mucho más abunda en gloria la administración de la justicia. 10 De hecho, hasta lo que en un tiempo fue hecho glorioso ha sido despojado de gloria en este respecto, a causa de la gloria que lo supera. 11 Porque si lo que había de ser eliminado fue introducido con gloria, mucho más sería con gloria lo que permanece.

12 Por lo tanto, dado que tenemos tal esperanza, estamos usando gran franqueza de expresión, 13 y no hacemos como cuando Moisés se ponía un velo sobre el rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista con intensidad en el fin de aquello que había de ser eliminado. 14 Pero sus facultades mentales fueron embotadas. Porque hasta este día presente el mismo velo permanece sin ser alzado durante la lectura del antiguo pacto, porque es eliminado por medio de Cristo. 15 De hecho, hasta el día de hoy cuando se lee a Moisés, un velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16 Pero cuando hay un volverse a Jehová, se quita el velo. 17 Ahora bien, Jehová es el Espíritu; y donde está el espíritu de Jehová, hay libertad. 18 Y todos nosotros, mientras con rostros descubiertos reflejamos como espejos la gloria de Jehová, somos transformados en la misma imagen de gloria en gloria, exactamente como lo hace Jehová [el] Espíritu.

4 Por eso, teniendo este ministerio según la misericordia que se nos mostró, no nos rendimos; 2 antes bien, hemos renunciado a las cosas solapadas de las cuales hay que avergonzarse, y no andamos con astucia, ni adulteramos la palabra de Dios, sino que mediante poner de manifiesto la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana a vista de Dios. 3 Ahora, si las buenas nuevas que declaramos están de hecho veladas, están veladas entre los que están pereciendo, 4 entre quienes el dios de este sistema de cosas ha cegado las mentes de los incrédulos, para que no pase [a ellos] la iluminación de las gloriosas buenas nuevas acerca del Cristo, que es la imagen de Dios. 5 Porque no nos estamos predicando a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como esclavos de ustedes por causa de Jesús. 6 Porque Dios es el que dijo: “De la oscuridad resplandezca la luz”, y él ha resplandecido en nuestros corazones para iluminar[los] con el glorioso conocimiento de Dios por el rostro de Cristo.

7 Sin embargo, tenemos este tesoro en vasos de barro, para que el poder que es más allá de lo normal sea de Dios y no el que procede de nosotros. 8 Se nos oprime de toda manera, mas no se nos aprieta de tal modo que no podamos movernos; nos hallamos perplejos, pero no absolutamente sin salida; 9 se nos persigue, pero no se nos deja sin ayuda; se nos derriba, pero no se nos destruye. 10 Siempre aguantamos por todas partes en nuestro cuerpo el tratamiento mortífero que se dio a Jesús, para que la vida de Jesús también se haga manifiesta en nuestro cuerpo. 11 Porque a nosotros los que vivimos se nos está poniendo siempre cara a cara con la muerte por causa de Jesús, para que la vida de Jesús también se haga manifiesta en nuestra carne mortal. 12 Por consiguiente, la muerte está obrando en nosotros, pero la vida en ustedes.

13 Ahora bien, porque tenemos el mismo espíritu de fe como aquel del cual está escrito: “Ejercí fe, por eso hablé”, nosotros también ejercemos fe y por eso hablamos, 14 sabiendo que el que levantó a Jesús nos levantará también a nosotros junto con Jesús y nos presentará juntamente con ustedes. 15 Porque todas las cosas son para el bien de ustedes, para que la bondad inmerecida que fue multiplicada abunde a causa de la acción de gracias de muchos más para gloria de Dios.

16 Por lo tanto no nos rendimos; más bien, aunque el hombre que somos exteriormente se vaya desgastando, ciertamente el hombre que somos interiormente va renovándose de día en día. 17 Porque aunque la tribulación es momentánea y liviana, obra para nosotros una gloria que es de más y más sobrepujante peso y es eterna; 18 mientras tenemos los ojos fijos, no en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

5 Porque sabemos que si nuestra casa terrestre, esta tienda, fuera disuelta, hemos de tener un edificio procedente de Dios, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2 Porque en esta casa de habitación verdaderamente gemimos, deseando con intenso anhelo ponernos la que es para nosotros procedente del cielo, 3 para que, realmente habiéndonosla puesto, no se nos halle desnudos. 4 De hecho, nosotros los que estamos en esta tienda gemimos, estando cargados; porque lo que queremos no es quitárnosla, sino ponernos la otra, para que lo mortal sea tragado por la vida. 5 Ahora bien, el que nos produjo para esta mismísima cosa es Dios, que nos dio la prenda de lo que ha de venir, es decir, el espíritu.

6 Por lo tanto siempre tenemos buen ánimo y sabemos que, mientras tengamos nuestro hogar en el cuerpo, estamos ausentes del Señor, 7 porque andamos por fe, no por vista. 8 Pero tenemos buen ánimo y preferiblemente nos place bien ausentarnos del cuerpo y hacer nuestro hogar con el Señor. 9 Por lo tanto, también tenemos como mira nuestra, sea que tengamos nuestro hogar con él o estemos ausentes de él, ser aceptos a él. 10 Porque todos tenemos que ser puestos de manifiesto ante el tribunal del Cristo, para que cada uno reciba su retribución por las cosas que haya hecho mediante el cuerpo, según las cosas que haya practicado, sea cosa buena o vil.

11 Conociendo, pues, el temor del Señor, seguimos persuadiendo a los hombres, pero nosotros hemos sido puestos de manifiesto a Dios. Sin embargo, espero que también hayamos sido puestos de manifiesto a las conciencias de ustedes. 12 No nos estamos recomendando de nuevo a ustedes, sino que les estamos dando un incentivo para jactarse respecto a nosotros, para que tengan [con qué responder] a los que se jactan de la apariencia externa, mas no del corazón. 13 Porque si perdimos el juicio, fue para Dios; si somos de juicio sano, es para ustedes. 14 Porque el amor que el Cristo tiene nos obliga, porque esto es lo que hemos juzgado, que un hombre murió por todos; así pues, todos habían muerto; 15 y murió por todos para que los que viven no vivan ya para sí, sino para el que murió por ellos y fue levantado.

16 Por consiguiente, de ahora en adelante nosotros no conocemos a nadie según la carne. Hasta si hemos conocido a Cristo según la carne, ciertamente ya no lo conocemos así. 17 Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir. 18 Pero todas las cosas vienen de Dios, que nos ha reconciliado consigo mediante Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación, 19 a saber, que Dios mediante Cristo estaba reconciliando consigo mismo a un mundo, no imputándoles sus ofensas, y nos ha encomendado la palabra de la reconciliación.

20 Somos, por lo tanto, embajadores en sustitución de Cristo, como si Dios estuviera suplicando mediante nosotros. Como sustitutos por Cristo rogamos: “Reconcíliense con Dios”. 21 Al que no conoció pecado, él lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios por medio de él.

6 En colaboración con él, nosotros también les suplicamos que no acepten la bondad inmerecida de Dios y dejen de cumplir su propósito. 2 Porque él dice: “En un tiempo acepto te oí, y en día de salvación te ayudé”. ¡Miren! Ahora es el tiempo especialmente acepto. ¡Miren! Ahora es el día de salvación.

3 De ninguna manera estamos dando causa alguna para tropiezo, para que no se encuentre falta en nuestro ministerio; 4 antes bien, de toda manera nos recomendamos como ministros de Dios, por el aguante de mucho, por tribulaciones, por necesidades, por dificultades, 5 por golpes, por prisiones, por desórdenes, por labores, por noches sin dormir, por veces sin alimento, 6 por pureza, por conocimiento, por gran paciencia, por bondad, por espíritu santo, por amor libre de hipocresía, 7 por habla verídica, por el poder de Dios; mediante las armas de la justicia a diestra y a siniestra, 8 mediante gloria y deshonra, mediante mal informe y buen informe; como engañadores y, sin embargo, veraces, 9 como desconocidos y, sin embargo, reconocidos, como quienes están muriendo y, sin embargo, ¡miren!, vivimos, como disciplinados y, sin embargo, no entregados a la muerte, 10 como apesadumbrados, pero siempre regocijados, como pobres, pero enriqueciendo a muchos, como no teniendo nada y, sin embargo, poseyendo todas las cosas.

11 Nuestra boca se ha abierto para ustedes, corintios, nuestro corazón se ha ensanchado. 12 Ustedes no se hallan apretados y escasos de lugar en nosotros, pero sí se hallan apretados y escasos de lugar en sus propios tiernos cariños. 13 Así es que, como recompensa, en cambio -hablo como a hijos-, ustedes, también, ensánchense.

14 No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos. Porque, ¿qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? 15 Además, ¿qué armonía hay entre Cristo y Belial? ¿O qué porción tiene una persona fiel con un incrédulo? 16 ¿Y qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos templo de un Dios vivo; así como dijo Dios: “Yo residiré entre ellos y andaré entre [ellos], y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo”. 17 “‘Por lo tanto, sálganse de entre ellos, y sepárense -dice Jehová-, y dejen de tocar la cosa inmunda’”; “‘y yo los recibiré’”. 18 “‘Y yo seré para ustedes padre, y ustedes me serán hijos e hijas’, dice Jehová el Todopoderoso.”

7 Por lo tanto, dado que tenemos estas promesas, amados, limpiémonos de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

2 Dejen lugar para nosotros. A nadie hemos hecho injusticia, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos explotado. 3 Esto no lo digo para condenarlos. Porque antes he dicho que ustedes están en nuestros corazones para morir y para vivir con nosotros. 4 Tengo gran franqueza de expresión para con ustedes. Tengo mucho de qué jactarme respecto a ustedes. Estoy lleno de consuelo, estoy rebosando de gozo en toda nuestra aflicción.

5 De hecho, cuando llegamos a Macedonia, no obtuvo alivio nuestra carne, sino que continuamos siendo afligidos de toda manera… había peleas por fuera, temores por dentro. 6 No obstante, Dios, que consuela a los abatidos, nos consoló con la presencia de Tito; 7 sin embargo, no únicamente con su presencia, sino también con el consuelo con que él había sido consolado a causa de ustedes, puesto que de nuevo nos trajo noticias del anhelo de ustedes, de su lamentación, de su celo por mí; de modo que me regocijé todavía más.

8 Por eso, aunque los entristecí con mi carta, no me pesa. Aun cuando al principio sí me pesó (veo que aquella carta los entristeció, aunque solo por un breve espacio), 9 ahora me regocijo, no porque fueran simplemente entristecidos, sino porque fueron entristecidos para arrepentimiento; porque fueron entristecidos de manera piadosa, para que en nada sufrieran daño debido a nosotros. 10 Porque la tristeza de manera piadosa obra arrepentimiento para salvación del cual no hay que tener pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte. 11 Porque, ¡miren!, esta misma cosa, el que hayan sido entristecidos de manera piadosa, ¡qué gran solicitud produjo en ustedes, sí, el librarse de culpa, sí, indignación, sí, temor, sí, anhelo, sí, celo, sí, corrección del abuso! En todo respecto ustedes demostraron ser castos en este asunto. 12 Ciertamente, aunque les escribí, no lo hice por el que cometió el mal, ni por el que padeció el mal, sino para que la solicitud de ustedes por nosotros se pusiera de manifiesto entre ustedes a vista de Dios. 13 Por eso hemos sido consolados.

Sin embargo, además de nuestro consuelo, nos regocijamos más abundantemente todavía debido al gozo de Tito, porque su espíritu ha sido refrescado por todos ustedes. 14 Porque si me he jactado a él de algo respecto a ustedes, no he quedado avergonzado; mas así como les hemos hablado todas las cosas a ustedes en verdad, así también nuestra jactancia ante Tito ha resultado ser verdad. 15 Además, los tiernos cariños de él son más abundantes para con ustedes, al recordar él la obediencia de todos ustedes, cómo lo recibieron con temor y temblor. 16 Me regocijo de poder en todo sentido tener buen ánimo a causa de ustedes.

8 Ahora les hacemos saber, hermanos, acerca de la bondad inmerecida de Dios que ha sido otorgada a las congregaciones de Macedonia, 2 que durante una gran prueba, bajo aflicción, su abundancia de gozo y su profunda pobreza hicieron abundar las riquezas de su generosidad. 3 Porque según lo que verdaderamente podían hacer -sí, yo testifico, más allá de lo que verdaderamente podían hacer- fue esto, 4 mientras espontáneamente siguieron rogándonos con fuerte súplica por el [privilegio de] dar bondadosamente y de tener participación en el ministerio destinado para los santos. 5 Y no simplemente como lo habíamos esperado, sino que primero se dieron ellos mismos al Señor y a nosotros por la voluntad de Dios. 6 Esto nos hizo animar a Tito a que, tal como él había sido el que lo había iniciado entre ustedes, así también él completara este mismo bondadoso dar de parte de ustedes. 7 No obstante, así como ustedes están abundando en todo, en fe y en palabra y en conocimiento y en toda solicitud y en este amor de nosotros para con ustedes, abunden también en este bondadoso dar.

8 No es a manera de darles mandato que estoy hablando, sino en vista de la solicitud de otros y para poner a prueba lo genuino de su amor. 9 Porque ustedes conocen la bondad inmerecida de nuestro Señor Jesucristo, que, aunque era rico, se hizo pobre por causa de ustedes, para que ustedes se hicieran ricos mediante la pobreza de él.

10 Y en esto doy una opinión: porque este asunto es de provecho para ustedes, en vista de que ya hace un año que ustedes iniciaron no solo el hacer, sino también el querer [hacer]; 11 ahora, pues, terminen también el hacerlo, para que, así como hubo prontitud para querer hacer, así mismo haya también un terminarlo de lo que tengan. 12 Porque si primero está allí la prontitud, es especialmente acepto según lo que tiene la persona, no según lo que no tiene. 13 Porque no es mi intención que les sea fácil a otros, pero difícil a ustedes; 14 sino que, mediante una igualación, el sobrante de ustedes precisamente ahora compense lo que les falta a ellos, para que el sobrante de ellos también llegue a compensar lo que les falte a ustedes, para que se efectúe una igualación. 15 Así como está escrito: “La persona que tenía mucho no tuvo demasiado, y a la persona que tenía poco no le faltó”.

16 Ahora bien, a Dios vayan las gracias por haber puesto la misma solicitud por ustedes en el corazón de Tito, 17 porque él de veras ha respondido al estímulo, pero, por ser muy solícito, sale de su propia voluntad hacia ustedes. 18 Pero enviamos junto con él al hermano cuya alabanza en relación con las buenas nuevas se ha extendido por todas las congregaciones. 19 No solo eso, sino que también ha sido nombrado por las congregaciones para que sea nuestro compañero de viaje con respecto a este don bondadoso que ha de ser administrado por nosotros para la gloria del Señor y en prueba de nuestro ánimo pronto. 20 Así evitamos que hombre alguno encuentre falta en nosotros respecto a esta contribución liberal que ha de ser administrada por nosotros. 21 Porque “hacemos provisión honrada, no solo a vista de Jehová, sino también a vista de los hombres”.

22 Además, enviamos con ellos a nuestro hermano del cual en muchas cosas frecuentemente hemos probado que ha sido solícito, mas ahora mucho más solícito debido a la gran confianza que tiene en ustedes. 23 Empero, si hay alguna pregunta respecto a Tito, él es partícipe conmigo y colaborador para bien de ustedes; o si las hay respecto a nuestros hermanos, son apóstoles de congregaciones y gloria de Cristo. 24 Por lo tanto, demuéstrenles la prueba de su amor y de lo que nos jactamos acerca de ustedes, ante el rostro de las congregaciones.

9 Ahora bien, respecto al ministerio que es para los santos, me es superfluo escribirles, 2 porque conozco su prontitud de ánimo, de la cual me jacto ante los macedonios respecto de ustedes, que ya hace un año que Acaya ha estado lista, y el celo de ustedes ha estimulado a la mayoría de ellos. 3 Pero envío a los hermanos, para que nuestra jactancia acerca de ustedes no resulte vacía respecto a esto, sino que realmente estén listos, así como solía decir que lo estarían. 4 De lo contrario, de algún modo, si vinieran macedonios conmigo y los hallaran desprevenidos, nosotros -por no decir ustedes- quedaríamos avergonzados en esta seguridad nuestra. 5 Por eso pensé necesario animar a los hermanos a ir a ustedes por anticipado y alistar por anticipado su liberal dádiva previamente prometida, para que así estuviera lista como dádiva liberal y no como algo sacado por fuerza.

6 Mas en cuanto a esto, el que siembra parcamente, parcamente también segará; y el que siembra liberalmente, liberalmente también segará. 7 Que cada uno haga tal como lo ha resuelto en su corazón, no de mala gana ni como obligado, porque Dios ama al dador alegre.

8 Dios, además, puede hacer que toda su bondad inmerecida abunde para con ustedes, para que, teniendo ustedes siempre plena autosuficiencia en todo, tengan en abundancia para toda buena obra. 9 (Así como está escrito: “Ha distribuido ampliamente, ha dado a los pobres, su justicia continúa para siempre”. 10 Ahora bien, el que suministra abundantemente la semilla al sembrador y pan para comer, suministrará y multiplicará la semilla para que ustedes siembren, y aumentará los productos de la justicia de ustedes.) 11 En todo están siendo enriquecidos para toda clase de generosidad, la cual produce, mediante nosotros, una expresión de gracias a Dios; 12 porque el ministerio de este servicio público no solo es satisfacer abundantemente las necesidades de los santos, sino también ser ricos con muchas expresiones de gracias a Dios. 13 Por la prueba que este ministerio da, ellos glorifican a Dios porque ustedes son sumisos a las buenas nuevas acerca del Cristo, como ustedes declaran públicamente que lo son, y porque ustedes son generosos en su contribución a ellos y a todos; 14 y con ruego a favor de ustedes ellos sienten anhelo por ustedes a causa de la sobrepujante bondad inmerecida de Dios sobre ustedes.

15 A Dios vayan las gracias por su indescriptible dádiva gratuita.

10 Ahora yo mismo, Pablo, les suplico por la apacibilidad y bondad del Cristo, yo que soy humilde de apariencia entre ustedes, mientras que estando ausente soy denodado para con ustedes. 2 En verdad ruego que, estando presente, no use del denuedo con aquella confianza con que estoy contando tomar medidas denodadas contra algunos que nos valoran como si anduviéramos según [lo que somos en la] carne. 3 Porque aunque andamos en la carne, no guerreamos según [lo que somos en la] carne. 4 Porque las armas de nuestro guerrear no son carnales, sino poderosas por Dios para derrumbar cosas fuertemente atrincheradas. 5 Porque estamos derrumbando razonamientos y toda cosa encumbrada que se levanta contra el conocimiento de Dios; y ponemos bajo cautiverio todo pensamiento para hacerlo obediente al Cristo; 6 y nos mantenemos listos para infligir castigo por toda desobediencia, tan pronto como la propia obediencia de ustedes haya sido plenamente llevada a cabo.

7 Ustedes miran las cosas según su valor aparente. Si cualquiera tiene para sí confianza en que pertenece a Cristo, que vuelva a tomar en cuenta para sí mismo este hecho: que, así como él pertenece a Cristo, así también nosotros. 8 Porque aunque yo me jactara un poquito más de lo debido acerca de la autoridad que el Señor nos dio para edificarlos y no para demolerlos, no quedaría avergonzado, 9 para que no parezca que quiero aterrorizarlos con [mis] cartas. 10 Porque, ellos dicen: “[Sus] cartas son de peso y enérgicas, pero [su] presencia en persona es débil, y [su] habla desdeñable”. 11 Tome en cuenta esto tal hombre, que lo que somos en nuestra palabra por cartas estando ausentes, eso mismo también seremos en acción estando presentes. 12 Porque no nos atrevemos a clasificarnos entre algunos ni a compararnos con algunos que se recomiendan a sí mismos. Ciertamente ellos, al medirse a sí mismos por sí mismos y al compararse consigo mismos, no tienen entendimiento.

13 Por nuestra parte nos jactaremos, no fuera de los límites asignados a nosotros, sino según los límites del territorio que Dios nos repartió por medida, haciendo que llegara hasta alcanzarlos a ustedes. 14 Realmente no estamos extendiéndonos más de lo debido como si no llegáramos hasta ustedes, porque nosotros fuimos los primeros en ir hasta alcanzarlos en la declaración de las buenas nuevas acerca del Cristo. 15 No, no nos jactamos fuera de los límites asignados a nosotros en labores ajenas, sino que abrigamos la esperanza de que, a medida que vaya aumentando su fe, seamos engrandecidos entre ustedes con relación a nuestro territorio. Entonces abundaremos más aún, 16 para declarar las buenas nuevas a los países más allá de ustedes, para que no nos jactemos en territorio ajeno donde ya estén preparadas las cosas. 17 “Pero el que se jacta, jáctese en Jehová.” 18 Porque no el que a sí mismo se recomienda es aprobado, sino el hombre a quien Jehová recomienda.

11 Quisiera que me soportaran un poco de sinrazón. ¡Pero, de hecho, me están soportando! 2 Porque estoy celoso de ustedes con un celo piadoso, porque yo personalmente los prometí en matrimonio a un solo esposo para presentarlos cual virgen casta al Cristo. 3 Mas tengo miedo de que de algún modo, así como la serpiente sedujo a Eva por su astucia, las mentes de ustedes sean corrompidas y alejadas de la sinceridad y castidad que se deben al Cristo. 4 Porque, como están las cosas, si alguien viene y predica a un Jesús que no sea el que nosotros predicamos, o si ustedes reciben un espíritu que no sea el que recibieron, o buenas nuevas que no sean las que aceptaron, con facilidad [lo] soportan. 5 Porque yo considero que ni en una sola cosa he resultado ser inferior a sus apóstoles superfinos. 6 Pero aunque yo sea inexperto en el habla, ciertamente no lo soy en conocimiento; pero [esto se lo] hemos manifestado a ustedes de toda forma en todas las cosas.

7 ¿O cometí un pecado al humillarme para que ustedes fueran ensalzados, porque, sin costo, gustosamente les declaré las buenas nuevas de Dios? 8 Robé a otras congregaciones, aceptando provisiones, a fin de ministrarles a ustedes; 9 y, no obstante, cuando estuve presente con ustedes y me encontré necesitado, no me hice una carga a nadie absolutamente, porque los hermanos que habían venido de Macedonia suministraron abundantemente lo que me hacía falta. Sí, de toda forma me guardé de ser una carga para ustedes, y me guardaré de serlo. 10 Es una verdad de Cristo, en mi caso, que no se le pondrá coto a esta jactancia mía en las regiones de Acaya. 11 ¿Por qué razón? ¿Porque no los amo a ustedes? Dios sabe [que los amo].

12 Ahora bien, lo que estoy haciendo lo haré todavía, para cortar el pretexto a los que quieren un pretexto para que se les halle iguales a nosotros en el puesto del cual se jactan. 13 Porque tales hombres son apóstoles falsos, obreros engañosos, que se transforman en apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz. 15 No es, por lo tanto, gran cosa el que sus ministros también sigan transformándose en ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.

16 Otra vez digo: No piense ningún hombre que soy irrazonable. Sin embargo, si ustedes realmente piensan que lo soy, acéptenme aunque sea como irrazonable, para que yo también me jacte un poco. 17 Lo que hablo, no lo hablo según el ejemplo del Señor, sino como con falta de razón, en esta exagerada seguridad propia del jactarse. 18 Ya que muchos están jactándose según la carne, yo también me jactaré. 19 Porque ustedes gustosamente soportan a los irrazonables, puesto que ustedes son razonables. 20 De hecho, soportan a cualquiera que los esclaviza, a cualquiera que devora [lo que tienen], a cualquiera que arrebata [lo que tienen], a cualquiera que se ensalza a sí mismo por encima [de ustedes], a cualquiera que los hiere en el rostro.

21 Digo esto para deshonra [nuestra], como si nuestra posición hubiera sido débil.

Pero si algún otro se porta con osadía en algo -estoy hablando irrazonablemente- yo también me porto con osadía en ello. 22 ¿Son hebreos ellos? Yo también lo soy. ¿Son israelitas? Yo también lo soy. ¿Son descendencia de Abrahán? Yo también. 23 ¿Son ministros de Cristo? Respondo como loco: más sobresalientemente soy yo uno; en labores, más abundantemente; en prisiones, más abundantemente; en golpes, con exceso; a punto de morir, frecuentemente. 24 De los judíos cinco veces recibí cuarenta golpes menos uno, 25 tres veces fui golpeado con varas, una vez fui apedreado, tres veces experimenté naufragio, una noche y un día los he pasado en lo profundo; 26 en viajes a menudo, en peligros de ríos, en peligros por parte de salteadores, en peligros por parte de [mi propia] raza, en peligros por parte de las naciones, en peligros en la ciudad, en peligros en el desierto, en peligros en el mar, en peligros entre falsos hermanos, 27 en labor y afán, en noches sin dormir a menudo, en hambre y sed, en abstinencia de alimento muchas veces, en frío y desnudez.

28 Además de esas cosas de carácter externo, hay lo que se me viene encima de día en día, la inquietud por todas las congregaciones. 29 ¿Quién es débil, y no soy débil yo? ¿A quién se hace tropezar, y no ardo yo [de indignación]?

30 Si hay que jactarse, me jactaré de las cosas que tienen que ver con mi debilidad. 31 El Dios y Padre del Señor Jesús, sí, Aquel que ha de ser alabado para siempre, sabe que no estoy mintiendo. 32 En Damasco, el gobernador bajo Aretas el rey estaba guardando la ciudad de los damascenos para prenderme, 33 pero por una ventana del muro fui descolgado en un cesto de mimbre, y escapé de sus manos.

12 Tengo que jactarme. No es provechoso; pero pasaré a visiones y revelaciones sobrenaturales de[l] Señor. 2 Conozco a un hombre en unión con Cristo que, hace catorce años -si en el cuerpo, no lo sé, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe- fue arrebatado como tal hasta el tercer cielo. 3 Sí, conozco a tal hombre -si en el cuerpo o aparte del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe- 4 que fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inexpresables que no le es lícito al hombre hablar. 5 De tal hombre me jactaré, pero no me jactaré de mí mismo, salvo en cuanto a [mis] debilidades. 6 Porque si alguna vez quiero jactarme, no seré irrazonable, pues diré la verdad. Pero me abstengo, para que nadie me acredite con más de lo que ve que soy u oye de mí, 7 simplemente debido al exceso de las revelaciones.

Por esto, para que no me sintiera desmedidamente ensalzado, me fue dada una espina en la carne, un ángel de Satanás, que siguiera abofeteándome, para que no me ensalzara desmedidamente. 8 Tocante a esto, tres veces supliqué al Señor que esta se apartara de mí; 9 y, con todo, él realmente me dijo: “Mi bondad inmerecida es suficiente para ti; porque [mi] poder está perfeccionándose en la debilidad”. Por eso muy gustosamente prefiero jactarme respecto de mis debilidades, para que el poder del Cristo permanezca como tienda sobre mí. 10 Por lo tanto me complazco en debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones y dificultades, por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy poderoso.

11 Me he hecho irrazonable. Ustedes me obligaron a ello, porque debiera haber sido recomendado por ustedes. Pues no resulté ser inferior a [sus] apóstoles superfinos ni en una sola cosa, aunque nada soy. 12 En verdad, las señales de apóstol fueron producidas entre ustedes por todo aguante, y por señales y portentos presagiosos y obras poderosas. 13 Pues, ¿respecto a qué llegaron ustedes a ser menos que las demás congregaciones, salvo respecto a que yo mismo no me hice una carga para ustedes? Tengan la bondad de perdonarme este agravio.

14 ¡Miren! Esta es la tercera vez que estoy listo para ir a ustedes, y, con todo, no me haré una carga. Porque no estoy buscando sus posesiones, sino a ustedes; porque los hijos no deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos. 15 Por mi parte muy gustosamente gastaré y quedaré completamente gastado por sus almas. Si los amo más abundantemente, ¿he de ser amado menos? 16 Pero sea como sea, no les impuse una carga. No obstante, ustedes dicen que fui “astuto” y los pillé “con tretas”. 17 En cuanto a los que les he despachado, no los exploté por medio de alguno de ellos, ¿verdad? 18 Insté a Tito y con él despaché al hermano. Tito no los explotó de ninguna manera, ¿verdad? Anduvimos en el mismo espíritu, ¿verdad? En las mismas pisadas, ¿verdad?

19 ¿Han estado ustedes pensando todo este tiempo que hemos estado presentando nuestra defensa a ustedes? Es ante Dios ante quien estamos hablando con relación a Cristo. Pero, amados, todas las cosas son para su edificación. 20 Porque tengo miedo de que de algún modo, cuando yo llegue, no los halle como pudiera desear, y yo resulte ser para ustedes no como pudieran desear, sino que, en cambio, de algún modo haya contienda, celos, casos de encolerizarse, altercaciones, difamaciones solapadas, susurros, hinchazón por parte de algunos, desórdenes. 21 Quizás, cuando vaya otra vez, mi Dios me humille entre ustedes, y yo me lamente de muchos de aquellos que hayan pecado antes, pero que no se hayan arrepentido de su inmundicia y fornicación y conducta relajada que han practicado.

13 Esta es la tercera vez que voy a ustedes. “Por boca de dos testigos, o de tres, todo asunto tiene que ser establecido.” 2 He dicho previamente y, como si estuviera presente la segunda vez y sin embargo ausente ahora, digo con anticipación a los que han pecado antes y a todos los demás: que si en cualquier tiempo voy otra vez, no perdonaré, 3 ya que ustedes buscan una prueba de que Cristo habla en mí, [Cristo] que no es débil para con ustedes, sino que es poderoso entre ustedes. 4 Es cierto, en realidad, que fue fijado en un madero debido a debilidad, pero está vivo debido al poder de Dios. Es cierto, también, que nosotros somos débiles con él, pero viviremos juntamente con él debido al poder de Dios para con ustedes.

5 Sigan poniéndose a prueba para ver si están en la fe, sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son. ¿O no reconocen que Jesucristo está en unión con ustedes? A no ser que estén desaprobados. 6 Verdaderamente espero que lleguen a saber que nosotros no estamos desaprobados.

7 Ahora oramos a Dios que no hagan ustedes nada malo, no para que nosotros mismos parezcamos aprobados, sino para que ustedes estén haciendo lo que es excelente, aunque nosotros mismos parezcamos desaprobados. 8 Porque no podemos hacer nada contra la verdad, sino solo a favor de la verdad. 9 Ciertamente nos regocijamos cuando nosotros somos débiles, pero ustedes son poderosos; y esto es lo que estamos pidiendo en oración: que ustedes sean reajustados. 10 Por eso escribo estas cosas estando ausente, para que, cuando esté presente, no obre con severidad según la autoridad que el Señor me dio, para edificar y no para demoler.

11 Finalmente, hermanos, continúen regocijándose, siendo reajustados, siendo consolados, pensando de acuerdo, viviendo pacíficamente; y el Dios de amor y de paz estará con ustedes. 12 Salúdense unos a otros con beso santo. 13 Todos los santos les envían sus saludos.

14 La bondad inmerecida del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la participación en el espíritu santo estén con todos ustedes.